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Mi estrella fugaz.

SMLeonSMLeon Anónimo s.XI
editado agosto 2012 en Narrativa
Saludos a todos, soy Samuel y ya me presenté hace unos días. Me habéis recibido gratamente y os dejo este relato para que puedan acercarse a mi forma de escribir. Como dije, escribir es algo que siempre ha vivido en mí y siento que he nacido para esto.
Espero vuestras opiniones. Cualquier crítica será bien recibida. Un cordial saludo.

Mi estrella fugaz

Volvía a la aldea con las últimas luces del atardecer, y aquel ocaso teñía el cielo de colores rojos y dorados. Paseaba junto al lago y la tierra húmeda se hundía bajo mis pies, cansados, que deseaban llegar a casa. Todo era culpa mía. Cuando la vi por primera vez fue como una estrella fugaz en el cielo de una noche oscura, con un destello de luz tan inmenso y tan efímero que, por un lado, marcó mi vida para siempre, y por otro, se fue tan rápido que no pude alcanzarla. Sólo la vi unos segundos, y esa fracción tan insignificante de tiempo grabó su rostro en mi mente y su esencia en mi ser. Jamás algo tan breve podrá durar tanto.

Recordaba aquella mirada cada momento y me culpaba por haberla dejado marchar. Después de aquella noche no volví a verla. Después de aquella noche un abismo insondable se formó dentro de mí y se había resistido a abandonarme. La busqué, Dios sabe que la busqué. He seguido su rastro día y noche durante no recuerdo cuanto tiempo hasta caer desvanecido de cansancio y de pena. Fue entonces cuando decidí regresar. Paseé toda la tarde junto al lago, de vuelta, cada vez más cerca de casa y más lejos de mí, de ella, y la herida que ardía en mi pecho se hacía más y más grande.

Lavé mi ropa, la dejé secar y me bañé en el agua tibia y transparente mientras pensaba alguna escusa para justificar mi marcha, aunque nada de eso me importaba. Se había derrumbado mi vida sin previo aviso y no encontraba fuerzas para volver a forjarla. No quería hablar con nadie ni explicar qué me había pasado. No quería volver a aquel entorno y sentirme desarraigado y lejano, con mi corazón tan lejos de allí. Aun así debía regresar a mi hogar, con mi tío, que sin duda me estaría esperando preocupado y el cual era el único que sabía el motivo de mi ausencia. En ese instante de coraje me recompuse, me vestí, me calcé y reemprendí la marcha. No recuerdo cuanto tiempo había andado, sólo sé que llegó la noche.

La brisa que hacía una hora me acariciaba el rostro y mecía las copas de los árboles ahora se tornaba fría y molesta. Aunque mi ropa estaba seca, mi cabello rubio y mojado hacía que me estremeciera. Me dejaba llevar por mis pasos hasta que alcé la vista y a lo lejos vi una silueta bañada por la luz de la luna. Al principio era abstracta, pero se fue formando conforme me acercaba. El cabello largo y claro, ondeado por el viento, se movía hacia su izquierda de forma despreocupada. Seguí acercándome. En cada paso se acrecentaba en mí una esperanza confusa y aterradora. Fue entonces, cuando apenas nos separaban diez pasos, cuando de verdad la vi. Era ella.

Si alguna vez, bajo el mar, habéis estado a punto de ahogaros y, al salir, una bocanada de aire os ha recorrido el cuerpo, estremeciéndolo, hasta llegar a los pulmones como un suspiro de vida quizás, y sólo digo quizás, entendáis lo que sentí. Volver a ver sus ojos clavados en los míos fue como ver un manto de luz caer entre las nubes en un despertar temprano y frío y sentir cómo su calor te acaricia la cara y te calienta el alma. Fue como despertar asustado y ver que la vida está ahí, preciosa, esperándote, y que todo ha sido un mal sueño. Fue como contemplar el cielo abrirse radiante tras la tempestad. O no, claro que no, fue mejor que todo eso. Sus ojos azules destellaban por la luz de la luna que impactaba en su rostro. Sus labios rosados y entreabiertos no se movían y su respiración estaba agitada. Quedé inmóvil, exhausto, y sentí que había traspasado la frontera de este mundo y aquel en el que me encontraba era mágico y todo su entorno me fascinaba. No pude moverme, y ella lo notó. Se acercó despacio, y cada paso me parecía una eternidad, una eternidad preciosa. Entendí que jamás había conocido el amor hasta que me encontré con ella. Entendí que no podía imaginar mi futuro sin ella a mi lado. Se acercaba. Si la perfección existía, estaba justo delante de mí. Se movía con elegancia y el vestido blanco que llevaba se ceñía a la piel a causa del viento. Iba descalza. Cuando casi me había alcanzado di un paso hacia ella y quedamos cara a cara. Sentía su respiración, olía a flores. Me armé de valor y le acaricié la cara, suave y templada, y su pelo se entrelazó con mis dedos. Entonces, atravesándome el alma, habló, y su voz me envolvió tan fuerte que no quise que se apagara.

-Siete días –su acento. Si ya estaba perdidamente enamorado de ella, su acento no hizo más que aumentar mi delirio. Era lejano y precioso y pronunció las dos palabras despacio, como un susurro. Yo no sabía qué decir, qué contestar, ni siquiera sabía a qué se refería. ¿Qué se le dice a la mujer más bella del mundo? ¿Qué se le dice a alguien con quien quieres permanecer el resto de tu vida? Entonces me cogió de la mano, la alzó y la posó en sus labios, húmedos, y tras besarla volvió a hablar, y desde aquel momento fui suyo para siempre-. Siete días has tardado en encontrarme.

Samuel M. León

Comentarios

  • KikeKike Juan Boscán s.XVI
    editado agosto 2012
    Órale, está muy bien. Me gustó como desarrollas la historia.:)
    Por cierto, yo no he sentido eso de estarse ahogando, cuando volví a respirar, estaba inconciente a la orilla de la playa.:confused:
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado agosto 2012
    Bonito desenlace, entonces no fué tan fugaz si regresó:rolleyes:

    Me gustó la forma de narrar,pausada y concisa, ( excusa) muy romántico para decirlo, creo que tienes el toque para escribir bonito sin empalagar;):)
  • SMLeonSMLeon Anónimo s.XI
    editado agosto 2012
    Kike escribió : »
    Órale, está muy bien. Me gustó como desarrollas la historia.:)
    Por cierto, yo no he sentido eso de estarse ahogando, cuando volví a respirar, estaba inconciente a la orilla de la playa.:confused:

    Oh, yo tampoco he pasado por esa situación. Sí es cierto que estuve a punto de ahogarme, pero no tal cual lo describo. ¿Sabes? Alguien me dijo una vez que los escritores eran capaces de narrar situaciones sin haberlas vivido, mientras que las otras personas sí que necesitaban vivirlas.
    Muchas gracias por leerme y por comentar.
    amparo bonilla escribió : »
    Bonito desenlace, entonces no fué tan fugaz si regresó:rolleyes:

    Me gustó la forma de narrar,pausada y concisa, ( excusa) muy romántico para decirlo, creo que tienes el toque para escribir bonito sin empalagar;):)

    Gracias Amparo, tan amable como siempre. Eres la anfitriona del foro, ¿verdad? ;)
    Te agradezco de corazón tus halagos y me animan a seguir escribiendo. ¡No cambies!
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