No me apasiona comer, o mejor dicho probar nuevas cosas. No apoyo el maltrato animal, y si pudiera me haría vegana pero no tengo fuerza de voluntad. No me gusta no tener fuerza de voluntad para determinadas cosas. Me apasiona la playa, las moragas y bucear. No me gustan las gafas acuáticas ni las cosas en el rostro que me den sensación de asfixia. Me gustan los deportes de riesgo, los parques de atracciones y el senderismo.
Me gusta dormir desnuda, y al ser posible acompañada. Me gustan las relaciones largas. Adoro a los gatos y más de una vez he hecho de mi casa ‘una casa de acogida’. Odio usar el paraguas, aunque desisto a causa de las gafas. Me gustan los gorros en invierno y los guantes con la yema de los dedos cortadas. Me gustan los amaneceres y el olor a mar. Sentir que estoy bien acompañada y que el día ha sido provechoso. Me gusta estar acompañada. Escuchar y sentirme escuchada. Identificarme con películas y sentirme la protagonista.
Me gusta ir por la calle y poner banda sonora al momento que acontezco. Me gusta el color rojo ocre. Me gusta llevar en el pelo granate, y con colores chillones. No me gusta que se rían de mí, de lo que opino, o de lo que siento en el momento. Odio que infravaloren lo que siento, que se rían de mis problemas. Odio que no me dejen explicar las cosas, y tengo la tendencia a retomar las conversaciones. Me gustan los jerseys grandes y el olor a lilas. Me apasionan los piercings y tattoos. Para ducharme me gusta usar el agua hirviendo, y a pesar de esa costumbre me encanta el frío del Atlántico.
Me gusta sentir el frío en su plenitud para poder contrarrestarlo con el calor de otra persona. Odio la leche y su olor. No me gustan los osos perezosos, me dan miedo. Prefiero el tomate frito o el limón para acompañar la comida, antes que el kétchup y la mayonesa. Sólo me gusta la mayonesa con las croquetas de mi madre, aunque adoro la mayonesa de leche porque pica y está rica con pan. Me gusta sentirme simple y sencilla. No me gusta ser el centro de atención, o que la gente pretenda que lo sea. No uso relojes de pulsera ni los móviles, aunque tengo uno. Me gustan los números impares, y algunos que suman otros que son pares. Me encanta perderme por internet y encontrar cosas que me enriquecen como persona.
Me gusta leer textos y reflexiones de personas desconocidas. Me gusta hablar con desconocidos porque no siento la necesidad de verme cohibida. Sé me da bien cantar y me gusta hacerlo. No me gusta no tener reflejos ni maña para los deportes porque en sí hay bastantes que me gustan. Me gusta guardar cosas antiguas, conservar cosas. Me gustan las fotografías y ver fotos de las personas a las que aprecio. No me gusta que me obliguen o inciten a hacer cosas que no quiero. No me gusta que quieran saber de mí sólo por cotillear. No me gustan las inclinaciones sexuales ni las etiquetas.
Me gustan las jergas. Adoro el olor corporal de mi abuela materna, y a ella. Me gustan algunas sonrisas imperfectas, y mi sonrisa. Me gusta mirar a los ojos. No me gusta distraerme o dejar las cosas a medias. No me gusta que me griten, que me exijan. No me gusta que interrumpan conversaciones porque sí. No me gusta sentirme impotente. Me gusta usar ropa de mi padre, e ir actualizando mi armario al revés, con ropa antigua. Me gustan las sabanas recién lavadas, con su frescor y el olor. No me gusta lavar las sartenes. Me gusta el pelo largo, con o sin ondulaciones. Me gusta morder la toalla una vez salida de la ducha. Me gusta hundirme cuando me doy un baño y escuchar la música de otra manera debajo del agua.
Me gusta recolectar caracolas o piedrecitas cada vez que piso una playa. Me gustan mis ojos, el color y cómo me los pinto. Me gusta memorizar fechas; normalmente los cumpleaños y hacer sumas con sus números. Me gusta ser ochomesina y haber nacido el día de Andalucía. No me gusta el racismo. Me gustan las acciones poéticas y las sonrisas que sacan. Me gustan poetas como Mario Benedetti. No me gusta dormir mucho ni escuchar las alarmas. Me gusta quedarme en casa cuando llueve mucho y poder hacer cosas atrasadas. Me gusta mi letra inestable, porque sé que puedo hacerla perfecta cuando quiera.
Me gusta tener facilidad para el arte. Me gusta aprender de mis errores y caer cuando es necesario. No me gustan las mentiras piadosas ni haber tenido que utilizarlas en algún momento de mi vida. No me gusta que hablen sin saber. No me gusta cerrar las puertas cuando hay alguien delante y mirando, me siento mal. Me gusta tener los pies fríos. Me gustan los ankhs y Egipto. Me apasiona viajar y conocer nuevas costumbres. Me gusta leer pero detesto no sentirme a gusto ni encontrar momentos idóneos para hacerlo. Me gustan las series cortas. Me gusta la lencería.
