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Una historia mas: Trabajando,fumando, bebiendo y follando

NikolinniNikolinni Pedro Abad s.XII
editado junio 2013 en Narrativa
Trabajando, fumando, bebiendo y follando.

Antes de comenzar a contar la historia de mis protagonistas, es importante hacer una vuelta hacia atrás para conocer el pasado de los personajes.
Se llamaba César, había nacido y criado en Colombia. La zona en la cual vivía era pobre, en general su país era pobre, pero donde él vivía, abundaba la pobreza el doble. Sus padres se divorciaron a temprana edad, y a él le tocó alternar de casa en la infancia. El motivo de aquel divorcio era el alcoholismo de su padre y los efectos de agresividad que generaba y perjudicaba a su entorno, propinando palizas a sus seres queridos, pensando que ellos eran los culpables de sus desgracias. César ya estaba acostumbrado a ese entorno, y ha recibir de vez en cuando alguna paliza, por algún “error” que había cometido. Pero con el paso del tiempo César comenzaba a enfrentarse a la vida, y ha preguntarse a si mismo de porque permitía que su padre le pegase una paliza por pura placer cuando iba borracho, se negaba mas satisfacerle con esa mierda. Un día, estaba en casa de su padre, no era muy mayor César, tenía 12 años, y su padre había bebido, evidentemente César ya intuía lo que iba a suceder, pero sabía que esta vez sería distinto. Cuando escuchó desde su cuarto: ¡CÉSAR! ¡VEN AQUÍ!. Se dirigió al salón donde estaba su padre de pie. Se paró en frente suya a una distancia media, para no estar cerca de su alcance, por si su padre quería sorprenderle con algún tortazo desprevenido. Le miró. Observó que en una mano tenía la correa del cinturón, listo y dispuesto a usarla contra él. En ese momento se le comenzó ha acercar su padre y César muerto del miedo fue corriendo hacía él para pegarle un puñetazo. En aquel mismo momento observaba en la mirada de su padre que aquella vez sería la última paliza que recibiría, porque ya era un hombre. Le golpeó en el ojo, y su padre ni siquiera le intentó pegar con el cinturón, se detuvo, le miró y César se echó ha llorar. Poco después cogió un taxi hacia casa de su madre y no volvió a ver a su padre en muchos años. Al cabo de unos meses se mudó con su madre a España.
Ella, se llamaba Ali, había nacido y vivía en España, pero su madre era inglesa. Su padre era otro amargado, como el padre de César, les hacía la vida tan imposible a ella a su madre y a su hermano, que cierto día la madre de Ali harta de tantas gilipolleces, hizo las maletas y se largó de casa. Dejó huella en el corazón de Ali la falta de afecto de una madre a una edad más temprana, eso la llevo a más problemas en un futuro. Viviendo en un barrio de mierda, de gitanos y killos, había espabilado rápidamente puesto que si no estaba su madre y su padre por la labor de enseñarle las cosas como se hacen o como deberían de hacerse, la calle te enseñaba un método de hacer las cosas, no era la forma en la que debían de hacerse las cosas, pero aprendías a hacerlas por ti mismo. Con 16 años ya se había follado a la mitad del vecindado, si de una pandilla eran 6 colegas 3 se la habían calzado, estaba estadísticamente demostrado. Pero con esa edad ella ya se sentía una mujer hecha y derecha y creía que “había vivido mucho en la vida” eso era el lema de la calle, todos creen que han vivido mucho en la vida, que han experimentado todo, que él o ella sabe más que aquel otro y aquella otra. Ese era el método de la calle. Tuvo un novio después de tantos follamigos, se trataba del perfecto perfil de un gilipollas, una persona que vivía en su mundo ficticio, en el mundo de las bandas latinoamericanas, de vender algo de droga y tener algo de dinero con 16 años y creerse el amo del mundo, lo que dije anteriormente, un gilipollas. Resultaba que aparte de ser gilipollas, pegaba a su novia, es decir Ali. Pero ella jamás le dejaba, quizás se sintiese atraída por hombres que la maltratasen física y psicológicamente. Recibía duramente meses palizas, de aquel niñato que volvía borracho y ella, que vivía en su casa, como si se tratase de una pareja sadomasoquista, donde el que somete ha de emborracharse y después pegar a su pareja y la sometida dedicarse a llorar y a arrepentirse las siguientes horas después. Era una secuela repetitiva absurda. Ciertamente, como cualquier cosa, un día a esa relación tocó su fin, lo cierto es que no sé porque es. Pero para Ali posiblemente fue una de las mejores cosas que le sucedieron en la vida.
