Por la mañana me sentía como si me hubieran amputado una pierna, o quizás un brazo; me miré al espejo y la imagen de una chica extraña me devolvió la mirada. No se parecía nada a mi: los ojos estaban enmarcados por profundas ojeras y los párpados se veían un poco hinchados, el cabello estaba demasiado enmarañado y descuidado, como si no tuviera ni la más mínima intención de verse bien cuando menos para sí misma… pero esa chica en el espejo era yo. Intenté sonreírme a mí misma, pero no conseguí otra cosa más que esbozar una mueca que distaba mucho de una verdadera sonrisa.
¿Hacía cuánto tiempo que me encontraba así? La verdad es que no recuerdo cuándo fue la última vez que logré conciliar el sueño de manera grata, y ahora dudo de la existencia de esos momento, sólo me levanto siempre con una terrible pesadez en el estómago y la espalda, sin el más mínimo rastro de haber dormido, mucho menos haber descansado. Parece que por las noches hay entes sombríos que absorben no sólo mi energía, sino también mi vida, y día con día me despierto sintiéndome más muerta que el día anterior.
En las pocas ocasiones en que logro recordar mis sueños, simplemente no deseo despertar nunca más; es cuando siento verdaderamente una paz y alegría interior que no puedo alcanzar en la vigilia, es como si escapara de mi cruda realidad al mundo maravilloso que siempre he deseado… ¿Será por eso que se trata de sueños? ¿Qué los sueños no son acaso la manera en que calmamos nuestros instintos y necesidades?...
… a veces creo que lo correcto no es que les llamen necesidades, sino NECEDADES…
Vaya, ahora recuerdo qué fue lo que soñé anoche.
Comentarios