Todos tenemos altos y bajos. Cuando me siento mal, deprimido, extresado o melancólico, me "automedico" con una buena dosis de alguna novela que me ayude a sentirme mejor.
Por ejemplo: no hace mucho tiempo me ocurrió algo terrible y me ayudo mucho un libro;El Curioso incidente del perro a medianoche de Mark Haddon.
¿Podría alguien recomendarnos libros de este estilo?
Comentarios
Es genial, te lo recomiendo
CANNERY ROW, de Steinbeck.
Dickens, DAVID COPPERFIELD y UN CUENTO DE NAVIDAD.
Y también algunos cuentos de Cortazar: LAS PUERTAS DEL CIELO, ORIENTACION DE LOS GATOS, HISTORIAS DE CRONOPIOS Y DE FAMAS, algunos pasajes de 62 MODELO PARA ARMAR.
Y absolutamente recomiendo la tetralogía EL MAR DE LA FERTILIDAD, de Yukio Mishima, para todo aquel todavía piensa que la vida es en serio, y sobre todo que es una sola.
como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de
papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que
amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el
primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso si! - y en
esto soy irreductible - no les perdono, bajo ningún pretexto, que no
sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan
seducirme!
Está fue - y no otra- la razón de que me enamorase, tan locamente,
de María Luisa.
¿Que me importaban sus labios por entregas y sus encelos
sulfurosos? ¿Que me importaban sus extremidades de palmípedo y
sus miradas de pronostico reservado?
¡ María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del
comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún
paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un
puntito rosado. "¡ María Luisa! ¡María Luisa!... y a los pocos
segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme,
volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos
aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en
una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja
muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡ Que delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver,
de vez en cuando las estrellas! ¡Que voluptuosidad la de pasarse los
días entre las nubes...la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer a una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna
clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una
diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que
tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una
mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me
es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más
que volando.
Oliverio girondo
Cuantas veces yo también me siento mal o bajoneada que siempre un buen libro te levanta y te olvidas de los bajones que podes tener.
Quisiera que me aconsejen libros para automedicarme cuando me siento mal o tengo bajones.