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El Orient King Diver de la Calle Franken

Buenos días, tardes o noches.

Este es un cuento que tiene sus años, y ya he publicado en una antología ( creo que en 2010)  y en otros foros ( de relojes, específicamente).
Antes de poner el cuento en cuestión, aclaro que 'franken', en el mudillo de la relojería, refiere a un reloj armado con partes de otros relojes ( como si fuese un rejunte). Los Orient King Diver son relojes emblemáticos de los '70; y NOS significa 'nuevo de stock' (reloj vintage sin estrenar y que perteneció o estaba en una relojería en algún depósito...).  Lumen es la pintura fluorescente de las agujas; bisel es el anillo interno o externo de las cajas de los relojes y que especifica funciones o cálculos ( en este caso, es un anillo interno); y calibre es el movimiento o máquina de los relojes mecánicos.

Saludos cordiales a todos, y aquí va el cuento:

El Orient King Diver de la calle Franken

José compró un reloj en la feria de anticuarios que se realiza todos los miércoles en la calle Franken. Se lo compró a don Carlos Valverde, el famoso vendedor de relojes originales vintage de la marca Orient. Compró un reloj Orient King Diver automático todo original: maya, caja, esfera, agujas, calibre. Todo, todo, todo original (“Se lo digo yo, caballero, yo soy toda una autoridad y a mí nadie me engaña, y a su vez, no me gusta engañar: este reloj es todo absolutamente original, y NOS -New Old Stock, o nuevo de viejo stock- “).

José fue a su casa, puso la pava para el mate, y contempló su nueva adquisición. El Orient lucía maravilloso… pero no le gustaba el lumen. Las agujas no brillaban como él deseaba, entonces fue al galpón, lo desarmó, y pintó las agujas con lumen. Cuando se secaron las agujas rearmó el reloj, se lo probó… y le pareció que le quedaba chico. Qué pena… tendría que vender el reloj. A los 10 minutos José armó el aviso de venta el la famosísima plataforma comercial Te meto el dedo en el tujes, me forro de guita, sos un esclavo a mis pies y ni te das cuenta ( para abreviarlo, sus siglas son TEC) y a los 3 segundos y medio vendió el reloj.

El comprador del Orient King Diver con las agujas con lumen fue Miguel.

Miguel ama los Orient; y si bien hubiese deseado que el reloj fuese original, aceptó comprar el reloj porque le gustaba. A la semana le llegó el reloj… y Miguel se puso súper feliz. 

Al tiempo, Miguel llevó el reloj Orient a su relojero de confianza y le hizo un encargo: cambio de bisel interno por uno del Orient World Timer ( les aclaro que el bisel interno es el aro ese que ustedes ven en los relojes en la parte de adentro y que casi nadie sabe para qué recórcholis sirven…); cambio de esfera (“Don Pancho, esa esfera negra no me termina de convencer: póngale una verde…”); y arenado completo de la caja. Muy bien, dijo don Pancho, venga dentro de un mes que se lo tengo listo. Y al mes Miguel pasó, le pagó, y se fue contentísimo a su casa con el reloj Orient personalizado para él. 

Pero… siempre hay un pero. 

Miguel empezó a desconfiar de los cambios que le había hecho al reloj y como ya no le gustó, lo puso en venta en el TEC ( que como ustedes ya saben, es el mercado virtual de compra-venta Te meto el dedo en el tujes, me forro de guita, sos un esclavo a mis pies y ni te das cuenta). Miguel vendió el reloj más rápido que José: en dos segundos, tres milésimas.

El comprador del Orient King Diver con agujas con lumen, caja arenada, cambio de esfera y bisel interno fue Miriam Colleti, una maestra rural de Tunuyán, provincia de Mendoza. Ella lo adquirió para regalárselo a su marido, Policarpo Adriano Colleti, un enamorado de los Orient King Diver originales. El reloj llegó a los tres días; y el sábado, cuando la fiesta de cumpleaños de su marido estaba en su apogeo, Miriam le dio la cajita con el reloj a su esposo. Policarpo agradeció y se emocionó, pero no le dijo a Miriam que ese no era un Orient original sino un mamarracho rejuntado y mal trazado. 

Al lunes siguiente, Policarpo se puso el reloj y se fue a trabajar. Se dijo a sí mismo que el reloj, a la luz del día, no era tan feo. Y además Miriam se lo había comprado con toda la ilusión. 

