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        <title>Infantil y Juvenil — Foro de Literatura</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/</link>
        <pubDate>Fri, 01 May 2026 15:29:48 +0000</pubDate>
        <language>es</language>
            <description>Infantil y Juvenil — Foro de Literatura</description>
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        <title>¿Recomendaciones de novelas YA de misterio y romance con susurros del pasado?</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41088/recomendaciones-de-novelas-ya-de-misterio-y-romance-con-susurros-del-pasado</link>
        <pubDate>Sat, 30 Aug 2025 05:24:25 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>JimmyVitija2025</dc:creator>
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        <description><![CDATA[<div>Idea breve: busco novelas YA donde el pasado susurra en la noche y cambia el presente.</div><div><br /></div><div>Claves que me gustan: secretos familiares, tensión elegante, un toque de romance.</div><div><br /></div><div>3 pistas que funcionan:</div><div>1) un escenario con historia,</div><div>2) contrastes de luz/sombra,</div><div>3) pequeños indicios que vuelven como eco.</div><div><br /></div><div>Aviso/Anuncio: este hilo menciona mi propio e-book (debut).</div><div>Si te interesa el tema, aquí tienes el enlace:</div><div><a href="https://www.amazon.de/dp/B0FN295SN1?ref_=cm_sw_r_ffobk_cso_cp_mwn_dp_REMAVICBMKI8FXNGDD3Y&amp;bestFormat=true" rel="nofollow">https://www.amazon.de/dp/B0FN295SN1?ref_=cm_sw_r_ffobk_cso_cp_mwn_dp_REMAVICBMKI8FXNGDD3Y&amp;bestFormat=true</a></div><div><br /></div><div>¿Qué títulos recomendarías?</div><div><br /></div><div>Etiquetas: #Juvenil #Misterio #Romance #Lecturas</div>]]>
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        <title>Hablemos de El Principito</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/39895/hablemos-de-el-principito</link>
        <pubDate>Wed, 13 Dec 2023 14:05:00 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>CharlyElvisRocker</dc:creator>
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        <description><![CDATA[<p><b>&nbsp;</b></p><p><b>ANALICEMOS EL LIBRO DE EL PRINCIPITO</b></p><p><b><i>'TÚ PUEDES VER CON EL CORAZÓN'</i></b></p><p><b><i>He aquí mi secreto. Es muy simple: Solo con el corazón se puede ver bien, lo esencial es invisible a los ojos…</i></b><b><i></i></b></p><p><b>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los adultos hemos perdido el sentido de maravillarnos ante todo lo que nos rodea. Ya no nos asombramos al mirar que pasa un avión en el cielo o que las nubes parecen unos corderitos, o que aparezca un arco iris en el horizonte.</b></p><p><b>La rutina de siempre y las responsabilidades de la vida diaria han acabado con nuestra capacidad de asombro. Ya no nos detenemos a ver un amanecer, a admirar una rosa, a oír el canto de las aves y mucho menos a escuchar al prójimo.</b></p><p><b>¿Cuándo fue la última vez que nos detuvimos tan solo un momento para encontrarle forma a una nube? ¿Para ver el vapor que sale de la cafetera mientras que tranquilamente saboreamos muy despacio una aromática taza de café?</b></p><p><b>¿Cuándo fue la última vez que corrimos descalzos bajo la lluvia, en el pasto y riendo con nuestros niños? ¿Cuándo fue la última vez que vimos las estrellas con aire de asombro y hasta nos aterramos al ver la inmensidad del Universo?</b></p><p><b>Necesitamos volver a ser como niños, a ejercitar día a día nuestra capacidad de asombro y dejar de ver las cosas con el cerebro para que nuestro corazón nos muestre todo.</b></p><p><b>Lo más esencial de la vida desaparece ante los ojos de un adulto. Si ejercitamos el ver todo con el corazón de un niño, podremos recuperar el sentimiento maravilloso que nos provocó el mundo en nuestros tiernos años de la infancia.</b></p><p><b>El Principito es una obra que nos enseña que el mundo es mucho mejor viéndolo a través de los ojos de un niño. Los pequeños son nuestros maestros si dejamos que nos enseñen y así podremos maravillarnos de todo lo que nos rodea.</b></p><p><b>Analicemos, pues esta obra inmortal y comentemos acerca del mensaje que nos ha dejado en nuestras almas.&nbsp;&nbsp;La idea es que profundicemos en la trama, que disfrutemos de los mensajes que la obra tiene y que veamos el mundo con los ojos de un niño pequeño… Con los ojos de </b><b><i>El Principito…</i></b></p>]]>
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        <title>25 días sin visitar a su abuelo</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/39786/25-dias-sin-visitar-a-su-abuelo</link>
        <pubDate>Sat, 25 Nov 2023 17:47:25 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">39786@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><p><b>25 días sin visitar
a su abuelo</b></p><p><br />
—¡Hola, mis cuatro angelitos! ¿Cómo estáis? -el abuelo.</p><p>—¡Hola abuelo!
Estamos bien, ¿y tú? -el nieto 1.</p><p>—Estoy mejor ahora
que los veo. Siempre iluminan mi día -el abuelo.</p><p>—¡Eres el mejor
abuelo del mundo. ¿Cómo te va? -la nieta 1.</p><p>—Pues mucho mejor
desde que llegaron mis preciosos nietos -el abuelo.&nbsp;</p><p>—Teníamos muchas
ganas de verte, abuelito. Cuéntanos algo -la nieta 2.</p><p>—Estuve recordando
algunas historias de cuando era joven, y pensé en compartir algunas con todos
ustedes -el abuelo.</p><p>—¡Sí, abuelo, nos
encanta escuchar tus historias! -el nieto 2.</p><p>—Bueno, verás pillín.
Tengo una historia divertida de cuando yo tenía tu edad. Un mañana, mis amigos
y yo decidimos construir una casa en un árbol. Fue toda una aventura -el
abuelo.</p><p>—¡Eso debió ser tela de difícil! ¿Y qué pasó, abuelito? -la nieta 2.</p><p>—Pues resulta que,
finalmente, nos dimos cuenta de que no éramos muy buenos arquitectos. La casa
se cayó al poco de haberla construirlo, pero nos divertíamos mientras la estábamos construyendo. Y aprendimos algo importante, y es que la diversión estaba en el
proceso, no en el resultado.</p><p>—¡Eres único, abuelo!
No sé cómo te las arreglas, pero siempre tienes las mejores historias -la nieta
2.</p><p>—Pero ustedes también
tenéis historias alucinantes que contar. Decidme, ¿qué emocionante ha pasado en
vuestras vidas durante este mes que no nos hemos visto?</p><p>—No, abuelito, no nos
vemos desde hace veinticinco días, que llevo bien la cuenta. Y yo tengo una cosa que decirte, y es que
tuve un examen de gramática, y mi profe me puso un 8 -la nieta 2.</p><p>—¡Eso es formidable, estoy muy orgulloso de ti. Y tú, ¿alguna novedad, Pablito?</p><p>—Sí, abuelo. Empecé a aprender a tocar la guitarra. Quiero ser tan bueno como Paco de Lucía -el nieto 2 Pablito.</p><p>—Estoy seguro que serás otro Paco de Lucía, un músico de talla universal. Pero recordad que tenéis que mimar a
vuestras aficiones y disfrutar cada momento -el abuelo.</p><p>—Gracias, abuelo.
Siempre nos animas a ser los mejores -la nieta 1.</p><p>—Y ustedes me animáis a ser un abuelo mejor cada día. Los adoro. No podría seguir viviendo
sin mis nietos -el abuelo</p><p><br /></p><p>Y así, la
charla entre el abuelo y sus nietos continuó llena de risas, historias y Amor, creando recuerdos que atesorarían para siempre.</p><p>Los abuelos no dan u verdadero sentido a sus vidas sin sus nietos dentro de ella. Los nietos complementan sus
vidas con la presencia de su abuelo.</p><p>Ocurre con frecuencia
que el cariño que existe entre abuelo y nieto, es mayor que el de padre e hijo.</p><p><br /></p><p><img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/wo/i5d87vcou7pw.jpg" /><br /></p><div><b>A Chávez López<br /></b>Sevilla nov 2023<br /><br />&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" /><br />&nbsp;<br /></div><p>

















































