[FONT="]Luego de una noche agotadora, volví a casa de madrugada y Morgana estaba esperándome despierta y enajenada[/FONT]
[FONT="]-¿Qué te pasó? ¿En dónde estuviste? ¿Estás bien?[/FONT]
[FONT="]-Si, estoy bien, tranquila no me pasó nada…- le contesté sin muchas ganas.[/FONT]
[FONT="]-¿Qué pasó con tu celular? Te llamé como cien veces y me daba apagado… estas todo sucio y desarreglado, contame todo, ¡ya![/FONT]
[FONT="]-Es que me asaltaron y me maltrataron un poco, se llevaron la plata y el celular, yo me resistí y me pegaron un par de golpes, nada del otro mundo.[/FONT]
[FONT="]-Pero ¿por qué no me llamaste aunque sea de un teléfono fijo para avisarme?[/FONT]
[FONT="]-Porque no creí que fuera tan importante como para preocuparte…[/FONT]
[FONT="]-Es importante, después de todo lo que nos está pasando y que de seguro nos busca la policía, no podes arriesgarte a andar solo por la calle.[/FONT]
[FONT="]-Tranquila- respondí sereno mientras me sacaba la ropa con la clara intención de tomar un baño –por eso no quise llamar la atención ni hacer la denuncia del celular. Ahora estoy cansado, si me disculpas voy a darme una ducha bien caliente y luego a dormir hasta que no pueda mas.[/FONT]
[FONT="]Cuando desperté eran cerca de las tres de la tarde y me dí cuenta de que la panza me crujía de hambre porque hacía casi un día completo que no probaba bocado, me preparé algo sencillo y recién ahí noté que Morgana no estaba. Había salido a trabajar y regresó a la hora de siempre, me besó como nunca antes lo había hecho, me desvistió lentamente y me amó con pasión, podría decirse que en cierta forma, ambos sabíamos íntimamente que esa sería la última vez que estaríamos juntos.[/FONT]
[FONT="]-Huyamos ahora mismo, solos vos y yo y el mundo que se vaya al diablo- le dije susurrando mientras le acariciaba el cabello[/FONT]
[FONT="]-¿Cómo?- respondió sobresaltada.[/FONT]
[FONT="]-Lo que oíste, olvidemos todo este asunto, dejemos las cosas así como están y huyamos del país, te lo suplico. Vámonos a Paraguay o a Chile y empecemos de cero, yo puedo conseguir trabajo y mantenernos a los dos. Vos podes dedicarte a alguna actividad un poco mas tranquila y viviremos felices.[/FONT]
[FONT="]-No mi amor- era la primera vez que esa palabra salía de su boca dirigida hacia mí -no podemos escaparnos ahora cuando estamos tan cerca de descifrar este misterio, perdimos cosas muy valiosas en el camino como para hacernos los distraídos y olvidarnos de todo.[/FONT]
[FONT="]-Es que presiento que si nos quedamos acá, será imposible que esta historia termine de buena manera- confesé consternado.[/FONT]
[FONT="]-Debemos afrontar nuestro destino y confiar en que si estamos juntos, nada malo va a sucedernos. Hagamos este último esfuerzo y mañana tomemos una decisión. [/FONT]
[FONT="]Sin responder a su sugerencia me levanté de golpe y fui a traer mi celular, le dije a Morgana que necesitaba inmortalizar este momento antes de resolver el entramado macabro en el que estábamos inmersos e intenté tomar una fotografía a ambos pero no pude, nunca en mi vida había podido tomar una autofoto; ella me pidió el aparato y sin ningún problema capturó la escena: [/FONT]
[FONT="]-Salió muy bien…- le dije observando el teléfono- ¿Te puedo preguntar quién tomó las fotografías esa noche en que hicimos toda esa recorrida?[/FONT]
[FONT="]-Yo misma las tomé- respondió segura y con aires de superada- A vos te veía muy agitado y eufórico pero nunca sospeché que estabas drogado y que no tenías conciencia de lo que hacías…¿Por qué preguntas eso?[/FONT]
[FONT="]-Por nada, no me hagas caso, son cosas que a veces me pregunto interiormente pero no sé bien en que me podrían ayudar las respuestas.[/FONT]
[FONT="]Salimos nuevamente al encuentro de nuestra suerte y volvimos a enfilar para el barrio de Lanús, pasamos por el lugar en donde había ocurrido el trágico accidente y ninguno de los dos abrió la boca, no quedaba ya ningún resto del auto y solo una columna chamuscada era el resultado de aquel encuentro con Merlín. Llegamos por fin al último escenario, era una casa antigua, bastante demacrada casi podría decirse que abandonada, recorrimos los ambientes y nos cercioramos de que no había nadie. Las luces de la calle iluminaban un poco el escenario y producían un efecto de resplandor sobre las paredes, nuestras propias sombras nos jugaban una mala pasada y nos asustaban de vez en cuando pues parecía que alguien estaba detrás nuestro.[/FONT]
