¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

Café Catedral

JasnaJasna Pedro Abad s.XII
editado agosto 2012 en Narrativa
Le gustaba aquella cafetería del centro, realmente tenía ese aroma tan peculiar que no solamente es el del café entre amargo y dulzón que se entremezcla con el calor, las flores frescas en la mesa y el azúcar de los postres que lleva en la mano el mesero que atiende a una enamorada pareja sentada en la mesa del frente.


Comenzó a pensar.


Quizá había muchas ocasiones en las cuales se les había pasado el día hablando de trivialidades de la vida, cuestiones que no tenían absolutamente ninguna relevancia para ninguno de los dos, pero que servían para romper el silencio; algunas veces se perdía en sus propios pensamientos intentando encontrar algún tema que tuvieran en común, quizá el clima o la comida, y ahora que lo pensaba con más detenimiento ni siquiera sabía cuál era su color favorito, qué hacía en las tardes libres, si le gustaba o no el café, si prefería los días soleados o las tardes nubladas, o si las noches de luna llena no le despertaban en el alma algún tipo de nostalgia.


¿Alguna vez se había enamorado inútilmente? ¿Se había roto algún hueso? ¿Tuvo alguna cirugía? ¿A qué le tenía miedo, por qué, desde cuándo? ¿Hablaba en soledad o prefería sentarse a escuchar sus pensamientos? ¿Le gustaba la música?


Se echó hacia atrás en la silla; de pronto le venían a la mente demasiadas preguntas. Al frente, la pareja enamorada se reía, se tomaban de las manos, ocasionalmente compartían tiernos besos en los labios o la mejilla, era como si para ellos el tiempo hubiera dejado de existir… el tiempo y el mundo entero; reían, sonreían, hablaban y hablaban y no había silencio entre ellos.


¿Por qué el silencio tenía que ser roto si muchas veces dice más que mil palabras?


--¿Esperaste mucho tiempo?—le interrumpen abruptamente sus pensamientos.
--Para nada—contesta sonriendo e invita a que se siente en la silla del lado derecho.
--¿Cómo estuvo tu día?
--Normal, no pasó nada relevante… ¿y el tuyo?
--Lo de siempre, ¿cómo estás?
--Bien—sonríe--¿tu?
--Bien—devuelve la sonrisa.
--No ordené nada para ti, no sabía si te gustaría
--Está bien, no hay problema—corto silencio--¿te gustan las cerezas?.
--Si, ¿por?
--Curiosidad, no conozco tus gustos
--Ni yo los tuyos… pero, ¿sabes? Creo que no tiene caso, realmente; mira a esa pareja del frente, los he visto antes de que llegaras y me he dado cuenta que están de una forma superficial juntos; rién demasiado, como si en ellos no existiera la tristeza, ni el enojo, ni la frustración o la apatía. También se tocan demasiado como si estuviesen pretendiendo fundirse uno con el otro y seguir así por el resto de la eternidad. Han pasado la noche hablando del color de sus zapatos y su camisa, de las luces, del arreglo de su cabello, sus trabajos, estilos de música e incluso contaron chistes un momento… ¿crees que estén en una relación satisfactoria?
--No lo sé, quizá apenas se están conociendo…
--No creo, verás: se tocan mucho, él le mira el escote y ella se muerde los labios demasiado; sus cuerpos se inclinan hacia el otro, ella le tocó el muslo, muy cerca de la ingle, mientras que él pasó una mano disimuladamente por uno de sus pechos. Si estuvieran conociéndose no se tendrían semejante confianza… por eso te pregunto si crees que están en una relación bonita.
--¿Tu lo crees?
--Para nada.



El silencio se prolongó por muchos minutos antes de que alguno de los dos se atreviera a decir palabra alguna.


--¿Crees que estamos bien? Digo, somos de pronto como dos extraños que no sabemos qué conversación tener frente al otro, si podemos ser crueles y despiadados o tenemos que fingir dulzura para no espantar a quien está compartiendo la vida con uno; piénsalo, y algunas veces caemos más bien en ser conocidos que salen, que tienen algunos privilegios, pero que no sabemos si al otro le gusta el café con azúcar o prefiere un té helado, o si para su cumpleaños o aniversario bastará con una prenda de vestir como regalo…
--¿Tiene importancia? A mi no me parece: podría conocer tu color favorito o la canción que más te gusta, pero ¿qué sentido tendría? Me parecen más importantes otro tipo de cosas… como reconocer el perfume de tu piel; conozco su textura, y el color que tenía y tiene ahora, también el color natural de tu cabello, los movimientos que haces con tu boca, lo que dices con tus silencios, el brillo de tus ojos…
--¿Qué ves ahora?
--Que estás feliz, pero no quieres que se note… ¿Ocurrió algo en el camino?
--No, sólo que pensé en estar contigo, eso fue suficiente para estar de buen humor.

Comentarios

  • AneurismaAneurisma Pedro Abad s.XII
    editado agosto 2012
    aaaaaaaaaaaaawww :3
  • JasnaJasna Pedro Abad s.XII
    editado agosto 2012
    Jajaja... pasaron los siglos, Aneurisma, y creo que ni cuenta te habías dado que estaba aquí... :P
  • MedeaMedea Miguel de Cervantes s.XVII
    editado agosto 2012
    Aneurisma escribió : »
    aaaaaaaaaaaaawww :3
    +1

    Lindo análisis de algunas relaciones, linda pareja, linda forma de desarrollar las cosas

    Awww n_n
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com