</p><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Soñando Con Unicornios</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/39781/sonando-con-unicornios</link>
        <pubDate>Fri, 24 Nov 2023 19:21:50 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>CharlyElvisRocker</dc:creator>
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        <description><![CDATA[<p><b>SOÑANDO CON UNICORNIOS</b></p><p>&nbsp;<b>Las cuatro niñas habían crecido. Ahora eran unas jovencitas de 12 a 14 años de edad. Olvidadas en un polvoriento librero, Lyra, Fansy y Crystal miraban tristemente cómo las chicas salían a jugar con sus bicicletas…</b></p><p><b>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las hermanas Olsen salieron a la calle haciendo un tremendo escándalo. Entre risas, Connie, Sandy, Beatrice y Rachel se subieron a sus bicicletas y rodaron calle abajo.</b></p><p><b>La habitación quedó en silencio. Sobre las camas sin tender se quedaron las batas de dormir. Un rayo de luz entró por una ventana, alumbrando el viejo librero.</b></p><p><b>Colocados en uno de los estantes, tres peluches de Unicornio custodiaban algunos libros de química, biología y matemáticas. En la pared de enfrente había otro librero más pequeño y encima de un antiguo diccionario, se encontraba el peluche de un búho.</b></p><p><b>Eran tres unicornios hembra, de crin y cola multicolor. Las jovencitas las habían olvidado y arrumbado en aquel librero cuando entraron a la adolescencia.</b></p><p><b>Lyra, una de ellas, miró a Fansy y a Crystal, y dijo muy triste y apesadumbrada:</b></p><p><b>–Ya tiene mucho tiempo que las niñas no juegan con nosotras y nos han olvidado en éste lugar…</b></p><p><b>Crystal comentó:</b></p><p><b>–Tienes razón. Todavía el año pasado nos divertimos con ellas. ¡Nos estamos llenando de polvo y de telarañas!</b></p><p><b>Fansy agachó la cabeza con gran tristeza, y se quejó:</b></p><p><b>–Hay qué resignarnos… Tendremos la misma suerte de los juguetes que regalaron hace dos años. Yo todavía recuerdo que en la caja echaron varias muñecas, Barbies, una carreola, piezas de juego de té, y otras cosas más.</b></p><p><b>Crystal negó con la cabeza, y gritó:</b></p><p><b>–¡No quiero que me tiren a la basura! ¡Yo no soy un juguete inservible! ¿Acaso Sandy ya no me quiere? ¿Ya se olvidó de todos los juegos que juntas participamos?</b></p><p><b>Las tres voltearon hacia el otro librero, donde Olaf, el viejo búho de peluche, les dijo:</b></p><p><b>–Esperen, chicas. Así es la ley de la vida y tenemos qué ver las cosas como vienen. Ellas ya son unas señoritas y tenemos qué resignarnos a ser unos simples adornos del librero. A mí, Beatrice también me ha olvidado. Prefiero tomar las cosas con calma…</b></p><p><b>Lyra lo interrumpió:</b></p><p><b>–Pero… Pero… ¿No habrá alguna forma de que ellas vuelvan a jugar con nosotros? ¿No habrá manera para que todo sea como antes?</b></p><p><b>Olaf contestó:</b></p><p><b>–Existe una alternativa, y es por medio de la magia que encierra el mundo de los unicornios: “Una lágrima de unicornio es capaz de abrir y unir en sueños el mundo de los humanos con el de nosotros”, por lo que alguna de las tres tiene qué llorar para que la magia sea posible.</b></p><p><b>Crystal, quien estaba hecha un mar de nervios, fue la que no pudo soportar tanta tensión y de sus ojos brotó una lágrima que brilló como diamante bajo la luz.</b></p><p><b>La lágrima cayó al suelo, pero antes de tocar el piso se empezó a evaporar en un vaho azul que fue creciendo y en medio de él apareció un Pegaso.</b></p><p><b>Un unicornio masculino, pero con alas, apareció ante ellas quienes lo miraron asombradas. Él dijo:</b></p><p><b>–Soy Pegaso y he venido para ayudarles… La única manera con la cual pueden ustedes hablar con las chicas es en sueños. Vamos a esperar a la noche y viajaremos en sus sueños, en la magia del arco iris.</b></p><p><b>Esa noche, después de cenar, las 4 hermanas Olsen se bañaron, platicaron un rato mientras se pintaron las uñas de los pies y luego se acostaron a dormir. Olaf y las chicas unicornio las miraron inmóviles desde sus lugares.</b></p><p><b>Las luces estaban apagadas. Pegaso voló y con sus alas creó un arco iris que inundó la habitación. Las cuatro hermanas empezaron a tener un sueño colectivo. ¡A soñar lo mismo juntas!...</b></p><p><b>La magia del arco iris permitió que las tres unicornio y el búho pudieran deslizarse fácilmente entre los colores hacia el interior del sueño de las chicas.</b></p><p><b>Connie, Sandy, Beatrice, y Rachel corrían alegres en el campo cuando de pronto se toparon con Lyra, Fansy, Crystal y Olaf quienes eran tan grandes como ellas… ¡Se quedaron todas muy sorprendidas!</b></p><p><b>Lyra rompió el silencio que se había creado:</b></p><p><b>–¡Connie, soy yo, Lyra, tu niña unicornio! ¿Acaso ya no me reconoces?</b></p><p><b>Fansy dijo también:</b></p><p><b>–¡Rachel! ¡He venido a jugar contigo como antes lo hacíamos!</b></p><p><b>Crystal agregó por su parte:</b></p><p><b>–¡Sandy! ¡Ven conmigo! ¡Súbete en mis lomos y recorramos toda ésta campiña!</b></p><p><b>Y Olaf no se podía quedar atrás:</b></p><p><b>–¡Beatrice! ¡Ya podemos platicar largamente como lo hacíamos cuando eras pequeña! ¡Hay tantas cosas que éste viejo búho quiere contarte!</b></p><p><b>Pegaso volaba y observaba satisfecho a las hermanas, a las 3 chicas unicornio y al búho, quienes se divertían juntos cabalgando, rodando por el pasto, corriendo, en fin.</b></p><p><b>Todo era felicidad y alegría. Pegaso pensó:</b></p><p><b>–Misión cumplida. Todo está saliendo bien…</b></p><p><b>Connie le dijo a Sandy:</b></p><p><b>–¡Qué hermoso! ¡Me arrepiento de haber olvidado a mi unicornio! ¿Cómo pude hacer a un lado a quien me dio mucha felicidad de pequeña?</b></p><p><b>Sandy le respondió:</b></p><p><b>–Yo también pienso lo mismo… ¡Hemos sido unas ingratas!</b></p><p><b>El sueño duró cerca de 6 horas. Pronto, amaneció y en el cuarto se fue borrando la magia del arco iris, y en el librero estaban inmóviles las 3 chicas unicornio y el búho.</b></p><p><b>Cuando las hermanas Olsen despertaron, comentaron entre ellas lo hermoso que había sido su sueño.</b></p><p><b>Se quedaron con la boca muy abierta al darse cuenta de que habían soñado lo mismo. Sus miradas se dirigieron a los libreros y cada una tomó su muñeco de peluche.</b></p><p><b>Después de limpiarlos decidieron no volver a dejarlos abandonados. De aquí en adelante las acompañarían en todas partes, e incluso al ir a la escuela los llevarían dentro de sus mochilas, y hasta en el tablero del auto de papá.</b></p><p><b>Esa mañana, las cuatro hermanas Olsen volvieron a subir a sus bicicletas y se fueron calle abajo. En la parte delantera de las bicis, en un pequeño portabultos pusieron al búho y a sus unicornios, sujetos para que no se cayeran.</b></p><p><b>Lyra, Fansy, Crystal, y Olaf, se miraron entre sí, e iban radiantes de felicidad. ¡Por fin volvían a ser el centro de atención de las cuatro chicas y todo parecía que de aquí en adelante ya no iban a ser nuevamente olvidados!</b></p><p><b>En el cielo, Pegaso desapareció… Pero antes, dejó un hermoso arco iris en el horizonte como una señal de que los humanos y los unicornios pueden convivir gracias a la magia de los sueños y fantasías de niños y adolescentes…</b></p><p>&nbsp;</p>]]>
        </description>
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        <title>La Última Batalla</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/39672/la-ultima-batalla</link>
        <pubDate>Thu, 02 Nov 2023 03:56:22 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>CharlyElvisRocker</dc:creator>
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        <description><![CDATA[<p><b>LA ÚLTIMA BATALLA​</b></p><p><b>La tarde transcurría lenta y silenciosa… La campiña lucía solitaria y el cielo estaba cubierto de un gris plomizo. Nada parecía perturbar la tranquilidad de aquella región.</b><br /><b>En el grande y espacioso aposento se encontraba un soldado inglés que se preparaba para entrar en acción.</b><br /><b>─Perfecto─, dijo, al admirar su atuendo.</b><br /><b>Revisó su impecable casaca roja, con dos filas largas y verticales de botones plateados que brillaban con la luz que entraba por el amplio ventanal. Se acomodó su camisa blanca y su gorro negro de piel de oso.</b><br /><b>Su pantalón blanco y bien planchado hacía juego con sus botas negras recién lustradas. En su pecho tenía todo un juego de medallas y dos bandas blancas: Una era para portar la espada y la otra para las balas.</b><br /><b>─Ahora falta mi fusil─, exclamó.</b><br /><b>Estaba revisando minuciosamente su arma, la cual inspeccionó parte por parte para que pudiera funcionar a la perfección en el momento de entrar en acción.</b></p><p><b>En esos momentos Diana lo vio y se le acercó curiosa dando ágiles saltos, y le preguntó:</b><br /><b>─Mateo… ¿Qué estás haciendo?</b><br /><b>El soldado, sin dejar de revisar su fusil, contestó:</b><br /><b>─Me estoy preparando para entrar en batalla junto con mi escuadrón de artillería.</b><br /><b>Transcurrieron unos segundos de silencio…</b><br /><b>El semblante de la chica se ensombreció con un dejo de profunda tristeza. Cariñosamente puso una mano sobre el hombro de su amigo y le dijo en voz baja:</b><br /><b>─¡Ay, Mateo! ¡Todavía no logras asimilar que el tiempo de tus grandes batallas ya terminó hace mucho! ¡Solo tú quedas de aquel gran regimiento y ahora te toca vivir de los recuerdos!</b><br /><b>Las palabras de la chica resonaron en el aposento y él, encarándose a la realidad, hizo un gesto de decepción a la vez que se encogió de hombros.</b></p><p><b>Los dos tomaron asiento y él puso el viejo fusil a un lado suyo, a la vez que dijo apesadumbrado:</b><br /><b>─Tienes razón. No tiene caso seguir engañándome. Mi ejército no va a aparecer… ¡Cómo anhelo con todo mi corazón participar en una gran epopeya! ¡Es algo terrible el sentirse viejo e inútil! ¡Mis mejores años ya pasaron!</b><br /><b>Ella lo miró asombrada y le respondió:</b><br /><b>─¡Pero tú no estás viejo! ¡Lo que pasa es que ya no tienes ejército, por lo que actualmente estás inactivo!</b><br /><b>El soldado chasqueó la lengua y sonrió débilmente a la vez que trató de darse ánimos, y comentó suavemente:</b><br /><b>─Tienes razón, olvidemos eso… ¿Te conté la historia de cuando mis aguerridos hombres y yo vencimos en una feroz batalla al General Sherman?</b><br /><b>Diana, mostrando un gran interés, lo animó a hablar:</b><br /><b>─Eso no me lo has platicado. A ver, cuenta, cuenta…</b><br /><b>─Eramos solo cincuenta y cuatro contra cerca de doscientos cincuenta soldados del General Sherman. Estábamos acorralados detrás de una colina y el enemigo nos rodeó. No teníamos escapatoria y la muerte era más que segura.</b></p><p><b>Tomás guardó silencio un momento, pues una silueta se iba acercando a ellos. Era Ray, un tipo que tenía unas grandes orejas y dientes incisivos muy pronunciados. Muy sonriente se les acercó, e intrigado exclamó:</b><br /><b>─Mateo, alcancé a oír el inicio de tu historia. ¿Y qué fue lo que sucedió en ese momento?</b><br /><b>El aludido se recargó en su asiento y prosiguió:</b><br /><b>─La única forma de salvarnos fue hacer que un barril de pólvora estallara y yo, como líder de mi regimiento, fui el voluntario. Logré llegar a la cima de la colina, encendí el barril y lo hice rodar hacia el enemigo. El estruendo fue nuestro factor sorpresa, por lo que atacamos, y después de una cruenta lucha, vencimos.</b><br /><b>Ray sonrió. Sabía que su viejo amigo verdaderamente había librado feroces batallas en las cuales venció. Mateo siguió narrando:</b><br /><b>─La batalla más terrible fue contra el Escuadrón de la Muerte, y debo de confesarles que no hubiéramos ganado si no fuera por mi más fiel compañero de batalla. Él era el más fiero guerrero de todo el regimiento… ¡Con decirles que él solo, sin ayuda de nadie, peleó a bayonetazo limpio contra cincuenta enemigos y a todos los venció!</b><br /><b>Los dos se quedaron con la boca abierta. El soldado hizo una pausa, y con voz emocionada, continuó:</b><br /><b>─Varias veces me salvó la vida. El jefe Pluma Roja, líder de los indios Appotwamíes, me había atrapado y ya estaba a punto de quitarme la cabellera cuando llegó mi fiel y leal compañero de batalla montado en un caballo. Logró burlar las flechas enemigas y diezmó con su fusil a varios indios guerreros antes de llegar a mi lado y peleó a mano limpia con el jefe apache.</b><br /><b>Diana lo miró con mucha admiración y sin atreverse a interrumpirlo. Mateo prosiguió:</b><br /><b>─Mi compañero mostró la bravura de un león. El jefe Pluma Roja le dio una gran batalla, pero al final logró vencerlo y lo obligó a rendirse y a fumar la pipa de la paz.</b></p><p><b>Las últimas palabras de Mateo sonaron quebradas y entrecortadas. Ray y la muchacha se quedaron pasmados al ver que ese curtido y duro soldado comenzaba a llorar. Entre sollozos, dijo:</b><br /><b>─¡Snif! ¡Ahora lo que más me duele es haber perdido a mi fiel y querido compañero de batalla! ¡Sin él a mi lado mis sueños por entrar en acción se han desvanecido!</b><br /><b>Diana balbuceó:</b><br /><b>─¡N-no me digas que tu inseparable compañero de batalla falleció!</b><br /><b>El soldado dijo cabizbajo:</b><br /><b>─¡Snif! ¡No, no…! ¡En realidad no murió! ¡Creció, dejó la niñez y entró a la adolescencia!</b></p><p><b>El soldado se incorporó, usando su fusil de bastón.</b><br /><b>Diana, quien realmente era una muñeca de plástico con la ropa de la Mujer Maravilla, y Ray, un conejo de peluche, estaban tristes y cabizbajos.</b><br /><b>A lo lejos, otros tres personajes habían escuchado todo, y dejando las sombras del aposento, se acercaron.</b><br /><b>Se les unieron Batman, el Señor Cara de papa y Bob Esponja. El primero exclamó:</b><br /><b>─¡También nos dejó a nosotros y a todos los demás juguetes de la estancia! ¡Ya ni se acuerda de los grandes momentos que pasamos con él!</b><br /><b>El soldado, estrujando con nerviosismo su fusil, dijo:</b><br /><b>─¡René nos abandonó! ¡Ya es un joven, y el tiempo no lo podemos retroceder!</b></p><p><b>De pronto, se abrió de golpe la puerta del cuarto y un muchacho entró, tomó su chaqueta azul y salió presuroso. Su novia estaba en la puerta. Ella dijo:</b><br /><b>─¡No me digas que ese es tu cuarto! ¿No crees que ya estás bastante grandecito para tener los juguetes que tienes en aquél estante?</b><br /><b>Molesto, René le contestó:</b><br /><b>─¡Esos juguetes son de Enrique, mi hermano menor! ¡Vámonos, ya se nos hizo tarde! ¡Los chicos ya nos han de estar esperando en la Disco!</b></p><p><b>La puerta se cerró tras de él, y todos los muñecos se quedaron inmóviles sin saber ni qué pensar ante lo que acababan de escuchar, mientras que lágrimas amargas, que tenían un acre y ácido brillo metálico, salían de los ojos de aquél soldadito de plomo…</b></p>]]>
        </description>
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        <title>El viaje de Carla</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/39132/el-viaje-de-carla</link>
        <pubDate>Sun, 16 Jul 2023 08:40:25 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>Dreaming</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">39132@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<div><div>Buenas compañeras y compañeros de letras,<br /><b></b><br />Soy Cristina de Valencia. Os presento mi primera novela corta titulada "El viaje de Carla". La tengo publicada en Amazon. La historia trata de una adolescente que se muda con su famillia a Estrasburgo, Francia, dejando su entorno conocido y cercano para enfrentarse a un mundo nuevo. Allí conocerá chicas y chicos de otras nacionalidades y situaciones vitales que le harán replantearse sus valores. Es una buena lectura para niñ<a rel="nofollow" href="https://www.forodeliteratura.com/f/profile/s">@s</a>&nbsp;a parir de siete años y para adultos. Te hace viajar por Francia y por la cápital de Nepal... Esta obra tiene mucho de autobiografía y un poco de novela. Llevo 50 copias vendidas y está gustando mucho.<br /><br /><a rel="nofollow" href="https://www.amazon.es/viaje-Carla-Cristina-Kunth-G%C3%B3rriz/dp/B0BQXYHXJC/ref=sr_1_1?crid=IPMZDGLVBZD7&amp;keywords=el+viaje+de+carla&amp;qid=1689496671&amp;sprefix=%2Caps%2C908&amp;sr=8-1" title="Link: https://www.amazon.es/viaje-Carla-Cristina-Kunth-G%C3%B3rriz/dp/B0BQXYHXJC/ref=sr_1_1?crid=IPMZDGLVBZD7&amp;keywords=el+viaje+de+carla&amp;qid=1689496671&amp;sprefix=%2Caps%2C908&amp;sr=8-1">https://www.amazon.es/viaje-Carla-Cristina-Kunth-Górriz/dp/B0BQXYHXJC/ref=sr_1_1?crid=IPMZDGLVBZD7&amp;amp;keywords=el+viaje+de+carla&amp;amp;qid=1689496671&amp;amp;sprefix=,aps,908&amp;amp;sr=8-1</a><br /><br />Gracias.<br />Cristina.</div><div><br /></div></div>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Currito</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/38829/currito</link>
        <pubDate>Mon, 27 Mar 2023 04:35:33 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">38829@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><p><b>Currito&nbsp;</b></p>

