¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

El cuento más feo del mundo

AneurismaAneurisma Pedro Abad s.XII
editado agosto 2012 en Narrativa
El cuento más feo del mundo

― ¿Por qué no puedes escribir una historia que tenga sentido? ― No era una pregunta novedosa, ni siquiera nueva, siempre era lo mismo todas las preguntas eran iguales y querían la misma respuesta.
― Porque no quiero. ― Y la verdad era otra, Marco no podía por más que lo intentara, aunque siguiera la misma línea narrativa, considerara la sintaxis y la estructura del texto con todos los argumentos bien firmes y todas esas cosas literarias, siempre era lo mismo. Lo mismo. Lo mismo. Lo mismo.

Volvió a su casa con el ánimo bajo, a la gente poco le interesaba la intención del texto, o su finalidad. Lo cierto era si es que es posible aproximarse a la verdad, que a Marco le resultaba sumamente difícil escribir y no meter su cuchara y ponerle nombres raros a los personajes por el mero placer de hacerlo, o ponerlos en circunstancias en las que los seres perdían sus propiedades físicas, y padecían de una psicología bien definida. Por otro lado, tenía miedo de todas esas trampas literarias en las que todo parece predecible, de quedarse callado y no haber hablado de más y es que así era él. Cabizbajo camino a casa, metiche, y bipolar.

Sus intentos por acercarse a la escritura no habían sido pocos pero las aproximaciones a la lectura podrían ser más, y él lo sabía. Le habían dicho que para escribir bien hay que ser un lector asiduo, entender de estructuras y aferrarse a lograr lo que quisiera aunque ello implicara vivir sin trabajar ni estudiar por un periodo mayor a un mes, que era su límite para no perder la cordura. Sus letras, como él ya sabía, eran imparejas, trastocadas y empedernadas en brocalizarse con enfurúncolas que fueran complicadas, y no por complejas, sino por complicadas nada más; de ahí que siempre recibiera la misma oración: “¿Por qué no puedes escribir una historia que tenga sentido?” y más allá del sentido, que fuera normal y cómoda para los ojos exigentes de cualquier lector, asiduo o casual o en el mayor de los casos, que lo leía solo porque conocían al autor.

Llegó a casa y subió a su habitación, los televisores estaba encendidos sintonizando las olimpiadas del año en curso, así que había ruido invadiendo el complejo de su hogar. Encendió la luz, y solo brillaron los destellos morados que resaltan con la luz negra que recién había instalado en su cuarto, resultaba difícil acostumbrarse a sus acciones que sin meditación invadían su vida, no podría encontrar o hacer algo que requiriera la vista en dicha alcoba, así que encendió su laptop y se acostó en la cama sin base en el centro del cuarto. Navegó por internet un rato y escuchó el “Signify” de Porcupine Tree, y de alguna forma tuvo una epifania pre-masturbación que terminó por anular la acción siguiente, así que salió de su cuarto y declaró la propiedad de la oficina en la casa una vez más.

Abrió Word y decidió cambiar de una vez por todas su vida en letras, revolucionar sus fracasos literarios para siempre y con esa determinación escribió el cuento más feo del mundo:

“El cuento más feo del mundo
Coman caca.”

Aun en un extasis epifánico de demencia de autor que alcanza su obra máxima la guardó y publicó en el muro de su feisbuk y después lo subió al foro literario donde nadie lo pelaba. A su novia no le gustó y a sus padres ni se los enseñó pero bien sabía que la renovación y las criticas se verían contrariadas con sus resoluciones anteriores, y no por la gran calidad literaria del pseudotexto, sino porque en sus aires de mercadólogo y gracias a los videos del Verguillas aprendió que a la gente le gusta la caca precisamente y que no estaba en un error finalmente, en ese preciso momento, no vendía sus letras, se las regalaba al mundo que las pedía a gritos para comérselas enteras. Finalmente, el éxito no sería suyo, sería de los demás.

Al día siguiente, acudió a la escuela y al finalizar la curricula diaria se dirigió a Casa Terán, lugar donde acudía a talleres literarios para mostrar su obra maestra.

