Rapto de mayo
El destello de un diente de león que vuela
empujado por el viento que despierta
y que sólo por desperezarse vuela y se escurre
de árbol en árbol, de rama en rama, de delicado cuello en delicado cuello,
de joven sonriente en joven sonriente
es cuanto puedo ver este día en que
Primavera me ciega y me prohíbe, dulce,
atender a nada que no sea ella,
ni siquiera a ti.
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Saludos.