¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

Traquinas pardas

GrejaverGrejaver Pedro Abad s.XII
editado febrero 2013 en Literatura
Aquel canto de pájaros

Necesitamos espacio y tiempo para verter la propia inquietud y también cierta disposición generosa para acercarnos a la inquietud de otros. Si quienes sufren vacíos personales, familiares, sociales, existenciales..., son muchos, quienes tienen algo que decir en este mundo sordo son infinidad.
Toda persona aspira a cierto equilibrio entre la necesidad de proyección personal de las propias sensaciones, emociones, afectos... hacia otros, y la de recibir estímulos, reconocimiento, afectos de vuelta... por parte de esos otros.
La relación directa, la comunicación abierta y franca con personas más o menos cercanas, propicia el enriquecimiento -bien entendido este- de quienes disfrutan de tal relación. Sin embargo, en este mundo nuestro sin tiempo escasea el trato personal, esa interacción cara a cara en la que cada uno muestra su piel, dónde cada actor-espectador interpreta su papel, y donde las miradas, sensaciones, emociones... fluyen sobre ese escenario que supone la vida diaria. Quizá en este contexto, en este ir y venir de lo mejor y lo peor de cada uno, todos podemos encontrar cierto equilibrio entre dos necesidades básicas: establecer una interacción abierta con otros, mientras mantenemos a resguardo nuestra identidad personal más profunda. En relación con este último aspecto, cabe considerar el significado de persona, en el sentido del término en relación con la máscara que cubría el rostro de los personajes en la tragedia griega clásica.
En los últimos tiempos tendemos a sustituir la relación personal directa por meras formas de comunicación frías y distantes. En las formas de comunicación al uso ha perdido protagonismo la participación del carácter de cada persona -en el sentido de la identidad personal subjetiva-, en favor de una mera exposición y exhibición de infinidad de máscaras. El tan traído y llevado fenómeno de la globalización mediante internet ha impuesto nuevas formas de comunicación en detrimento de la relación personal cercana. El correo tradicional ha perdido los papeles, la caligrafía personal, las manchas de lágrimas emborronando la tinta... y hasta el teléfono primitivo ha perdido los cables que antes unían las voces. Hoy se impone una relación distinta, distante, fría y llena de estereotipos, una interacción en la que cada uno preconfigura, adorna y hasta se identifica con su propia máscara. El correo electrónico, foros, chats, redes sociales... propician una relación múltiple e inmensa en la cantidad de mensajes que pueden ser vertidos y recibidos, pero -si no va más allá- puede resultar frustrante en cuanto a cualquier posibilidad de acercamiento. ¿Qué queda cuando el trato languidece en un ¡buenos días!, ¡feliz cumpleaños, año nuevo, aniversario...! o el tan repetido ¡ja, ja , ja!, triste onomatopeya de aquellas risas?
Aun reconociendo el incalculable valor de las redes sociales como vehículo de comunicación, cabe considerar que estos medios adolecen de notables carencias cuando se convierten en formas casi únicas de relación entre dos, mil o un millón de almas solitarias. Ningún intercambio de comentarios en Facebook podría sustituir el carácter enriquecedor de una conversación; ningún libro de rostros maquillados nos permite acercarnos a las caras tristes que a menudo esconden sus páginas. Quién solo lee tweets o escucha trinos aislados, encerrados, enjaulados en la distancia..., a menudo deja de disfrutar del canto de los pájaros.
http://traquinaspardas.blogspot.com.es

Comentarios

  • PerplejoPerplejo Fernando de Rojas s.XV
    editado enero 2013
    Tu tesis es que no hay mejor comunicación que la que se hace en persona ya que a través de ésta somos más auténticos con los demás. Pero veo que echas de menos el uso del correo tradicional:

    "El correo tradicional ha perdido los papeles, la caligrafía personal, las manchas de lágrimas emborronando la tinta..."

    Creo que estás confundiendo autenticidad en la comunicación con nostalgia.

