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El prisionero

EPyePEPyeP Pedro Abad s.XII
editado noviembre 2013 en Taller de Prosa
La puerta cedió con un crujido. Entre las astillas destrozadas solo se veía una penumbra grisácea. Los soldados entraron con violencia, dirigiéndose hacia las dos figuras del interior. En el viejo establo no había más que unos maderos rotos, paja dispersa en el suelo y el tosco mobiliario de un remedo de hogar. Las altas ventanas estrechas filtraban una luz gris, polvorienta, que caía sobre dos hombres inmóviles. Uno estaba maniatado y acurrucado en un rincón; el otro, en pie, estático, sostenía un largo cuchillo. Hacia este se dirigió el noble, saliendo de entre los militares.

—¡Benadelio! —le llamó.

—Excelencia —el otro se giró lentamente. Parecía tranquilo, pero el gesto severo resultaba extraño en su rostro jovial. No reaccionó cuando el aristócrata se acercó a él.

—Cogedle —mandó el oficial.

Dos subordinados se apresuraron a cumplir sus órdenes. Agarraron al prisionero, que miró frenético a los lados, bañado en sudor, pero apenas soltó unos gemidos. Apestaba.

—Ha hecho un buen trabajo.

Benadelio, como si volviera de lejos, miró al militar que le felicitaba.

—He hecho lo que he podido —respondió, con una sonrisa que casi podría parecer franca.

El hombre saludó y se fue con su pequeña tropa y su carga hecha un despojo, que sucedía los pasos a fuerza de concentración, resistiendo en silencio los tirones y las voces de sus captores. Poco a poco se fundieron con el paisaje, luminoso a través del marco de la puerta, quedaron fuera de la vista y sus ecos se apagaron.

Pronto estuvo sola la nueva pareja, uno bajo y recio, sombrero calado, capa corta y el cuchillo aún en la mano; otro alto, esbelto, espadín al cinto y noble pose, ambos perfilados por la luz sin brillo.

—¿Algún problema?

—No, Excelencia.

El noble observó con cuidado a su compañero, pálido y salpicado de sombras, inmóvil y serio el rostro que asomaba entre barba, patillas y cejas, con aquel terrible pedazo de hierro asomando entre sus gruesos dedos, y lo supo. Había atrapado a aquel criminal, le había sorprendido allí y le había reducido sin la menor dificultad. Y supo, como si lo hubiera visto, que de no haber llegado los soldados le hubiera torturado como si expiase en él todas las culpas de la Humanidad. Hubiera quebrado su cuerpo, sin piedad, sin odio, con meticulosidad y dedicación absoluta, sin un solo grito ni el menor cambio en su rostro. Quizás ya había empezado a hacerlo, quizás aquel infeliz aterrado hubiera vislumbrado, probado incluso, el futuro que le esperaba.

—Vamos —rompió el silencio.

El aristócrata salió del sucio edificio, sabiendo que el otro le seguiría. No podía culparle. Tal vez cierto afán de destrucción, cierta sed inagotable de dolor humano fuera el precio ineludible de ser, el resto del tiempo, una buena persona.


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Comentarios

  • GileblitGileblit Fernando de Rojas s.XV
    editado julio 2013
    Hola, EPyeP
    La verdad es que el personaje me ha enganchado, tiene un plus de misterio, digamos, oscuro, que tanto nos gusta a los lectores. Respecto al estilo de la narración, se ve que está bastante cuidado, pero, si me lo permites, voy a hacerte unas cuantas puntualizaciones:
    La puerta cedió con un crujido. Entre las astillas destrozadas solo se veía una penumbra grisácea. Los soldados entraron con violencia, dirigiéndose hacia las dos figuras del interior. En el viejo establo no había más que unos maderos rotos, paja dispersa en el suelo y el tosco mobiliario de un remedo de hogar. Las altas ventanas estrechas filtraban una luz gris, polvorienta, que caía sobre dos hombres inmóviles. Uno estaba maniatado y acurrucado en un rincón; el otro, en pie, estático, sostenía un largo cuchillo. Hacia este se dirigió el noble, saliendo de entre los militares.

    Los fragmentos que te he señalado en negrita son los que creo que podrían retocarse, vamos a verlos uno por uno:
    astillas destrozadas: las astillas ya suponen un destrozo, creo que se puede quitar "destrozadas"
    penumbra grisácea: la penumbra en general ya es grisácea
    entrar con violencia: podría ser "irrumpir"
    del interior: se entiende que ya habían entrado, por tanto es evidente que se dirigen al interior.
    maderos rotos: ya mencionaste las astillas, podrías incluir ambas cosas en un solo sitio "no quedaban más que astillas", o algo así.
    dispersa en el suelo: podría ser "esparcida", que ya incluye la noción del suelo, o incluso podrías utilizar lo de las astillas "en el suelo se confundían astillas de paja y madera".
    altas ventanas estrechas: me resulta raro ver dos adjetivos puestos así, podrías quitar uno o cambiar la categoría, como "desde lo alto, de las estrechas ventanas..."
    luz gris, polvorienta: con polvorienta creo que ya quedaría claro, y mucho más lírico, si me lo permites.

