Lo sentimos. El texto de este relato ha sido borrado por exigencias editoriales debido a su próxima publicación. Más información en el blog del autor: www.antoniotocornal.com
Vaya por delante que la extensión del texto se ajusta a mis preferencias, en lo que a este tipo de relatos se refiere, opino que esta bien desarrollado, pero observo cierto batiburrillo con la gama de colores, entre lo amarillento, gris y marron, y policromia del ambiente.
Un placer leerlo, gracias
Esas flores de plástico amarillas, esos desconchados de escayola, la imaginería religiosa con dorados ajados... un ejemplo de descripción bien hecha. Puede que aún se podría haber sintetizado más pero, aún así, inteligente, precisa, sutil. Muy bien.
Creo que la descripción visual del entorno me ha entusiasmado tanto que me he quedado sin ganas de decirte más. Pero en fin, el cuento me ha gustado en su totalidad. Rechazar la coca cola y el beso. Buen paraguas, en su envoltorio. Qué detalles tan finos.
La frialdad con la que el niño procesa su iniciación... buena empatía, agudeza psicológica. Se ve que te has contenido.
Lo que menos me gusta, quizás, es el principio. Creo que explicas demasiado las circunstancias familiares y sociales del adulto y del pequeño. De verdad, creo que no eran tan relevantes y son un poco tópicas. Sí, el SIDA, el vicio y la muerte de los amigos, vale. De pequeño le excluye hasta su propio padre, oh, cielos. Muy dramático y sangrante pero ya lo he leído y visto miles de veces. A ver cuando escriben la historia de un homosexual moralista y de costumbres kantianas cuyos padres le animaban a explorar más su erotismo. Eso sí me gustaría leerlo para variar.
Pero la historia de la iniciación con el paragüero... ¡un paragüero, genial!, creo que lo resume todo y suena fresco. ¡Un paragüero que le regala un paragüas en su funda! Brillante.
Comentarios
Un placer leerlo, gracias
Un relato hábil.
Un saludo.
Tienes habilidad para describir el ambiente sórdido en que se desarrolla la acción y los sentimientos confusos de Anselmo.
Saludos.
En este relato en particular destaco como has descrito la sensación final del protagonista," Se lee con el cuerpo".
Y como siempre nos transportas con simpleza, a cada ambiente, a cada casa, a cada cocina de tus relatos.
Felicitaciones por tu blog, veo con alegría que cada vez más gente te descubre.
Un saludo. Lara.
Esas flores de plástico amarillas, esos desconchados de escayola, la imaginería religiosa con dorados ajados... un ejemplo de descripción bien hecha. Puede que aún se podría haber sintetizado más pero, aún así, inteligente, precisa, sutil. Muy bien.
Creo que la descripción visual del entorno me ha entusiasmado tanto que me he quedado sin ganas de decirte más. Pero en fin, el cuento me ha gustado en su totalidad. Rechazar la coca cola y el beso. Buen paraguas, en su envoltorio. Qué detalles tan finos.
La frialdad con la que el niño procesa su iniciación... buena empatía, agudeza psicológica. Se ve que te has contenido.
Lo que menos me gusta, quizás, es el principio. Creo que explicas demasiado las circunstancias familiares y sociales del adulto y del pequeño. De verdad, creo que no eran tan relevantes y son un poco tópicas. Sí, el SIDA, el vicio y la muerte de los amigos, vale. De pequeño le excluye hasta su propio padre, oh, cielos. Muy dramático y sangrante pero ya lo he leído y visto miles de veces. A ver cuando escriben la historia de un homosexual moralista y de costumbres kantianas cuyos padres le animaban a explorar más su erotismo. Eso sí me gustaría leerlo para variar.
Pero la historia de la iniciación con el paragüero... ¡un paragüero, genial!, creo que lo resume todo y suena fresco. ¡Un paragüero que le regala un paragüas en su funda! Brillante.