<p>Mi padre (siempre pendiente de todo), días antes de llegar el
verano decidía bajar del altillo de nuestra casa un mogollón de cajas de cartón,
las cuales contenían ropas y enseres de uso durante los meses estivales. Un
buen rato estaba el hombre extrayendo de ellas camisetas, polos, gorros, pantalones
cortos, bañadores, bikinis, sandalias, toallas de colorines, crema solar…, y,
aferrado con sus dos regordetas manitas a su cubito y a su palita, también sacaba a mi hermanito,
el traviesillo Currito, que se nos había olvidado del verano anterior. Pero,
finalmente, todo para nada, porque ese asquerosito verano no hacía poco calor y
llovía un día sí el otro no.</p><p><br /></p>

<p><img src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/qp/qta4untrsujp.jpg" alt="" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/qp/qta4untrsujp.jpg" />&nbsp;</p>

<p><br /></p>

<div><b>Antonio Chávez López<br /></b>Sevilla enero 2023<br /><br />&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" />&nbsp;<br /></div>

<p>&nbsp;&nbsp;</p><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>La pequeña Vania esperaba sus juguetes</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/38786/la-pequena-vania-esperaba-sus-juguetes</link>
        <pubDate>Sat, 11 Mar 2023 03:07:33 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">38786@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><p><b>La pequeña Vania esperaba sus juguetes</b><br /></p>

<p>Sólo le quedaban un caramelo de café. Había cogido un buen
puñado de la bandeja, entre mantecados, alfajores, figuritas de mazapán, dulces
de frutas y peladillas, pero a pesar de haberse comido casi todos esos caramelos, los párpados se le hacían cada vez más pesados.</p>

<p>Su deseo de abandonarse al sueño se agrandaba por segundo, pero
tenía que aguantar. Este año sí, este año sí aguantaría hasta el final. No como
los anteriores que, por unas cosas u otras, nunca cuajaba su aguante.</p>

<p>Pensaba que no quería volver a sentir esa horrible decepción cuando despertase. Esta vez lo vería, sí, vería entrar en su casa, ni más ni menos
que a Papá Noel, y también vería cómo él dejaba los regalos, junto al árbol de
Navidad. Aunque tuviese, por esos poderosos motivos, que morirse de sueño y
expuesta a una buena regañina de su madre.</p>

<p>Si su madre se enterase de que a las cuatro de la mañana, su pequeña rubita, de
tan sólo 4 años, estaba en el sofá del salón, arropada sólo con una sábana, traída de
su cama, la regañina que le caería sería de órdago. Pero eso no le importaba a ella, porque
sentía que era como un pago, con tal de ser&nbsp;testigo directo, por fin, de la llegada del gran
Papá Noel. </p>

<p>Hacía un poco de frío esa noche, pero sentirlo en su carita la ayudaba a
mantenerse despierta. No quedaría mucho ya para que su ilusión apareciera.</p>

<p>Desde su trinchera de tela, adivinaba las formas de su árbol de
Navidad, junto al rincón, débilmente iluminado por una luz lunar que atravesaba,
fría y silenciosa, el cristal de la puerta del balcón. Y por allí no sabía cómo
-la puerta sólo se abría por dentro-, pero por allí debía entrar su queridísimo
Papá Noel. ¿Se acordaría de todo lo que le había pedido? ¿Cómo sería ese mágico momento que estaba a punto de ocurrir? Tanto la embargaba la emoción que
hasta el frío le quitaba.</p>

<p>Sin pestañear, atenta a los movimientos de la puerta del balcón, sentía
el paso del tiempo. Nada ocurría oyendo el silencio, luchando por no caer
bajo el sueño.</p>

<p>Pero, de pronto, su corazoncito daba un vuelco. Justo detrás de ella,
dos enormes ojos azules la miraban desde lo más alto, con respecto a ella,
desde arriba.</p>

<p>—¿Me esperabas, Vania?</p>

<p>Sólo acertó a asentir débilmente, aferrada a la sábana, sin
poder separar la mirada de aquellos ojos magnéticos, profundos, que parecían
brillar en la oscuridad con luz propia. Temblaba, peo no de frío, de emoción. Ahora, que
lo tenía delante, no podía creérselo. ¡Era él! ¡Era Papá Noel</p>

<p>Sin dejar de mirarla, Papá Noel rodeaba la mesa-camilla y se iba
hacia el árbol con un voluminoso saco sobre su espalda, sin hacer ruido. Vania
lo veía gigantesco; tanto a él, con su traje rojo y blanco, como su saco. No le
recordaba así en la mañana que lo había visto en el centro comercial. No era el
mismo. Aquel parecía un niño a su lado. La barba era similar a la de su
abuelito, pero era como de nieve. Y sus ojos eran increíblemente expresivos, que iban
cambiando, a cada paso que daba, de color: púrpuras, grises, verdes, azules, y otra vez
azules, y tenían un mirar que nunca había visto en nadie, entre bonachón y
divertido; imposible no mirarlos, y menos aún olvidarlos.</p>

<p>—¿Te ha comido la lengua el gato? –le preguntó Papá Noel, tierno, sin borrar su amable
sonrisa tras la barba.</p>

<p>—¿Por... por… dónde has entrado? –se atrevía, por fin, a
preguntarle.</p>

<p>Papá Noel hacía un gesto con su mano libre, y a la vez la puerta del salón se
cerraba con un susurro.<br />
<br />
—Por la chimenea.</p>

<p>—¡Pero si no tenemos chimenea! –respondía sonriendo por haber
descubierto el truco de Papá Noel.</p>

<p>—Por la chimenea de tus sueños –matizaba, alzando una pícara ceja de algodón.</p>

<p>Vania no sabía qué decir, pero le sonaba bonito. Su sonrisa se agrandaba
más aún entre los mofletes.</p>

<p>Papá Noel dejaba su enorme saco cerca del árbol de Navidad. A Vania le parecía que
pesaba una tonelada, por lo menos.</p>

<p>—¿Y tú no deberías llevar algunas horas durmiendo? –ahora sus ojos
eran de un verde amarillento.</p>

<p>En el salón desaparecía el frío. Vania se deshacía de su refugio de la sábana (hasta empezaba a sentir calor con ella), para apoyarse en el
reposabrazos del sillón más cercano a Papá Noel.</p>

<p>—Es que… es que… yo tenía muchas ganas de verte.</p>

<p>—¡HO-HO-HO! –una grave risa resonaba en la cabecita de Vania
como leve trueno-. ¡Pero si nos hemos visto esta mañana en el centro comercial!</p>

<p>Vania sudaba. Sabía que no podía ser el mismo del centro comercial, pero no quería contradecirle, porque corría el
riesgo de quedarse sin sus juguetes. Y puede que fuese otro de sus trucos, como
el de la chimenea.</p>

<p>—Bueno…&nbsp; verás –dijo mirándolo con
esquiva timidez a los ojos, que eran circulares hipnóticos-: es que mis amigas dicen –y se interrumpía para tragar saliva.</p>

<p>—¿Qué es lo que dicen tus amiguitas?</p>

<p>—Que tú no existes, que eres un invento de nuestros padres para
engañar a los niños pequeños, como yo. Dicen ellas que cómo una sola persona puede repartir millones y millones de juguetes por todo el mundo y en una sola noche –bajaba la mirada, temiendo la reacción de Papá Noel.</p>

<p><br />-sigue y termina en página siguiente-</p><p><br /></p>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Dos niños, dos cuentos</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/38727/dos-ninos-dos-cuentos</link>
        <pubDate>Mon, 20 Feb 2023 21:30:50 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">38727@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><p><b>Dos niños, dos cuentos</b></p><p>Una tarde de verano
del mes de julio, no muy calurosa, paseaba con mi perro, pero en un descuido se
me perdió, y yo, nervioso y desencajado, lloraba desconsoladoramente.</p><p>Después de buscarlo
desesperadamente por todos lados más dos horas y de no encontrarlo, regresé acongojado
a mi casa.</p><p>Pero en el trayecto
vi tirado sobre el suelo de una calle un cuento. Lo abrí y lo hojeé y ojeé, pero
me apetecía leerlo más detenidamente..</p><p>Entré a mi casa, me fui
directamente a mi cuarto y empecé a leerlo. Trataba de un niño que había
perdido a su mono.</p><p>Al día siguiente, tan
pronto desperté, un niño, más o menos de mi edad, estaba al pie de mi cama y me
miraba con los ojos llenos de lágrimas, sin explicarme cómo había entrado a la
casa y porqué lloraba.</p><p>Después de hablar con
él unos cinco minutos, comprendí el porqué de su presencia y de su llanto.</p><p>













