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Mi diminuto despacho. (0)

WerewolfWerewolf Fernando de Rojas s.XV
editado diciembre 2008 en Taller de Prosa
Una gran ventana por la que, además de la luz, entra una bonita estampa del cerro Gurugú, con una persiana amarilla que solo permanece bajada durante la noche, es la única vía de escape de las cuatro paredes que forman mi diminuto despacho. Un despacho en el que únicamente hay un viejo escritorio de madera de pino con los efectos de la carcoma muy visibles, y una silla negra, de lona, de esas de director de cine, en cuyo respaldo, ahora cubierto por una mantita negra con la que me resguardo del frío en el crudo invierno, aparece mi nombre escrito con grandes letras de color blanco.

Sobre el escritorio, a parte del oxidado flexo de color azul, que tantas horas de vigilia ha iluminado, van acumulando polvo un bloc de notas, flanqueado por dos bolígrafos bic cristal, negro el uno, para escribir, y de color rojo el otro, para marcar los errores. Todo bajo la atenta mirada del humo que emana de la barrita de incienso quemándose entre los útiles de escritura y el vaso de Té que, mientras se enfría, observa con curiosidad cuanto acontece a su alrededor.

Al los pies del reino de la carcoma, y apoyada sobre la blanca y lisa pared, aparece una papelera metálica colmada de bolas de papel, algunas de las cuales se encuentran tiradas por el suelo, fruto de errores de cálculo a la hora de arrojarlas. Bolas de papel por todo el suelo, con los esbozos de las ideas abortadas y que nunca llegarán a ver la luz.

Comentarios

  • ZelesteZeleste Pedro Abad s.XII
    editado junio 2008
    Lo único que se necesita para ser feliz... :) Lo demás solo es comodidad.

    Mejor reciclar aquellas bolas de papel en el suelo, que se van a seguir acumulando mientras el genio creativo exista. =)
  • WerewolfWerewolf Fernando de Rojas s.XV
    editado junio 2008
    Bueno, por fin alguien pone algo... :(
  • Marcelo_ChorenMarcelo_Choren Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado junio 2008
    Werewolf escribió : »
    Una gran ventana por la que, además de la luz, entra una bonita estampa del cerro Gurugú, con una persiana amarilla que solo permanece bajada durante la noche, es la única vía de escape de las cuatro paredes que forman mi diminuto despacho. Un despacho en el que únicamente hay un viejo escritorio de madera de pino con los efectos de la carcoma muy visibles, y una silla negra, de lona, de esas de director de cine, en cuyo respaldo, ahora cubierto por una mantita negra con la que me resguardo del frío en el crudo invierno, aparece mi nombre escrito con grandes letras de color blanco.

    Sobre el escritorio, a parte del oxidado flexo de color azul, que tantas horas de vigilia ha iluminado, van acumulando polvo un bloc de notas, flanqueado por dos bolígrafos bic cristal, negro el uno, para escribir, y de color rojo el otro, para marcar los errores. Todo bajo la atenta mirada del humo que emana de la barrita de incienso quemándose entre los útiles de escritura y el vaso de Té que, mientras se enfría, observa con curiosidad cuanto acontece a su alrededor.

    Al los pies del reino de la carcoma, y apoyada sobre la blanca y lisa pared, aparece una papelera metálica colmada de bolas de papel, algunas de las cuales se encuentran tiradas por el suelo, fruto de errores de cálculo a la hora de arrojarlas. Bolas de papel por todo el suelo, con los esbozos de las ideas abortadas y que nunca llegarán a ver la luz.

    Hola, Werewolf.
    Vamos a los papeles:
    "...es la única vía de escape de las cuatro paredes que forman mi diminuto despacho. Un despacho en el que únicamente hay..."
    Además de la ventana quiero pensar que habrá una puerta, si no es así, y el acceso es por una puerta-ventana, convendría aclararlo. En negritas la repetición. Ojo con la palabra "única". Fijate que en el despacho "únicamente" hay un escritorio, un sillón, una manta, una papelera, un millón de bolas de papel, etc.

    "Todo bajo la atenta mirada del humo que emana de la barrita de incienso quemándose entre los útiles de escritura y el vaso de (¿por qué con mayúsculas?) que, mientras se enfría, observa con curiosidad cuanto acontece a su alrededor."
    El animismo no le sienta bien a la descripción. Además cambia el punto de vista, descolocando al lector.
    Otra cosa, en el habla coloquial, pido "una taza de café". Pero, en realidad, pido una taza (de porcelana, plástico, cerámica) con o conteniendo café.

    "...una papelera metálica colmada de bolas de papel, algunas de las cuales se encuentran tiradas por el suelo..." ¿En la papelera o en el suelo?
    Una solución posible: "una papelera metálica colmada de bolas de papel. Y más bolas, regadas por el suelo, fruto de errores de cálculo a la hora de arrojarlas. (Punto aparte. La pausa refuerza esa sensación de muchas bolas inundando el despacho)
    Bolas de papel por todos lados (evito repetir "suelo"), con los esbozos de las ideas abortadas y que nunca llegarán a ver la luz..."

    Remarqué "posible" porque es una alternativa que se me ha ocurrido al vuelo, no significa que sea la única ni la mejor.
  • WerewolfWerewolf Fernando de Rojas s.XV
    editado junio 2008
    Estoy muy agradecido de que se haya preocupado con mi texto Don Marcelo. He añadido sus mejoras y, la verdad es que no puedo objetarle nada. Estoy dispuesto a seguir aprendiendo.
    Una gran ventana por la que, además de la luz, entra una bonita estampa del cerro Gurugú, con una persiana amarilla que solo permanece bajada durante la noche, es la via de escape al mundo exterior de las cuatro paredes que forman mi diminuto despacho. Un reducto en cuyo epicentro aparece un viejo escritorio de madera de pino con los efectos de la carcoma muy visibles, y una silla negra, de lona, de esas de director de cine, en cuyo respaldo, ahora cubierto por una mantita negra con la que me resguardo del frío en el crudo invierno, aparece mi nombre escrito con grandes letras de color blanco.

    Sobre el escritorio, a parte del oxidado flexo de color azul, que tantas horas de vigilia ha iluminado, van acumulando polvo un bloc de notas, flanqueado por dos bolígrafos bic cristal, negro el uno, para escribir, y de color rojo el otro, para marcar los errores. Todo bajo el embriagador y penetrante manto de humo que emana de la barrita de incienso quemándose entre los útiles de escritura y el vaso con té que, mientras se enfría, se convierte en testigo inanimado de cuanto acontece a su alrededor.

    Al los pies del reino de la carcoma, y apoyada sobre la blanca y lisa pared, aparece una papelera metálica colmada de bolas de papel, y mas bolas desperdigadas por el suelo, fruto de errores de cálculo a la hora de arrojarlas.

    Bolas de papel por doquier, con los esbozos de las ideas abortadas y que nunca llegarán a ver la luz
    .
  • leoleoleoleoleoleo Pedro Abad s.XII
    editado diciembre 2008
    Pequeña corrección, cuando mencionas la marca de bolígrafos Bic, debería ir con mayúsculas.
    Bye!
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