Pasaron un par de años Ali tenía ya 19 años y César 22, César le pidió a un amigo suyo que tenía en común con Ali que se la presentase. Y así fue. Una vez que coincidieron aquel día, César la agregó al Facebook y quedó con ella varias veces, evidentemente tenían que ver si realmente eran compatibles uno con el otro, y eso llevaba horas de conversación y de jodienda salvaje. Finalmente decidieron empezar a vivir juntos .
Ali trabajaba en una heladería y César era soldador, no eran trabajos excesivamente lujosos pero con ellos podían pagar el alquiler y no morirse de hambre. Una noche cualquiera, César ya había vuelto a casa y estaba sentado junto a Ali viendo la televisión y tomando una cerveza. Cuando terminó la lata, se levantó a por otra y volvió a su sitio, Ali se le quedó mirando. César la miró un momento y vio que no miraba la televisión , le preguntó: -¿ Qué te pasa?
-Nada.
César siguió mirando la televisión, y Ali cogió su móvil y empezó a utilizarlo. Poco después, César terminó su cerveza y fue a ducharse. Cuando había terminado, volvió de nuevo a su sitio, en albornoz y con otra cerveza. La abrió, bebió y siguió mirando la televisión, Ali, seguía hablando por el chat del móvil. Dejó el móvil y volvió a mirar a César, él cuando se dio cuenta de ello volvió a preguntarla: -¿Te pasa algo? Ella contestó:- No deberías de beber tanto alcohol. Ya llevas cinco cervezas, una cuando volviste del trabajo otra mientras cenamos, y con esta harás la tercera en el sofá. Él quedó un poco sorprendido, y molesto, odiaba tener a alguien encima suya que le digiese como o cuanto tenía que beber o fumar o lo que fuese. Le contestó: - Ali, sabes que cuando vuelvo de trabajar me gusta tomarme mis cervezas o un par de copas, como cualquier hombre. No hace daño a nadie. –Pero a veces terminas pasándote de la raya, y diciendo tonterías. –Va, deja de decir tonterías vale? Tienes muchos reparos en decirme cuanto debería de beber, pero pocos en cuantos porros me debería de fumar, porque claro, como los dos fumamos, ¿no? Porque no dejamos de fumar también? Eh?
-Vale, dejemos de fumar. César cabreado ya de la situación se puso de pie y gritó: - NO ME VACILES EH! ALI, NO ME VACILES!.
Ella se levantó y le dijo: - Que te jodan tío. Y se fue a su habitación.
César se volvió a sentar y siguió bebiendo su cerveza.
Pasó media hora, ya se había bebido 2 cervezas más, se había cansado de beber lo cierto es que le apetecía joder duro, se había empalmado y tenía encima suya 70kg de testosterona vaporizándose por su frente y sus ojos e ideas. Se dirigió a la habitación donde estaba Ali

Comentarios

  • NikolinniNikolinni Pedro Abad s.XII
    editado junio 2013
    tumbada, ella cuando vio que entró, se levantó. César la miró y le dijo : - Va, dejemos esta tontería cariño, dame un beso. Se dirigió hacia ella y ella le apartó. El molesto por la situación gritó:- PERO QUE COJONES TE PASA HOY ALI? EH? Ella se puso de pie: y le dijo, ¿qué pasa eh? Vas a pegarme o que gilipollas!? Y ella le pegó un par de tortazos en la espalda, César ya cabreado por el suceso se giró la empujó y tiró en la cama, y se volvió al salón. Ella quedó gritando desde la habitación: - NO DECÍAS AYER QUE NO ERES DE PIEDRA? QUE SI UNA MUJER ESTÁ DESNUDA DELANTE DE TI NO PODRÍAS AGUANTARTE? QUE ERES UN HOMBRE? PUES LÁRGATE CON UNA DE ESAS GUARRAS JODER, QUE TE AGUANTEN ELLAS DICIENDO ESAS GILIPOLLECES ESTANDO BORRACHO.