    Lo que te he subrayado es un gerundio incorrecto. Para subsanarlo, puedes utilizar una yuxtaposición "y se dirigieron..."
    —He hecho lo que he podido —respondió, con una sonrisa que casi podría parecer franca.
    Si quitas lo que te he subrayado, queda mucho más expresivo.

    Y por último...
    —Vamos —rompió el silencio.
    Si quieres poner lo de "romper el silencio", yo lo pondría en el párrafo anterior, porque una vez que ya ha hablado, es evidente que ha roto el silencio.

    Sólo me queda decir que el texto me gusta mucho, que buscaré más sobre este personaje y que espero que estos pequeños comentarios te sirvan. :)

    Gileblit
  • ZeildouxZeildoux Juan Boscán s.XVI
    editado julio 2013
    Buen texto, aunque un poco corto. ¿Tiene continuación? ¿Forma parte de un libro? ¿Es una historia inconexa? Espero tus respuestas :)
  • PerplejoPerplejo Fernando de Rojas s.XV
    editado octubre 2013
    Gileblit escribió : »
    Hola, EPyeP
    La verdad es que el personaje me ha enganchado, tiene un plus de misterio, digamos, oscuro, que tanto nos gusta a los lectores. Respecto al estilo de la narración, se ve que está bastante cuidado, pero, si me lo permites, voy a hacerte unas cuantas puntualizaciones:



    Los fragmentos que te he señalado en negrita son los que creo que podrían retocarse, vamos a verlos uno por uno:
    astillas destrozadas: las astillas ya suponen un destrozo, creo que se puede quitar "destrozadas"
    penumbra grisácea: la penumbra en general ya es grisácea
    entrar con violencia: podría ser "irrumpir"
    del interior: se entiende que ya habían entrado, por tanto es evidente que se dirigen al interior.
    maderos rotos: ya mencionaste las astillas, podrías incluir ambas cosas en un solo sitio "no quedaban más que astillas", o algo así.
    dispersa en el suelo: podría ser "esparcida", que ya incluye la noción del suelo, o incluso podrías utilizar lo de las astillas "en el suelo se confundían astillas de paja y madera".
    altas ventanas estrechas: me resulta raro ver dos adjetivos

    (...)

    Por Dios, excelente análisis. Te ruego que machaques así mis textos. Voy a rastrear tus críticas porque creo que aprenderé mucho con ellas.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado octubre 2013
    Se juntaría el hambre con las ganas de comer, los quiero ver a los dos machacando escritos:p
  • EPyePEPyeP Pedro Abad s.XII
    editado octubre 2013
    Ante todo, muchas gracias por la minuciosidad de los comentarios y la atenta lectura que significan.

    Respondiendo primero al último comentario, este es un texto totalmente independiente, una simple escena para ilustrar un personaje que, eso sí, tiene un mayor desarrollo. Aparece en distintos lugares. No sé si en este Foro he publicado algo al respecto, pero, en El Pentágono y el Pentagrama aparece un pequeño artículo a modo de presentación sobre este personaje, llamado (como él), Benadelio. Benadelio Esquivo Traugott. Además de eso, aparece en el segundo libro de El Pentágono y el Pentagrama, y en otros textos, lamentablemente aún no disponibles.

    En cuanto a mi apreciadísimo comentarista, debo decir que tendré en cuenta todo lo que me dices. Es cierto que estos textos, breves y rápidos, los reviso menos, y por ello son más susceptibles de pulir, pero por ello son aún mejor acogidos estos apuntes. Ya has advertido que soy bastante aficionado a las redundancias y las series de adjetivos; posiblemente pueda aligerarlas un poco.

    En cuanto al «rompió el silencio», se debe a que cuando escribí el texto tenía una manía (bastante irracional) al texto introductorio y los dos puntos antes del diálogo. De haberlo escrito hoy, posiblemente hubiera quedado:
    «Rompió el silencio:
    -Vamos.»
    Pero tendría que estudiarlo. Me gusta introducir acotaciones que se salgan de los habituales «dijo», «exclamó», &c.

    La expresión «luz gris, polvorienta, que caía...» la empleé para destacar lo estático de la escena, como un cuadro descriptivo en mitad de la acción. A ello se debe también la «sonrisa que casi podría parecer franca», como forma de frenar el ritmo y destacar que, efectivamente, Benadelio ha sido cogido por sorpresa y tiene algo que ocultar. Asimismo «hacia las figuras del interior» es una manera de aclarar (quizás innecesariamente) el texto, pues peco a menudo de narraciones retorcidas o poco claras. Y, más aún, y esto explica muchos de los puntos que me has destacado, trato de plasmar lo más fielmente posible una imagen, para lo cual, es cierto, incurro a veces en repeticiones o insistencias.

