Joe, negro, le llaman Joe el “Hotdoggo”, media 1,90, tenía un volumen muscular considerable fruto de 10 horas diarias trabajando en la construcción. Le llamaban “Hotdoggo” por una herencia genética familiar que pasaba de generación en generación desde sus antepasados africanos. Técnicamente esa herencia estaba entre sus piernas, no se trataba de un “Hotdog”(perrito caliente) sinó más bien de un perro salvaje ardiente. Todos sus compañeros sabían su buen dote, salvo que no sabían si era bueno empleándolo. Pero tenían un comodín que les hacía pensar que Joe, no valia solo para subir y bajar cemento y pegar ladrillos, sinó que también servía para joder. Lo que nunca se explicaban era que teniéndo una novia como Suki, porque perdía el tiempo en la construcción pudiendose dedicar a la jodienda las 24h, haciéndo películas pornográficas y follando con su novia, un trabajo de jornada completa a la par que flexible. Suki,amarilla, la llaman “The GoldHands”, medía 1,55, tenía unos pechos de silicona implantandos recientemente que le hacían el cuerpo más improporcional de lo debido pero a la vez creaba unas fantasías enfermizas a cualquiera que pasaba por delante suya, tenía un culo bien puesto, se notaba que era una japonesa que entrenaba gimnasia rítimica en su juventud. Gracias a todos esos años de entrenamiento, podía hacer todas las posiciones del Kamasutra y sin bostezar. El motivo de su apodo a diferencia de su novio, Joe, se debía a su oficio. Suki era “masajista profesional”, de aquella clase de masajes que solo acudían los hombres que no suelen poder encontrar “masajistas profesionales” gratuitas. Todos lo sabían, las amigas y amigos de Suki, los compañeros de trabajo de Joe frecuentaban el lugar cuando tenían un extra en su sueldo, todos lo sabían exceptuando Joe, que seguía en la burbuja del amor pensando que su mujer tenía una jornada laboral diaria de 8 horas con un exceso de trabajo y una carga psicológica inmensa.
Cuando Joe volvía del trabajo no descansaba, todos los compañeros de Joe sabían que debía de joder como un potro porque su novia era ninfómana, lo sabían no por Joe, sinó porque lo habían comprobado ellos mismos. Uno después de otro, entrando y saliendo de la sala de “masajes”, pim pam, parecía una máquina de expulsar caramelos. Y ahí estaba después Joe en su casa manteniendo una conversación con su mujer: -¿Qué tal el día nena? -Oh…muy agetreado, tenía unos cuantos clientes con contracturas en la espalda y me llevaron horas poder colocarles bien todas las vértebras. (Joe, no tenía ni idea del oficio de Suki, era un inculto, más por necesidad que por deseo, desde crío tenía que trabajar y nunca pudo estudiar en la escuela) Joe asintía como si entendiese de todo lo que Suki hablaba, aunque no entendía nada. Ella lo sabía que él no tenía ni idea de lo que ella le hablaba y por ello sacaba tajada del trabajo. -Y tú cielo, ¿qué tal? - Oh bien, pronto terminaremos de construir el edificio. El problema es que cuando lo construyamos tendré que buscar un trabajo urgentemente, o correremos el peligro de morir de hambre. -Cariño, sabes que si tu te quedas sin trabajo aumentaré mis horas en la consulta. Sabes que haría lo que fuese necesario para poder seguir adelante juntos y con dinero suficiente para los dos. - Lo sé, y por ello te quiero tanto. Acto seguido Suki, se quitó la ropa y se abalanzó sobre él: -Vamos nene, quítate los pantalones, es hora de sacar a “Doggo” a pasear. Déjame ver a esa bestia, lo llevo esperando todo el día, masajeando a tantos gordos… -Vale nena, aquí lo tienes. Se bajo los pantalones, y ahí estaba 30 cm en blando, parecía un trozo de solomillo cocinado y listo para ser comido. Y en cuanto se enderezó… ¡Zas!....