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El amor es tan relativo, tan importante, tan relevante, que aveces me siento impotente al notarlo, es una sensación difícil de expresar pero tan bonita de presenciar; Es extraño, me siento rara aveces incluso estupida por dejar que alguien tenga tanto poder en mi, por dejarme querer y confiar así.
El amor es dejarse llevar, confiar en la otra persona sin miedo al "que pasará", es resumidamente abrirte en cuerpo y alma a una persona y darle el poder de hacerte daño porque sabes que no te lo hará, puede dar miedo pero es una sensación preciosa que todos deberíamos experimentar, tanto con novios, amigos o familia.
Solo déjate querer y ábrete a quien merezca conocerte mas.
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Te llaman AMOR
Te llaman AMOR y de siempre vienes apropiándote de todo lo bello que palpita sobre la Tierra. Te aleas con la embriagadora fragancia que va soplando el viento para hacernos soñar. Estás en la inmensa gama de colores que las flores nos regalan en la primavera. Te dejas oír en los cantos de los grillos durante todos los anocheceres. Te conviertes en el murmullo del arrollo que pone música a la prosa de este eternamente enamorado, que en su nuevo mundo se quiere perder para siempre.
Eres el sabor de un abrazo que nunca puedes olvidar, eres el calor de un beso que se graba a fuego en el alma. Brillas en el destello de una mirada que se clava en el corazón, siempre. Eres el protagonista de las únicas historias que el mundo quisiera recordar. Si no existieras, no habría nacido éste, que se atreve a verter estas líneas sobre este papel para sincerarse contigo, sumándose a los elogios que ya has recibido, porque los que has de recibir, otros se sumarán, mientras aprovecho el abrazo que me das para decirte que para mí no llegas tarde, y para agradecerte el que me hayas curado las viejas heridas que había en mi corazón.
Podría escribirte hasta perderme en la lejanía de lo escrito y siempre tendría algo más que decirte. Nos conocemos desde que era niño, y en la mirada de mi madre te descubrí, y desde aquello quería ser tu amigo y caminar de tu mano por aquella ruta desconocida, de la que me hablabas en mis sueños, pues sólo soñando podía verla. Me hiciste caminar a ciegas, mirando a través de tus ojos lo bonito que era todo en el mundo irreal, donde la Luna dibujaba rostros y nombres que aceleraban mi corazón. El eco de las montañas me hablaba con voz de mujer; lagos y mares azules de espejo servían a los enamorados que querían mirarse, mientras yo dejaba de ser niño sin lograr despertarme. Ingenuo, no me daba cuenta de que empezaba allí un mundo de fantasías, que para toda la vida me apartaría del real, para seguirte a ti.
¡Cuántos brindis se han hecho por ti, AMOR! Los animales te los hacen sin hablar. Las flores en tu nombre nos hacen sentir. Y hasta las olas del mar te cantan sin saber cantar.
¡Cuántos elogios te han dedicado, AMOR! Línea tras línea, escribiría miles. Aunque nadie quiera leerlos, es una forma de volver a desempolvar romances que rozaban la locura, y es que todo lo que tenga qué ver contigo no tiene relación alguna con la cordura. Esto lo entendí desde el día que pronuncié por primera vez tu nombre, AMOR, y me hallé con que no eras el mismo que yo había conocido en los brazos de mi madre.
Pero no te importaban mis años. Por tu cuenta me enfrentaste a pruebas que cambiarían mi vida. Me pusiste, casi con los libros bajo el brazo, a los pies de una mujer. De cómo me hiciste sentir y por lo que pasé, qué te voy a contar a ti que tú no sepas de mí. Si eras mi debilidad, y ella la causa de mi delirio, los dos habíais preñado mi interior de sueños jamás imaginados, para verme convertido en un hombre mayor, vestido de niño, que se aislaba del mundo para no avergonzarse de sí mismo y pensar sólo en sus sentimientos, a la vez que daba riendas sueltas a una imaginación que llenaba mi cabeza de paisajes y escenas, sin ninguna conexión con la realidad.
Me has hecho desear todo lo que podía imaginar y guardar mis pasiones como un delito en el fondo de mis silencios. Me llevaste por la senda de un pequeño pueblo, cabizbajo, como un anciano rechazando a sus amigos, despreciando mi edad y una vida que parecía haberse parado de repente para mí.
AMOR, ésta linda mujer, de ojos negros y labios carmesí, que yo podría ser su padre, me la has presentado con tu cara más dulce, y ya nunca puedo escapar de ella. Me tomaste como la diana de todas tus flechas perdidas, y entre las que me daban de lleno y las que me rozaban la piel, siempre ganabas tú, y me hacías preso en un AMOR que me abrasa las entrañas, que me sabe a miel, y me has apartado de otros que me dejaron un sabor a hiel. Me siento morir cada día para resucitar al día siguiente. Me has hecho rebosar de una felicidad eterna, y a la vez te has permitido que me rebose entero.
Sonando a hueco mis pasos, retumbando el eco del silencio en mi mente me abjuro en sendas perdidas, entre el AMOR puro, buscando mis huellas que me ayuden a volver a empezar con el corazón ardiendo en mi pecho, y las reminiscencias macerando en mi cabeza semejante locura, que de no llamarse AMOR serían la de un loco. Así, has ido haciendo de mí un romántico sin fecha de caducidad. AMOR, has conseguido que en mi interior nunca se haga viejo el adolescente, mientras se hace mayor el hombre que mira la gente.
Imprudente fui al confiar en que a mis años te conocía, para no caer de nuevo en tu red, pero hoy, reo de tus ardides, miro hacia atrás y veo que nada ha cambiado desde el día aquel que siendo un chaval me enamoré. Sé que tan sólo ha pasado el tiempo, y esto lo nota quien me ve, y hasta yo lo podría notar si en el espejo de la edad me quisiera ver. Pero, ¿para qué?, si poseído por ti, vuelvo de nuevo a ser el que antes fui. Mis sentidos se confunden igual, la fantasía sigue siendo mi mundo y no cuentan los años, ni se apaga el volcán que ardía ayer como arde hoy. Yo que creía haber encontrado mi rincón, donde poner mi sillón para leer, escribir y tomar el sol. Yo que tenía, por fin, un espacio por mí elegido para buscar en mi memoria, me veo ahora con tu visita, tan inesperada como tan oportuna, y llegas para presentarme a una Luna, con nombre de mujer, en un cielo azul, una Luna que no conocía, pero que ya no puedo vivir sin ella ni tampoco sin su guía.
Dicen que del AMOR al odio hay un paso y que moran los dos en la misma celda. Pues tú sabrás, AMOR, lo que has hecho con tu compañero de cuarto porque no conocí ni ganas en mí.
En tal caso, si algún día odiase (que lo dudo) a alguien sería a ti, ya que sin respetar mis canas y burlándote de mí, has traído a mi calma ese dulce desasosiego, y a un corazón que latía sereno, lo has puesto a galopar. Un galope que retumba de nuevo en mis oídos, lo oigo como en años atrás. Si lo pienso me da miedo, y por esto no lo quiero pensar y prefiero agradecerte que tú estés aquí, que tú me hayas vuelto a rescatar, que me traigas la inspiración a mi mente para contarle a mi Luna todo lo que le quiero contar. Te pido, te ruego, te suplico que no te vayas, que sigas siempre vivo en mí.
Gracias, AMOR, por no respetar mis canas, gracias por no hacer caso a mi edad. Gracias por devolverme a mi sueño y no vuelva a soñar, y nada te agradecería más que no me dejaras nunca despertar.
Sevilla nov 2025
Gracias.
Saludos