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"La Impostora" 2ª parte.

Victoria VegaVictoria Vega Pedro Abad s.XII
editado abril 2013 en Romántica
Mariela, ante tantas emociones, perdió el conocimiento y cayó al suelo inconsciente. Cuando despertó, no sabía cuanto tiempo había pasado desde que se desmayó ni donde se encontraba. Era un salón con decoración tipo oriental, y pósters ilustrados con artes marciales. Alguien había curado y vendado sus heridas. Un hombre joven se le acercó con una bandeja con comida. Le preguntó que desde cuando no comía y ella casi no recordaba la última vez que había probado bocado. Agradeció la comida y se la comió rápidamente. Estaba tan hambrienta que olvidó los modales. Se llamaba Rodrigo Janer, era alto, delgado, tez pálida, ojos profundos, mirada bondadosa y sonrisa tímida. Cabello espeso y castaño que le caía sobre los hombros. Era el maestro de karate de aquel lugar que en realidad era una academia. Rodrigo encontró a Mariela desmayada en la calle cuando se dirigía a abrir su academia y decidió ayudarla. Mariela, mirándole, pensaba que el mundo estaba repleto de malas personas pero también había buenas personas que te ayudaban sin esperar nada a cambio. Mariela le volvió a dar las gracias e insistió en irse, pues no quería molestar más. "Si no tienes a donde ir-le ofreció Rodrigo-puedes quedarte mientras en la academia..." Pero Mariela tenía una misión muy importante que cumplir. "Al menos dime tu nombre". Le pidió Rodrigo al verla marchar. Mariela titubeó y se quedó pensativa, hasta que finalmente dijo: "Zafiro. Mi nombre es Zafiro Mendoza". Después salió de la academia y desapareció ante los ojos de Rodrigo. El maestro se quedó preguntándose si la volvería a ver. Llegó Rebeca y le encontró todavía observando a Mariela alejarse. "Daría la vida porque me miraras a mi, como la estás mirando a ella." Pensó Rebeca. Ella estaba enamorada de él en secreto desde que vivían juntos. Rebeca era su cuñada. Desde que enviudó de su marido, hermano de Rodrigo, y se quedó sola con sus tres hijos, Rodrigo les brindó su hogar y se hizo responsable de ellos. Aunque siempre respetó la memoria de su hermano y jamás tuvo ningún otro sentimiento que no fuera cariño fraternal hacia Rebeca.
Mariela finalmente dio con la dirección de Santiago, una mansión rodeada de medidas de seguridad. Había decidido usurpar la identidad de Zafiro Mendoza. Ahora que lo había perdido todo, acababa de encontrar la única forma de conseguir poder y dinero para buscar a Irene y vengarse de Mariano Delucci.
Santiago, se encontraba en su despacho reunido con algunos miembros de su partido político. Había añorado el regreso de su hija Zafiro durante quince años, desde que su ex esposa se la arrebató tras su divorcio. Ahora ella volvería a él, aunque desconociendo, que en realidad era una impostora usurpando su identidad.
El ama de llaves de la mansión le informó de que una joven deseaba verle y él ordenó que la dejaran pasar. Cuando vio a Mariela, le recordó mucho a su hija, pero cuando vio en su cuello la cadena de oro y zafiros con su nombre inscrito, que él mismo le regaló por su décimo cumpleaños, la reconoció como su hija y la recibió en sus brazos. El abrazo que le había estado guardando durante tantos años. Mariela le contó que había tenido un accidente de tráfico donde lo había perdido todo, y del que había quedado con lagunas mentales. Le explicó que la chica fallecida en la explosión era Mariela, una compañera de viaje que encontró haciendo autostop y que se ofreció a llevar. Santiago ordenó que le prepararan una habitación, la más amplia de la casa, y que le trajeran ropa y todo lo que necesitara. También ordenó que le pusieran un escolta personal y un chófer. Mariela, vio en Santiago al padre que realmente le hubiera encantado tener. Fueron hallados, aunque irreconocibles, los restos de Zafiro en el lugar del accidente. Por el testimonio de los hechos de Mariela, Zafiro fue enterrada bajo el nombre de Mariela Villagomez. Estaba intercambiando su identidad con la de Zafiro. Era una usurpadora, una intrusa, una impostora... No le quedaba otra opción. Además, no lo hacía por ambición ni por maldad, lo hacía, simplemente, por pura necesidad.
No le fue difícil usurpar la identidad de Zafiro, Santiago apenas había sabido de ella en años, y Mariela sólo tuvo que inventarse una vida ficticia. Lo que le resultó complicado fue adaptarse a tantas medidas de seguridad y servidumbre. Pero quedó impresionada ante aquel mundo de lujos y comodidades.
Había pasado algún tiempo cuando Mariela fue a visitar la tumba de Zafiro, que supuestamente era la suya. Allí, llorando por su pérdida, le suplicó perdón. Estaba segura de que si Zafiro hubiera sobrevivido, la habría ayudado en sus planes y no hubiera necesitado robar la identidad de nadie. Pero por alguna injusta y extraña razón, las cosas pasaron así, y ya no había vuelta atrás. Después Mariela, se le ocurrió pasar por la academia de karate donde aquel maestro le había ayudado, para agradecérselo una vez más, y el destino dispuso que justo allí conociera a su medio hermano, Mateo Delucci, el primogénito de Mariano Delucci, que era alumno y amigo de Rodrigo Janer. Mateo, jovial, cortés y carismático, no guardaba mucho parecido con su padre.
Mariela, mantendrá a Mateo al margen de su venganza, pero se acercará a él para conseguir información sobre su progenitor, sin darse cuenta de que su acercamiento sembrará en él sentimientos que ella no esperaba. El destino querrá que Mateo acabe enamorándose perdidamente de ella, desconociendo que se trata de su media hermana.
Todo comenzó aquella tarde en la academia, cuando Mariela se reencontró con Rodrigo que la miró de un modo muy especial. Después este le presentó a Mateo y ella empezó a sentir por él un cariño fraternal, mientras que Mateo quedó fascinado por ella. Luego llegó Rebeca y fue entonces cuando el ambiente se puso tenso.
Dos hermanos que se encontraban por primera vez, sin conocer él sus lazos de sangre, y albergando por ella un amor que crecía como una llama inesperada.
Una atracción inevitable que acabará en un amor apasionado entre Rodrigo y Mariela, que se verá truncado por la gran mentira de su identidad.
Dos amigos ahora convertidos en rivales y que competirán por el amor de Mariela. Y finalmente la absurda obsesión de Rebeca que acabará por destruirla, un amor enfermizo que nunca podrá ser correspondido, y unos celos compulsivos hacía Mariela.
Llegará un tercero en discordia, Tony Duarte, novio de Zafiro, que vendrá buscándola y que sembrará el caos en los planes de Mariela, pues será el único capaz de descubrir su secreto, aunque sin proponérselo, también Tony acabará enamorado de ella.
Mariela era una mujer que no podía amar, porque antes debía encontrar a su hermana y cumplir una promesa de venganza.

Continuará...

Comentarios

  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado abril 2013
    Veo que tienes muchos relatos empezados, deberías irlos terminando:)
  • Victoria VegaVictoria Vega Pedro Abad s.XII
    editado abril 2013
    cuado tenga tiempo y mas imaginacion. un saludo.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado abril 2013
    Bueno, mientras no me dejes con ganas de saber que sigue:)
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