¡Zas!... ¡Buum!..Bumm! Y Suki gemía y gritaba conforme Joe la empotraba contra el suelo y la cabalgaba salvajemente. Pasaron 2 minutos y se oía a Suki gritar y Joe suspiraba profundamente… Había descargado la munición Joe y Suki ya estaba satisfecha. Así era, Joe, era eyaculador precoz. Y suki aparte de multiorgásmica,precoz, y ninfómana, no tenía nada más, ya que lo tenía todo. Mientras Joe se subía los calzones, miraba a Suki, y ella aún seguía en la cama despojada de toda la ropa y temblando… -Nena, cualquiera diría que no acabamos de hacerlo, sinó que te acaban de violar… -Amor, es que has hecho las dos cosas a la vez, con esa bestia entre los pantalones, ¿Qué esperabas? -Voy a darme una ducha. Dijo Joe. Salió de la ducha, y lo volvieron a hacer. Salió después ella de la ducha y lo volvieron a hacer. Antes de cenar, lo volvieron a hacer. Después de cenar lo volvieron a hacer. Antes de dormir lo volvieron a hacer. Después de dormir, lo hicieron. Antes de desayunar lo hicieron, después de desayunar lo hicieron. Hasta que Joe fue a trabajar y Suki también. Joe amaba demasiado a Suki, y creía que si querría conservarla como es debido, hasta la muerte. Debía de joder así diariamente, pensaba que siendo precoz daba igual con la verga que tenía entre los pantalones. Suki, amaba demasiado al “Doggo” de Joe .Creía que si no lo conservaba, jamás encontraría otro hombre con un miembro viril de semejantes proporciones. Así que siempre tenía la minúscula esperanza de que Joe aprendería a joder más tiempo, y así ella podría dejar su profesión de masajista profesional y dedicarse plenamente a Joe. Ninguno de los dos esperaba que aquel día fuese diferente a los demás, salvo que lo fue para los dos y con un final trágico a la par que romántico. Joe mientras trabajaba por un lado construyendo un muro de aquel edificio, otros dos compañeros lo construían por el otro lado. Cuando llevaban dos metros de muro comenzaron a conversar pensando que Joe no sería capaz de oirlos: -Matt, ayer fui a ver a Suki…
-Y cuéntame Andriw, ¿ qué tal?. Yo voy todos los martes y los sabados a las once de la mañana, en la hora de descanso. Me dirijo ahí y la parto en dos.
-Yo también la partí en dos, o eso me dijo ella. Decía: “Vaya polla cariño, un poco mas y me partes en dos”.
-Vaya…juraría que a mi también me ha dicho algun día algo similar. Contestó Andriw.
-¿Qué esperabas de una zorra ninfómana?
-Cierto, una puta te dirá siempre lo que tú quieres oir. No la verdad. Tienen compasión y no quieren herir tus sentimientos… En el fondo son buenas personas.
-¡Si! Claro, será eso. O que no te dirá que follas de pena para que no vuelvas más y pierda un cliente inútil!....
- Pues ahora que lo dices… Durante todo aquel momento Joe, se había puesto de puntillas y podía oirles y verles perfectamente. Joe, era un gigante. Furioso por la notícia que acababa de recibir y a la vez cabreado por saber que sus dos compañeros jodían con su novia, ¡Su novia puta! -¡Hijos de perra! Dijo. ¡Os voy a romper los dientes a los dos y os haré que os los comáis como palomitas!. Ellos asustados le digieron: - Joe… no queríamos que nos hubieses escuchado… Además no te enfades con nosotros, no la obligamos de abrirse de piernas ni tampoco somos los únicos del trabajo que jodemos con ella… Joe había perdido el control, más aún cuando le decían todas aquellas cosas y sabía que todo era verdad. Que no podía remediarlo, y que debía cargar con ello. Se dirigió hacia uno de ellos y de un recto en el mentón lo tumbó. Su compañero al ver el succeso se abalanzo contra joe, intentando derribarlo cogiéndolo por las piernas. Joe cayó al suelo, pero era demasiado corpulento, Andriw no podía hacer nada contra él. Joe lo noqueó estando Andriw encima suya. Se levantó y se largó hacia la “consulta” de su novia. Cuando estaba en la puerta, ya había recuperado el control de su sistema nervioso y ya era capaz de pensar y razonar por si mismo. Así que se dijo: No es la solución, yo quiero a Suki. La necesito a mi lado. Si entro ahí y la encuentro follando con otro… que voy a hacer… ella me dejará…
Joe confuso encontró la solución, fue a la farmacia y compro unas pastillas azules. Decían que a cualquier abuelo se la ponía tan tiesa que la sangre del cerebro le baja al nabo durante 4 a 6 horas. La idea a Joe le convencia, así que fue y compró.
