¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

Maternidad, lealtad, soledad y Muerte

DetectiveDetective Pedro Abad s.XII
editado febrero 2012 en Narrativa
Bitacora:
Inspiración: Un perro que tuve hace mucho tiempo.
Mientras escribia vi: Forest Gump y Carol.
Musica: Time-Bomb,etc.
Tiempo: Entre las 23:00hrs y la 1:00hrs, 20 de Febrero del 2012.

Maternidad, lealtad, soledad y Muerte

Roy Stuarth era un hombre viejo, él lo sabia, aunque nunca lo habría de admitir ante nadie. Recién había cumplido los ochenta y dos años y los había pasado completamente solo, desde hace mas de dos años que se había separado parcialmente del contacto humano. Su caminata diaria por el parque cerca de su casa, el transporte que tomaba para hacer las compras era lo que consideraba sus vínculos sociales.

La televisión lo acompañaba y entretenía en las mañanas mientras buscaba conciliar el sueño; las ondas y sonidos lo arrullaban, igual que una madre a su bebé. En sus sueños recordaba su pasado, su juventud, recordaba a su esposa, recordaba la amargura que le ocasiono a ella nunca lograr tener un hijo. Muchos veces Roy se pregunto si ella lo culpaba por eso o si se culpaba a ella misma, la vedad no había sido la culpa de nadie, solo la medicina y los avances tecnológicos no habían sido parte en su generación, cuando estas los alcanzaron ya era demasiado tarde, la edad ya los había alcanzado.

Un día poco antes de que su esposa Jenny muriera, paso que en medio de la lluvia un perro apareciera, ese día rasgo la puerta tantas veces que Jenny l e abrió. El perro era un Colín, aunque al principio los dos no le tomaron mucha importancia a su existencia, este se volvió indispensable en su vida.

Un día Jenny murió, ese mismo día pocas horas antes había preparado a comida para Roy y la comida para Joey en su plato preferido, uno que era de color azul y que con letras amarillas decía su nombre. Cuando fueron a dormir Roy prendió la televisión por un momento, Roy ya no podía recordar que programa, que comercial, o que era lo que estaban transmitiendo entonces, solo recordaba que Joey comenzó a ladrar, sin parar y muy fuerte, Roy trato de callarlo, pero no importaba cuanto el perro ladrara nunca se despertó para ayudarlo.

El funeral había sido sencillo, Jenny había muerto a los setenta y cinco años de edad, en ese momento al ver a su alrededor por vez primera Roy se dio cuenta de que tan solo él estaba, todos sus demás amigos mas viejos o mas jóvenes habían muerto, con excepción de unos cuantos tercos, pero que este no conocía pues solo desde lejos los veía conversar con su esposa, Roy Stuarth nunca había sido un hombre muy conversador, no entendía que había visto Jenny en él, pero era mas bien debido a la naturaleza de sus personalidades opuestas que su matrimonio había resultado amable y cálido.
La razón de querer tener un hijo, no era tanto por la soledad, ni por el aburrimiento, era por el hecho de criarlo y verlo crecer. Tal dicha no se les concedió.
Joey por varios años no pudo acostumbrarse a la ausencia de su ama, Roy lo notaba y le daba una porción extra de alimento en su plato favorito, todo el tiempo le daba mejor comida que la que él pasaba a través de su boca.

Por mucho tiempo Roy se había acostumbrado a escuchar lo que su esposa Jenny le tuviera que contar, pero ahora él hablaba con el perro, de cierta manera eso le hacia pensar que se había graduado de mascota a ser humano. El perro escuchaba atentamente y de vez en cuando ladraba como si quisiera contestare.

Joey murió un día lunes, estaba lloviendo, todo ese día se la había pasado rascando la puerta, Roy temiendo que se fuera a enfermar no le abrió, pero la muerte le llego igualmente; Roy se preguntaba si rascando la puerta Joey trataba de escapar de ella. Cuando llego a la vida de ambos lo mismo debió de haber pasado, rascando la puerta debió de haberla visto, pero escapado, una segunda vez no ocurrió, la muerte sabe aprender de sus errores y no da tregua.

– Se hace joven mientras yo me hago viejo, se hace veloz y yo lento – Dijo y el razonamiento de Roy parecía correcto.

Roy no se hacia mas joven y ahora que no había nadie hablaba solo, dos años y cuanto mas había pasado que las palabras al aire habían dejado de tener su debido receptor. Al final aun no llegaba la muerte, pero en realidad Roy ya la había anhelado.

Fue en su segunda rutina social que la conocería, un transporte publico sin pasajeros en un día domingo, una joven mujer se sentó a su lado; con cierta timidez le pregunto la hora Roy se la dijo y hubo silencio. Al observarla Roy se dio cuenta que vestía de negro, como si regresara o fuera de un funeral, la curiosidad le invadía y pregunto:

– ¿Cuándo fue que paso?

La joven lo volteo a ver y quedo desconcertada; peo en poco regreso la calma.

– No lo sé – Contesto –, es confuso.

– Lo es, en definitiva…no te preocupes lo que sientes se pasara.

– ¿Porque?, ¿Qué sintió usted?

– Soledad…Tristeza…todo…nada.

– Es inevitable.

– Lo es.

– Yo lo siento todo el tiempo.

– Parte de ti se va.

– Algún día regresara.

– No ya, para mi no, soy viejo.

– ¿Que sientes ahora?

–…Felicidad.

–… ¿Por qué?

– Ja, ja , supongo que por que hace mucho que no hablaba con nadie…, por eso estoy feliz.

– Yo también hace mucho que no hablo con nadie,…supongo que nadie quiere verme, mucho menos hablar conmigo.

– ¿Es así?

–…Si.

Roy se limpio los anteojos con un pañuelo que tenía en la parte trasera de su pantalón, se tomo unos minutos limpiándolos, no importaba si ya no estaban sucios seguía limpiándolos, después dijo:

– Al final uno quiere despedirse, pero a veces no puede, a veces quiere escapar…

– Por eso hay personas que me ven,… por eso hay personas que pueden hablarme.

– Es que… yo quería conocerte…quería hablar para saber como eras…como habías tratado a quienes tanto amaba.

– Yo también lo quería.

La joven sonrió entonces dijo que ya era hora. El cuerpo de Roy no dejo el transporte publico, esa hora y ese minuto, ni ese segundo exacto; su cuerpo dio vueltas una y otra vez por la misma ruta, la gente de vez en cuando le hablaba para poder saber como estaba, pero él no contestaba, fue en la noche, cuando un pasajero que llevaba un televisor portátil quiso moverlo para lograr tener mejor recepción, en ese momento Roy Stuarth finalmente descanso.

Comentarios

  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado febrero 2012
    Hola, bienvenido:):D:p

    Me gustó la historia, una forma de contarla muy consisa y sin aspavientos para la muerte:eek::rolleyes:
  • DetectiveDetective Pedro Abad s.XII
    editado febrero 2012
    Hola, muchas gracias por la bienvenida Amparito, seguire en este foro tratando de publicar mas relatos y curiosidades que te gusten, sigue la pista de mi nuevo relato "Epidemia" en la seccion de Terror:D.
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com