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La Madurez en la mujer

antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


La Madurez en la mujer
 
Una mujer madura es un símbolo de respeto y confianza.
 
Con el paso de los años, se va dando cuenta de que los conceptos y las prioridades cambian. La madurez lega con el paso del tiempo y con las experiencias adquiridas en la vida.
 
Una mujer madura es un ser que ha vivido lo suficiente como para saber qué es lo que quiere, además de que tiene el don de una seguridad en sí misma.
 
No tiene dudas de quién es, ha vivido y ha aprendido hasta el punto de saber qué la llena de felicidad y qué la hace llorar o enfadar. Sabe bien cuál es su esencia y no tiene miedo a disfrutarla, e incluso hasta compartirla.
 
Nunca teme al rechazo, sabe que se siente bien siendo como es. No importa si está en relación de pareja. Al tener madurez, adquiere esa confianza necesaria para conseguir su amor propio, y ello permite que el rechazo sea algo que solo afecta a otras mujeres que no tienen autoestima.
 
La mujer madura no se preocupa por la autoestima, ya ha adquirido su amor propio para el difícil caminar por la vida.
 
A veces prefiere estar sola. Estar con su propia compañía es bueno cuando está cómoda en su propia piel y no duda quién es ni tiene miedo.
 
La madurez hace que al conocerse a sí misma, olvide los miedos y entre en un proceso de aceptación personal, en el que valora sobremanera el estar consigo misma.
 
Dedica el tiempo necesario para estudiar y valorar lo que más le agrada. Estando en su propia compañía, aprende que todas las personas necesitamos tiempo y espacio para desarrollar nuestras habilidades y nuestro talento.
 
Una mujer madura dedica tiempo a todo aquello que la hace feliz, que cree le hace falta para mantenerse ocupada, y/o la ayuda a liberar el estrés.
 
Afronta los problemas de una manera calmada. Ha vivido lo suficiente como para decidir de qué modo afrontar las cosas. La experiencia de la vida le sonríe por poder afrontar las situaciones difíciles. No está pendiente de opiniones externas. Lo que digan los demás, no le importa. La madurez trae una consciencia individual y no colectiva.
 
Sabe lo que le gusta porque ha desarrollado sus gustos, sus deseos. Sabe qué le gusta y qué no, y busca llegar a adquirir lo que quiere, alejándose de todo aquello que le quita energía para poder lograrlo. La madurez le enseña a distinguir entre lo que es relevante y lo que no es importante.
 
Puede dar consejos. Con su experiencia, puede hablar de lo ya vivido. Puede analizar las cosas de una forma diferente. Su capacidad racional y analítica se expanden, y por esto puede ser fuente de consejos para otras que no han vivido tanto o que todavía no han alcanzado ese nivel de capacidad intelectual y emocional. De la misma forma, no hace drama por nada y entiende que cada cosa tiene su lugar y su propósito.
 
Ha tenido su trayectoria profesional, ha terminado sus estudios y conoce, como experta que es, su área de trabajo y cómo ser buena en lo que sea que desarrolle.
 
La madurez también le trae anexo un sentido de responsabilidad, el cual se refleja en los compromisos con los demás y en la fuerza laboral.
 
Una mujer madura recibe preguntas y opiniones de otras mujeres, porque la madurez es sinónimo de sabiduría, y así es percibida por las otras.
 
Y le piden consejos para ellas poder y saber tomar sus propias decisiones de toda clase, porque, obvio, todavía no han llegado a donde ella se encuentra.



 


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