Esa noche supe que era humano, esa noche, viendo a mi amigo, a quien consideraba un hermano, uno de los hombres más fuertes que conozco, derrumbarse, supe que lo era, porque sentí su dolor, sentí su tristeza tan mía cómo si fuese a mí a quien estrujasen como un papel mojado.
¿Es suficiente un error para destruir todo el amor que se dicen tener dos personas?
Sentí tanta rabia ante el tono displicente e impersonal que escuché de la boca de la amada de mi amigo, es algo que no puedo describir con solo palabras y sé que no fue mi actitud la correcta, cuando ella pidió hablar conmigo, porque su dolor me dolía y su actitud me enfurecía. ¿Dónde queda el amor? Es tan fácil, sí, parece que sí, es tan fácil para muchos apagar un amor como una vela apagarse al correr el viento.
Supe que era mi hermano, supe que era mi amigo, cuando lo abracé y sentí que me abrazaba a mí mismo, porque sus lágrimas saladas me supieron tan mías y su desesperación se sintió tan propia que casi salgo corriendo, pero no pude. Estaba ahí con él, estaba dentro de él, y me llamó, su amada me llamó, quiso hablar conmigo, “darme las gracias por estar ahí con él” cuando yo estaba mucho antes que ella, ya estaba dentro del embrollo, escuchando a mi amigo, a mi hermano de otra sangre, suplicarle a esa mujer de hielo.
Quise insultarla, maldecirla por ese dolor que le causaba, que me causaba, por esas lágrimas tan suyas, tan mías...
Sí, por un error, un error tan estúpido, que frágil es el amor que pregonamos estos días, tan inflado y lleno de promesas pero que se desinfla fácilmente con una punzada del ego y del orgullo. Un amor frágil, débil, a eso nos atenemos, rogamos, negamos y destruimos, por ese amor, que no vale más que mercachifle de un mercado persa.
Y así estuve, tieso escuchando a mi amigo, a mi hermano, nada más que verlo llorar, esas lágrimas, pedirle explicaciones, preguntarle a esa dama de acero sí era suficiente un error, tan tonto, tan estúpido, para acabar meses de promesas.
El tiempo no vale nada en el tiempo del amor. Dicen que el dinero no vale el tiempo, pero, ¿Y el amor?
El amor no vale un peso, ni un segundo, ni un suspiro.
Comentarios
Y me pregunto yo y te pregunto a ti, Thomasius2000. ¿Existe de verdad esa clase de Amor-Amistad? Antepongo que, por mi parte, no encuentro respuesta.
Independientemente de eso, felicitaciones por tu profundo texto.
Saludos