Corrí las cortinas y la tenue luz de la mañana a través de las nubes y pequeños rayos de sol que se desviaban de su camino al rozar con las gotas. Volvía a llover de nuevo, me sentía feliz.
Me vestí sin dejar de mirar por un instante la lluvia, me relajaba; siempre lo había hecho. Mi madre me contaba cuando era un niño tras la muerte de mi padre lo único que me consolaba era la lluvia, los días de lluvia me sentaba al lado de la ventana y dibujaba en los cristales empañados sin hacer caso a nada mas de mi alrededor. Supongo que ahí empece a dibujar, honestamente hay muy pocos dibujos donde la lluvia no tenga presencia alguna.
El despertador sonó en la habitación de mi hermano, al los pocos segundos entro en mi habitación.
Es hora de... ¿Ya estas despierto? - Bostezo – Si hoy llueve... ¿No me digas que por una vez iras a clase lloviendo?
Hoy quiero llegar antes al parque, con esta intensidad que la luz cae es ideal para dibujar, - pensé un instante – el reflejo de la lluvia con el color de los arboles en primavera hará que la lluvia sea de un precioso color verde.
Deberías ir a clase, tendría que obligarte, ¡No se por que no te obligo! - Puso una mueca de desaprobación
Vamos hermanito, sabes que estaré bien, no pasa nada
Me prepare las herramientas de dibujo y me colge la cartera en la espalda
Desde la muerte de papa que solo dibujas, y desde lo de Verónica... Ya ni asistes a clase los días de lluvia
Mis ojos ardieron de rabia al oír ese nombre, casi corrí hacia mi hermano y le cogí del cuello del pijama
¡No vuelvas a mencionar el nombre de esa puta bastarda en mi presencia!
Solté a mi hermano y fui corriendo hacia la puerta mientras oía las ultimas palabras que el me decía
Si no eres capaz de superar a una ex tras mas de medio año no seras capaz de enfrentarte a la vida ¡Niñato!
Mientras me dirijia a la estación me sentía mal por mi hermano, el no tenia la culpa de mis malas decisiones, aunque también es verdad que en aquella época aun miraba el teléfono cada poco por si tenia una llamada o un mensaje de ella, que patético podía llegar a ser.
La vida seguía su curso, el tren llegaba a la estación y notaba como el paraguas mojado de otra persona tocaba mi pierna, era muy incomodo. Pronto el tren llego a la estación que yo quería y baje
Recorrí aquellas calles lo mas deprisa que pude y me adentre en el parque. Allí estaba ella, igual que el día anterior, con su cerveza y sus dulces.
Me vio aparecer y me sonrió, levanto sus pies y me dejo sentarme.
Así que tu por aquí otra vez... ¿No deberías estar en clase? - Pregunto ella
¿Y tu en el trabajo? - Replique
Touche, dime... ¿Vienes a pintar otra vez?
Si... La lluvia es algo hermoso que pintar día tras día, nunca me cansaría
Ella me sonrió y empezamos a hablar de cosas sin importancia, el día paso y esta vez nos fuimos a la misma hora, pero ella tenia que seguir su camino y yo el mio.
Comentarios
Y llevas razón, Amparo Bonilla, "esos caminos se están cruzando demasiado seguidos".
Un saludo a los dos. Hasta pronto.
jajaja
realemte aun no se como continuar asi que la tercera llege algo mas tarde