Claudia I
Hay en ti una luz que relumbra,
aún si piensas que das a la noche,
eres como una ventana abierta,
eres un desafío al silencio.
Abrazas con tus palabras,
rompes el abismo,
y derrumbas la muralla.
Aún si te crees hija de una madrugada cruel,
eres la luz del insomnio y la locura,
eres las manos que construyen,
tornados de caos, manojos de sueños,
eres un destino para la risa,
y en tus melancólicos deseos me reflejo.
Dices que teñiste de negro tu vacío,
pero en ti un amanecer se aparece,
eres aunque no lo digas como una promesa,
y guardas aunque no lo digas,
una esperanza que se te escapa insolente.
Niña mala, niña triste, niña hermosa y enojada,
delirio que atardece sobre su ciudad moribunda,
que abre el humo y muestra el rojo turbulento,
los rincones putrefactos y las flores descarriadas,
habla en silencio por una voz que grita acallada.
Eres mi musa de la media noche,
inquieta musa constelada,
un ángel triste e interrogado,
ateo y desencantado,
luz que se oscurece,
deseo que no se reconoce,
sueño vagabundo,
inocente.
***
Claudia II
Hoy que te vas, y te vas sin remedio,
y que nada te detiene y te desatas,
lleváte mi nombre contigo.
Abrázalo en la noche si te sientes sola,
recuerda palabras viejas y trasnochadas
que intercambiamos en el desvelo.
Hoy que te vas, y te vas sin remedio,
y que nada te detiene, y te desatas,
hoy que rompes la noche y su silencio,
Llévate mi nombre contigo, y recuerda,
que lejos lejos, en el sur, donde se conjugan
como en un hechizo extraño y blasfemo
la llanura ardiente y las coronas de hielo,
soy acantilado que espera tus gritos,
golpe de mar que te responde con el eco...
Gaviota desarmada que necesita de tu puerto.
Hoy, que ya te fuiste y te fuiste sin remedio,
hoy que no vuelves por el camino preparado,
y te difuminas en las memorias como un pájaro de sueño,
espero que tengas mi nombre en la frente,
que me tengas presente en el recuerdo.
Comentarios
Me encantan estos versos, precioso.
¡Saludos!