Continuación de las Luciérnagas sangrientas
¡Eh! ¡Ahí! Estábamos bebiendo otra copa mas de eso, que el llama veneno suave, compartíamos una conexión cerebral, una violación. El ambiente cargado de sarcasmo y nicotina, un disco de the mars volta, otra copa mas, un lagrimeo, un beso en la mejilla, algún halago inútil, un verso, una estrofa, y de vuelta a llorar. Era eso, una nueva corriente literaria creada en una sala, dos cuerpos sentados en un sillón, una pipa en la mano y en la pupila una aguja que llegue al corazón.
.
Estabas, botando el humo por tu nariz, así todo un racional neo clásico, la razón frente al sentimiento. Estabas llorando, dentro de el verso, todo protervo, deleznable de lo que puede sentir uno cuando los escucha, pero, cuando lo pienso bien siento que era algo proficuo verte así, porque era ahí cuando soltabas esos llantos que mis pupilas no podían percibir y ese maldito reloj que era el protagonista de todo, de tu mirada tenue sobre el regocijo de las agujitas y el tic tac tic tac tic tac… eh ahí la juventud, alguna vez te dije.
.
Para mí era algo eventual tratar de otear lo que sea que estabas pensando cuando mirabas esas agujas, era como si, nuestra danza literaria se hubiese echo mierda, tú, eres de esos, que jamás logran despegarse de lo superficial. La verdad, mi mente esta volando entre tu respiración, y la clase de filosofía de la mañana, no puedo concentrarme, ni entregarme completamente a esos párrafos de música suicida (como la llamas tú) Creo que he crecido, he crecido mucho, pero el agua sigue siendo amarilla.
.
Me he puesto algo medrosa creo yo, seguro estas pensando mi estimado trovador, donde quedo esa niña que armaba caos en los patios de la casa presidencial, me pregunto si le guste mas así y vuelvo a repetirle mirando al techo quiero ser idiota, idiota, idiota. Los versos se han salido de mi cabeza y por alguna razón solo recuerdo un par de Borges, me estoy sintiendo mierda y necesito que me abrases de alguna manera eso me cubre de la realidad.
.
Son ahora lo que jamás fueron amantes, los que no llegaron a ser amigos, los que huyen de la prosa y crearon la prosa poética pero vale tontería que somos dos, dos… luciérnagas que lloran sangre, que vuelan entre la habitación, o en la boca de un acorde, de algún mendigo que anda tocando pidiendo una mas de sus limosnas, regalando a la gente, su pulmón.
.
Y quiero crear contigo trovador melancólico, el origen del origen, para poder hacer de algo bello, porque lo que escribimos es tan “nuestro” “tan nuestro”, que todos pueden leer los párrafos pero jamás entenderán porque tu mirada y la mía hace tic tac.