Como a los seis meses, y ya harto de ese horrendo reloj, Policarpo decidió que lo modificaría para ver si así lo soportaba mejor. Policarpo tenía un tallercito de relojero en el fondo de su casa, y allí fue y lo despanzurró: volvió a cambiarle el bisel (en esta ocasión le puso un bisel de su invención con figuritas de personajes de Disney); y como la maya no le gustaba, se la cambió por una de relojes Seiko. 

Luego de los cambios no quedó conforme, por lo que, previa consulta con Miriam para que no se enoje, publicó el reloj en el TEC (a esta altura ustedes ya saben qué significa) y lo vendió en un segundo, 26 milésimas.

El comprador del Orient King Diver con agujas con lumen, caja arenada, cambio de esfera y doble cambio de bisel (ahora es un bisel interno con dibujos de Disney) y maya Seiko fue Amanda Nuñez, una abogada de Ituzaingó, provincia de Buenos Aires, que gusta de trastear con relojes mecánicos. Ella sabía que el reloj era una bazofia, pero como era tan barato… 

Ni bien lo tuvo en sus manos lo desarmó, lo limpió, le cambió el calibre original 1942 por su amado y admirado calibre Orient 469; le cambió la esfera por una que ella misma creó ( Amanda odia los datarios, por lo tanto la esfera quedó sin ventana para día y fecha); cambió el bisel de dibujos de Disney por uno que ella misma fabricó - bisel con incrustación de turquesas y rodocrositas -;  y tiró la maya del Seiko en un cajón cualquiera y le puso una maya tejida de lino, con perlas cultivadas por ella misma, delicas en miniatura y caracoles del Mar Muerto. 

Amanda quedó chocha con el reloj.

Al día siguiente Amanda fue al trabajo y enseguida su colega en el estudio jurídico ( el doctor Morón Contreras, un chico muy copado pero algo ingenuo para ser abogado…) quedó prendado con el Orient King Diver con agujas con lumen, caja arenada, doble cambio de esfera; doble cambio de bisel interno; y doble cambio de maya y cambio de calibre. Amanda, que no es lerda ni perezosa, le vendió el reloj por 10 mil lechugas verdes al doctor Morón Contreras en menos de lo que canta un gallo. Y Morón Contreras ( Pocholo, para los amigos) se fue saltando en una pata a la casa de su novia Leonor, hija del famoso relojero Culoveoculoquiero, para mostrarle el reloj. 

─¡Mirá, Leonor, mirá!─ exclamó con ojos llorosos a su novia Leonor ─, mirá qué hermoso reloj. 

Leonor miró el reloj, y pensó: qué pelotudo que es este Morón.

Leonor llamó a su padre, el famoso relojero Culoveoculoquiero, y éste, inmediatamente, compró el reloj por menos de lo que vale un cactus en miniatura. 

El padre de Leonor corrió a su taller, desarmó por completo al reloj, lo rearmó con sobrantes de otros Orient King Divers que tenía desparramados por ahí ( y de paso, pulió la caja a espejo…) y al miércoles siguiente lo llevó a vender a la feria de los miércoles que se hace en la calle Franken. El afamado relojero Culoveoculoquiero sabía perfectamente a quién venderle el reloj: don Carlos Valverde, el famoso vendedor de relojes originales vintage de la marca Orient. 

─Mire don Carlos, mire qué bello reloj Orient King Diver, ¡NOS, todo original! Todo, todito original…

─Por supuesto que es original, ¿o se olvida que soy un experto…? A mí nadie me engaña, no se me escapa nada, no se me pasa una…

Y una vez que don Carlos Valderde, el famoso vendedor de relojes originales NOS vintage de marca Orient, tuvo en sus manos el reloj, se lo vendió a un tal José (otro José…) jurando y recontra jurando que era todo, todo, super todo original…

Colorín, colorado, este cuento no se termina nunca...

