continuación de "De la hora, el reloj, el TIC TAC y la juventud por Soledad"
Me he hundido en la amenaza de la bestia de dientes negros, he tomado dos píldoras mas de antidepresivos, mirando el huracán de caos que te causa mi estado. Andábamos haciendo algo, besabas mi cuello y te miraba como si nada tuviese sentido ahora, me he puesto mal, he caído en las sabanas de tecnopor del mundo, no me basta llorar, así que no lo haré, es innecesario que me digas algo, puesto que las cuestiones de la vida no hablan tan ruidosamente como las de mi corazón.
.
No queríamos pensar, porque el pensamiento en estos momentos mata, tu dices que me quieres, trovador usted es una luciérnaga rara una combinación de morado con naranja, la conspiración de Dios para hacernos mas mortales de lo que todavía somos. No me gusta llorar, pero sus sentidos tan desarrollados ya distinguieron ese olor a nostalgia que despide mi cuerpo, me ha abrazado, me estruja entre sus brazos y me hace perder la razón.
El mundo de tecnopoor va cayendo, desquebrajándose, parte por parte, derritiéndose con un café caliente que le da al corazón, siento penetrar una bala en mi pecho, como aquella ocasión cuando vi el arbolito banal con milzha y otra vez trato de arrancarme el corazón, usted sabe que sufro de esto, me ando preguntando si esta fingiendo no interesarle o, es que espera alguna respuesta de mi parte, ¿no sabe que me ando muriendo? Solo atina a abrazarme y a fulminarme con el olor a colonia barata, ese olor, con el que lo conocí, mezclado con tabaco y vino tinto, así, así lo quiero y así lo empecé a querer.
.
Vomitare todo lo que yace en mi estómago, entre las píldoras, la sangre, la comida y el dolor. Me levanté fui al baño y regrese vacía de nuevo, metiéndome otra píldora mas, se que me quieres golpear, eso lo se, pero ya nada puedes hacer conmigo, me moriré pronto, mientras tanto déjame ser contigo esas luciérnagas sangrientas que solo salen días como hoy, los días jueves de sol gris, pronto amanecerá y vendrán con el crepúsculo todos los prejuicios juntos y moriremos otra vez porque solo los jueves vivimos, vivimos algo “tan nuestro” que solo los parásitos sin horizonte, los sensibles románticos y los suicidas de nacimiento pueden sentir, pueden ver el sol gris irse en el horizonte para dar paso a el funeral, porque con tres árboles puedes amar un bosque, un bosque, un bosque.