Me gusta mantenerme en mi peso ideal. No me gusta mi pecho, tengo demasiado para mi gusto. Me gustan los uniformes escolares porque te evitan comerte la cabeza por la ropa. Me gusta pintar de pie, y usar mi mano para limpiar los pinceles en vez de un paño. Me gusta improvisar y saber que me he superado. Me gusta que no tengan que decirme cómo hacer las cosas y no me gusta que me digan que les gusta alguna obra mía porque pienso que el de al lado se empequeñece, y que se infravaloran. Me gusta ser empática
Me gustan las tiendas de antigüedades. Me gustan los idiomas, pero no me gusta no tener facilidad para ellos. No me gusta que quieran conocerme por lo que aparento. Me gusta dar y que me den masajes. Me gustan los niños. Me gusta pensar en el amor. Me gustan las películas eróticas. Me gusta ir al cine emocionada por la película a ver. Me gusta salir del cine reflexionando sobre la película. Me gusta que cuenten conmigo, y me hagan sentir que soy importante. Me gusta que me echen de menos y viceversa.
Me gustan los encuentros, pero no las despedidas. No me gusta estudiar directamente de los libros y por eso me encanta hacerme mis propios esquemas, los cuales facilito a mis amigos para hacerles el trago un poco más llevadero. Me gusta la guitarra acústica y las canciones que me transmiten sencillez. No me gusta que la gente invente, y que mire por encima del hombro. Me gustan los cementerios y leer los nombres de las lápidas, y ver las fotografías. Me gusta sentirme realizada. Odio el olor a cerveza, y los olores que se quedan en la ropa o en el rostro. Me gustan las curiosidades, los documentales.
Me gustan los coches y conducir. Me gusta la moto que tenía mi padre y el recuerdo que tengo de cuando me llevaba en ella. Me gusta ver vídeos de cuando era pequeña y reírme de mi misma. Me gusta ser la hermana mayor. No y si me gusta ser la extraña de la familia. Me gusta mi nombre, y el nombre de mi abuela. Me encanta el mes de febrero, y sentirme en familia. Odio que nieguen cosas evidentes. No me gusta asimilar a la primera ciertas cosas. No me gusta la inestabilidad.
Me gusta que quieran conocerme a fondo, que se preocupen por mí. Me gusta tener la relación que tengo con mis padres, tíos y abuelos. No me gusta que mi hermano tenga tantos inconvenientes. No me gustan las nuevas tecnologías, o al menos manejarlas. No me gusta tener que depilarme, ni el vello en general. Me gustan los abrigos de mi madre. No me gusta la represión. Me gustan las dedicatorias, las cartas, los mensajes inesperados, y los post-it. Me gustan los besos en los párpados.
Me gusta experimentar en la cocina, aunque mayormente no pruebe mis creaciones. Me gusta mi tarta de galletas, natillas y chocolate… y saber que esa tarta fascina a todo aquel que la prueba. Odio el marisco. Me gusta que se acerquen por detrás cuando estoy durmiendo y odio despertarme habiendo notado que me miraban. Me gusta reírme y las personas que me saben hacer reír. Me gustan los videoclips como el de ‘universos infinitos’, la escenografía, y las acrobacias. Adoro el circo del sol. Me gustan los puestos hippies.
No me gustan los labios demasiado finos. No me gustan los hoyos en la cara. Me gusta mi nariz chatona. Me gusta el café con galletas, y no me gusta el cola-cao con galletas. No me gusta que mi cuerpo no sepa echar lo malo y tener que provocarlo. Me gustan las esdrújulas y los tópicos literarios. Me gustan los mitos y las historias típicas de abuelos. Me gusta que me cojan por detrás y las personas que tienen las manos bonitas. Me gustan las uñas arregladas y no me gusta mordérmelas. No me gusta no reaccionar en el momento idóneo. No me gusta tener que escuchar algunas canciones que no me atraen en el primer momento.
No me gusta normalmente andarme con rodeos cuando aprecio a alguien. Me gusta ser tajante y decir lo que pienso. Me gusta ser impulsiva y tan reflexiva a la vez. Me gusta la sonrisa de mi madre, y las pestañas largas. No me gusta decir ‘te quiero’, ni la rutina. Me encanta el título de mi blog y me lo tatuaré. No me gusta hacer esperar, pero si me gusta desesperar. Prefiero los imprevistos a los planes.
No me gusta el dinero pero inevitablemente hay que usarlo para casi todo. No me gustan los champiñones pero si el hummus. Me gustan los días soleados con el aire gélido. Me gusta la nieve. Me gustan los tacones y detesto a quienes no saben llevarlo. No me gusta haber sido tan precoz para algunas cosas. No y si me gusta ser la madura y responsable. Me encantan las acuarelas. No me gusta sentirme ridícula. Me gustan los profesores que quieren conocerte.
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