Comentarios

  • Marcelo_ChorenMarcelo_Choren Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    JAJAJAJAAAA
    Me mueroooo.
    Muy gracioso, aunque le sospecho un trasfondo de realidad.
    Ojo, es "malla", no "maya".
    Me acordé del "Shaker pour la minorité" de Les Luthiers, que terminaba diciendo "¡Flor de relós!"
    Un dato al margen: ¿Sabes cuántas operarias se intoxicaron con lumen? Te dejo la noticia aquí
    https://www.juventudrebelde.cu/suplementos/en-red/2022-07-30/el-infortunio-de-las-chicas-del-radio
  • JAJAJAJAAAA
    Me mueroooo.
    Muy gracioso, aunque le sospecho un trasfondo de realidad.
    Ojo, es "malla", no "maya".
    Me acordé del "Shaker pour la minorité" de Les Luthiers, que terminaba diciendo "¡Flor de relós!"
    Un dato al margen: ¿Sabes cuántas operarias se intoxicaron con lumen? Te dejo la noticia aquí
    https://www.juventudrebelde.cu/suplementos/en-red/2022-07-30/el-infortunio-de-las-chicas-del-radio
    Sí, Les Luthiers es una fuente inagotable de inspiración ¡¡¡ ja, ja, ja!!!
    Sobre la malla ( maya): tengo la horrible costumbre de no usar un corrector... y se nota ¡¡¡ ja, ja, ja!!! Además, ¿maya no queda más lindo...? Es una broma... ¡¡¡ ja. ja, ja!!! Gracias por aclararme la falta de ortografía ( ellas, sin querer, son parte de mí). 

    Y en cuanto a la realidad, es así: he visto cada cosa, cada rejunte que... 
    El mundillo de los relojes vintage, sus rejuntes, maridajes forzados y 'casamientos de conveniencia' daría para una saga literaria de 120 libros, como mínimo.

    Sobre las operarias: es algo que pasó, por supuesto. Y empeoró porque ellas se ponían el pincel con lumen en la boca para afinarlo. 
    Por otro lado, tengo varios relojes 'radiactivos', y también con tritio, y la verdad, no me provocan temor.
    Mucho peor es volar en avión, hacerse radiografías, tomografías y tomar Cola Cola; usar microondas, vivir en una casa con paneles de fibrocemento (como la mía); estar sentado frente a una PC o usar el celular de manera frecuente.
    Estamos acorralados de peligros... 

    Abrazos.
  • Marcelo_ChorenMarcelo_Choren Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    Hablando de reloses, recuerdo (a medias) que en la calle Montevideo o Rodríguez Peña, a pocos metros de la Plaza del Congreso, había una relojería especializada en relojes de bolsillo. Tenía miles, el propietario era un señor muy gordo y bastante carero.
  • Hablando de reloses, recuerdo (a medias) que en la calle Montevideo o Rodríguez Peña, a pocos metros de la Plaza del Congreso, había una relojería especializada en relojes de bolsillo. Tenía miles, el propietario era un señor muy gordo y bastante carero.
    Ay... no sé.
    Siempre traté (con éxito, algunas veces) de no formar parte de ese círculo. 
    Conozco a varios en la calle Libertad y alrededores. Y fui a la Escuela de Relojería Surja.
    Pero luego, he tratado de no quedar pegada con los tejes y manejes que ese mercado genera. 

    Saludos.
  • La idea es fabulosa. No sé si he tenido un dejà vu o un falso recuerdo, pero ¿he leído esto antes?
    Me ha gustado, salvo... me parece que algunos giros argentinos están puestos de manera forzada.

  • La idea es fabulosa. No sé si he tenido un dejà vu o un falso recuerdo, pero ¿he leído esto antes?
    Me ha gustado, salvo... me parece que algunos giros argentinos están puestos de manera forzada.

    Sí, posiblemente lo leíste antes.
    Este cuento se publicó en una antología en 2010.
    Y luego, también lo publiqué en diversos foros, plataformas y en uno de mis blogs. Es decir: el cuento ya tiene 12 años circulando.

    Y sí, los giros son forzados, lo admito.
    Pero en su momento me gustaron, y ya han quedado así. 
    Lo único que cambiaría son las faltas de ortografía ¡¡¡ja, ja, ja!!! Con ellas siempre he sido un horror.

    Saludos.
  • Ariel GarcíaAriel García Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado 20 de agosto

    Estupendo y atrapante, MrBones. El cuento me ha empapado de un ambiente que ignoro casi por completo, el de la relojería, aunque disfruté mucho la lectura. El argumento está bien desarrollado, tiene gracia y es atrayente. Resulta interesante el enlace de situaciones donde las personas, con sus actos, obsesiones y mañas hacen girar la rueda del retorno.