    César había entendido porque ella estaba cabreada, pero en aquel momento le era diferente, se dirigió hacia su cajita de madera, sacó un cogollo de marihuana, y lo grindeó. Se lío un porro y comenzó a fumar. Al cabo de un rato gritó: ALI VEN, VAMOS A FUMARNOS UN PAR DE PORROS Y A SOLUCIONAR ESTO. Al rato ella vino, había estado llorando un poco. Lo cierto es que quizás Ali siempre llevase las cosas a un extremo bastante a menudo. Volvieron a la misma situación, ambos sentados, pero se miraban uno al otro, César no bebía cerveza y ambos fumaban maría. César comenzó a hablar: - A ver Ali, lo que te dije ayer sabes que se me fue un poco de las manos, y tampoco dije nada del otro mundo, y lo sabes perfectamente. No entiendo porque lloras. Solo te dije que si se me presentase la situación, pues que yo no soy de piedra. Ella siguió fumando sin contestarle. Él la miró y le dijo: -Mírame. Ella movió sus ojos en dirección a los suyos. Y él dijo: - Te quiero. Y la besó. Siguieron mirando la televisión un rato más hasta que terminaron de fumar, después se levantaron y se dirigieron a su habitación a acostarse. Lo cierto es que Ali quizás se hubiese hecho la idea de que iba a dormir, o quizás no, pero lo que estaba claro, es que no iba a dormir mucho esta noche. Cuando Ali estaba dentro de la cama, César se desnudó y se metió dentro de las sábanas con ella. Comenzó a besarla, y poco después comenzaron a follar, horas y horas, durante los primeros 15 minutos le daba él, después ella se ponía encima suya, y así sucesivamente, para ir descansando uno y el otro entrenando. Una cosa estaba clara, cuando a César se le ponía dura, no había quién se la bajase, y otra también, no había rabo que pudiese con Ali. Asi que aquello se trataba de la Tercera Guerra Mundial, había golpes, caídas, llantos de placer y de dolor, de todo. Tras varias horas de yoga sin ropa, ya había terminado César, y Ali, posiblemente había terminado dos o tres veces, como solía suceder. Volvieron a liarse un porro para los dos y comenzaron a fumar, César estaba de pie y ella desnuda en la cama abierta de patas, cansada y colocada. Él la miró y le dijo: -¿Qué, estás cansada?
    - Bastante, quiero dormir, vamos a terminar de fumarnos esto que mañana tenemos que ir a trabajar.
    - ¿Qué hora es? Mierda, son las cuatro y media de la noche , joder. Toma, le pasó el canuto a ella.
    Ali, inhaló, exhaló y dijo: -César, jajaja, mira. Me tiembla la pierna. César observó detalladamente y vio que en la pierna izquierda le comenzaban a dar espasmos, y parecía que tenía durante segundos vida propia aquel muslo. Había hecho un buen trabajo. César rio también y se tumbó con ella. Se abrazaron, besaron y durmieron.

    Sonó la alarma. César se levantaba a las 6 de la mañana, cogía sus gotas medicinales y se las echaba en los ojos, por culpa del trabajo de soldador, tenía problemas con los ojos. Se despertaba tan temprano porque necesitaba tiempo para poder desayunar, pasear a su perro ( un pesado dogo argentino blanco) y que tuviese tiempo de sobra para hacer arrancar su moto y llegar al trabajo puntual. Bueno, lo cierto, es que eso era lo que cada mañana César se disponía a hacer, pero algo fallaba: una noche había visto una película hasta tarde, otra se había emborrachado, otra había estado follando hasta tarde(como ayer), y así cada día de la semana laboral. Por eso, Cesar terminaba despertándose a las 7 y media de la mañana, no tenía tiempo suficiente para desayunar, así que se preparaba un café, lo traspasaba a una botellita de agua de plástico vacía y se lo llevaba al trabajo. Aquel cancerbero blanco de una cabeza seguía durmiendo, César no tenía tiempo de sacarlo a pasear, así que cuando volvía del trabajo se encontraba con una mierda fresca, que pesaba 5kg, fabricada por aquel dogo argentino, que esperaba ansiosamente ser recogida. Evidentemente llegaba tarde al trabajo porque no solo se despertaba tarde, y no tenía tiempo para hacer ninguna cosa, si no que tampoco arrancaba a veces la moto, o se quedaba parado a mitad de camino. Lo cual siempre le hacía llegar tarde al trabajo, y eso siempre era un problema, siempre. Pero a César le daba igual. Se la sudaba el mandato superior de algún palurdo que en su vida a pasado hambre y cree que está por encima de ti de verdad solo por tener más dinero que tú. Y más aún se la resbalaba llegar tarde porque siempre le puteaban, le joderían en el trabajo llegase o no llegase tarde, así que por eso llegaba tarde. Ir a trabajar no era una decisión si no una obligación. Durante las siguientes 8 horas, eran infernales, calor, sudor, quemaduras, cansancio, resaca, bajones de tensión, hambre, un cúmulo de cosas que se iban reproduciendo diariamente en la rutina de César.