    Lo del gerundio, aunque en un principio no lo he visto, resulta bien corregido: da la impresión de que, nada más abrir la puerta se dirigieron hacia los dos hombres, lo cual, por supuesto, no pudo suceder al mismo tiempo. No tengo más disculpa que la rápida redacción y la falta de pulimento (es un texto ya antiguo) en la misma.

    Una vez más, muchas gracias por todo, y espero poder contar con vuestra crítica (en el mejor sentido de la palabra) para los siguientes textos. Que, aunque tengo este Foro (como tantas otras cosas) terriblemente abandonado, acabarán por aparecer en algún momento.

    Un saludo y buena lectura.
  • SuinaSuina Garcilaso de la Vega XVI
    editado octubre 2013
    ¡Qué pedazo de crítica Gileblit!, yo también estoy deseando que me roces con tus comentarios.
    Por cierto, teneis una manera de hacer críticas perplejo y tú, tú y perplejo, que a veces pareceis la misma persona. Debe ser que habeis "mamado", de las mismas lecturas, similar taller, mismo modo de ver la literatura, y sobre todo generosidad y honestidad a la hora de comentar. Un poquito más suave Gileblit, un poquito más mordaz Perplejo, pero por lo demás, pareceis siameses.

    Un lujazo para este foro teneros a los dos.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado octubre 2013
    Y tu no te quedas atrás, los tres hacen un trió fenomenal, me quedó boquiabierta leyéndolos, no se de donde sacan tanta carreta, me canso de solo ver todo lo que escriben, ami que solo me salen dos palabras:p
  • SuinaSuina Garcilaso de la Vega XVI
    editado octubre 2013
    Bueno, pues serán solo dos palabras, pero siempre dos a cada uno de los que escribimos, y eso se agradece Amparito.
  • GileblitGileblit Fernando de Rojas s.XV
    editado octubre 2013
    *EPyeP: para eso estamos aquí, ¿no? Aprende tanto el que escribe como el que comenta. ;)

    *General: Las puntualizaciones que hago (salvo las puramente normativas, como lo del gerundio) son simplemente anotaciones para la reflexión. A veces son puramente cuestiones de estilo (como lo que comentas de la luz o el "rompió el silencio") que a veces el propio escritor no advierte hasta que alguien se lo muestra.
    De hecho, cuando hicimos el taller de lectura con Un año de cuentos, gracias a los comentarios de los compañeros, y en especial a los de Suina, me di cuenta de algunos rasgos que yo no había advertido.
    Me alegro de que haya un buen grupo de comentaristas por aquí: se ve que cada uno es distinto, y yo también aprendo mucho viendo las que hacen otros usuarios (aunque no comente). Quizá la diferencia esté en los sitios donde se ha empezado a comentar, o dónde ha empezado a leer, y precisamente por eso podemos aprender unos de otros, ¿no? ;)
    Yo era del antiguo foro de Prosófagos, aunque admito que me falta algo de la "mala lechecilla" que había por allí. xD
    Por curiosidad, ¿cuál es la escuela de Suina y EPyeP? :D
  • SuinaSuina Garcilaso de la Vega XVI
    editado octubre 2013
    Mi escuela ha sido la lectura, nunca he estado en ningún taller, aunque me vendría bien. Desde pequeña leía todo lo que caía en mis ojos, pero todo todo, ni se imaginan, era un vicio, leía los carteles de señalización en las carreteras, las recetas de los medicamentos, la publicidad de cualqueir tipo que tuviera letra, el manual de cualquier producto, panfletos de cualquier clase, comics, historietas, ( el dibujo también me gustaba), era una niña silenciosa que no hablaba casi nada pero que observaba, dibujaba, y leía...luego vinieron los libros, libros, muchos libros. Mi padre intentó enfocarme un poco para que fuera algo selectiva, y tuve la suerte de que me rodeara personas interesadas en la literatura.
    Esa ha sido mi escuela y la sigue siendo.
  • SuinaSuina Garcilaso de la Vega XVI
    editado octubre 2013
    He invadido tu espacio y aún no he comentado tu relato.
    Prometo hacerlo con tiempo y calma desde que pueda, es un buen trabajo.
  • SuinaSuina Garcilaso de la Vega XVI
    editado octubre 2013
    Además de las acertadas indicaciones de los compañeros, insistir en que el personaje es cierto que resulta atractivo y misterioso ( como te dijeron). Un ahistoria contada con sobriedad en el lenguaje y con un rico vocabulario que sabes manejar.

    Me gusta mucho el nombre sonoro de Benadelio, que desconocía.

    El tema de las luces y las sombras a mí me parece que lo has tratado muy bien, como si fuera un escenario en el que la luz de los focos aportan o restan intensidad a una determinada escena. Incides mucho en este sentido: Paisaje luminoso a través del marco de la puerta…perfilados porla luz sin brillo…salpicado de sombras…
  • evilaroevilaro Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado noviembre 2013
    Hola:

    La historia, me ha gustado.... bueno, hasta enganchado.

    El que sea corta para mi es algo positivo a añadir.

    Saludos

    Emilio
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