Los comentarios fueron sorpresivamente variados, unos decían que en realidad las letras de Marco no pretendían satisfacer al auditorio sino molestarlo, ser trasgresor de las letras tradicionales y quebrar de una vez por todas lo establecido por todos sus predecesores; otros simplemente dijeron que se trataba de una mamada y que no lo volviera a hacer. Marco se dio cuenta de que finalmente lo suyo no eran las letras y que lo mejor sería continuar dedicándose a lo que medio sabía hacer, estudiar y sacar puras calificaciones altas en la escuela. Esa noche, mientras resolvía los problemas de astrofísica nuclear que tenía de tarea, tuvo la idea de anunciar públicamente su ruptura con todo el mundo literario de una vez por todas. Ya nadie volvería a escuchar de M. Castillo en la vida y dejaría de una vez por todas como le dijeron, de hacerle a la mamada. Primero entró a su feisbuk y escribió la nota suicida, después en el foro y su novia le dijo que era un pinche dramático, sin embargo, si lo era y le valía madres.

Así pues, pasaron los días en los que nadie volvía a escuchar de M. Castillo y como era de esperarse, nadie sentía que dicha ausencia tuviera represalias en la existencia de nadie. Hasta que el estalló la revolución armada en México; incitada por los ciudadanos inconformes con las elecciones presidenciales de dicho año, las armas se alzaban para destituir al candidato y futuro presidente Jaime Camil. En las televisiones se sustituia la transmisión infinita de los juegos olímpicos por las protestas armadas del grupo revolucionario 133, podían observarse a jóvenes enojados, o más bien, encabronados haciendo degenere por las calles y exigiendo un pre-golpe de estado para anular las elecciones, aunque las acciones a proceder no estuvieran claras. De alguna forma alguien había logrado establecer una entrevista con uno de los líderes del movimiento que fuera transmitida vía nacional, y por internet. Marco no prestaba demasiada atención hasta que en el televisor los sucesos parecían demasiado extraños como para ser cotidianos. El slogan de la revolución era quizá por mera coincidencia “coman caca” y tal parecía que había sido porque uno de los líderes, fanático de la literatura amateur pertenecía a un foro literario en el que un tal autor M. Castillo publicaría un texto tan revolucionario, que sus palabras inspiraron todo el movimiento, a tal grado que algunos de los miembros se habían tatuado el texto completo en distintas partes del cuerpo, no solo por su (dudosa) calidad literaria, sino porque además era el himno que lideraba al país a una revolución por un futuro mejor.

Después de la entrevista, y la vuelta a la transmisión normal. Marco apagó el televisor y se fue a dormir, sin conocer las consecuencias de dicha programación no común de la que acababa de ser testigo. Los medios de comunicación encendieron como petardos en la hoguera y pronto tuvieron que estar al tanto del movimiento que pretendía cambiar a un país completo, hasta que finalmente, como era de esperarse el movimiento fracasó porque nunca se pudieron poner de acuerdo los integrantes del mismo y el mal común resultara más grande que la prosperidad particular. El movimiento fracasaba pero en la memoria de las personas, la frase que desafiaba al gobierno, a dios y a la vida misma se convertía en el mantra personal todos, pronto se venderían playeras y libros de superación personal con dicho texto como protagonista. Marco a su vez, renacía como M. Castillo y pronto era invitado a entrevistas y ferias del libro en las que le pedían que explicara la inspiración que lo llevara a tal obra maestra del arte literario moderno. Parecía que estaba en la cima de su carrera, pero dentro de él sabía que todo era falso y que él jamás pretendía tener éxito con tan cropofagica sentencia.

Como era de esperarse, le invadió la depresión y desapareció de los medios que ahora lo necesitaban, la población propagaba las ideas como si fuera la gripe (Parvovirus) y pronto se publicaron libros de 300 páginas en las que solo había la mítica frase impresa una sola vez a la mitad de todo el libro. Luego surgieron las versiones traducidas y el mundo supo de la importancia literaria, artística y cosmogónica de México con el resto del mundo. Se volvió fácil ver los grafitis hechos con plantillas que rezaban “Eat shit!” alrededor del mundo, en sus distintas variaciones: “運子おたべます!” y “fáseme una shupeta por favor” entre otras. El furor de una revolución espiritual invadía al mundo en forma de trasgresión a las buenas costumbres y todo lo que era positivo y hecho. Pese al éxito, Marco aún sumido en la depresión empezó a ser victima de agresiones de las personas inconformes y molestas con su logro.

