Estatuas Negras de Efebos para el Palacio de un Marica.
Estatuas negras de efebos para el palacio de un marica. Pavos reales azules y verdes. Gallos rojos. Cisnes. Mirlos metálicos. Canarios timbrados españoles. Grillos en sus jaulas de alambre de níquel. Diapasones metálicos. Dulces marimbas. Exóticas lámparas modernas y brillantes. Neones fluorescentes, rosas y verdes. Collares de rubíes. Estatuas lapislázulis de efebos. Fuentes de ámbar perfumado. Danzarines desnudos con máscaras de cerdo. Senadores romanos con togas imperiales verdes, viejos, muy viejos, con el pelo canoso. Crisantemos amarillos y naranjas. Voluptuosas orquídeas. Sapos. Perlas del Adriático. Banderas rojas con el emblema de Albania, dobles águilas bicéfalas. Galgos. Copas de absenta verdísima. Caros perfumes admirables. Deliciosas especialidades de azúcar. Chocolate rosa. Esencia de azahar. Licor de pomelo. Vidrieras góticas refulgentes, rojos sublimes, verdes exquisitos. Mantos de Vírgenes. Rascacielos elevadísimos. Nueva York de noche. Cimitarras y nenúfar. Lirios violetas y lirios negros. Gardenias. Acueductos. Vampiros. Estatuas negras de efebos para el palacio de un marica. Banderas portuguesas. Cofrecillos de malaquita y tíbores de oro macizo. Vasos de tinta negra. Zafiros azules oscurísimos. Ronroneantes acordeones de vino. Jengibre y menta. Agua de Sevilla. Limpísimas transparencias cristalinas. Piscinas transparentísimas. Saunas de perfume. Topacios verdes. Esmeraldas. Jacintos. Rosas jamás podridas. Carne de lila. Belcebúes bellísimos sobre mares de fuego. Atlantes que sostienen cúpulas de oro. Santos coitos. La marca preciosísima del fuego. Escorzos de atleta. Saltos de pértiga. Escherzos de guitarra. Madreperlas. Vino. Estatuas negras de efebos para el palacio de un marica. Colección de mariposas muertas. Insectario de libélulas. Vértigo y adormidera. Jugo de opio blanco. El amor en la rama de un almendro. Luna que se asoma a un pozo sin fondo. Violencia de granates. Caballos al galope. Buitres y cucarachas. Palomas negras. Ejercicio que acaba en muerte. Hipnosis. Histeria. Iridio. Y yo vuelto penumbra y toro. Y yo vuelto penumbra. Y al fondo, como en un espejo, Siria ardiendo.
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Francisco Antonio Ruiz Caballero. (ozú qué frío, mi casa es la casa más fría del barrio).
Comentarios
No obstante, tampoco yo comenté nada en su día a pesar de que lo encuentro sumamente interesante. Es atrevido, rompedor, lleno de lírica y trasgresor.
Tiene muchas de las cosas que busco en la literatura.
Tal vez no haya habido comentarios anteriormente porque sorprende, descoloca, como la escritura automática de los dadaístas y los juegos literarios de la camarilla de André Breton.
En cualquier caso me alegro de haberlo releído. Es raro que un texto me sorprenda y este lo ha hecho de forma agradable.
Cada vez que leo algo tuyo, me vienen a la mente los cuadros de Dalí, por lo abstracto.Tal vez por eso me guste.
Lo que aún mi mente no ha conseguido captar, es esa insistencia con el gremio afeminado....y me sigue gustando el relato, tal vez porque a medida que uno vá leyendo, no se espera esa breve reseña a Siria y ahí, al terminar de leerlo, lo entiendes todo.