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Apocalipsis Rojo : Parte I (Segunda Edición)

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Un hombre cuyo rostro no podía ser visto debido a su máscara de aire se encontraba huyendo de una terrible persecución, había dos seres que le estaban cazando. No era la primera, ni la última víctima del terrible atroz de una carnicería humana. Tan solo una víctima más de los acontecimientos que llevaron a tal desesperación, por algo de comida. Había que alimentarse, era esencial, para la supervivencia. Pero el hombre, no deseaba morir. Como cualquier ser vivo, no desea ser devorado, corría a toda prisa. Esquivando los edificios y los escombros de una sociedad que ha desaparecido por completo. Las calles estaban llenas de muerte y desolación. No había nada a excepción de arena. No había plantas, los seres que vivían en esa época, escucharon las historias de estas mitológicas plantas, que podían brindar comida y agua. Ya todo era un mito, una leyenda, algo a lo que estos supervivientes al apocalipsis, no estaban acostumbrados. Lo único que quedaba por cazar, era humanos. Comer o ser comido.
Esa era la razón por la cual, el hombre corría desesperadamente por su vida, no deseaba ser comido y terminar en el estómago de una criatura que no se le consideraba humana. Aunque los rasgos de estos seres no eran tan distintos, solo deformes, analfabetas y sin educación de un mundo que los precedió antes de ser creados. No conocían el mundo que los rodeaba, pero entendían que solo había algo que los diferenciaba de los humanos. Ellos no fueron los responsables por el atroz e indignante estado en el cual el mundo se encontraba. Culpaban a los humanos por ello. Eso fue lo único que se les enseño y con esa ideología crecieron, estos dos cazadores que estaban dispuestos a perseguir hasta el cansancio a ese pobre hombre. Debían comer y debían hacerlo, lo más rápido posible. Puesto que el sol, estaba a punto de salir de su gran sueño. Una vez que el sol surgiera de entre las montañas, habría que cancelar la cacería. El sol era el enemigo de todos y fue el asesino de todas las cosas.

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