Estoy hablando con un hombre. Un hombre que no conozco. Le hablo sobre ella y lo nuestro. Él tiene doce años más que yo y parece que me escucha. Me pregunta por mis estudios, por mis intereses, por mi “muger” y mi relación, entre otras cosas. ¿Qué puedo contarle? ¿qué debo callarme? Quisiera contarle tal cantidad de cosas que no me importaría que mis dedos sangraran... de alguna manera tengo que expurgarme. Necesito expurgarme. Soltar todo el cúmulo de cosas insanas que se han ido incrementando con el paso de los años. Ahora estoy bien, pero sigue existiendo una fuerza sobrenatural, quizás sea mi propia mente... que me empuja a vomitar todo lo que me ha hecho llorar por las noches. Estuve soltera unos quince meses. Desde que conozco el amor en su plenitud, es decir, desde los doce años... siempre he mantenido relaciones estables. Anterior a eso, he mantenido relaciones en las que pensaba en el amor, pero nunca llegué a experimentarlo. Fueron relaciones con hombres. Bueno, con chicos que serían hombres, con los que igualmente podría haber experimentado el amor tal y como pensaba al iniciarlas... pero nunca supieron hacerme sentir mejor persona ni especial. Sólo querían follarme. Yo era precoz. Desarrollé pronto, y me crecieron las tetas de golpe. Crecí de golpe. Con once años ya jugueteaba con las pelusillas o lo que fuere aquello que tenía por vello púbico, me hacía la manicura y me depilaba las piernas cada dos semanas. Sabía lo que era una felación, y ya se habían restregado por detrás en algunos de mis bailoteos, donde era consciente que me deseaban. Ya lubricaba y me imaginaba mi primera vez. Lo imaginaba con un hombre. Yo dí mi primer beso. Siempre he sido directa cuando lo he considerado conveniente y necesario. 'Estoy enamorada de ti', 'Me gustas' o directamente callar a la otra persona con un beso inesperado han sido cosas que han salido de mi instinto, de mi apetito sexual y mental. Mi cuerpo y mentalidad siempre han estado en desacuerdo con la edad que pone bajo mi nombre en el carnet de identidad. Siempre miré a las personas con amor. Con todos los chicos con los que fantaseaba, siempre imaginé hijos y una boda. Por esa época ya no creía en el cristianismo y tenía claro que quería casarme en la playa, o en el juzgado. Sin embargo, siempre he sido inocente... porque yo imaginaba vidas conectadas en la mayor de las plenitudes, y ellos sólo me concebían como un polvo. Dos tetas generosas que debían llevarse a la boca o con las que hacerse una cubana, como en tantas ocasiones me han pedido. Es una pena. Con esas palabras han conseguido que yo odie a mis pechos, y cualquier zona que pudiera resultar erógena de mi cuerpo. Soy más que un trozo de carne, y ellos, esas bocas con las que yo sólo quería pegarme, me hacían sentir como un clinex de un sólo uso. Un clinex para limpiarse la corrida. Con esas palabras y gestos obscenos, me estampaban jarrones de agua fría que siempre me llevaban al mismo cauce: 'aquí te pillo y aquí te mato'. ¿Qué le cuento? Que no he follado con ningún hombre porque no he querido hacerlo... porque siempre me he sentido un objeto sexual. Tuve dos relaciones con mujeres; las dos parecían plenas y satisfactorias al principio. Me entregué en ellas. Me planteé mi orientación y a la vez no. Los hombres me atraían (y atraen). Yo sabía que podía estar con un hombre en el caso de que éste me demostrara que me quería para conversar tras el acto sexual, o para elegir el color de unas paredes. Si hubiera aparecido el hombre seguramente, ahora, no tendría que poner en mi lista 'cosas que hacer antes de morir': mantener una relación estable con un hombre. Hace unos meses descubrí un término que me aclaró mi orientación sexual: la pansexualidad. A éste hombre le hablo sobre la pansexualidad. Es una inclinación sexual donde el individuo dice enamorarse de la persona sin tener el cuenta el género. Sí. Yo soy así, no me enamoro de una mujer por el hecho de serlo, sino por lo que me hace sentir su persona. El género no me importa. Cuando desconocía el término, y no había leído nada de otras personas que hablasen sobre su visión de la pansexualidad, ante la cuestión: ¿te gustan las mujeres? o ¿eres bi?.. o cualquier pregunta referente a mi sexualidad no sabía cómo explicarme. Intentaba ponerme en el lugar de otras personas. Sabía que podía acostarme con mujeres y con hombres. No he follado con ningún hombre, pero soy y era consciente de que podría hacerlo y disfrutar como una perra. Y por eso me consideraba bisexual en un principio. Pero la pansexualidad es algo más rebuscado que ya intentaba explicar sin conocer su término, porque siempre tiraba por la tangente comentando que me enamoraba de las personas, que no me fijaba en el género aunque tenía algunas preferencias (fetiches) que eran inmutables. Explicaba que podría enamorarme de un transexual, porque me centro en la persona. En una japonesa, o un senegalés... No hago distinciones. ¿Le hablo sobre esto tan complejo y simple? No sé qué soltar porque quisiera hacerlo todo de golpe, quedarme sin aire, sin saliva y que una lengua húmeda, una boca amenazante, me devolviera el aliento y me succionara las lágrimas. He sido una incomprendida, una recluta que no tenía opción para gritar el nombre de la persona amada, una desenfilada que tenía las cosas claras. He sido una persona que sobrevivía con un pie sobre el cuello, con un tacón sobre la