Un altiguo escrito rescatado del olvido.
Ni siquiera me atrevo a decir que fue el destino; quizás sólo fue algo inevitable, pero nos encontramos en aquel día tan lluvioso en el que la tormenta impidió que siguiéramos nuestro camino. Nunca nos habíamos encontrado, tú no me conocías pero yo te había visto desde hacía mucho tiempo, aunque tu nunca te habías percatado de ello.... y aún cuando yo me moría de ganas por acercarme a ti, no podía; a lo mejor fue miedo, o nerviosismo, o de plano estaba convencida de que no te gustaría ni en lo más mínimo.... y ¿cómo podía eso suceder? Tu eras un muchacho alto, fornido y moreno; siempre alegre, siempre sonriendo... tenías esa sonrisa tan agradable, unos ojos maravillosos... y yo, yo solamente era una muchacha joven, ni siquiera sabía lo que era estar con alguien así.
Pero ese día, ese que digo que la lluvia nos dejó atrapados debajo del estrecho refugio que apenas nos proporcionaba un balcón, fue todo muy distinto. No te miraba, no podía.... pero sucedió que, estando yo sentada sobre el piso frío y tu de pié a mi lado, así tan callado y sin dirigirme la palabra, un carnet cayó de tu mochila justo a mi lado; no te diste cuenta de que había sucedido, pero yo lo tomé en mis manos y lo extendí hacia ti.
–Se te ha caído ésto–dije, y esas fueron las primeras palabras que jamás te dirigí.
–Gracias, qué linda eres.
“Qué linda eres” Esas tres palabras se quedaron grabadas en mi mente para siempre... pero no las habías dicho en el sentido de mi físico, sino más bien como un gesto amable por haberte devuelto tus cosas. Pero bajo esa lluvia y aún cuando pude haberte dicho muchas cosas, no cruzamos palabra hasta que cesó por completo y cada quien siguió tu rumbo.
Me quedé con el recuerdo de aquel día y me dije a mí misma que quizás jamás tendríamos un encuentro tan oportuno como aquel... pero aún cuando mi mente me quería convenser de ello, micorazón me decía otra cosa: me decía que nos volveríamos a ver y repetirías esas mismas palabras pero dando alución a mi físico.... ¿y qué contestar? No podría decir nada, no había palabras... hasta en mis pensamientos me quedaba completamente muda, prendida en tu mirada... pero eran sueños, sueños que no existen al igual que son inexistentes los príncipes y las hadas.
Un día, por casualidad y después de muchos meses, nos volvimos a encontrar. Fue una noche estrellada y yo paseaba completamente sola por las calles... no te había vuelto a ver, ni mucho menos tuve oportunidad de dirigirte unas cuantas palabras más, pero esa noche tú me encontraste y como por arte de magia hiciste que todo se iluminara, y solo con pocas palabras.
–¿No eres la chica que me regresó mi carnet?
–Si... lo soy.
–Debí agradecerte como era merecido: te invito un café.
–Con una sóla condición–dije, disfrutando tu sonrisa.
–¿Cual?
–Una vez más, dime que soy linda.
Comentarios
Horror garrafal u_u
Nada chica, un hermoso escrito, lleno de como decirlo? intimismo quiza, y a la vez sencillez, eso es hermoso, y a la vez normal, como si ya lo hubiera visto antes en alguien mas. No me hagas caso, simplemente son palabrerias, esto especulando a solas conmigo mismo, seguramente no entenderas nada de lo que digo, pero basicamente lo unico que interesa que sepas es que te ha quedado de maravilla xD.
Espero seguirte leyendo, conocerte masy a la vez conocer de tu talento, que lo tienes bien arraigado.
Un abrazo!
Eh, no es una historia precisamente hermosa, entretenida o poética, pero tiene su toque original. Y es fácil identificarse con esa chica soñadora T_T
Saludos
Gracias por leer