</p><p>Aquel niño, al igual
que yo, había perdido algo muy entrañable: su mono, y cuando volvía a su casa
veía tirado en una calle un cuento, que trataba sobre un niño que había perdido
a su perro.</p><p>
<img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/xj/ujl5u2f2nl2x.jpg" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/xj/ujl5u2f2nl2x.jpg" /><br /><br />
<br />
<b>Antonio Chávez López</b><br />
Sevilla febrero 2023</p><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>LA ESCOBA Y EL ESCOBILLÓN - FÁBULA</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/38484/la-escoba-y-el-escobillon-fabula</link>
        <pubDate>Mon, 28 Nov 2022 00:18:19 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>LourdesVeraRueda</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">38484@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<p>Cierto día, la escoba y
el escobillón comenzaron una disputa feroz. Era día de limpieza, y el ama de
casa debía escoger a uno de ellos para el aseo. La escoba, pomposa y
reluciente, se enorgullecía anunciándose como la elegida. El escobillón, por su
parte, aseguraba que sería él quien se encargara de barrer los pisos.</p>

<p>Para cuando llegó la
hora, el ama de casa acudió junto con su pequeño hijo al armario de limpieza.
Tomó la escoba, muy seria, y se la entregó al niño antes de sujetar con su mano
el escobillón.</p>

<p>Sin embargo, el
escobillón se pasó el día entero escuchando las quejas y los lamentos
constantes de la mujer: problemas financieros, de salud, de trabajo. Su labor
acabó siendo una pesadilla. En el medio, mientras ella lo sujetaba con
impaciencia, pudo contemplar de lejos a la escoba, divirtiéndose en manos del
niño. El pequeño, fascinado, la sostenía con ambas manos y la montaba con
animosidad, fingiendo que cabalgaba sobre un corcel. La escoba se destartalaba
de risa con aquel juego.</p>

<p><i>Moraleja: </i>A veces
nuestros planes no salen como esperamos, pero eso no significa que no puedan
sorprendernos para bien.</p><br /><br /><p>®Lourdes Vera Rueda</p>

<p><b><i><img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" /> Si te gustó, seguime en redes
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<p><u>&nbsp;</u></p><br /><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>EL MARCADOR DE LA DERROTA</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/38483/el-marcador-de-la-derrota</link>
        <pubDate>Mon, 28 Nov 2022 00:16:31 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>LourdesVeraRueda</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">38483@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<p>—¡Calla! —gritó Carlos
con el ceño fruncido, apretando el puño alrededor del palo de hockey. Las gotas
de sudor le saltaban desde el cabello rojizo a la nuca, para luego deslizarse
lentamente a través de ella.</p>

<p>El partido reciente lo
había dejado muy acalorado. El ambiente húmedo y caliente que reinaba en la
cancha de cemento no ayudaba en absoluto, a pesar de que la ausencia de gente
—que ya había abandonado la zona— había mejorado bastante la temperatura.</p>

<p>—No quiero. —Roberto lo
miraba con una sonrisa ladina desde las gradas, con su habitual ropa impoluta.
Procedió entonces a dar el último sorbo a su bebida de naranja.</p>

<p>—Mejor, desaparece de
mi vida. —El otro dio un paso hacia él sin ceder en enojo y orgullo. Llevaba el
palo en alto, amenazante.</p>

<p>—No te tengo miedo —le
advirtió Roberto antes de lanzarle la lata de refresco con fuerza. Carlos debió
saltar a la izquierda rápidamente para que el objeto no lo golpeara.</p>

<p>—¿Es que te has vuelto
loco? —terció, desconcertado.</p>

<p>—Loco, pero no tonto.
—El muchacho de aspecto prolijo y ojos verdes no dejaba de sonreír con malicia,
desafiante.</p>

<p>—Me voy yo, entonces.
—Carlos estaba decidido a acabar la conversación allí.</p>

<p>—Hablaré con tu
hermana. —El jovencito de cabello rojizo ya se había encaminado hacia la salida
cuando escuchó las palabras amenazantes del otro.</p>

<p>Carlos se detuvo
entonces, incapaz de disimular su preocupación.</p>

<p>—Ni se te ocurra —dijo
de forma imperativa, clavándole la mirada oscura con determinación. Una vez
más, tenía el ceño fruncido y la mano estrujando el palo de hockey.</p>

<p>—¿Ahora quieres darme
órdenes? —cuestionó Roberto, dejando de sonreír al instante.</p>

<p>—No involucres a Malena
en esto.</p>

<p>—No tuviste ningún
problema en involucrar a la mía —se apresuró a decir el chico de ropas
impecables, tornándose serio de repente. Sus ojos verdes destellaban
resentimiento—. Tampoco tuviste problemas para burlarte de mí frente a todos
cuando perdí las olimpiadas de matemáticas…</p>

<p>—¿Vas a comparar unas
olimpiadas tontas con el campeonato regional de hockey? —dijo Carlos con
desdén.</p>

<p>—Las olimpiadas eran
importantes para mí. —La aclaración de Roberto sonó tajante.</p>

<p>—Ya te pedí disculpas
en el… ya sabes. —El chico pelirrojo sonó incómodo, y así se sentía.</p>

<p>—¿Y de qué me sirven
tus disculpas ahora? —cuestionó el otro, clavándole la mirada fría.</p>

<p>El crujido de la puerta
oxidada que daba hacia la salida hizo que Carlos pegara un salto. Era Malena.</p>

<p>—Hermanito, ¿qué haces
acá solo? —preguntó ella, haciéndole señas con la mano para que la siguiera—.
¿Estabas hablando con alguien?</p>

<p>El jovencito de cabello
rojo negó con la cabeza mientras aflojaba el puño, y pronto se encaminó hacia
donde la chica lo esperaba.</p>

<p>—Qué pena que
perdieron, pero no faltará ocasión para una revancha. —Ella lo animó con voz
dulce, sin dejar de sonreír.</p>

<p>—Sí, tienes razón
—admitió Carlos, ya llegando a la puerta.</p>

<p>Se detuvo un instante y
dio media vuelta para darle una última mirada a la cancha de cemento. Luego de
recorrer el espacio con cierta pesadez, sus ojos fueron a parar al cuadro
ubicado sobre el tablero que anunciaba el resultado de la partida.</p>

<p>No le dolió el puntaje
que marcaba la derrota. Le dolió contemplar la mirada verde y la sonrisa para
siempre congelada del jovencito pulcro que posaba en la fotografía.</p>

<p><i>En memoria de Roberto Sánchez, en el primer
aniversario de su fallecimiento.</i></p>

<p><i>No más acoso escolar. No más suicidios.</i></p><br /><br /><br /><p>®Lourdes Vera Rueda</p>

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<p><u>&nbsp;</u></p><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>CRECIENDO ENTRE PREJUICIOS</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/38482/creciendo-entre-prejuicios</link>
        <pubDate>Mon, 28 Nov 2022 00:14:33 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>LourdesVeraRueda</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">38482@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<p>Estábamos sentadas en
medio del salón vacío cuando Teresa habló.</p>

<p>—¿Crees que tenga mejor
carácter? —Su pregunta llegó a mí al mismo tiempo que su mirada verde. No
necesitó dar más detalles, pues esa mañana todos hablaríamos del mismo tema.</p>

<p>—Cualquiera tendría
mejor carácter que la señorita Mariela —respondí mientras colgaba mi mochila
del respaldo de la silla—. Me alegra que se haya ido de la escuela.</p>

<p>—Siempre venía enojada…</p>

<p>—Y le encantaba gritar
—acoté, a pesar de estar muy concentrada en sacar útiles de mi mochila y
colocarlos sobre el banco.</p>

<p>Cada objeto tenía un
lugar particular en mi mesa, y me gustaba que fuera así: la cartuchera de tres
pisos, siempre en la esquina superior derecha; la agenda de clases, a la misma
altura del lado izquierdo y, finalmente, el cuaderno de espirales centrado.</p>

<p>—¡Hola! —saludó Adrián,
llegando al salón con su ostentosa mochila de rueditas.</p>

<p>En el salón de clases
era más conocido como&nbsp;<i>Pulgarcito,&nbsp;</i>dado que era muy pequeño de
tamaño. Él, lejos de enfadarse, ya conocía las ventajas de su corta altura:
siempre iba primero en la fila.</p>

<p>—¡Hola! —saludamos
nosotras. Teresa agitó su mano muy exagerada, y es que todos sabíamos que le
gustaba&nbsp;<i>Pulgarcito&nbsp;</i>y ella no lo ocultaba en absoluto.</p>

<p>—¡Bien! ¡Presiento que
hoy tendremos un profesor nuevo!</p>

<p>—¿Un profesor? —repetí
yo, con una mezcla de sorpresa y desagrado.</p>

<p>—Sí, sería mejor que
fuera varón —expuso el niño, transparente—. Mi papá dice que son más divertidos
que las mujeres, y saben mucho más.</p>

<p>—Tu papá es un&nbsp;<i>machista
—</i>me animé a decirle, a pesar de que apenas había aprendido la palabra la
semana anterior.</p>

<p>Mi hermana mayor,
Laura, había cumplido diez años y sabía mucho de muchas cosas. Me explicó todo
al respecto. Los machistas eran personas normales, vestían como cualquier otra
y hasta hablaban igual. Sin embargo, Laura me enseñó que, para los machistas,
los hombres eran mejores que las mujeres en todo, excepto para las tareas del
hogar.</p>

<p>—Yo también prefiero un
profesor —intervino Teresa, mientras veíamos llegar a Camila con un ramo de
tulipanes en sus manos.</p>

<p>Yo la odiaba, y mi
estómago también. Tan pronto como la veía, empezaba a sentir que la panza se me
retorcía. Era muy desagradable.</p>

<p>Camila era linda y
siempre usaba ropa perfecta, como la pollera rosada de vuelos que se había
puesto esa mañana. Pero no era por eso que la odiaba, sino porque el primer día
de clases me dijo que yo era gorda, y todos se rieron de mí. Teresa fue la
única que me defendió.</p>

<p>Desde entonces, me
prometí que odiaría a Camila por siempre, que Teresa sería mi nueva mejor amiga
y que nunca permitiría que alguien llamara&nbsp;<i>gordo&nbsp;</i>a otro,
porque es muy cruel.</p>

<p>—¿Para quién traes ese
ramo? —preguntó&nbsp;<i>Pulgarcito</i>, curioso.</p>

<p>—Para la nueva
señorita, por supuesto —respondió Camila, enroscando un mechón de su pelo
oscuro alrededor de su dedo índice—. ¡Espero que sea tan linda como la señorita
Mariela!</p>

<p>—¿Y si no lo es?
—cuestionó Teresa. Aquello pareció descolocar a Camila, porque detuvo el
movimiento de sus manos de manera abrupta.</p>

<p>—Mi mamá me… —comenzó a
decir, pero hizo silencio para pensar—. Todas las maestras que conozco son
lindas…</p>