    Mientras tanto, Ali, se despertaba más tarde, a las 11 de la mañana e iba a trabajar a las 12, la heladería donde tenía que ir, estaba al lado, lo cual, hacia todas las cosas mucho más fáciles para ella. Se fumaba un porro antes de ir a trabajar. Después trabajaba hasta las 4 del mediodía y cambiaba de turno, y venía una compañera a sustituirla. Tenía un trabajo bastante ligero y sin presión encima.
    Cuando terminó Ali de trabajar, volvía a su casa y llamó a César:
    -Hola cari, estas ocupado?
    -Como siempre, dime que pasa?
    -Pues que me ha llamado hoy mi madre, y me ha dicho que ha venido y está en una casa de alquiler durante una semana, y voy a verla hoy. Me quedaré ahí a dormir con ella y mañana volveré ¿vale?
    - Vale, perfecto.
    - Hoy es viernes, ¿saldrás por ahí con alguien?
    -No, no saldré, me quedaré en casa quizás llame a Charli para echar un canuto y poco más.
    -Vale, pues mañana nos veremos. Te quiero.
  • NikolinniNikolinni Pedro Abad s.XII
    editado junio 2013
    -Y yo. Adiós.
    Ali volvió a su casa y cogió un par de cosas, estaba feliz, su novio iba a estar en casa, no saldría, ella iría a ver a su madre, y todo iría perfecto el fin de semana. Tenía una mentalidad altamente positiva, le preparó la cena a César y se fue a casa de su madre. Mientras tanto César seguía trabajando.
    César
    Cuando volvió del trabajo, entró en casa y se dirigió a su cuarto para echarse las gotas medicinales para los ojos, tenía los ojos llorosos, muy llorosos, le jodía bastante, porque se despertaba por las mañanas con los párpados pegados. Después se dirigió hacia la cocina, vio que tenía la cena hecha, lomo con huevos y patatas fritas. Cenó sentado en la cocina y tomando una cerveza. Después se dirigió al salón y se lió un porro. Lo encendió y miró la televisión diez minutos. Llamó a Ali:
    -Hola, ¿Qué tal estás?
    -Hola César, bien y ¿tú?
    -Cansado, acabo de cenar, estoy fumándome un cacharro y en breves creo que me iré a dormir, por eso te llamaba para hablar antes.
    -Ah vale, pues va todo bien aquí. Mañana nos veremos, ahora en media hora cenaremos nosotras miraremos una peli y nos iremos a dormir.
    -Vale, mañana nos veremos. Buenas noches. Te quiero.
    -Buenas noches, yo también a ti César.
    César colgó, y se dirigió a sacar a su perro y a limpiar la mierda que había dejado por su casa, no podía hacerlo antes, tenía que hacerlo después de cenar, sino no tenía fuerzas.
    Al volver, se tumbó en el sofá, encendió el canuto y llamó a Charli:
    -Eii, que hases Charli.
    -Pues en casa tío, ¿tu qué?
    - Igual macho, es viernes vamos a hacer algo no?
    -Que quieres hacer?
    -No sé, vamos a por farinha y a algún lao.
    - Bueno, ahora me ducho y visto y paso a buscarte.
    -Vale yo también, ahora hablamos.
    30 minutos después, Charli había pasado a recoger a César y se dirigían hacia casa de un colega suyo a por cocaína. Era fin de semana y César había cobrado y su novia estaba en casa de su madre. Todo era perfecto aquella noche.