sien. Represión. Amo a Senda. Así se llama mi 'muger'. Y él ya lo sabe. Ahora puedo hablar. Es algo que me emociona, que me saca de mis cabales, que me da morbo. Senda. Yo, Gema, amo a Senda. Y Senda me fascina. Es una fémina, y me fascinan sus curvas de mujer, su pelo rizado y alocado del que disfrutan sus clavículas; Su pelo que oculta su nuca... para que yo, instintivamente, con mis manos dedique a descifrar el encanto de su contorno desde atrás, y disfrute como una perra y la marque con mi boca, mientras la concibo a ella como una gata en celo. Una gata en celo a la que tengo que saciar. Satisfacer. Disfrute. Ella tiene cinco años más que yo, y me da morbo pensarlo... ¿otro fetiche? Los chicos con los que he estado, siempre han sido mayores que yo por meses, pero siempre les superaba en madurez. Las mujeres con las que estuve eran pequeñas. Me parecían pequeñas en todos los ámbitos. Pero mi 'muger' no. Ella cuando habla tiene la capacidad de tratar diversidad de temas. Ha experimentado, para bien o mal... pero ha hecho, sabe. Y si no sabe, lo intenta. Entiende o quiere entender. No da por hecho 'x' cosas y comenta sin tener argumentos. Habla con propiedad y la tengo como referente. Yo he sido adolescente y mujer a la vez. He sabido disfrutar de ciertos acontecimientos, pero siempre he tenido ciertos criterios y prioridades sobre mi persona y cómo entablar los pasos que marcarían mi vida. Uno de ellos es el amor. El amor siempre está presente. No sé en qué circunstancia podría haber dejado el amor a un lado. No concibo ahora mismo ninguna. Sólo se me vienen a la cabeza pensamientos negativos donde me he planteado acostarme, tener sexo, con cualquiera de los pretendientes que han ido saliendo en mi época de soltería, pero lo pienso, y no. No, porque sigo pensando en el amor, lo haría por despecho. Por saciar, o castigar a mi integridad. Para corroborar aquello que hacían sentirme, es decir, como una don nadie que no valía nada... que sólo sirve para un rato. Me daban muchas ganas de despojarme con aquellas personas que sólo veían en mí ranuras por las que desfogar sus pútridas vidas. En realidad... debiera haberlo hecho, porque el sexo es algo natural y sano. Será que no lo concibo fuera de una relación estable, ya que lo creo el clímax para que dos personas lleguen a fundirse en plenitud la una con la otra. Un beso es demasiado importante. El calor de un beso no se debe regalar a cualquiera ¿cómo iba a regalar mi cuerpo, mis flujos? ¿mis gemidos?... Sexo con amor, amor con sexo. Concibo el amor sin el sexo, pero el sexo es necesario y sano. Ya no tengo problemas con respecto eso. Antes me costaba, tenía inapetencia. La represión ha sido un punto demasiado notorio en mi forma de amar, porque según me iban presionando el pecho con gestos indeseables, que me hicieran pensar que no valgo, más fuerte se iba haciendo una coraza imaginaria. Y menos ganas tenía de hacer el amor. Porque el Amor no debe ocultarse. Es lo que debiera mover el mundo, y en mi caso, lo mueve. El amor mueve mi mundo y es el cauce de todos mis pensamientos. Me negaban un beso en público, yo negaba la entrada hacia mi integridad. Negaba la entrada a mi corazón. Y así seguirá. Mi 'muger' sabe cómo tratarme por lo pronto. Pienso en ella y me siento cómoda. Ya no existe coraza con ella. Estoy en carne viva, y espero que ella me cure, o me haga rabiar con sal lo más pronto posible. Prefiero que el dolor sea pronto. Las sentimientos se incrementan de forma paulatina, y no sé en qué desembocaran. Ya he experimentado trastornos obsesivos. Todo ha surgido de una forma incoherente y fascinante. Nadie, jamás nadie... en tan poco tiempo ha conseguido hacerme sentir el epicentro de su mundo como lo ha hecho mi 'muger'. Una persona que sólo con su presencia me hiciera sentir que podría perderme laberínticamente. Estaba todo dicho. En otro momento le seguiré contando... cuánto amo a mi 'muger', que eso si lo tengo claro.
Comentarios
Pero por aquél entonces no tenía ningún aliciente y solía recaer en pensamientos negativos. Maldecía todas las esquinas y las plantas que pisaba, a la desdicha y mi mala suerte. Llegué a creer que tenía mal de ojo, que quizás era culpa mía por tener a un gato negro, por pasar debajo de los andamios o intentar recomponer un espejo roto. Pero ahora,... bendigo todas mis desgracias. Todas esas lágrimas las tenía que soltar para expurgarme... Seguramente si no hubiese experimentado tales desgracias no sabría con certeza que ahora estoy feliz... No tengo nada de lo que hace un año deseaba, y te tengo a ti que nunca te pedí... porque no sabría pedirte con estas perfecciones que a mi me desbordan. Pienso que es demasiado, que el Karma está siendo bastante generoso conmigo... y ahora creo que debo seguir donando sangre, cuidando ancianos, ayudando a mis allegados y desconocidos desinteresadamente porque quiero que todo siga así, y recibir lo que siembro... Sembrar miles de cosas para que en mi Senda florezcan cosas magnificas. Una situación singular. Podría llamar a esto Suerte con S de Senda, o sueño... pero te toco, te beso, te necesito... y sé que tampoco se trata de suerte ni de un magnifico sueño. Es algo que llevo esperando desde que tenía sentido común y mi pilar básico era el Amor. Algo que creí utópico... que nunca compartiría con nadie de esta manera tan singular. Aún no me creo merecedora de tal golpe de felicidad.