Alimento para los cazadores
para eso me estoy quedando
para que mi llanto preguntando
quién sujeta los limones
sea preso de aquel llanto
de aquella puñalada destructora
que causa el limonado espanto
no me apetece ver como lloran
mis ojos patéticamente en estas líneas
sino levantarme en basta cólera
contra las manos que sujetan las cadenas
los limones, el ácido regusto de venganza
la sed saciada, la puta de las andanzas
de este caballero hidalgo que tolera
las molestas heridas de los ojos
que se queda brazos cruzados, hinojos
ante algo que ahora no le supera
El poder está dentro de nosotros
de nuestro brazo, de nuestras manos
para levantarlas, y hacer del otro
polvo de limones deshechos
por la primavera.
Comentarios
Se me ocurrió inspirado en la generación del 27, sobre todo en Hernández. La metáfora del limón, que yo he llevado a mi terreno, claro...