Llegó la hora de ir a casa. Volvieron, Joe había tomado una pastilla de aquellas media hora antes de volver. Suki estaba ansiosa de sentir otra vez la polla de Joe en su interior… Ahí estaban, tan solo entrar Joe ya estaba con una erección que creía sentirse el Dios del sexo, tenía una porra enorme entre sus pantalones, dura, dura y duradera. Y entraron en acción… Bum bum bum bum bum, asi repetidas veces Suki, creía que había llegado el dia de recibir lo que tanto cosechaba años atrás. Joe se había curado de su precocidad. Suki estaba feliz y cachonda. Gritó y gritó, a Joe le era indiferente que Suki hubiese temblado desde hace media hora, sabía que era multiorgásmica, ninfómana, precoz, puta, sabía todo y quería demostrarle que él valía más que todo eso. Bum bum bum bum, Joe había descargado diez veces, pero él seguía con la erección y no se detenía. Hasta que la erección terminó, habían pasado seis horas desde entonces Habló Suki en voz baja: -Uff..cariño, creo que deberíamos de cenar. Va siendo hora… -Oh si..un poco de energía, y después repetiremos. Le guiñó el ojo. Antes de cenar, Joe tomó otra pastilla. Mientras cenaban conversaron: -Cielo, creo que va siendo hora de que deje mi trabajo. Nunca te lo he confesado, pero después de lo de hoy…me he armado de valor. No me gusta ser masajista, nunca me ha gustado. Me gustaría dedicarme a alguna otra profesión, ser camarera, dependienta de una tienda, cualquiera otra cosa…. Joe sonrió felizmente:- Me parece perfecto que quieras cambiar de trabajo, creo que yo también cambiaré de oficio… No sé aún a que me dedicaré pero alguna idea innovadora surgirá. Joe, pensaba dedicarse a la pornografía en secreto. Había encontrado el método de joder con cualquier mujer sin ningún problema. Se haría millonario con la tranca de sus pantalones y aquellas pastillitas azules que hacían magia. Llevaban 20 minutos cenando, y él no notaba el efecto aún de la pastilla. Así que se levantó disimulandamente escusandose de que tenía que ir al baño para ir a tomar otra pastilla. Fue buscó el bote en su bolsillo, las extrajo y tragó un puñado con un trago de whisky. “Que más dará pensó, cuantas más, más tiempo, y más jodienda, esta noche no va a dormir Suki”. Volvieron y terminaron de cenar, era la hora de volver a bombear y bombear… Bum bum bum bum… horas y horas Hicieron todas las posturas, Suki se desmontaba como una acróbata profesional de circo. Se rompieron las patas de la cama, se rompieron los muelles de la cama de tanto botar, se rompió el espejo de tanto mirar esa escena pornográfica. Hasta que cinco horas después Joe hizo un suspiro seco y se detuvo. Suki le dijo: - ¿Qué te pasa mi amor? Ya has terminado? Joe se quitó de encima de ella y se puso a un lado y dijo silenciosamente: - No…essspera tan ssoloo necesito coger una bocanada de aire y seguiré dándote lo tuyo nena…. Suki preocupada al ver que Joe después de decir eso se quedó como un vegetal, con los ojos abiertos y la verga hacia arriba. Corrió llamando al hospital. En cuanto vinieron, le dieron la trágica noticia a Suki… Joe había muerto, y que en unos días le dirían las causas de aquella muerte. Una vez se fueron, Suki estaba en depresión, llorando en un rincón de la habitación, sola y con las ilusiones rotas, los sueños rotos, el futuro roto, la vida rota…. Se levantó, lleno la bañera de agua caliente, cogió una botella de whisky y comenzó a beber… No estaba acostumbrada a beber, pero se sentía un personaje de aquellas películas comedico-románticas las cuales bebían y no sentían nada y tan solo lloraban. Había perdido al hombre de su vida, y no podría encontrar jamás a otro como él. Entonces se metió dentro de la bañera, con la botella y la cuchilla de afeitar de Joe. Rajó sus dos muñecas, por todos los lados, iba tan borracha que ya no sentía ni la profundidad de los cortes. Le era indiferente, todo se acabaría pronto, había perdido a Hotdoggo, había perdido la esperanza de su vida.