<p>La entrada de Tomás al
salón hizo que mi mente la ignorara y me enderezara con disimulo. Sí, me
gustaba, y él lo sabía porque&nbsp;<i>Pulgarcito</i>&nbsp;se lo había dicho
hacía unos meses. Me enojé por eso, y durante varios días lo llamé «Pulgar».</p>

<p>Laura me explicó que,
cuando te gusta alguien, sientes mariposas en el estómago. Yo solía sentir
mariposas cuando veía a Tomás, aunque muchas veces desaparecían si comía algo.
Esto me hacía suponer que el amor era un poco aburrido, y solo hacía que te
enojes con tu mejor amigo.</p>

<p>—Tomi, ¿crees que la
señorita será linda? —le preguntó Camila mientras dejaba el ramo de flores en
su banco.</p>

<p>—Me da igual en tanto
no nos dé tarea —respondió él, colocando sus pies sobre la mesa.</p>

<p>—Su trabajo es darnos
tarea —apunté con cierto aire de superioridad—, si no, no sería una maestra.</p>

<p>Tomás me miró mal, pero
no me importó mucho a pesar de que se suponía que me gustaba. Probablemente se
sintió un bobo.</p>

<p>Mi mamá solía decirme
que debía dejar de tratar de tontos a los demás. Yo no sabía bien a qué se
refería. Si alguien se sentía tonto cuando hablaba conmigo, quizás realmente lo
era.</p>

<p>El resto de mis
compañeros fue llegando a cuentagotas esa mañana hasta que llegó la hora
esperada. Todos hablaban de lo mismo: la maestra nueva. Nora quería que fuera
una mujer protectora y dulce, quizás porque su mamá había fallecido poco tiempo
atrás y necesitaba de eso. Héctor, un compañero bonachón que aspiraba a ser
sacerdote, repetía que esperaba una mujer católica que nos hablara de Dios.
Camila insistía en que fuera bonita como ella. Yo sólo quería a alguien que nos
enseñara mucho y nos retara poco, y que no viniera a al salón como si fuera su
peor pesadilla, como le sucedía a la señorita Mariela.</p>

<p>Una vez que sonó la
campana, todos permanecimos parados al lado del banco, esperando con ansias la
llegada de nuestro nuevo maestro. Y no pasó mucho hasta que alguien cruzó la
puerta, una figura que apenas consiguió traspasarla poniéndose de perfil.</p>

<p>Se trataba de una mujer
de casi cuarenta años, de cuerpo amplio como una heladera, casi del ancho del
marco de entrada. Sus ojos estaban perdidos en sus mejillas abundantes, y su
cabello enrulado le caía voluminoso hasta los hombros.</p>

<p>No pudimos evitarlo,
todos nos encogimos junto al banco con miedo de lo que aquel ser humano
grotesco pudiera hacernos.</p>

<p>—¡Buenos días! ¡Mi
nombre es Amelia! —La voz dulce que salió de su boca, que para ese entonces
dibujaba una sonrisa luminosa, contrastaba bastante con su figura—. ¡Qué
hermoso día!</p>

<p>Sonaba como un hada
madrina encerrada en el cuerpo de un ogro. Tenía una energía contagiosa, y una
alegría que pronto nos alcanzó a todos.</p>

<p>Recién entonces nos
dimos cuenta de que traía una guitarra colgada del hombro y, a pesar de que no
era la maestra de música, no demoró en desenfundarla. Antes de que pudiéramos
cuchichear sobre la expectativa y la realidad, la señorita Amelia comenzó a
presentarse al ritmo de su instrumento.</p>

<p>Fue muy divertido. Y,
mientras todos nos sumábamos a la canción por medio de las palmas, Teresa y yo
nos miramos con los rostros sonrientes.</p>

<p><i>Qué extraños son los
prejuicios. En la cabeza, parecen quitarnos la posibilidad de imaginarnos una
idea diferente. En la realidad, se caen de forma abrupta y automática cuando
nos animamos a contrastarlos abriendo la mente.</i></p>

