Tiene los ojos como ensangrentados y los párpados de abajo hinchados. Pero creo que lo que no soporto es el mal olor. Hace años le subía en el coche durante todo el año, menos en verano. En verano no podía soportar su olor. Ahora, entre el olor y los ojos, que Dios me perdone, no puedo subirle.
Sé bastante de él porque era muy conocido aunque no íntimo de mi padre. Mi padre nació en el 27, éste hombre nació en el 26. La niñez y juventud fue muy dura para ambos, mi padre murió hace años. Este hombre vive aún, y con independencia de su aspecto, parece que muy saludable. Hoy no voy a hablar de mi padre, solo lo traigo por aquí para justificar lo mucho y tan de buena mano que sé de este hombre.
Vive soltero y solo, aunque una vez tuvo una novia. Él nunca habla de aquella novia. Entonces él era lechero. Compraba la leche de los cabreros, la cargaba en sus mulas de alquiler y luego la repartía revendiéndola al por menor por las calles de Málaga. Calles Carretería, Calle San Juan, Calle Nueva, El Perchel. En el reparto, la leche le salpicaba encima de sus ropas al sacarla desde lo alto de la mula, él, pies en el suelo. Al volver de vender la leche se llegaba a ver a su novia que vivía en la salida de la ciudad, por la zona del Puerto de la Torre.
Ya sentados en sillas de enea, con la madre de la novia como carabina -era la costumbre de entonces, en la década de los 40- él le dejaba un puñado de caramelos a ella en su falda, hablaban breve, y él aprovechaba para recuperar la falta de sueño de la noche anterior, que había empleado en recorrer los caminos de finca en finca recogiendo la leche. Así todos los días. Al principio a la carabina le parecía todo estupendo. Pasado algún tiempo, la carabina empezó a quejarse de lo mal que olía aquel hombre, todo impregnado de leche reseca (seguirá, si deduzco por vuestros comentarios que es soportable el sopor.....)
Comentarios
En cuanto al relato, creo que ha quedado un poco corto, podrías mejorarlo y te saldría una historia muy buena,
Deberías revisar la redacción de algunas frases como en la que dices:
" al sacarla desde lo alto de la mula, él, pies en el suelo."Creo que sería suficiente y más correcto: "al bajarla de la mula", o si prefieres: "al bajarla de la mula al suelo" (pero creo que no es necesario decir que es al suelo donde se baja).
Espero la continuación, no porque me gusten los relatos largos, sino para que sepamos el final.
Saludos.
Efectivamente es una historia muy larga, pero de momento solo busco un tono, "el tono", que me haga sentir cómodo contando la historia. De momento apenas corrijo, perdón.
Sinrima, también el hombre podría ir vendiendo la leche subido en la mula, entonces nos se mancharía tanto....., -)-)-), gracias de nuevo, buscaré de nuevo cómo decirlo para no ser redundante.....
sigo el fin de semana.....cordial saludo.
¡Saludos!
De paso, a ver si dedico más tiempo a leer y comentar los relatos de por aquí. Los hay muy buenos, aunque me capacidad para criticarlos, no sé, no sé....
Cuelgo algo más, la historia continuará.....
Saludos.
Pero claro, el soniquete constante de la madre política a la hija de la madre política, ese que todo lo perfora, ya fuese el oído de cemento y hasta de diamante, y que me atrevo a afirmar con acierto seguro que alguna mujer que lea por aquí así opinará igual de su madre política, y tal caso aquí, se hizo nunca más evidente y eficaz, que la hija tomó resolución contundente y sin revisión. Aquél hombre, efectivamente, no era una atracción dictada por su corazón, más bien una tendencia, o costumbre, o que tal vez que le habían dicho que ella era algo fea y en respuesta, ella aspiraba a poco. Ahora el problema para esta mujer era el cómo quitárselo de encima, sabiéndose de su resuelta timidez, lo vio como un imposible.
A veces el silencio y el no hacer nada provocan grandes eventos en la vida. Una noche, ya muy cansadas de él -pero no un cansancio momentáneo y del día, sino ese acumulado que va agriando el semblante y revolviendo el estómago de quién lo padece-, más quizá la futura madre política que la novia, y así fue que en cuanto se durmió el hombre, allí le dejaron solo. Se aseguraron de que la puerta de entrada a la casa estaba entornada y se fueron a dormir. Este hombre que tenía sueño atrasado de varios años, no se despertó en cuatro días con sus cuatro noches, al quinto día a media mañana despertó, ellas no estaban en casa. Él se quiso volver loco cuando asimiló el tiempo pasado y ante el pensamiento en el grave quebranto a su trabajo, y los perjudicados. Salió de la casa dando gritos y un tremendo portazo a la salida, y no volvió jamás.
Pero claro, el soniquete constante de la madre política a la hija de la madre política, ese que todo lo perfora, ya fuese el oído de cemento y hasta de diamante, y que me atrevo a afirmar con acierto seguro que alguna mujer que lea por aquí así opinará igual de su madre política, y tal caso aquí, se hizo nunca más evidente y eficaz, que la hija tomó resolución contundente y sin revisión. Aquél hombre, efectivamente, no era una atracción dictada por su corazón, más bien una tendencia, o costumbre, o que tal vez que le habían dicho que ella era algo fea y en respuesta, ella aspiraba a poco. Ahora el problema para esta mujer era el cómo quitárselo de encima, sabiéndose de su resuelta timidez, lo vio como un imposible.
A veces el silencio y el no hacer nada provocan grandes eventos en la vida. Una noche, ya muy cansadas de él -pero no un cansancio momentáneo y del día, sino ese acumulado que va agriando el semblante y revolviendo el estómago de quién lo padece-, más quizá la futura madre política que la novia, y así fue que en cuanto se durmió el hombre, allí le dejaron solo. Se aseguraron de que la puerta de entrada a la casa estaba entornada y se fueron a dormir. Este hombre que tenía sueño atrasado de varios años, no se despertó en cuatro días con sus cuatro noches, al quinto día a media mañana despertó, ellas no estaban en casa. Él se quiso volver loco cuando asimiló el tiempo pasado y ante el pensamiento en el grave quebranto a su trabajo, y los perjudicados. Salió de la casa dando gritos y un tremendo portazo a la salida, y no volvió jamás.
PD. Disculpen, he repetido el texto porque en la anterior letra demasiado pequeña. Gracias.