¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

Busqué agua

KikeKike Juan Boscán s.XVI
editado noviembre 2013 en Narrativa
Hola a todos.
Ya salí de mi indecisión -y de la tumba en la que me metió la universidad:p- y vengo a colgar uno de los últimos cuentos que escribí. Aún no lo termino de pulir (llevo un rato con esto) pero si no lo dejo por la paz, nunca lo voy a terminar.

Busqué agua
Mi abuelo no quiso que me fuera sin que volviera a escucharlo hablar de los elefantes. Lo que más le fascinaba de ellos es que se alejan de la manada cuando saben que están a punto de morir. “Ellos hacen sus propios cementerios”, me repetía una y otra vez. Todos los demás me decían que me iba a ir muy bien cuando llegara aquí, que me asombraría por todo, que las cosas las vería bien grandotas y a la gente muy chiquita, que el dinero me iba a alcanzar hasta para mandarle a mis hermanos y que todos iban a ser muy amables conmigo. Yo creo que en lo único en lo que sí acertaron es en la sorpresa que me causan las cosas y en que el tamaño de los edificios es exagerado. Por todo lo demás me gustaría decirles que están hasta pendejos. El dinero apenas me alcanza para comprarme una botella de mezcal y fingir que me siento sereno, como cuando tomaba bacanora y me arrimaba a la sombra del mezquite que teníamos afuera de la casa. La gente aquí no le dice a uno, ni siquiera, “que le vaya bien”, aun cuando les acabas de comprar algo. Todos siempre andan apresurados. Si los viera como me veían los zopilotes cuando intenté cruzar para Arizona, parecerían hormigas como cuando les tapas el hormiguero. Con estas prisas que siempre traen las gentes, uno no puede conocer a nadie. Parece que no se puede vivir tranquilo aquí.

Hay veces en las que me arrepiento mucho de haberme venido para acá. Paso la misma hambre que pasaba allá, la agua está más cara, todo queda requete lejos, no gano tanto dinero como para mandárselo a mi familia, no he hecho ningún amigo y el alcohol de aquí me sabe como a chúcata.

Si fuera por mí, ahorita estuviera en mi pueblo. Allá todo es más apaciguado. Estoy aquí porque mi papá me convenció. Dijo que ocupábamos más dinero, y que como yo había terminado la preparatoria y aquí casi todos se quedan con ese nivel, yo podía ganar un muy buen dinero, y que como aquí hay más gente, tengo más oportunidades de conseguir un buen trabajo para estar mandando algunas monedas a casa.

Al principio me animé mucho por este viaje, me habían metido en la cabeza que me iba a comer a la ciudad, que iba a hacer cambios grandes y que sería muy exitoso aquí, pero no llevo ni cinco años y ya no aguanto. Extraño muchísimo ver cómo el cielo se chamusca por las tardes cuando el Sol se cansa y va a dar contra el piso para reposar y repetir todo la siguiente tarde. Aquí las nubes ya terminaron de arder y quedaron hechas ceniza, igual que su gente, y uno no puede ni ver a Orión cuando sale a cazar, ni a Sirio cuando quiere jugar entre los matorrales. Me dicen que aquí, ellos ya no se ven por la contaminación. Al principio pensé que también les daba asco tanto humo de la ciudad, pero ahora creo que ya no aparecen porque se murieron, porque la gente terminó de matarlos y no los enterraron como ellos querían ser sepultados. Yo he sentido que hasta la muerte se pega aquí, entre tantas luces, tanto ruidajo por todas partes, tantas cosas para ver y tanta gente tratando de ocupar lugares que prefieren estar vacíos.

Cuando recién llegué, traté de mantenerme lo más despierto que se podía. Ahora eso es lo que menos quiero. El señor que vende licores frente a mi casa ya me conoce y cuando no traigo dinero me fía. Siempre me tiene mis botellas diarias para que yo las recoja en cuanto salga de trabajar. Desde hace unos días, o semanas, o meses, dejé de gastar en comida para dedicar mi salario al alcohol. Uno ya no cuenta el tiempo cuando deja de comer, ya no sabe cuántas comidas debieron de haber pasado.

Las güinas que tengo en la cama ya no comen de mí como cuando llegué a la ciudad, ahorita me traen sangre de otras personas para que medio me componga. Hasta ellas saben cómo tratar de animar a un enfermo cuando está a unos momentos de que se le entiese todo el cuerpo con la helada.

Comentarios

  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado septiembre 2013
    En vez de agua encontraste una sequía la hijuemadre:o:(
    Me alegro de que hallas regresado ;)
  • NegritaDeProvinciaNegritaDeProvincia Anónimo s.XI
    editado septiembre 2013
    Me gusta como relatás a la ciudad con esa visión de amargura. Me transmitiste sensación de pesadumbre, me gustó.
  • ENEASENEAS Pedro Abad s.XII
    editado noviembre 2013
    Hola, Kike. Me gustó mucho tu relato. Transmites bien el desencanto y el pesimismo del protagonista.
    Un saludo. Hasta pronto.
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com