    Llegaron a casa de su amigo, y Charli esperó, César fue a una casa que por fuera parecía una chabola. Pero cuando entrabas por dentro no sabías si se trataba del palacio de un jeque. Una alfombra de un cocodrilo disecado, una pantalla plasma encajada a la pared flotando en el aire, parecía una pantalla de cine dentro de una casa. Aquella casa se definía por las palabras lujo y drogas y nada más. Saludó a su colega, y se sentaron en el sofá del salón.
    -Dime César, que necesitas?
    - Uno entero.
    -Vale, son 55.
    -Ah no, no me vengas con tonterías eh, que ya me dijo Carlos que lo pasas a 50.
    - Vale, espera. Sírvete mientras tanto tu mismo.
    Le pasó una cajita y se levantó para dirigirse hacia otra habitación, mientras tanto César se ponía al gusto del consumidor. Se hizo una raya de cocaína bien larga, el doble de cargada que la cantidad necesaria. Se la esnifó entera, y se quedó ahí esperando que volviese su amigo. Dejando que la coca le despertase y se preparase para una noche larga.
    Volvió de la habitación y le entregó un trozo de papel, cerrado como si se tratase de un caramelo.
    -Toma aquí tienes.
    -Gracias, toma aquí tus 50.
    Se levantó César, guardó su caramelo y le dio la mano a su colega, y se fue.
    Llegó al coche.
    - Toma Charli, prepara un par, esta rica rica. Acabo de esnifarme una autopista en su casa mientras le esperaba, ¡y no veeeeeea!
    Charli, emocionado por la noticia, estaba ya preparando dos billetes hacia el país de las maravillas.
    Se esnifaron un par de rayas y se prepararon un cigarro de coca. Se marcharon hacia aparcamiento de un local muy frecuentado por toda la gente que le gustaba esnifar coca, tomar cristal, etc. Es de suponer que el aparcamiento, era la zona de reunión, donde cada grupo se reunía dentro de su coche o alrededor a escuchar música, hacer botellón, esnifar, fumar, beber, follar, mear, cagar, vomitar, dormir, pelear, traficar, exactamente ahí se hacía de todo. Charli i César estaban dentro del coche de Charli, no habían hablado con nadie más para reunirse ahí, iban a la deriva en busca de coños, no les importaba nada más salvo colocarse y follarse a un par de guarras. Lo demás… ,no había nada más aparte de eso. Salieron del coche después de esnifar, y prepararse un cigarro con coca más. Cuando se dirigían a la entrada del local se encontró con Oriana. Para César, Oriana era una guarra horriblemente fea, una guarra horriblemente fea que se había follado estando en el coche de un colega suyo hace años, cuando iban ambos puestos de mierda hasta las cejas. Cruzaron las miradas pero no entablaron conversación alguna. Cada uno disimuló como si no se conociesen. Ella estaba con
  • NikolinniNikolinni Pedro Abad s.XII
    editado junio 2013
    su novio(un auténtico yonki, una persona que solo bastaba con mirarle la cara y ver lo descompuesto que estaba por fuera para saber que dentro de su cabeza no había ningún otro pensamiento aparte de drogas) y él siguió con Charli como si no pasase nada. Una vez entraron dentro del local, los momentos comenzaron a nublarse . Y en un abrir y cerrar de ojos César estaba en su cama durmiendo.
    Ali
    Cuando Ali, llegó a casa de su madre se pusieron a hablar durante toda la tarde de todas las cosas que no se habían contado estos meses. Tampoco es que hubiese algo en particular que contarse entre ellas, al fin y al cabo vivía en el siglo 21 y cuando querían podían hablar por internet utilizando diferentes programas. Ella le habló sobre César que vivía con su novio y que trabajaba en una heladería y poco más. Se trataba de una madre liberal, una madre que sabía todo lo que hacía su hija, y preferiría saber eso y apoyarla a no saber nada y dejarla a un lado tomando decisiones solo ella sin consejo de nadie. Tras varias horas de conversación Ali habló por teléfono con César y le colgó. Poco después se sentaron a cenar juntas.
    -Ali, he de contarte una cosa más, resulta que hace poco, me encontraron en la sangre cáncer, no saben donde está aún, pero lo que está claro, es que tengo cáncer.
    Ali, se quedó callada mirando a su madre, esperando que ella siguiese hablando del tema.
    - Me han hecho varias pruebas estos días en la clínica, por eso decidí venir a veros a ti y a tu hermano, para poder dejar de pensar en eso durante unos días y poder distraerme con otras cosas importantes en mi vida.