Los gobiernos de los países necesitaban localizar al desgraciado que había traído paz mundial al planeta azul y las economías caían por un exceso de satisfacción en la población mundial. La gente ya no compraba cosas que no necesitaban, dejaban de solicitar préstamos y todos se dedicaban a hacer lo que más querían. Como consecuencia de ello, las sociedades se resquebrajaban y la base de la moral estaba débil, ahora todos los problemas se solucionaban con una sola frase que podía contra todo.

Fue tan pronto como el doce de diciembre de aquel año llego, cuando Marco fue puesto a juicio ante la ONU y hecho acreedor de la pena máxima de muerte. Bajo los crímenes de asedio cultural y daño irreparable a los valores humanos de convivencia y amor del mundo. M. Castillo se consagraba como un mártir involuntario una vez que confesaba su crimen que resultaba muy simple para ser cierto, olvidaba su nombre y añoraba su vida anterior que jamás podría reparar.


Continua en el comentario de abajo...

Comentarios

  • AneurismaAneurisma Pedro Abad s.XII
    editado agosto 2012
    El asesinato sería público, y televisado en todo el mundo. Se habían instalado televisores en regiones de pobreza extrema solo para el evento y las plazas públicas, cines y teatros ofrecían funciones gratuitas para todo aquél que deseara guardar el momento único en su memoria. La condena fue hecha pública y se leyó la sentencia final por distintas celebridades del mundo. El evento lo abrió una banda de rock famosa y hasta el mismísimo Justino Castor, virtuoso del violín y música de cámara, compuso una pieza que lo llevaría a los libros de historia como el himno de la ejecución que ese día ocurriría. Finalmente Marco o más bien, M. Castillo era llevado al centro del escenario, fueron arrancadas sus ropas y golpeado por los agentes que le llevaban. Con la única instrucción de no matarlo a madrazos, se detuvieron. Como fue posible y muy al estilo de Quentin Tarantino, Marco fue puesto en una silla que apenas lo mantenía sentado. La cuenta regresiva se aproximaba a cero y los puntos rating se elevaban infinitamente, el presentador colocó la soga al cuello de Marco y cargó el revolver que luego apuntó a la sien del futuro difunto. Mientras el reloj se aproximaba a cero, alguien aún con un poco de humanidad dentro de sí en el cuerpo organizador del evento, creyó que sería bueno permitir que el condenado tuviera un último deseo cumplido antes de morir, dicha gracia fue concedida, y el reloj se detuvo ahora solo esperando que M. Castillo hiciera su petición final antes de su muerte.

    Como pudo abrió la boca, y aún los pocos dientes que le quedaban pudo pronunciar con lo último de su aliento antes de ser atravesado por una bala.
    ― ¡Vayan y chinguen a su madre!

    El mundo no estaba preparado para lo que luego ocurriría.
  • KikeKike Juan Boscán s.XVI
    editado agosto 2012
    ¿El presidente electo Jaime Camil? ¿Ese copetudo fraudulento? Cómo lo odio...:mad: Propongo una tortura, ¿quién me apoya?
    ¡Ya somos 133? Yo soy ese 133 que le dió el nombre final.:D
    Muy bueno, esperaba otra cosa como el anterior, algo corto y que corta el rollo. Pero aún así estubo excelente. Sigue así Aneurisma.:)
    Saludos.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado agosto 2012
    A mi no me gustan las cosas feas, prefiero las bonitas como el cuento anterior:):p:D aparte de la letrica, fea:eek:
  • AneurismaAneurisma Pedro Abad s.XII
    editado agosto 2012
    @kike Si bueno, no es el mejor año para México. Gracias por las porras!
    @Amparo. Me parece curioso como te encuentro en cada post habido y por haber en este foro, como sea, muchas gracias por leerme.

    Aprecio mucho sus comentarios :)
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado agosto 2012
    Esa es la ventaja de vivir desempleada, estar para leer los cuentos màs bonitos, los màs feos, los no tanto y asi........indefinidamente;):p
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com