No quiero el brillo y majestad del oro,
ni gozar el laurel de la victoria,
ni alcanzar la cabeza de la gloria
ni oír de las castálidas el coro.
Sólo quiero un instante exiguo y breve
junto a la nieve
de tu cintura
que a la locura
guíe mi pecho
laxo y maltrecho,
que sea a mis sentidos lastimados
lo que el agua a los yermos resecados.
Bastará divisar tu cuerpo nudo
y sentir tu mirada femenina
para volver en una rosa fina
cuanto otrora un esparto fuese rudo.
Y es que no hay en el orbe ni belleza
ni ligereza
que equipararse
o codearse
puedan contigo,
cual no hay abrigo
en las noches violentas e inclementes
tal que tus piernas mórbidas y ardientes.
Comentarios
Tus escritos me ayudan a aprender nuevas palabras, gracias.:D
La primera estrofa me recordó mucho a la canción de "Vendedora de caricias"
Saludos.
tequendama
Saludos!
Nota: Esta vez no necesite tanto diccionario lo que me gusto mas...creo que por eso pude llegar a ese ritmo