    Respecto a la forma, encuentro algunas construcciones que estimo podrían no ser adecuadas; escribo esto reconociendo que los absolutos no corren en literatura. Según mi parecer, los enunciados entrecomillados y en cursiva, encerrados por paréntesis, lucen recargados. En el fragmento que transcribiré a continuación, tal vez bastaría con las comillas (angulares), cursiva en las palabras extranjeras y paréntesis en lugar de guión corto:

     (“Se lo digo yo, caballero, yo soy toda una autoridad y a mí nadie me engaña, y a su vez, no me gusta engañar: este reloj es todo absolutamente original, y NOS -New Old Stock, o nuevo de viejo stock- “). ORIGINAL

    «Se lo digo yo, caballero, yo soy toda una autoridad y a mí nadie me engaña, y a su vez, no me gusta engañar: este reloj es todo absolutamente original, y NOS (New Old Stock, o nuevo de viejo stock)».

    Dado que se trata de una confusión frecuente, me arriesgaría a sostener que tiene su génesis en las narraciones que nos llegan desde el idioma inglés, donde los pensamientos se reflejan en cursiva y las comillas para el diálogo de los personajes.

    Salvo como estrategia para dar intensidad a la frase, considero que la repetición de palabras debiera evitarse, sobre todo cuando están demasiado próximas:

    «Al lunes siguiente, Policarpo se puso el reloj y se fue a trabajar. Se dijo a sí mismo que el reloj, a la luz del día, no era tan feo. Y además Miriam se lo había comprado con toda la ilusión». TEXTO ORIGINAL

    También revisaría la presencia de los puntos suspensivos, creo que algunos sobran.

    Te dejo mi felicitación y gratitud, MrBones. También me ha gustado el contenido tu blog.


  • Estupendo y atrapante, MrBones. El cuento me ha empapado de un ambiente que ignoro casi por completo, el de la relojería, aunque disfruté mucho la lectura. El argumento está bien desarrollado, tiene gracia y es atrayente. Resulta interesante el enlace de situaciones donde las personas, con sus actos, obsesiones y mañas hacen girar la rueda del retorno.

    Respecto a la forma, encuentro algunas construcciones que estimo podrían no ser adecuadas; escribo esto reconociendo que los absolutos no corren en literatura. Según mi parecer, los enunciados entrecomillados y en cursiva, encerrados por paréntesis, lucen recargados. En el fragmento que transcribiré a continuación, tal vez bastaría con las comillas (angulares), cursiva en las palabras extranjeras y paréntesis en lugar de guión corto:

     (“Se lo digo yo, caballero, yo soy toda una autoridad y a mí nadie me engaña, y a su vez, no me gusta engañar: este reloj es todo absolutamente original, y NOS -New Old Stock, o nuevo de viejo stock- “). ORIGINAL

    «Se lo digo yo, caballero, yo soy toda una autoridad y a mí nadie me engaña, y a su vez, no me gusta engañar: este reloj es todo absolutamente original, y NOS (New Old Stock, o nuevo de viejo stock)».

    Dado que se trata de una confusión frecuente, me arriesgaría a sostener que tiene su génesis en las narraciones que nos llegan desde el idioma inglés, donde los pensamientos se reflejan en cursiva y las comillas para el diálogo de los personajes.

    Salvo como estrategia para dar intensidad a la frase, considero que la repetición de palabras debiera evitarse, sobre todo cuando están demasiado próximas:

    «Al lunes siguiente, Policarpo se puso el reloj y se fue a trabajar. Se dijo a sí mismo que el reloj, a la luz del día, no era tan feo. Y además Miriam se lo había comprado con toda la ilusión». TEXTO ORIGINAL

    También revisaría la presencia de los puntos suspensivos, creo que algunos sobran.

    Te dejo mi felicitación y gratitud, MrBones. También me ha gustado el contenido tu blog.


    Hola Ariel, un gusto también para mí compartir este espacio.
    Muchísimas gracias por tu comentario y sugerencias. 

    Sé que tengo muchísimas falencias en mi forma de escribir; y además, no deseo justificarme. Pero creo que es importante que diga que en mi vida cotidiana, y en el día a día, no uso el español (salvo para escribir en mis blogs, o para escribir en los foros). Mis días transcurren en un solo idioma (inglés) para todo: TV, libros, radio, hablar, y también, en un 50% de mi escritura. Supongo que esas es la razón del 'contagio' y confusión al mezclar signos de puntuación, comillas, paréntesis y hasta los puntos suspensivos (tremendamente usuales en inglés).
    Muy amable y muchísimas gracias por pasarte por el blog. ¡Ese condenado me da muchísimo trabajo ja, ja, ja!

    Saludos. 
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