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Llegó la hora de ir a casa. Volvieron, Joe había tomado una pastilla de aquellas media hora antes de volver. Suki estaba ansiosa de sentir otra vez la polla de Joe en su interior… Ahí estaban, tan solo entrar Joe ya estaba con una erección que creía sentirse el Dios del sexo, tenía una porra enorme entre sus pantalones, dura, dura y duradera.
Y entraron en acción… Bum bum bum bum bum, asi repetidas veces
Suki, creía que había llegado el dia de recibir lo que tanto cosechaba años atrás. Joe se había curado de su precocidad. Suki estaba feliz y cachonda.
Gritó y gritó, a Joe le era indiferente que Suki hubiese temblado desde hace media hora, sabía que era multiorgásmica, ninfómana, precoz, puta, sabía todo y quería demostrarle que él valía más que todo eso.
Bum bum bum bum, Joe había descargado diez veces, pero él seguía con la erección y no se detenía.
Hasta que la erección terminó, habían pasado seis horas desde entonces
Habló Suki en voz baja:
-Uff..cariño, creo que deberíamos de cenar. Va siendo hora…
-Oh si..un poco de energía, y después repetiremos. Le guiñó el ojo.
Antes de cenar, Joe tomó otra pastilla.
Mientras cenaban conversaron:
-Cielo, creo que va siendo hora de que deje mi trabajo. Nunca te lo he confesado, pero después de lo de hoy…me he armado de valor. No me gusta ser masajista, nunca me ha gustado. Me gustaría dedicarme a alguna otra profesión, ser camarera, dependienta de una tienda, cualquiera otra cosa….
Joe sonrió felizmente:- Me parece perfecto que quieras cambiar de trabajo, creo que yo también cambiaré de oficio… No sé aún a que me dedicaré pero alguna idea innovadora surgirá.
Joe, pensaba dedicarse a la pornografía en secreto. Había encontrado el método de joder con cualquier mujer sin ningún problema. Se haría millonario con la tranca de sus pantalones y aquellas pastillitas azules que hacían magia.
Llevaban 20 minutos cenando, y él no notaba el efecto aún de la pastilla. Así que se levantó disimulandamente escusandose de que tenía que ir al baño para ir a tomar otra pastilla. Fue buscó el bote en su bolsillo, las extrajo y tragó un puñado con un trago de whisky. “Que más dará pensó, cuantas más, más tiempo, y más jodienda, esta noche no va a dormir Suki”.
Volvieron y terminaron de cenar, era la hora de volver a bombear y bombear…
Bum bum bum bum… horas y horas
Hicieron todas las posturas, Suki se desmontaba como una acróbata profesional de circo. Se rompieron las patas de la cama, se rompieron los muelles de la cama de tanto botar, se rompió el espejo de tanto mirar esa escena pornográfica.
Hasta que cinco horas después Joe hizo un suspiro seco y se detuvo.
Suki le dijo: - ¿Qué te pasa mi amor? Ya has terminado?
Joe se quitó de encima de ella y se puso a un lado y dijo silenciosamente: - No…essspera tan ssoloo necesito coger una bocanada de aire y seguiré dándote lo tuyo nena….
Suki preocupada al ver que Joe después de decir eso se quedó como un vegetal, con los ojos abiertos y la verga hacia arriba. Corrió llamando al hospital.
En cuanto vinieron, le dieron la trágica noticia a Suki… Joe había muerto, y que en unos días le dirían las causas de aquella muerte. Una vez se fueron, Suki estaba en depresión, llorando en un rincón de la habitación, sola y con las ilusiones rotas, los sueños rotos, el futuro roto, la vida rota….
Se levantó, lleno la bañera de agua caliente, cogió una botella de whisky y comenzó a beber… No estaba acostumbrada a beber, pero se sentía un personaje de aquellas películas comedico-románticas las cuales bebían y no sentían nada y tan solo lloraban.
Había perdido al hombre de su vida, y no podría encontrar jamás a otro como él. Entonces se metió dentro de la bañera, con la botella y la cuchilla de afeitar de Joe. Rajó sus dos muñecas, por todos los lados, iba tan borracha que ya no sentía ni la profundidad de los cortes. Le era indiferente, todo se acabaría pronto, había perdido a Hotdoggo, había perdido la esperanza de su vida.