Como respuesta atávica a un maléfico destino quieren volver a echarnos del reino. La izquierda política, ladinamente y con la anuencia de la derecha, azuza a sus podencos y echa carnaza informativa a sus altavoces mediáticos para colocarnos al borde del abismo. Ya olvidaron su generosidad al compartir la herencia de un poder que solo a él correspondía. También olvidan que su escenificación del 11F les permitió tapar sus vergüenzas y seguir mangoneando. Ahora, viejo y maltrecho, quieren quitárselo de en medio de una forma cobarde y torticera. Claro que él tiene parte de culpa; no ha aprendido que la jodienda campechana acarrea nefastas consecuencia y ha vuelto a caer en la trampa populista. Ya no hay arreglo; por mucho que balbucee arrepentimiento público, ni la sociedad iconoclasta ni los intereses espurios han de perdonar sus estúpidos deslices. Mi madre, deshonrada y cansada, oculta su indignación huyendo inútilmente de su propia sombra, buscando un sentido digno por esos mundos de Dios. ¿Y mis hermanas...?, ¡qué decir de mis hermanas! Una lamiéndose las heridas de un error y la otra envuelta en la vorágine de otro.
Una multitud vociferante espera fuera; enarbola ansiosa su bandera tricolor esperando, como buitre carroñero, la consumación de una vieja venganza largamente esperada. Copa, divertida, las primeras filas para no perderse el espectáculo de una reposición actualizada de “La toma de la Bastilla”. Algunos, alarmados, miran hacia mí tal vez buscando un asidero donde amarrar sus destinos o procurando un puerto estabilizador de sus propias singladuras. Pero nada puedo hacer: han descubierto mi flanco débil —ya me lo decía mi madre—; de entre todas las vírgenes de sangre azul, dispuestas y atraídas por mi edad de merecer, tuve que elegir una flaca locutora, plebeya ella, que pese a su aparente juventud hacía tiempo que había despertado a la vida; una “progre” intelectual que creía que reinar era hacer un reportaje para el telediario y la metí en un lío incomprensible para ella. Tampoco la entendieron en mi entorno; incluso yo tengo mis dudas. Pues bien, ahora, le ha salido un primo que mamó la mala leche familiar; un pariente amigo que, buscando notoriedad editorial, ha aireado sin pudor y sin piedad confidencias íntimas que ensucian su decencia. Y no es todo: la chusma que me rodea con ademanes amenazadores aún no sabe nada de “lo mío”... No puedo soportar más esta horrible pesadilla, ¡quiero despertar de este sueño que me tiene atrapado en esta larga madrugada!
Un beso suave en mi mejilla me despierta. Un enorme bienestar invade mi alma atribulada. Las primeras pinceladas ocres de un amanecer primaveral se filtran entre juncos y yerba fresca y me traen el perfume inconfundible de mi charca. Con mi barriga amarillenta apoyada en la piedra de rivera contemplo una estilizada libélula que extiende las vidrieras de sus alas y trata de posarse en mi mantel de desayuno. A mi lado mi eterno amor me mira con sus ojos saltones e inflando su garganta. Tengo que contarle mi horrible pesadilla.
—Croar, croar, croar... —le digo.
—Croar... —comenta ella.
Comentarios
Un distraído relato de un extraño y ambiguo sueño.Me parece más flojo que otros que te he leído.
Saludos
Y eso que me pareció divertido torcer el famoso cuento de la rana que, con el beso de la bella princesa, se convierte en un apuesto príncipe. Aquí es un desgraciado príncipe que se convierte, afortunadamente, en rana (macho) con el beso de otra rana (hembra). Pero se nota que no domino ninguna de ambas dos situaciones.
Lo siento, Leos, ...otra vez será.
Saludos.
Había leído cuentos infantiles donde la rana se convertía en príncipe al ser besada por una joven enamorada, mas no podía imaginar que él, el príncipe, se convertiría en rana.
En sueños vió todas las desgracias que le esperaban y despertó sin más alivio que su compañera de charca. No había princesa capaz de darle el beso de gracia. Su vida estaba limitada a esa charca.
Ha resultado divertida tu ocurrencia de personificar las ranas. Lo siento, porque me gustan estos animales y sus conciertos nocturnos que parecen dirigidos por expertos directores de orquesta.
¡Ah! y la rana hembra cuando croa infla los dos sacos a los lados de la cabeza, mientras que el macho infla la papada.
Croa, croa, croa desde mi estanque de nenúfares.
Croac, croac de colores.
Pero...equivoqué el nombre de la especie( de ranas).Lo correcto es batracios.( con "i", en lugar de "e").
Bueno, tengo que reconocer que el comentario de Sinrima me ha abierto el camino a esta interpretación. En la primera lectura me costó distinguir si los elogios a la familia real y las críticas a la llamada izquierda, formaban parte de tus sentimientos, cosa que me parecía extraña plasmar en un relato de este estilo, pues no tenía claro quién era el narrador.
Tus finales son siempre originales, suaves, con una pincelada de romanticismo y de humor.
Saludos.
Aún me dura la sonrisa que se me dibujó a media lectura.
Te felicito.
Volviendo, como siempre, al lugar del crimen, descubro que nombras a la rana de mi haiku, y te aseguro que en la charca de agua estancada de este relato no habita. La mía es de estanques y ríos de agua limpia donde crecen nenúfares.
Pero agradezco que te acordaras de mi haiku.
Un abrazo
No solo es deseable el agua viva, Sinrima. Sin la producción de microorganismos que genera el agua quieta no podrían vivir las ranas.
Tampoco anidarían nenúfares que inspiraran paletas de pintores.
Aún con su fealdad e imperfecciones, la Naturaleza —tu Naturaleza— es fuente de constante admiración, alimento de la vida.
Saludos a todos ...y besos de colores a Sinrima.
Sí, amigo, llevas razón. Las aguas estancadas -las naturales, no las metafóricas- tienen mucha vida.Hubo un tiempo en que cogía escarabajos acuáticos en una charca fangosa y ellos estaban tan felices.Pero las ranas viven muy bien en los remansos del río; los renacuajos se alimentan del plancton que se deposita en las piedras y las ranas encuentran mosquitos y otros insectos entre las plantas. Pero, sí, todas las aguas son necesarias.Nada es feo en la Naturaleza. Aunque, para bañarnos lentamente, las aguas frías y transparentes.
El postre de esta noche han sido tus besos de colores. Gracias.
Para ti también...
BESOS