<p>Fue la primera vez que
me sentí una tonta. Pero me alegré por esto, tanto que comencé a cantar a viva
voz la música que Amelia entonaba para nosotros.</p><br /><br /><p>®Lourdes Vera Rueda</p><div><img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" />&nbsp;<i><b>Si te gustó, seguime en redes o enviame tu comentario:<br /></b></i><i><a href="http://lourdesverarueda.com.ar/" rel="nofollow">http://lourdesverarueda.com.ar/</a><br /></i><i><a href="https://www.instagram.com/lourdesverarueda/" rel="nofollow">https://www.instagram.com/lourdesverarueda/</a><br /></i><i><a href="https://www.facebook.com/lourdesverarueda" rel="nofollow">https://www.facebook.com/lourdesverarueda</a></i></div>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Tenía que salvar a su abuelito</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/38456/tenia-que-salvar-a-su-abuelito</link>
        <pubDate>Thu, 17 Nov 2022 10:02:47 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">38456@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><strong>Tenía que salvar a su abuelito</strong><br /><br />Aquellos cuatro añitos de gorrión saltarín abrían la puerta de su casa, después de que su mamá le entregase un botijo (con menos de la mitad de agua fresca, para que no le pesase demasiado a la pequeña), para que se lo llevase a su abuelo, que estaba en el huerto.<br /><br />Así que la pequeña salía alegre y feliz de su casa, cambiándose de mano a cada momento el botijo, y enfilaba cuesta abajo, satisfecha consigo misma por tan importante misión salvavidas.<br /><br />Su abuelito había olvidado en la casa el agua, y ahora estaba laborando en el huerto con este calor, muerto de sed. No podía perder más tiempo. Su abuelito era su vida, y de él la de ella. Era esa clase de amor de abuelos a nietas y de nietas a abuelos que a veces supera al amor de hijas a padres y de padres a hijas.<br /><br />Miraba repetidamente el botijo con regocijo, satisfacción y orgullo. Era el agua fresca que salvaría de la sed a su abuelito. No ocupaba su cabecita nada más que esta importante misión en ese momento. ¿Pero estaría el agua tan buena como a ella le parecía? Decidía comprobarlo.<br /><br />La alegría y la impaciencia se mezclaban en sus adentros. Sentía el agua saltar dentro del botijo, y su abuelito esperaba que alguien de buen corazón se acordase de él.<br /><br />Pensando en su abuelo, disfrutaba de un refrescante y vivificador trago, que repetía dos veces más. Era el botijo un pequeño juguete de niña, pero tan grande como para llevar tan enorme alegría.<br /><br />"¡¡Pues sí que está buena este agua!!" -gritaba a aire.<br /><br />Ya había vuelto la esquina de la última casa, ya podía ver el huerto, el objeto de su agobiante impaciencia. Pero pensaba:<br /><br />"¿Seguirá este agua tan fresca o se habrá calentado por el camino?". <br /><br />Desde luego, tenía que asegurarse. Levantaba el botijo y probaba dos largos tragos. <br /><br />"Sí, el agua sigue fresquita", se decía para sí.<br /><br />A lo lejos veía la arrugada y castigada figura de su abuelito, moviéndose en uno de los caminos del huerto.<br /><br />Le gritaba:<br /><br />—¡¡Abuelito, abuelito, te traigo tu agua!!<br /><br />Y gritaba y gritaba, a la vez que levantaba y columpiaba el botijo con la idea de que su abuelito pudiese verlo en la distancia. Pero de tanto columpiarlo, el agua se vertía en el suelo. El abuelo se levantaba del suelo y se quedaba mirando la pequeña imagen que corría hacia él.<br /><br />La impaciencia seguía golpeando su cabecita con el deseo de que el alivio a su abuelito del alma llegase cuanto antes. Si la veía beber, el anciano entendería y empezaría a gozar del agua que su única nieta le llevaba. Y bebía un sexto, un séptimo y un octavo trago de su gran pequeño botijo. Pero no quería beber más: "como siga bebiendo, mi abuelito se va a quedar con sed". Paraba de beber y se apresuraba hacia su abuelo.<br /><br />Ya estaba a tan solo unos pocos pasos de su abuelo, que la miraba sonriente, entre satisfecho y agradecido:<br /><br />—¡Abuelito, aquí tienes tu agua! –y le tendía el botijo.<br /><br />El abuelo, ansioso, sediento e impaciente, levantaba el botijo y apenas un endeble chorrito entraba en su boca. Estaba prácticamente vacío.<br /><br />Riéndose a boca llena, dejaba el botijo en el margen del camino donde se encontraba, cogía a su nietecita en los brazos y durante todo el trayecto hasta la casa familiar se la iba comiendo a besos.<br /><br /><br /><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/7681" title="Link: https://servimg.com/view/19658791/7681"><img alt="LA CAJA DE MSICA 10 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 5 Noche13" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/noche13.jpg" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/noche13.jpg" /></a><br /><br /><br /><strong>Antonio Chávez López</strong><br />Sevilla enero 2003<br /><br /><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Alexia y los zapatos verdes</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/37846/alexia-y-los-zapatos-verdes</link>
        <pubDate>Sat, 01 Jan 2022 05:49:21 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">37846@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><div><strong>Alexia y los zapatos verdes</strong></div><br />Durante los días de lluvia, Alexia se aburría en la casa de su abuelita. Abría todos cajones, hurgaba en todos los armarios, se disfrazaba con ropa vieja... y así era como trataba de entretenerse.<br /><br />Aquella tarde un aguacero amenazaba con durar hasta la noche. Alexia ya no hallaba lugar por examinar. Pero, de pronto, recordaba el desván. "Sí, allí hay un baúl con juguetes que guarda mi mamá", pensaba.<br /><br />Entraba decididamente en el altillo y se quedada mirando a través del ventanal cómo se movían los árboles con el empuje del viento y el agua.<br /><br />Encontraba el baúl y lo abría, y varias cajas de disímiles juegos aparecían, pero a seis muñecas descartaba, porque pensaba que a sus 3 años era ya grande para jugar con ellas.<br /><br />Una caja llamaba poderosamente su atención, la abría y se encontraba con unos zapatos verdes. Se los ponía y le quedaban enormes, pero se los dejaba puestos porque eran bonitos. Caminaba por el desván mirándose su bello calzado. Le gustaban los zapatos, le parecía estar entre las nubes caminando en el aire. Se sentaba en un almohadón y empezaba a hojear y ojear un cuento. Pero, súbitamente sentía, sueño, se acomodaba en el almohadón y se quedaba dormidita.<br /><br />En ese su sueño soñó que veía cómo se abría el ventanal y que un gnomo con alas entraba al cuarto y se colocaba a su lado, junto a ella. Estaba mojado entero y de sus alas transparentes goteaban cristalitos diáfanos. Sorprendida los miraba, pero no hablaba. El gnomo le decía:<br /><br />-Perdona por entrar así a tu casa, Alexia, pero mojarme todo el tiempo no me sienta bien, me da tos. Siempre que empieza a llover tengo que cobijarme en algún lugar, y hoy solo encontré tu ventanal, abierto.<br /><br />-¿Quién eres? -le preguntaba Alexia.<br />-Un duende mojado –respondía sonriendo.<br />-¡Pero si los duendes solamente viven en los cuentos!<br />-Vivimos en todos lados, lo que pasa es que muchos niños no nos ven.<br />-¿Y si otros niños no te ven porqué te veo yo?<br />-Por tus zapatos verdes; son mágicos. Ellos te permiten verme –le decía y se asomaba por el ventanal.<br />-Alexia, ya ha dejado de llover. ¡Adiós!<br /><br />Alexia se acercó al ventanal y se quedó deslumbrada por el arco iris, que se asomaba vanidoso en sus colores.<br /><br />-¡Qué bonito! –gritaba señalándolo con dedo regordete.<br /><br />El duende abría sus alas y salía volando rumbo a las nubes.<br /><br />-¡Alexia! –la voz de su abuelita la despertaba.<br />-¡Qué, abuelita!<br />-¡Ven a tomarte la leche!<br />-¡Voy, abuelita!<br /><br />Alexia se sentó a la mesa y, mientras tomaba su leche con Cola Cao, miraba a su abuela y le decía en voz alta:<br /><br />-¡Abuelita, he tenido un sueño muy bonito!<br />-¿Qué ha soñado mi niña? –dijo la mujer mayor mirándola, con ojos de ternura.<br />-Que un gnomo bueno me daba poderes.<br />-¡Qué bien! –respondió la abuela.<br /><br />De pronto la abuela se fue hacia la niña y se la comió a besos.<br /><br />Y Alexia se levantó de la silla y se fue de nuevo al desván, pero sus grandes zancadas no la dejaban ver las marcas que unos diminutos pies mojados habían dejado sobre el parqué.<br /><br /><br /><div><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/5453"><img alt="SLO ESCRITOS DE CIENCIA FICCIN La_mag12" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/la_mag12.jpg" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/la_mag12.jpg" /></a><br /><br /><b>Antonio Chávez López</b><br />Sevilla octubre 1997<br /><br /><br /></div><div><br /></div>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>El pequeño gran mago Tricógenes</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/37972/el-pequeno-gran-mago-tricogenes</link>
        <pubDate>Mon, 07 Feb 2022 13:28:31 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>AnaBudelia</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">37972@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[Hola! Soy Ana Budelia (pseudónimo), la autora de esta recopilación de cuentos donde el mago Tricógenes, el mago de los niños, les da estrategias para superar momentos difíciles. Adjunto fotos de portada y contraportada. Encantada de estar en este foro. Espero poder aportar. ¡Saludos!<br /><img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/ge/adov024sguyu.jpeg" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/ge/adov024sguyu.jpeg" /><br /><img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/6w/l84igbtb0a48.jpg" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/6w/l84igbtb0a48.jpg" /><br /><br /><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>¡Castigado!</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/37397/castigado</link>
        <pubDate>Thu, 06 May 2021 11:13:50 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>Ferreiro91</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">37397@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<p>Tomás, así se llamaba este joven pícaro, el cual atravesaba el Bosque Prohibido en busca de una nueva fechoría, para seguramente, engrosar su gran currículum de travesuras. Su vestimenta iba acorde al calor estival propio de la época: pantalones cortos, camiseta de tirantes blanca, y playeros del mismo color. A sus diez años de edad, el joven ya había alcanzado el metro sesenta; y su sobrepeso era un buen indicador de la cantidad de dulces que engullía a escondidas. Sus rasgos celtas explicaban sus raíces, de pura cepa gallega. Sus cabellos anaranjados le tapaban las puntas de aquellas grandes orejas; sus ojos azulencos parecían dos mares embravecidos; su nariz era chata y gruesa; y su piel blanquecina estaba sutilmente pintada por un incontable número de pecas.&nbsp;</p>
<p><br /></p>
<p>Así fue como Tomás decidió adentrarse en el Bosque Maldito, el cual se encontraba en alguna montaña perdida de la Sierra de los Ancares. Su nombre era, ya de por sí solo, un buen motivo para no adentrarse en su penumbra. Dicha oscuridad venía dada por la abundancia del roble, castaño, y pino, los cuales se entrecruzaban, tal como en una batalla, peleando con sus ramas&nbsp; por apoderarse de los primeros rayos de sol. Mas, la osada y traviesa mente del joven, lo incitaría a adentrarse en la profundidad del bosque, y de esta forma, llegó a una especie de claro, en el cual encontraría un buen motivo para detenerse.</p>
<p><br /></p>
<p>—¡Setas de colores! —exclamó el joven pícaro, mostrando gesto de asombro, a la vez que se agachaba para contemplar más de cerca a los hongos.</p>
<p><br /></p>
<p>Cualquier persona adulta, y con dos dedos de frente, habría evitado tocar aquellos hongos, los cuales estaban coloreados de tonos carmesís y de lunares blancos. Mas, y sin pensárselo dos veces, el muchacho arrancó la seta de entre las hierbas, para finalmente zampársela, mostrando en su deguste un gesto de placer.</p>
<p><br /></p>
<p>Así pues, el niño siguió caminando por el bosque, como si nada, aunque los efectos de aquella seta estaban cocinándose en su interior, llegando el primer síntoma más pronto que tarde.</p>
<p><br /></p>
<p>—¿Quién eres? —preguntó el niño con gesto asustado.</p>
<p><br /></p>
<p>Pues enfrente a él, un gran sapo le bloqueaba el paso. Entre sus grimosos labios, llenos de fístulas y de granos,&nbsp; sostenía una gran pipa. Éste lo miraba con gesto de odio; y aquellos grandes ojos redondos se achinaron al percibir la presencia del joven.&nbsp;</p>
<p><br /></p>
<p>—Soy el sapo Joaquín,&nbsp;</p>
<p>¿qué haces en el Bosque Prohibido?</p>
<p>Verás tú, pillo galopín,</p>
<p>verás como te voy a comer vivo.</p>
<p><br /></p>
<p>La voz del sapo era grave y tosca; y ante los versos de aquel animal, Tomás comenzó a gritar, y huyó de su presencia.</p>
<p><br /></p>
<p>Mas los efectos de las setas empezaron a ser más notorios, y durante la huida, el joven vio rostros demoniacos en los árboles; sus ramas parecían garras de oso, y estas parecían querer atraparlo. Las avispas, las mariposas y las hormigas, se había vuelto gigantes, y sus mandíbulas intentaron comerlo.</p>
<p><br /></p>
<p>—¡Mamaaaaaaa! —gritó el joven, asustado y con el rostro bañado en sus propias lágrimas.</p>
<p><br /></p>
<p>Tras escapar de los insectos gigantes, el joven vio una gran charca, y de repente, una ferviente sensación de sed inundó su paladar. Así pues, el joven se agachó al borde de la charca, y con sus dos manos unidas, comenzó a beber, tal como si llevase días sin probar el líquido de la vida. Sin embargo, el joven bebía y bebía, y por más que bebió, la sensación de sed no desaparecía. Entonces, una enorme salamandra, de más de dos metros de largo, salió de la charca, y lo miró fijamente con aquellos ojos de sangre.</p>
<p><br /></p>
<p>—Hola —le dijo la alimaña, con una voz&nbsp; potente y aguda.</p>
<p><br /></p>
<p>De nuevo el muchacho huyó despavorido de la charca; y cuando estaba cansado ya, de escapar de todos aquellos animales malditos, vio un gran seto. Allí fue donde se escondió el joven; sentado y agarrando sus piernas con ambas manos. Cada vez que pasaba alguna de aquellas bestias, escondía la cabeza entre las piernas. Allí estuvo durante media hora más, tiempo en el cual se hartó de llorar y de suplicar por el fin de aquel suplicio; hasta que escuchó una voz conocida.</p>
<p><br /></p>
<p>—¡Tomaaaaaaaaás!</p>
<p><br /></p>
<p>Era la voz de su madre. Y al escucharla corrió desesperadamente, intentando encontrar a la salvadora de aquella pesadilla. Y la encontró, mas cuando estaba a punto de abrazarse a ella, su progenitora le pegó tal tirón de orejas, que hasta le debió de doler a ella.&nbsp;</p>
<p><br /></p>
<p>—¡Serás granuja! ¡Pasa para casa Tomás! ¡Cuantas veces te he dicho que te portes bien!</p>
<p><br /></p>
<p>¡CASTIGADO!</p>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Video TOXOCARIOSIS, &quot;Un bicho oculto, muy dañino&quot; - Ilustrado por Oswaldo Mejía.</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/37142/video-toxocariosis-un-bicho-oculto-muy-danino-ilustrado-por-oswaldo-mejia</link>
        <pubDate>Wed, 13 Jan 2021 11:36:49 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>OSWALDO</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">37142@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[Este rotafolio, hoy hecho video, se realizó aproximadamente en el año 2005, por iniciativa y gestión del Dr. Ciro Maguiña Vargas y la Dra Judith Breña Chávez. Los diseños e ilustraciones estuvieron a mi cargo.<br /><p><b>Para
ver y leer el post completo…</b></p>

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<a rel="nofollow" href="https://omejiaarteycultura.art/2018/05/19/toxocariosis-un-bicho-oculto-muy-danino/" title="Link: https://omejiaarteycultura.art/2018/05/19/toxocariosis-un-bicho-oculto-muy-danino/"><img alt="TOXOCARIOSIS" src="https://i.ibb.co/XC9yfYL/TOXOCARIOSIS.jpg" title="Image: https://i.ibb.co/XC9yfYL/TOXOCARIOSIS.jpg" /></a>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>La Niña y la Manzana</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/33065/la-nina-y-la-manzana</link>
        <pubDate>Mon, 27 Jul 2015 01:32:45 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>Nubis</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">33065@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[Una niña sale al jardín y ve la manzana en el suelo. La coge y la observa. Alza la vista y recorre las largas ramas del manzano. Imagina desde qué punto ha caído la fruta. Deja la manzana con cuidado en el suelo. Se marcha.<br />
<br />
Vuelve con cola de pegar y un pincel y los deja junto a la manzana. Se marcha. Regresa portando unas escaleras como puede. Paso a paso la carga y levanta contra el árbol, con lo que queda apoyada en una rama. Sonríe. Se vuelve y se sienta junto a la cola y la manzana. Agarra el pincel, abre el bote. Alza la manzana. Empieza a embadurnarla en la parte superior. Decidida, se levanta, se gira y se dirige a las escaleras. Las sube con calma, alargando la mano con la manzana. A la altura de la rama, acerca la mano y logra pegar la manzana. Desciende el camino de escalones. Una vez abajo, mira orgullosa su obra. La vista sigue el trayecto de la manzana cayendo. Plof.<br />
<br />
La niña ha vuelto al jardín, donde la manzana no se ha movido del sitio. Lleva ahora un rollo de cinta americana en la mano, reluciente al sol. Coge la manzana, vuelve a subir las escaleras y, manzana en boca, desenrolla una larga extensión de cinta que pasa por encima de la rama. Con presteza, se pasa el rollo por la mano como un aro y agarra la manzana. La coloca y empieza a envolverla con la cinta para dejarla pegada, muy arrimada a la rama. Termina el trabajo y comienza a bajar. Desde abajo mira y parece satisfecha.<br />
<br />
Se ve el jardín afectado por diferentes filtros de días, noches o nublado, lluvia incluida. Hay una noche de relámpagos, y otro donde una estación se ha confundido de época.<br />
<br />
La niña regresa al jardín y se encuentra algo en el suelo. Le cuesta identificar que es la manzana recubierta por la cinta sucia y desgastada. La fruta está más menuda y de otro color. Eso la alarma y la agarra con cuidado con ambas manos.<br />
<br />
Se ve la manzana sobre una almohada, tapada la parte inferior por una manta. Hay en la mesita un vaso de agua con medicina que burbujea. La niña está a su lado y tiene el termómetro en la mano. Lo clava en la manzana, lo que la traspasa un poco. Espera un momento y saca el termómetro. Lo agita y mira. Parece confusa. Busca por un libro y lo abre. Hojeando, en un momento dado se alarma. Se queda junto a la manzana con la cara tapada entre los brazos, ahogando sollozos.<br />
<br />
En el jardín, pala en mano, ha terminado de enterrar a la manzana. Alguna lágrima se escapa. Una pequeña cruz hecha de palillos pegados con la cola blanca figura donde la tierra removida. La niña se marcha con la cabeza gacha.<br />
<br />
Pasan más filtros, muchos más, tantos que se pierde la cuenta.<br />
<br />
Los filtros se cansan de discurrir.<br />
<br />
Entre la hierba, donde se cuenta que hubo unos palillos, un brote ha surgido y conocido por primera vez al sol, lo que se interpreta que es la voz que le ha ido llamando en la oscuridad. No será el único sol que conocerá y con el que compartirá su vida.]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>La lagrima de Merlín…(Las ocurrencias de Merlín...mi gato)</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/35796/la-lagrima-de-merlin-las-ocurrencias-de-merlin-mi-gato</link>
        <pubDate>Sun, 22 Jul 2018 20:52:52 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>Diabolik</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">35796@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<p>[Relato 3]<br /></p>

