I
Es de noche en el pueblo.
Cientos de almas se olvidan
ante televisores.
Fuera, cigarras desveladas
lanzan a las estrellas
su canto monocorde,
las farolas profanan
la oscuridad, y el aire
lleva en su húmedo vientre
aroma de galanes
y gritos de vecinas insomnes.
El monstruo matinal está dormido,
la codicia reposa
sobre blandos colchones.
De vez en cuando un coche,
las ruedas de un camión
o una estridente moto
me recuerdan
que aunque duerma la Tierra
nunca descansa el hombre.
II
Es de noche en el pueblo
y yo estoy atrapada
en la dulzura triste de sus calles.
Cintas de seda negra
anudan mis tobillos, y mi sangre
ya no bulle ni escucha las promesas
de un futuro distante.
El pueblo me atenaza con sus garras
de terciopelo añejo,
y custodia mis ansias y mis duelos,
mis deseos, mis dudas,
mis anhelos...
Y yo espero, espero, espero...
nací para esperar,
al fin lo entiendo.
Comentarios
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Un abrazo,
Sime
Me gustaría conocer esa canción infantil, Sime, y estoy de acuerdo: algunos pueblos están cerrados con llave, y han tirado la llave al mar. Sólo quien vive en un pueblo puede darse cuenta de cómo sus habitantes urden a veces una tela de araña en los que ellos mismos se quedan atrapados. Me alegró de que te resultase evocador.
Saludos.
Saludos, y ¡¡ adelante !!