[FONT="]-Cuando vinimos aquella noche, las luces estaban encendidas y había mas gente aparte de nosotros, era como sucedió en aquel club abandonado, como si estuviera llevando a cabo una iniciación ritual o algo así- dijo Morgana en voz baja mientras con una mano buscaba las escaleras que conducían a las habitaciones y con la otra me apretaba la muñeca.[/FONT]
[FONT="]Al llegar a los dormitorios de la planta alta, ella tomó de su pequeña cartera una linterna e iluminó el recinto, nuevamente probé encender las luces como lo había hecho al entrar pero los interruptores estaban muertos, igualmente pude identificar la sala en donde se había tomado la última fotografía y un sudor helado me recorrió la espalda.[/FONT]
[FONT="]En todas las demás imágenes de mi celular me pareció ver una sombra o algún bulto oculto por la oscuridad, era como si alguien detrás de escena estuviese observando todos los movimientos; allí también, en aquella casa abandonada cerca de lo que parecía ser un placard, había visto una figura difusa contra la pared; tomé la linterna de mi compañera y la apunté hacia dónde había estado la misteriosa presencia en la fotografía. Alguien se me abalanzó encima y de un empujón certero me tiró la iluminación al piso y quedó dando vueltas como un faro alumbrando aleatoriamente toda la habitación, en una de esas ráfagas de luz pude ver el rostro inconfundible de Merlín, acercándose con cada chispazo de claridad. Su puño cerrado golpeó con fuerza mi mandíbula, luego la culata de un revólver me sacudió la sien y no pude mantenerme firme, mis piernas se volvieron blandas como gelatina y caí inconsciente al piso; al cabo de unos instantes en los cuales escuché forcejeos, muebles corriéndose de un lugar a otro y gritos ahogados de mi amiga, pude abrir los ojos y arrastrarme despacio hacia donde Morgana había dejado apoyada su cartera. Metí la mano a oscuras y palpé el arma que desde que nos habíamos ido a vivir juntos, ella llevaba consigo a todos lados; sopesé el contenido y me dí cuenta de que estaba cargada. Nunca antes había tenido un objeto capaz de quitarle la vida a alguien con tanta rapidez en mis manos, era pequeño pero helado, oscuro pero brillante, seductor pero peligroso.[/FONT]
[FONT="]Escuché que los gritos bajaban las escaleras y yo salí enfurecido detrás de ellos, Merlín arrastraba a Morgana de los pelos mientras ella procuraba aferrarse a todo lo que podía y él descargaba su furia pateándola en las costillas. Mi amiga me vió salir de la habitación con el arma en la mano y en una veloz maniobra, le pegó un rodillazo en el estómago a su captor y se tiró al piso, yo apunté el pequeño revolver al pecho de Merlín y sin soltar la respiración le disparé cuatro veces. Él acusó los disparos y se apoyó un instante en la baranda de la escalera, tomó de un pie a Morgana con todas sus fuerzas y ambos rodaron por los escalones de madera hasta la planta baja.[/FONT]
[FONT="]El estruendo de los cuerpos golpeando contra las tablas terminó por despabilarme y me arrojé para intentar sujetarlos pero fue inútil, la caída fue letal, el amasijo humano rebotaba una y otra vez finalizando su marcha en la panta baja. Las luces de un patrullero inundaron la entrada y varios policías se hicieron presentes en la escena del crimen, seguramente los vecinos habían escuchado los gritos y llamaron a la policía que inesperadamente acudió de inmediato. [/FONT]
[FONT="]Me arrodillé en el lugar y dejé caer el arma todavía humeante de mis manos, me esposaron y me llevaron con cruel brutalidad hasta el piso de abajo, allí pasé por al lado de mi amiga y Merlín viendo que ambos estaban pálidos e inmóviles. Arribaron enseguida unos médicos y al ver la escena macabra sus rostros se transformaron en impotencia y desazón: Ya estaban muertos. Morgana tenía el pelo sobre el rostro ensangrentado, el cuello roto, la mirada perdida y quien la había arrastrado escaleras abajo estaba tirado en un baño de sangre, sin pode verle la cara.[/FONT]
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