    De todos modos gracias por proponer este tema en torno al cual reflexionar.
  • GrejaverGrejaver Pedro Abad s.XII
    editado enero 2013
    La expresión entrecomillada no contiene el menor trasfondo de nostalgia; más bien al contrario entiendo aquella comunicación como obsoleta y del todo trasnochada. Ya se señala en el texto ‘el incalculable valor’ de la comunicación digital; solo que se trata de establecer diferencias entre dos conceptos: relación personal y mera comunicación. En cuanto a lo de ‘haber perdido los papeles’, la expresión ha de entenderse en el sentido literal, en lo que se refiere al soporte físico de aquella otra forma de salvar las distancias. El correo ‘tradicional’ tiende a perder ese soporte de celulosa a favor del soporte digital, del mismo modo que el libro está ‘perdiendo los papeles’, en tanto aumenta el consumo del libro electrónico. Y en cuanto a lo de las lágrimas... es una ñoñería a propósito, solo una licencia literaria sin más. Trataba de añadirle algún condimento a un texto que ya me sonaba demasiado serio, grave, sesudo... todo eso. En todo caso solo se trata de la expresión de una convicción personal, sin pretensión ni calado argumental ni rigor dialéctico de ensayo.
    En una sinopsis muy breve: ‘Comunicación digital: excelente, aunque insuficiente, estrecha, fría, distante... si se constituye en una forma excluyente de relación entre personas’.
    Enhorabuena por la inquietud y gracias por el interés.
    Un saludo cordial.
  • intelectitointelectito Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado enero 2013
    Grejaver escribió : »
    Aquel canto de pájaros

    ..., a menudo deja de disfrutar del canto de los pájaros.
    http://traquinaspardas.blogspot.com.es

    ... dime que hay màs personas como tu, y permite que este penitente del mundo virtual, redima su artificialidad bajo el frondoso àrbol de las nostalgias de tiempos màs civilizados ...
  • GrejaverGrejaver Pedro Abad s.XII
    editado enero 2013
    El comentario –excelente instrumento de comunicación- ilustra en cierto modo lo dicho: permite acercarse a una opinión, refleja gran capacidad de síntesis... y deja entrever cierta ironía que, al no ir acompañada del gesto que acompaña a la palabra, dificulta el acercamiento al punto de vista de un interlocutor tan invisible como distante. En todo caso, el comentario resulta estimulante.
    Imaginemos que alguien escribe: “¡Me siento libre”. Quien lo lee podría suponer que el otro experimenta una confortable sensación de libertad cuando agarra una silla y posa las nalgas en el asiento. Sin embargo, si le oyes decir “¡me siento libre!” a quién tienes delante, y a la par ves como el otro sonríe, abre los brazos y se llena de aire..., no te cabe duda de que esa persona respira libertad cuando se sienta, cuando se acuesta y cuando se levanta.
    Y hablando de nostalgias..., habrá habido y habrán de venir mejores y peores tiempos. Sin embargo, el verbo vivir –el de verdad- no se conjuga ni en futuro ni en pretérito. En cuanto a los árboles del tiempo, ni el árbol seco del ayer –aquel que dio los frutos del ahora– ni el del mañana –el arbusto aún en flor–, ninguno lució ni lucirá las frondas del presente.

    Saludos cordiales.
  • GrejaverGrejaver Pedro Abad s.XII
    editado febrero 2013
    Cuando tratamos el tiempo ajeno con todo el respeto del mundo, nuestro tiempo -esas fracciones de vida que dedicamos a otros- también debería merecer la mejor consideración.
    http://traquinaspardas.blogspot.com.es/2013/01/el-tiempo-nuestro-que-viven-otros.html
  • GrejaverGrejaver Pedro Abad s.XII
    editado febrero 2013
    En otro orden de cosas, en relación con la espiritualidad, cuestión que suscita bastante interés en este Foro, un planteamiento en torno a la creencia en la otra vida, podría hilarse de la siguiente manera: http://traquinaspardas.blogspot.com.es/2013/02/existe-la-vida-antes-de-la-muerte.html
  • GrejaverGrejaver Pedro Abad s.XII
    editado febrero 2013
    Volviendo a aspectos más mundanos del día a día...
    He recibido de un buen amigo esta corta, pero acertada reflexión:

    Diferencias entre dos formas de latrocinio:
    - El ladrón vulgar te roba: El dinero, el reloj, el móvil, el coche...
    - El político te roba: La salud, la vivienda, la educación, la seguridad, el trabajo, la pensión, la felicidad...
    - El primer ladrón te elige a ti. ¡Al segundo ladrón lo eliges tú!
    A lo anterior habría que añadir que en algunos países, el político te roba hasta el derecho a elegir quién te ha de robar.
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com