<p>En primavera, siempre Merlín se iba a
jugar al jardín, y siempre lo veía correteando una mariposa.</p>

<p>Un día le pregunto, </p>

<p>&nbsp;&nbsp;
- ¿Qué pasa Merlín, con esa pobre mariposa que la correteas sin cesar?</p>

<p>&nbsp;&nbsp;
- ¿Rosita?... – Me contesta.</p>

<p>&nbsp;&nbsp;
- ¿Qué Rosita, Merlín?, jaja</p>

<p>&nbsp;&nbsp;
- La mariposa que correteo, se llama Rosita, y es mi amiga.</p>

<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;Solo es que jugamos a que la atrapo, porque ella me dice que un gato pequeñín como yo es imposible que la atrape y así empezó el juego.</p>

<p>&nbsp;&nbsp;
- Ah!, perdón, creí que querías comértela.</p>

<p>&nbsp;&nbsp;
- ¿Comerla?, no soy insectívoro, jajaja</p>

<p>&nbsp;&nbsp;
- Bueno, pero hay gatos que si lo hacen, y no solo mariposas.</p>

<p>&nbsp;&nbsp;
- Si pero a mí no me hace falta, tú me das esas masitas ricas en forma
de pescadito y con eso </p>

<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
a mí me basta.</p>

<p>&nbsp;&nbsp;
- Además, las mariposas son tan bellas, que me sería imposible
lastimarla, ya que con sus colores me llenan de alegría.</p>

<p>&nbsp;&nbsp;
- ¡Qué bien!, Eres un gato muy bueno, ¿lo sabias?</p>

<p>&nbsp;&nbsp;
- Psss, ¡no solo eso! – Replica - soy extraordinario… - Tirándose patas
para arriba en el césped.</p>

<p>&nbsp;&nbsp;
- Ah, no sabías que eras tan humilde, jajaja</p>

<p>&nbsp;&nbsp;
- Psss,&nbsp; jiji – respondiendo con
una sonrisita.</p>

<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;De repente deja de reír y parándose
rígidamente, empezó a mirar hacia todos lados.</p>

<p>&nbsp;&nbsp;
- ¿Qué pasa Merlín?</p>

<p>&nbsp;&nbsp;
- Shhh, ¿no lo escuchas?</p>

<p>&nbsp;&nbsp;
- ¿Qué Merlín?...no escucho nada…</p>

<p>&nbsp;&nbsp;
- Alguien está pidiendo ayuda y conozco esa voz.</p><p>Entonces sale corriendo hacia el rincón
del jardín, donde están los cosmos, y yo detrás de él gritándole…</p>

<p>&nbsp;&nbsp;
- ¿Qué pasa Merlín?, ¡¿qué pasa?!</p>

<p>Lo veo saltar sobre una araña negra y
grande, que tiene a una mariposa atrapada en su red. </p>

<p>Cuando llego, él está aplastando a la
araña con su pata, me mira y me dice.</p>

<p>&nbsp;&nbsp;
- Por favor saca a Rosita de la telaraña…por favor…</p>

<p>Sin dudar, saco a la mariposa de su
trampa mortal y le voy sacando hilos que todavía tiene pegados de la red.</p>

<p>El mira a la araña que tiene aplastada
con su pata, y le dice.</p>

<p>&nbsp;&nbsp;
-&nbsp; Araña malvada, ¿Qué te hizo
Rosita para que la atrapes?</p>

<p>&nbsp;&nbsp;
- ¡Nada, nada!, pero soy una araña y como insectos como ella, son mi
sustento, tú deberías saberlo. – Dijo la araña con voz sofocada por el peso de
Merlín.</p>

<p>&nbsp;&nbsp;
- No, no lo sé… araña malvada, ¿Por qué comes insectos?, ¿acaso tú no
eres uno?</p>

<p>&nbsp;&nbsp;
- Si lo soy, pero es así como soy y somos los de mi especie, comemos
insectos y las más grandes, aves y animales pequeños…es nuestra naturaleza,
como la tuya comer ratones. – Dijo la araña un poco sorprendida.</p>