    Ali se echó a llorar, no podía hablar, su madre también comenzó a llorar. Y se abrazaron. Al cabo de un rato dejaron de llorar y Ali le dijo:
    -Te quiero mamá. Seguro que no será nada esto que te ha pasado, lo superaremos juntas. Y le dio un beso en la mejilla a su madre.
    Poco después se quedaron dormidas viendo la película.




    A la mañana, se despertó Ali un poco más temprano para hacer el desayuno. Cuando se levantó y miró el móvil vio que había recibido un mensaje de su amiga Oriana, muy buena amiga suya, diciéndole: “Ayer vi a César en el G..” Se guardó el móvil y se fue su casa en vez de hacer el desayuno.
    Cuando llegó se encontró con César tumbado en la cama aún durmiendo, ella comenzó a recoger sus cosas del armario. Fue haciendo la maleta mientras César poco a poco iba despertándose de una resaca de la ostia. La miró y no dijo nada al principio. Al cabo de 10 minutos dijo:- Buenos días cariño, ya has vuelto a casa ¿qué haces?
    -Hago las maletas, mentiroso de mierda.
    En ese momento César se dio cuenta de que había pasado, de que ella sabía que él salió ayer por la noche.
    No dijo nada más al principio, hasta que ella volvió a hablar:
    -Eres un puto mentiroso de mierda tio, das asco joder, asco. Me tuvo que enviar Oriana un jodido mensaje por teléfono diciéndome que te vio en el G. metiéndote coca con Charli, no?
    Ah no, seguramente se habrá equivocado, como tú me digiste ayer que ibas a quedarte en casa y que como mucho te fumarías un porro con Charli y nada más, y tú eres mi novio y a ti he de creer antes que a ella ¿NO? EH? ¿NO DEBERÍA DE SER ASÍ?
    -Cree lo que quieras joder, me tienes hasta la polla con tus tonterías. Lárgate si quieres. Vete a follar con otro que es lo único que sabes hacer y has hecho en tu vida.
    Ali cogió su maleta y se fue, pegó un portazo y posiblemente todos los vecinos sabían en aquel momento que aquella pareja había roto.
    Ali volvió a casa de su madre y le contó lo sucedido, Ali se sentía una mierda. Sentía que era igual de importante que un ácaro. Que si ahora mismo ella saltaba por la ventana por la cual estaba meditando toda aquella situación, el mundo seguiría girando, y nadie se daría cuenta de que ella está muerta. Pero recibía el apoyo de su madre, su madre enferma, que dejaba de lado su enfermedad mortal para escuchar las penas de amor de su hija.

    Mientras tanto César, hacía una de las mejores cosas que sabía hacer, beber y fumar. Bebía una cerveza y fumaba un porro, así sucesivamente, poniéndose a prueba de cuanto tiempo aguantaría el cuerpo sin que explotara un pulmón y tomara forma de chimenea o que se le saliera un riñon de la boca y lo utilizase para destilar productos. Porque tenía esos dos órganos tan entrenados a base de toxinas, que posiblemente si le disparasen a una de ellas, las toxinas derritirían la bala evitando que llegase a perforar alguno de sus órganos. Había desarrollado un mecanismo de defensa de doble filo. Buscaba la respuesta que lo llevase a encontrar la solución del problema que se había originado por culpa de aquella puta. Cuanto más buscaba menos encontraba y más bebía y fumaba. Al final el único remedio que encontró fue el de llamarla al teléfono:
    - Hola Oriana.
    - Hola ¿Quién es?
    - César. Te llamaba para preguntarte porque cojones te metes en mi vida maldita guarra. Puta más que puta, es lo que eres.
    - Pero ¿dónde vas niñato de mierda insultándome? ¿Quién coño de crees gilipollas?
    - Quien coño te crees tu guarra de mierda, para que te metes en mi relación con Ali? Que mierdas pintas tu para contarle que me encontraste en el G? Eh? Dime quien te crees puta malparida?
    En ese momento, cambió la voz de la persona con la que hablaba. Se trataba del novio de Oriana:
    -Eh hijo de puta, ¿Quién te crees que eres? Cierra tu puta boca o iré hasta tu puta casa y te abriré la garganta.
