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Los Zuccarelli- Capitulo 1(Parte 2)

El pobre chico no se limita ni a contestar la pregunta, lo que cabrea aún más a los demás. Él simplemente mira por todos los lados, como si esperara que alguien apareciera en ese momento. Y supongo que ese alguien soy yo porque cuando me mira con sus ojos marrones estos se disparan, casi tanto como sus cabellos color cobre que están totalmente despeinados, aunque creo que es un efecto que los modelos quieren.

-Hola. - saludo a los chicos exagerando aún más mi acento del sur. - ¿Me podéis ayudar?

En realidad, creo su jersey que es ideal cuando tienes un mal momento. Si no me equivoco es cachemira y de la buena, y desde aquí tengo ganas de acariciar esta maravilla azul marino. Debajo lleva una camisa azul cielo y la corbata a conjunto del jersey. Pobre chico, de verdad, ojalá apreciaran y respetaran su manera de vestir. Incluso siendo tan alto, porque lo es, los pantalones grises le quedan extremadamente bien. Es muy delgado y sus facciones me lo recuerdan, tiene tanto los pómulos como su frente muy bien definidos.

- ¿Dónde están ahora tus protectores? - pregunta otro de los muchachos. - No los veo por aquí.

- ¿No ves que estamos ocupados? - me pregunta el que está a pocos metros del conflicto.

-Vaya, qué lástima, esperaba que mis futuros alumnos me pudieran ayudar un poco.

- ¿Futuros alumnos? - pregunta el que se ha burlado del jersey del chico. - Me estás vacilando, ¿verdad?

-No. Me llamo Rebecca Baker, soy la nueva profesora de Orientación a la Universidad.

- ¿Nos ves cara de ser Freshman? - se burla de mí ahora.

-Oh, supongo que no os lo han comentado, este año es un curso obligatorio para todos, ya que se deben recordar las normas y todo el protocolo. Una de las sorpresas que la decana tiene preparadas para vosotros, espero que me guardéis el secreto.

-Joder...- maldice uno de ellos mientras se apartan todos del pobre chico.

-Espero que no maldiga a mi clase, señor...

-Jason. Alex Jason. - se presenta.

Asiento mirando cómo se arregla el uniforme de la universidad y entonces lo repaso de arriba abajo con la mirada. Cuando supe que teníamos que vestir uniforme quedé totalmente sorprendida, ni que estuviésemos en el instituto, pero ahora veo que a todo el mundo le queda muy bien. El moreno este fácilmente podría ser modelo, también.

- ¿Cómo se llaman el resto? - pregunto.

-Ben Smith. - se presenta el que parece liderar el grupo.

-Jonathan Pierce. - continúa el que no me quería ayudar.

-Mark Jacobs. - le sigue uno muy alto.

-Sam Collins. - termina el último.

-Es un placer. - sonrío yo. - ¿Me pueden ayudar?

-Por supuesto, señora Baker. - me contesta Ben Smith.

-Si me acompañan.

Los cinco me siguen en silencio de regreso al taxi y ni los escucho murmullar. El taxista no puede decir nada cuando me ve volviendo con cinco chicos, pero tampoco se atreve a decir nada.

-No sé dónde está recepción. - les explico a los muchachos. - Y necesito urgentemente poner mis maletas allí hasta que no sepa en qué parte del campus viviré.

-No sabía que los profesores vivieran en el campus, señorita Baker. - me dice Alex Jason.

-Algunos de nosotros sí lo hacemos. - le explico mientras le sonrío tiernamente. - ¿Pueden llevar mis maletas hasta allí?

-Por supuesto, señorita Baker. - me contesta Mark Jacobs.

-Oh, son tan amables. Recordaré mucho sus nombres cuando los vea en mi clase.

-Gracias, señorita Baker. - me agradece Sam Collins. -Le dejaremos las maletas en el despacho de la decana.

-Oh, gracias. - respondo.

Entonces cada uno de ellos coge mis maletas, en color violeta, y sé que deberán pasearse por todo el campus hasta llegar al edificio principal. Miré el mapa del campus y queda muy lejos de donde estamos ahora mismo. A continuación, cojo mi bolso del asiento trasero del taxi y le pago al taxista con una sonrisa satisfecha. Me da igual que me esté arruinando con lo que me cobra, pero cuando recuerdo que aquel grupo de inútiles me llevarán las maletas hasta recepción, me pongo muy contenta. Aún sonrío cuando veo el taxi irse del campus.

-No eres la señorita Baker.

Me giro al escuchar la voz masculina detrás de mí y me encuentro el chico del polideportivo, ahora con las manos en los bolsillos y como si el espectáculo de antes no hubiera sucedido nunca.

-No tiene forma de saberlo señor ...

-Luzio. - me contesta mirándome con los ojos entreabiertos.

-Señor Luzio. - repito. - Quizás lo tengo a mi clase y no me conoce todavía.

-Eres Eleanor Brown y eres una Sophormore, con especialidad de Periodismo.

Me quedo totalmente sorprendida cuando dice mi nombre y qué estudio. No conozco de nada a este chico y ya ha identificado. Entre esto y la escena de la puerta con los guardias empiezo a preguntarme si no llevo escrito en la frente quién soy.

-Tienes razón. - acepto mientras encojo mis hombros. - No se me ocurría otra cosa para sacártelos. Perdona si no he podido solucionarlo con los puños, me hubiera hecho daño y no forma parte de mis principios.

- ¿Tienes principios? Porque te acabas de inventar una personalidad totalmente falsa. Y no parecías tener muchas dificultades para mentir sin ni siquiera pestañear.

-Me gusta esta manera de dar las gracias que tenéis aquí en Oregon. De nada. - le contesto empezándome a molestar. - Ya nos veremos. - me despido.

No le dejo tiempo a decir nada más y me giro caminando por un lado de la carretera. Quizás no debería haberle dicho al taxista que podía marcharse, aún me queda un buen trecho hasta la recepción.

- ¡Me llamo Grayson Luzio! - grita el chico.

Sonrío girándome, ahora caminando hacia atrás.

- ¡Y yo Eleanor Brown, pero tú ya sabías esto!

 

 

 

 

 

 

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