Una vez más, encantado por la melancolía de la noche
insisto en pensar cómo habría crecido nuestro árbol,
exuberante y joven sauce, si tu implacable alma
no se hubiera decidido a cortarle el tronco y a chafarle las raíces,
a exprimirle la savia, la bruta y la no tan bruta,
a arrancarle violentamente las hojas,
a quemarle las flores que ya salían,
a impedir la salida de los frutos que yo quería...
si no fuera por tu meticulosa alma...
habríamos crecido a la sombra de nuestro árbol,
treparíamos por sus ramas que son las tuyas y las mías,
e iríamos a buscar tus sueños
que me prometiste serían nuestros ...
cansados de subirnos nos tumbaríamos sobre nuestro prado,
a la sombra de nuestro árbol, tu cabeza se sentaría
sobre mi pecho, tu cintura se acomodaría
a mis manos, tu corazón se fundiría con el mío,
y te besaría ... te tocaría el cabello ... que sería tuyo y sería mío
y te besaría ...en el cuello y en la nuca, en tu cuello y en mi cuello ...
tus ojos que también serían míos me mirarían ...
y me lo dirías todo sin decir nada ... porque tus palabras
también serían mías ... nos confundiríamos... cada uno sería el otro,
y nos besaríamos...
Comentarios
Primer consejo, abandona a tu amante, con la conducta que manifiesta con el reino vegetal, a mi juicio, no tiene posibilidad de redención alguna.
Segundo, sé menos explícito, detalla menos e insinúa más, de esa forma el lector re-creará tu poema entremezclándolo con sus propias emociones y
experiencias, adoptando un rol más activo y más entretenido.
Saludos,
Rabolón
Bienvenido