    César explotó de la rabia: - VEN AQUÍ HIJO DE PUTA, DEBAJO DE MI CASA TE ESPERO ,VEN Y NOS MATAMOS SI TIENES COJONES DE VERDAD, JODER, VAMOS. TU PUTA NOVIA SABE DONDE VIVO, QUE TE DIGA DONDE ES, QUE TE ESPERO YA ABAJO ,HIJO DE PUTA. TANTA BOCA QUE TIENES ¿ME HAS OIDO? TE ESPERO ABAJO CABRÓN, SI TIENES COJONES VEN A MATARME O CIERRA TU PUTA BOCA.
    Colgó el teléfono. Fue a su cuarto y cogió una molde de madera que representaba una espada de madera de kendo. Al principio solo era un palo de madera gordo pero conforme avanzaba tomaba incluso la forma de otro estilo de espada, pero de madera, de aquellas espadas árabas que comenzaba la hoja siendo una lámina fina y conforme subía hacia arriba era más gruesa y extensa. Con aquel palo-espada, si conseguía una persona darte en la cabeza, estabas casi asegurado de que morirías, lo que si que estaba 100% seguro era que irías al hospital inconsciente. Decidió dejar a su dogo en su casa, no tenia la documentación en regla de su perro, y se arriesgaba a sacarlo con él, que el perro lo defendiese y matase al novio de Oriana, eso sería maravilloso, pero al día siguiente sacrificarían a su perro. Y su perro, para él, era su hijo.

    Cogió la espada y bajó debajo de su edificio. Sabía que tarde o temprano llegaría el novio de Oriana con un BMW azul antiguo,( eso formaba parte del método de la calle, tenías que tener un coche de una marca cara, aunque el coche que tenías fuese una basura con ruedas y gasolina, era la ruina, pero aun así te lo comprabas e ibas enseñando la cara por la ventanilla, para que todos te viesen lo tio duro que eras.)
    Y así fue , después de unos minutos de espera, apareció desde lejos. Se acercó y César se dejó ver, para que supiera que él era la persona que buscaba. Entonces vio como el novio de Oriana iba acompañado de otra persona, de como señalaba a César, indicándole que se trataba de él.
  • NikolinniNikolinni Pedro Abad s.XII
    editado junio 2013
    . Entonces frenaron y bajaron del coche, salió el acompañante del novio de Oriana y después el novio de Oriana. En ese momento, César iba sin la espada, la había escondido detrás de un árbol en caso de emergencia. Al salir el novio de Oriana, sacó un palo lleno de clavos clavados, es decir, se trataba de un bate de beisbol con clavos. Podrías golpear a una persona con eso una vez, y tenlo por seguro que donde iria es a la tumba. No hay otro lugar para las personas que les atraviesan 20 clavos el cráneo con una fuerza devastadora. En ese momento, César corrió rápidamente hacia el árbol donde tenía escondida su espada de madera. Cuando el novio de Oriana se acercaba y vio aquello, retrocedió hacia atrás y dejó dentro de su coche aquel bate. Entonces César tiró lejos el palo. Cuando el novio de Oriana vio que César tiraba su arma, fue corriendo hacia él, el primer golpe fue enviado por el novio de Oriana, un directo que venía con impulso cogido de la carrerilla que había avanzado desde el coche hasta César. Le rompió la nariz de un puñetazo. César se desconcentró y quedo aturdido unos segundos, hasta que fue consciente de que le habían partido la nariz y por eso sangraba tanto, que no era ninguna lesión grave con ningún arma. Entonces se recobró y enseguida cogió con las manos a los hombros del novio de Oriana y golpeó con su cabeza con toda la fuerza que pudiese. Le dio en la boca, entonces el amigo interfirió pegando más patadas a César y entre los dos consiguieron derrumbarle al suelo, y pegarle una paliza hasta que se puso por en medio un ciudadano y paró la pelea y llamó a la ambulancia. Las siguientes horas fueron muy intensas y César no recordaba mucho de lo sucedido. Cuando se despertó estaba su madre y su padrastro en el hospital con él. César había decidido denunciar al novio de Oriana, poco después se enteraría de que había roto al novio de Oriana los dos dientes principales de raíz. Y de que su novia, Ali, actualmente ex novia, le había pedido una orden de alejamiento por agresión física y psicológica.

    FIN
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