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lazo de sangre 2 "fragmento"

En sus principios cuando la gran explosión dio origen al todo, de esa energía liberada se formó Él, la progenie, el alfa y omega, ELOHIM. Cuando ese maravilloso Ser tuvo conciencia de sí y se notó como energía infinita, comenzó el bello arte de crear. Lo primero que hizo fue asentarse, dar forma física a la materia desordenada y así construyó un planeta maravilloso que en un vocablo indefinido lo llamó SION. Podía andar libremente por las corrientes de energía del universo, ver la formación antrópica del caos convirtiéndose en orden  y en su majestuosa inteligencia decidió crear un ser igual que él, sacado de su propia naturaleza divina. Tomó la decisión de compartir su esencia, dividirla, y así dar origen a su primogénito.

Cuando su esencia se hubo dividido, la energía del otro ser tomó una forma algo extraña para ELOHIM, tenía un rostro, brazos, pies, torso y podía ocupar un lugar preciso en Sion, no como Él, que era pura energía y que en su propia naturaleza tenía la capacidad de llenarlo todo. Le gustó, le pareció atractivo y así tomó la forma de un ser humano.

— Hola — lo saludó ELOHIM, la atracción que sentía por su creación eran inefable, era el amor más puro, sacado de la energía más poderosa.

— ¿Quién eres? ¿Qué soy?  — Luego de expresarse vino a su conciencia todo lo vivido desde sus orígenes, tomó su lugar en el universo y levantando una mano hacia ELOHIM dijo — PADRE

Con esa palabra se formó la primer relación del universo, cuando el ser supremo en un acto de amor compartió su esencia y le dio conciencia independiente  a un ser distinto. Ambos recorrieron el universo, juntos cada constelación, cada pequeño planeta y sobre todo la belleza del orden.  Pero notaron que algo faltaba. Que a pesar de la perfección que tenía el universo en constante cambio, estaba vacío, faltaba la vida.

— hijo, entrega de tu energía y forma seres como nosotros, de nuestra forma  así ya no estaremos solos — en ese instante, el primogénito levantó sus manos en Sion y del centro del planeta se formó una fuente rodeada de las piedras más preciosas del lugar. Su interior estaba compuesto por energía, que en un ciclo determinado se liberaba formando a un celestial. En los primeros que dio forma, ELOHIM quiso verlos, sentir la creación de su hijo, pero su presencia tenía tanto poder que las nuevas criaturas se distorsionaban, su energía buscaba volver a la fuente, entonces decidió apartarse. Con su conciencia podía estar en cualquier parte, al no ser necesario su cuerpo físico, decidió ver la creación a través de los ojos de su hijo amado.

Así la fuente creada por el primogénito dio origen a los celestiales, seres de luz, de naturaleza divina. Cada uno tenía un propósito, un trabajo que hacer en el reino. El Primogénito, acompañado de sus celestiales o ángeles, visitó millones de planetas y creo vida, una vida diferente a la de ellos que eran solo energía, tomó materia y de ella formó seres orgánicos de diferentes formas, según el medio y se proclamó rey, creador, y les otorgó libertad de elegir sus destinos. Les enseñó su misión en cada planeta y envió un celestial por cada ser para ayudarlos a dar forma a sus mundos. Y todo era armonía y amor.

Mientras ELOHIM contemplaba la basta creación de su hijo, tuvo en su conciencia una sensación que jamás había experimentado. Una sombra, una lucha muy larga, como vestigios de un suceso pasado. Pero él no tenía pasado, él era el pasado. Se convirtió en energía y recorrió el universo en busca de respuesta. En  los albores de la creación donde su ser no podía pasar más allá del límite donde la materia y la energía seguían expandiéndose, concluyó de que así como todo se había originado podía concluir, que lo expandido podría contraerse y el ciclo volver a empezar. Si lo que había deducido estaba en lo correcto, esta existencia no era la única que tenía, y quizás, las memorias que comenzaron a advertirle de un peligro que seguía difuso en su ser, era el vestigio de una existencia anterior. Siendo lo más poderoso que existía, capaz de comprender cada partícula fundamental que construía el todo, tuvo un sentimiento algo extraño, el miedo.


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