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Soñar no paga impuestos

antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
editado noviembre 2025 en Narrativa

Soñar no paga impuestos

Sin que se entere Hacienda Pública, soñar no paga impuestos.

El  iluso no puede dejar de soñar, si decae se hunde. Todo puede pasar, si no es al momento, tarda un poco más.

En la selva de la vida todos quieren ganar, y los malos sobreviven bajo balas, drogas y quizá de alguna cosa más.

Sali de casa como si fuera un tigre domado. ¿Qué estaba esperando, si era un nuevo día o el ultimo? Caminé alegre cual niño el día de los Reyes. Llegué a mi destino y me puse a mirar, como si mis ojos se fueran a acabar. Cogí un boli y escribí unos párrafos, como si fueran los últimos a anotar.

Pasaba el día y nada cambiaba. Como todas las mañanas, las vecinas cotilleaban, los ciclistas pasaban y los perros ladraban. ¿Te has dado cuenta de la rutina? Si no, será que estabas chismorreando con la vecina.

Cuando te miro directamente a los ojos no reconozco tu mirada, me meto dentro de ti y por tus ojos veo el más recóndito secreto que guardas bajo decreto.

Te lo he dicho infinidad de veces, sé muchos más trucos que tú. La verdad y la soledad me han enseñado cosas que en las aulas no se aprenden jamás.

Terminé de escribir y suspiré, como si cansado regresara de un viaje, y al momento cerré los ojos, como si quisiera soñar, como si la realidad fuese a cambiar.

De pronto me sentí libre, veía cómo el pobre disfrutaba de dinero, y el rico buscaba pan; cómo perdía el estafador, cómo ganaba el honrado, cómo el hombre bueno gozaba de la libertad, cómo las pistolas desaparecían y cómo la mano del gobierno se unía a la del pueblo, cómo el niño los días contaba, cómo el joven los días apreciaba y el viejo los días desperdiciaba, cómo María, al fin, conocía el amor, cómo todo, poco a poco, iba cambiando, y todo ante un servidor.

Abrí los ojos como un recién llegado al mundo, encendí un cigarrillo como si fuera el ultimo, y todo se me vino encima, como la lluvia en las noches al indigente. La triste realidad me dejaba sin salida, como en un laberinto. Yo sabía que vendría, qué manera de arrepentirme, como cuando era un niño y en una apuesta perdía para desinhibirme.

¿Tan larga ve la vida el niño?, me preguntaba porque sabía que tarde o pronto acababa. Era el último día y lo apreciaba como al empezar. Cerré fuertemente los ojos, para un último viaje comenzar.

Desaparecía las contaminaciones. Las ballenas mataban a japoneses. Se celebraban festejos. África volvía a ser tierra mágica y no tierra trágica. No había tristezas, no sonaban sirenas, no se escuchaban penas. El negro cogía el lugar del blanco, las cárceles no existían, y los seres humanos eran capaces de perdonar.

Mis ojos de nuevo abrí, y lo que vi ante mí fue un rifle dando a mi vida fin; una cuenta regresiva que dejó su misiva. Los errores se pagan caros, y aquel hombre no me perdonó porque yo no le hablé claro.


A Chávez López
Sevilla nov 2025

 :)
 

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