Nadie podrá detenerme, yo soy el mismísimo rey; si osas tocarme, tú corazón, de inmediato, te arrancaré y me lo comeré sentado en una silla y mesa de oro, con cubiertos de diamante, sazonado con platino y leche de buey.
Si tan solo osas negar la más mínima verdad que proclame, amputaré tu boca, sellaré el orificio sin labios, abriré tú estómago y te haré esnifar tus propios jugos gástricos.
Sabe que soy el rey, qué soy el hijo de dios ¡O mejor! ¡El mismisimo Dios! Omnipotente, omnisciente, omnipresente: Todo lo sé, todo lo veo, todo lo presencio, todo lo poseo, eso te incluye, sí, te incluye a ti y todas y cada una de tus inútiles células, a ti y a todo el universio, todo lo existido y por existir, nadie es superior a mi, todos estáis por debajo: Yo soy el rey.
No malgastaré ni una sola palabra más en un ser tan vil e inferior como tú.
Comentarios
Alabado sea el rey!
Saludos.