¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

Una carta

AneurismaAneurisma Pedro Abad s.XII
editado marzo 2012 en Narrativa
Así nos sabía la noche llena de amarguras, los dos adheridos y tan separados al mismo tiempo. Una mirada, quizás seguida por un beso y las insinuaciones no eran discretas eran de hecho, tan por debajo del agua que el agua del mar se asemejaba a la sal que salía de tus ojos y no me dejabas mirar; nuestro secreto era la vida pasada y no olvidada por ninguno, era el saber que debajo de nuestras máscaras que miran estábamos todavía expectantes del otro para saber si estaba aún esperando o deseando estar en otro lugar, en el olvido quizás siempre quizás. Esa noche, la noche de las amarguras era más que el encuentro y la negación simultáneas también era el vicio del que no nos habíamos podido recuperar, era amarnos sin decirnos que nos amamos porque eso era peligroso porque el amor es un arma que nos hacía tanto daño y tanto bien si lo hacíamos voluntariamente, de forma amorosa y tierna como solías hacerlo mujer de seda con tus manos tan bonitas y delicadas que no se asemejaban a ninguna otra porque eran las únicas manos en la tierra entera y nosotros era el único pronombre y jamás estábamos solos mientras estuviéramos solos.
Esas miradas que tan ocultas bajo la máscara del deseo que van más allá del “te quiero”, “te necesito”, “te quiero aquí bien cerca de mí porque tengo mucho frío” eran las miradas del “todavía no puedo ni quiero ni necesito olvidarte, quédate conmigo que mi corazón está tan frio y tan solo desde que no estás tú”. Lo cotidiano nos hace ya mucha falta, lo cotidiano de saberte dentro, en mi pecho y saber que estás en casa; los domingos desayunando hot-cakes que preparamos y nos salen todos quemados porque estábamos distraídos riendo de mi poca habilidad culinaria, después comíamos tranquilos en mi cuarto viendo por la ventana y me decías lo que te pasaba por la cabeza y no tenía espacio entre todas esas cosas que ya te habitaban; y te escuchaba y me escuchabas y guardábamos tantas palabras que no nos hacían falta.
Aquella tarde, la primera después de ti. Recuerdo haber salido a caminar dando esos pasos de hombre distraído a los que recurro cuando no quiero pensar mucho, no porque no quisiera acordarme sino porque me dolías tanto todavía y pensar en verte, en que me moría de ganas por tenerte frente a mí para que no me preguntes nada, para que me dejes decirte todo lo que me provocas es una alucinación que me causa tanto terror; ese terror que no soporto sentir, que me mata y es más grande día con día, paso con paso que no me distrae para nada porque cada lugar de la ciudad me recuerda a nuestro nombre que se acercó a todos los rincones de la ciudad sin buscar ninguno en especial y al mismo tiempo todos lo eran. El jardín, la fuente, las escaleras y el kiosco en el que nos quedamos de ver la primera vez, donde te hice esperar por culpa de mi impuntualidades y mi poca consideración hacia ti bonita, discúlpame, lo hice tantas veces.
El otro día pretendí escribirte una carta pero no supe que poner en ella, no sé qué podría decirte que no te haya dicho ya. Sabes que lo que te quiero decir son las palabras que tengo mucho miedo de que escuches de mi boca pero aún más si son de alguien más, sobre todo si ese alguien no sabe cuál es tu color favorito, o lo que te hace daño y tu forma de hacer las cosas y por esa ignorancia arruine esa forma tan limpia de actuar, que te equivocas y el error es dulce, que si te enojas las molestias no duran nada porque me encanta esa forma tan tuya de ser tú.
Llorar nos hace tanto bien si es por nosotros, las heridas son soportables si son por ti. Nuestras bocas no fueron hechas para mirarse sino para tocarse con el alma a flor de besos y dientes que no soportan más y reducen el mundo a estar contigo para ya no dolernos tanto. La vida con tu distancia es haber perdido la fe, el rumbo que construimos juntos hacia mis sueños que nacieron en tus ojos que no parpadean. Los besos en la mejilla no fueron hechos para nosotros que compartimos todos los secretos del amor aún si las palabras no nos bastan y ojalá no nos basten nunca.

Comentarios

  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado marzo 2012
    Y la carta?:confused::):p
  • JasnaJasna Pedro Abad s.XII
    editado marzo 2012
    Me gusta mucho, creo que evocas sentimientos que más de una vez hemos experimentado todos; también logras imágenes muy claras que ayudan a darle más realismo a lo que provoca.
    Sin embargo, a éstas alturas, el texto me resulta un tanto insoportable... tú sabes por qué.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado marzo 2012
    :confused::confused::y yo porqué no se?;):)
  • JasnaJasna Pedro Abad s.XII
    editado marzo 2012
    Aaaah, te explico Amparo: lo que pasa que Aneurisma me cae mal:mad:, por eso ni le comento sus textos, aunque le reconozco que escribe bien...:D
  • DamapaDamapa Fernando de Rojas s.XV
    editado marzo 2012
    Hola Aneurisma,
    Me gustó, hay ternura en tus palabras, nostalgia y recuerdo de una pérdida... hay muchos sentimientos encerrados en esas palabras.
    En cuanto a forma, creo que hay partes en las que descuidas signos de puntuación -hablo principalmente de las pausas, las comas- que le faciliten al lector la lectura y que la persona que está al otro lado de la pantalla disfrutando del texto lo agradece :)

    Un abrazo.

    P.D.: a veces con mis comentarios pueden dar la sensación de que desmerezca el texto, pero nada más lejos de la realidad, son detalles para ir ayudando y mejorar, que también me gusta cuando los recibo, pero en ningún momento sentar cátedra.
  • AneurismaAneurisma Pedro Abad s.XII
    editado marzo 2012
    Amparo Me gustan tus comentarios jaja y pues... esa es la carta.
    Jasna Del odio al amor...
    Damapa Lo que comentas, me agrada mucho; aprecio mucho la retroalimentación. Yo creo en que esta comunidad literaria debería valorar la crítica, porque esto es para todos y... qué mejor que aprender juntos.

    Saludos a todos!
  • JasnaJasna Pedro Abad s.XII
    editado marzo 2012
    Si, del odio al amor...
    ¿Y del amor a tí?
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com