<p>&nbsp;&nbsp;
- No araña tonta, yo no como ratones, ni tampoco, mariposas. No soy un
caníbal.</p>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Croac</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/32785/croac</link>
        <pubDate>Sun, 14 Jun 2015 14:14:31 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>Legendario</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">32785@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[Decenas de dioses reunidos en el Olimpo acordaron aquella tarde crear un sapo maravilloso, una criatura con capacidades extraordinarias,  destinado a revertir la maldad del pervertido mundo, de cambiar todo en la faz de la Tierra con su mágico croar, con sus alegres saltos de nenúfar en nenúfar, con su natural alegría y optimismo.<br />
<br />
Fue así que nació Croac, el sapo de la esperanza.<br />
<br />
Pero Croac, a pesar de todas las bendiciones y presagios, heredó los genes de un bisabuelo materno  mediocre, calenturiento y haragán.<br />
<br />
Los cromosomas de Croac, más allá de todas las características mágicas y benditas inducidas por aquellas poderosas divinidades, decidieron quedarse en el pantano de origen,  y croar sensualmente buscando aparearse a menudo con hembras locales ávidas de aventura, eructando con satisfacción cada vez que su larga lengua atrapaba y digería una carnosa libélula.<br />
<br />
Con Croac quedó clara, para todos los dioses, la ley universal de que el ADN es superior a cualquier disposición divina.<br />
<br />
Croac  no modificó nada en el universo, más allá de generar mucho escepticismo en cuanto a la efectividad de los dioses del Olimpo, pero a cambio, creó cientos de atractivos sapitos y sapitas que alegraron sexualmente por muchas generaciones  aquel agradable pantano perdido en el maravilloso trópico terrestre.]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Extraño asesinato rural</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/32973/extrano-asesinato-rural</link>
        <pubDate>Tue, 14 Jul 2015 12:27:46 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>Legendario</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">32973@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[Para el inspector Rupert Von Kuyf no cabía la menor duda:<br />
<br />
Clarabella, la vaca pinta, era la autora intelectual de aquel horrendo asesinato.<br />
<br />
Era obvio que con su dulce mirada de rumiante amigable y su rítmico rabo espantamoscas, ella había convencido a Hans, el granjero, de que Klaus, el ordeñador, era amante de Klarisa, su amada esposa.<br />
<br />
La prueba contundente de que Hans había asesinado brutalmente a la infiel pareja humana inducido por la perversa res, era un pedazo de alfalfa semimasticada en la escena del crimen.<br />
<br />
El juez revisó el caso detalladamente, y encontró que la vaca tenía antecedentes criminales. Fue condenada a muerte.<br />
<br />
Hans, el granjero, reconoció el crimen habiendo sido influenciado por Clarabella. Por considerarse un asesinato pasional inducido, su condena fue menor: veinte años de cárcel.<br />
<br />
El inspector Rupert Von Kuyf recibió mención honorífica de la policía rural alemana, y el juez fue inmediatamente ascendido a magistrado.<br />
<br />
La granja de Hans sin Hans, sin Clarabella, sin Klaus y sin Klarisa, es actualmente un desastre económico que ha dejado sin leche a decenas de hogares de la región, pero en ese aspecto la prensa alemana mantiene absoluto silencio por razones que aún están por esclarecerse.]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Lebenxjaunach</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/32621/lebenxjaunach</link>
        <pubDate>Tue, 26 May 2015 22:03:53 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>Legendario</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">32621@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[  Fue creado como personaje literario principal para un cuento que no se había completado, imaginado por un duende alcoholizado muy creativo en la aldea de los Xjaunach, por lo que se le bautizó como “<i>el engrendo alcohólico de la aldea de los Xjaunach</i>”, o sea, Lebenxjaunach, en el dialecto local.<br />
   <br />
  Era un personaje interesante en muchos aspectos, pero el duende borracho olvidó inmediatamente para qué lo había generado, y entonces lo arrumbó en un viejo cuaderno mohoso que servía como borrador de lo inútil.<br />
   <br />
  En nuestro mundo tan reglamentado por los absurdos científicos, un personaje inédito atrapado en un cuaderno mohoso olvidado en un cajón por un duende alcohólico, estaría resignado a quedarse ahí para siempre, pero eso no ocurre afortunadamente en la aldea de los Xjaunach, en donde el único duende que pretendió esclavizarlos con la rigidez de las leyes científicas fue condenado a engordar hasta reventar.<br />
   <br />
  En el caso de  Lebenxjaunach, las cosas salieron afortunadamente de otra manera, gracias a que existía Anajxcua, la hormiga mágica que se nutría de moho de cuadernos abandonados. <br />
   <br />
  Una tarde en que ella exploraba el cajón en busca de nutrientes para sus compañeras, se dio cuenta de que había alguien ahí atrapado. Movió párrafos, frases, renglones y palabras en el cuaderno, hasta que encontró a Lebenxjaunach acurrucado tras de un punto y una coma.<br />
   <br />
  La hormiga se presentó ante el ser de tinta, que de verdad se veía desnutrido por el abandono, y decidió alimentarlo con mohos mágicos de los que abundaban en aquel cajón.<br />
   <br />
  De esa manera, Lebenxjaunach pasó de ser un personaje de cuento inconcluso y olvidado, a ser una criatura viva de carne y hueso (aunque la carne y los huesos de los duendes son de naturaleza muy diferente a los de los humanos).<br />
   <br />
  Ya liberado de aquel viejo cuaderno carcelario, pudo leer con calma el borrador inconcluso del cuento para el cual había sido concebido, y así entendió su situación  en esa historia, y, por ende, en el nuevo papel que emprendería en la vida real (no queda muy claro para nadie qué es la vida real, pero todos la asumimos como si ella fuera de nuestra propiedad).<br />
   <br />
  Lo primero que hizo el magnánimo Lebenxjaunach –tras de agradecer a Anajxcua, la hormiga por revivirlo- fue completar el cuento, pues había en él otros personajes atrapados sin razón existencial. <br />
   <br />
  De esta manera todos quedaron liberados y pudieron tener vida propia.<br />
   <br />
  Después, por su naturaleza noble, Lebenxjaunach se presentó ante el duende alcoholizado que lo había creado, para darle las gracias por la idea de concebirlo. Le llevó una manta para abrigarlo y unas pantuflas para que estuviese cómodo, y después le preparó un brebaje parecido al té para sacarlo de su borrachera soporífera.<br />
   <br />
  Una vez cumplidos todos los protocolos y adeudos afectivos con los seres a quienes debía algo en su incipiente existencia, se convirtió en un individuo normal de la aldea Xjaunach, dedicándose a alimentar altruistamente a las hormigas huérfanas, a cultivar setas fibrosas para elaborar cuerdas de violines mágicos, y sobre todo, a su gran afición: coleccionar bellotas irisadas de los esplendorosos árboles luminosos que rodeaban su hermosa aldea, sin estorbosos científicos que la echasen a perder con teoremas, hipótesis, teorías y conclusiones absolutas que nadie, en ese encantador lugar, necesitaba.<br />
   <br />
   <br />
   <br />
   <br />
  ]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>WEBTURAS.CLUB</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/35367/webturas-club</link>
        <pubDate>Tue, 25 Jul 2017 16:04:54 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>LUISR</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">35367@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[Os invito a visitar esta web, donde encontraréis un nuevo formato de libros&nbsp;que, aunque&nbsp;destinados en especial al público juvenil, creo que pueden entretener a cualquiera. No avanzo nada porque lo mejor es descubrirlo por uno mismo. Lo que está publicado hasta el momento es gratis y sin necesidad de registrarse. Espero que os sorprenda.<br /><code>http://webturas.club</code><br />Saludos,<br />Luis.]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>La pandilla del Pulgas</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/32754/la-pandilla-del-pulgas</link>
        <pubDate>Wed, 10 Jun 2015 17:30:37 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>Legendario</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">32754@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[Aquel frío y lluvioso anochecer, el Tuerto divisó con su único ojo a un cachorro pequeño de color gris. Le llamó la atención el que estuviese solo tan tarde y con ese clima, así que se acercó a él para preguntarle si estaba perdido.<br />
<br />
“Sí, me perdí hace dos días”, contestó el cachorro un poco temeroso, justo cuando un raudo autobús lo salpicaba, quedando a la vista su color original, que no era gris, sino blanco con manchas negras.<br />
<br />
“Pero si eres un dálmata, un cachorro fino, ¡qué caray!”, respondió el Tuerto.<br />
<br />
Para darle tranquilidad al cachorro, el Tuerto le meneó el rabo en señal de amistad, a lo que el pequeño dálmata respondió con un ladrido suave de agradecimiento.<br />
<br />
“No puedes andar solo por estas calles llenas de humanos malvados, pequeño. Te van a robar y entonces  jamás volverás con tus amos.”, le dijo el Tuerto. “Debes tener frío y hambre, así que te ofrezco que vengas con nosotros a pasar la noche, y mañana te ayudaremos a buscar tu hogar.”<br />
<br />
“Sí, te lo agradezco, pero ¿a quiénes te refieres con “nosotros”?, preguntó el cachorro.<br />
<br />
“Yo pertenezco a una manada de perros callejeros que llamamos la pandilla del Pulgas.”, contestó el Tuerto. “Somos tres perros amigos que nos protegemos, nos calentamos, compartimos la comida y las aventuras: el Pulgas, que es nuestro líder; yo, el Tuerto; y el Sarniento.”<br />
<br />
“Nos gusta ser amigables con otros perros y con los humanos, pero a veces la vida no es así de sencilla, así que hemos hecho creer a todos que somos malvados, bravos y mordedores”, continuó el Tuerto.<br />
<br />
“Pero basta de pláticas. Vamos con mis amigos para darte algo de comer y prepararnos para la fría noche que se acerca. Ya mañana trataremos de encontrar tu casa,”  concluyó antes de emprender la marcha sobre los oscuros callejones del barrio.<br />
<br />
Enseguida llegaron a un lugar tenebroso, lleno de cajas y desperdicios, y ahí estaban el Pulgas, rascándose como siempre, y el Sarniento, lamiéndose sus costados.<br />
<br />
El Tuerto les contó que había hallado a ese principito dálmata extraviado, y que le había propuesto pasar juntos esa fría noche, para que la mañana siguiente, con los rayos del sol, fuesen a buscar a sus amos.<br />
<br />
El Pulgas y el Sarniento dieron la bienvenida al cachorro, y le preguntaron su nombre.<br />
<br />
“En casa me llaman Yahoo, pero no me gusta”, respondió el pequeño.<br />
<br />
“Pues bien”, dijo el Pulgas: “Para nosotros serás el Manchitas.”<br />
<br />
Mientras tanto, el Sarniento había ya sacado de su escondite unos trozos de carne en buen estado que había encontrado ese día en el basurero, y así los cuatro amigos cenaron agradablemente mientras contaban sus aventuras del día. Al rato todos se echaron en el piso y protegieron con sus cuerpos al “Manchitas”, que, muerto de frío, agradeció el detalle.<br />
<br />
Con los primeros rayos del sol, los cuatro perros se despertaron. Después de estirarse, rascarse y lamerse, emprendieron camino, dirigidos por el Pulgas.<br />
<br />
“¿Hacia dónde vamos?” preguntó el Manchitas.<br />
<br />
Sarniento le respondió: “Vamos al barrio rico, porque ahí debes pertenecer. Nosotros vamos poco por ahí, porque en ese lugar la gente no nos quiere, y tampoco hay basureros en la calle para alimentarnos, pero enseguida reconocerás tu casa, y tus amos estarán felices de verte de nuevo.”<br />
<br />
Después de un buen rato de caminata, la pandilla del Pulgas y su pequeño amigo extraviado entraron en las calles limpias, arboladas y con el pasto recortado.<br />
<br />
Pronto el Manchitas reconoció el parque, y salió corriendo en dirección a su casa. Tras de él fueron los demás perros, para asegurarse de que el cachorro fuese bien recibido.<br />
<br />
De pronto se abrió la elegante puerta de aquella mansión, y un hombre abrazó al cachorro que movía el rabo feliz de haber vuelto con su amo.<br />
<br />
Pero éste, al ver a los tres perros callejeros cerca, tomó una piedra y se las lanzó para ahuyentarlos.<br />
<br />
Entonces, el Manchitas le ladró indignado, y de nuevo salió corriendo a toda velocidad en busca de sus amigos caninos.<br />
<br />
Los alcanzó ya fuera del barrio rico, para sorpresa de éstos, que pensaban que, a pesar de esas vicisitudes, había decidido regresar a su hogar.<br />
<br />
Se sorprendieron cuando el Manchitas les dijo: “No estoy dispuesto a vivir en una casa en donde mis amigos no son bien recibidos. Prefiero comer carne cruda, estar mojado, pasar frío y dormir sobre el pavimento junto a vosotros, a vivir en una casa rica con todas las comodidades con esa clase de humanos que realmente no aman a los perros.”<br />
<br />
Dicho lo anterior, el Manchitas aceleró el paso hacia el barrio pobre en donde vivían sus amigos.<br />
<br />
Esa tarde, en el barrio pobre, a nombre del Sarniento y del Tuerto, el Pulgas dijo al Manchitas: “¡Bienvenido a nuestra pandilla, amigo. Eres un cachorro noble y con un gran corazón. Tienes mucho que aprender de la vida, pero eres de excelente casta y te aseguramos que con nosotros te harás un perro de bien!  ¡Nos has ganado!”<br />
<br />
Cuatro rabos se movieron simultáneamente durante un rato en aquel sombreado callejón al este de la ciudad.]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>La casa-cuna de los pequeños cuentos</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/32867/la-casa-cuna-de-los-pequenos-cuentos</link>
        <pubDate>Fri, 26 Jun 2015 13:02:40 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>Legendario</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">32867@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[Era un lugar aparentemente afortunado.<br />
<br />
Una vez que los pequeños cuentos eran concebidos por sus autores, eran entregados a las musas que cuidaban de ellos, que los arropaban y mimaban, que los nutrían con ideas y personajes, que los llenaban de párrafos y de buena ortografía, de argumentos y tramas, de ilusiones.<br />
<br />
Ahí, con las atenciones y los cuidados de esas dulces divinidades de excelentes manos, los pequeños cuentos se desarrollaban. Unos estaban listos enseguida: eran precoces y avispados; otros tardaban semanas o meses en pedir que les permitieran ser editados. Los había mejores y peores, pero todos éstos tenían una razón de ser, que era alegrar y entretener a los lectores.<br />
<br />
Pero otros se quedaban ahí para siempre, pues sus autores los habían olvidado, o no habían sabido como terminarlos, o simplemente no eran graciosos o interesantes.<br />
<br />
Antes, estos cuentos sin opciones –lamentablemente huérfanos literarios sin ningún futuro-  simplemente se quedaban en el tintero, pero la tecnología  cambia a pasos agigantados: hoy casi todas estas infelices criaturas nonatas residen en carpetas y archivos abandonados en memorias electrónicas llamadas USBs.<br />
<br />
Tarde o temprano, esos USBs son destruidos, arrojados a la basura, o simplemente borrados, para así dar espacio a otros pequeños cuentos que, con un poco de suerte, tras de residir temporalmente en la casa cuna, encontrarán lectores que los admiren y aplaudan.]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>CONCURSO  &quot;Creadores Escolares: DE LITERATURA&quot;</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/33910/concurso-creadores-escolares-de-literatura</link>
        <pubDate>Mon, 15 Feb 2016 11:42:31 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>jenn</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">33910@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[Hola a todos...!!<br />
<br />
Bueno os quería invitar a que participéis en un concurso de Literatura que estamos promocionando los de ROOKIEBOX, habrá muchos premios y ademas mucha gente conocerá vuestros trabajos, personas e instituciones involucradas en la literatura, espero que os animáis a participar. Un dato mas, uno de los requisitos es que tengáis entre 14 y 18 años.<br />
Debajo os dejo el link de la pagina con todas las instrucciones.<br />
Si tenéis dudas os dejo mi correo, <a rel="nofollow" href="mailto:fiorelacastro21@gmail.com">fiorelacastro21@gmail.com</a><br />
<br />
<a href="http://www.rookiebox.com/concurso.aspx?cid=64102567b3c24931832c8d8880c1f671" rel="nofollow">http://www.rookiebox.com/concurso.aspx?cid=64102567b3c24931832c8d8880c1f671</a><br />
<br />
Gracias, saludos a todos <img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smiley.png" title="=)" alt="=)" height="20" />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>El alacrán bondadoso</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/32656/el-alacran-bondadoso</link>
        <pubDate>Sat, 30 May 2015 17:03:49 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>Legendario</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">32656@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[Su amorosa madre depositó aquel huevecillo con mucho cariño e ilusiones en una grieta inalcanzable para los predadores, esperando que de él surgiese un alacrán de bien, o sea, un ejemplar con todas las características positivas de su especie: rápido, discreto, grande, muy venenoso…<br />
<br />
Gacilo nació una fría mañana en aquel hostil desierto. Como era muy pequeñín, su instinto le dijo que permaneciese en la grieta junto a sus hermanos ya nacidos y con los otros huevecillos que estaban por reventar.<br />
<br />
Él no lo sabía todavía, pero sus genes le permitirían algún día –de lograr sobrevivir a tantos predadores de la región- ser rápido, discreto, grande y muy venenoso.<br />
<br />
Pero lo que nadie imaginaba –y que se le manifestó desde el primer día- fue el enorme afecto que sentía por sus hermanos en la grieta. Estaba feliz rodeado por ellos. Gacilo era un alacrán amoroso y tierno.<br />
<br />
Inmediatamente asumió la responsabilidad de cuidar los huevecillos-hermanos, además de advertir a los demás alacranes de su camada que fueran cautos al salir de la grieta, porque algo en su interior le decía que afuera había muchos enemigos.<br />
<br />
Los hermanos enseguida captaron que Gacilo era excepcional, y decidieron que debería cuidar los huevecillos hasta que todos ellos rompiesen, y después velar por los recién nacidos hasta que estuviesen listos para salir de la grieta. A cambio de eso, todos le llevaban moscas y arañas para que comiese.<br />
<br />
Pasó el tiempo. Todos los huevecillos rompieron, y sus hermanos menores se hicieron grandes, al igual que Gacilo, por lo que le llegó la hora de salir de la grieta a ganarse la vida como cualquier otro alacrán.<br />
<br />
Los hermanos, que lo querían mucho en reciprocidad al enorme afecto que era capaz de brindar, le dieron la bienvenida al mundo de los alacranes adultos.<br />
<br />
Pero había un problema con Gacilo: era demasiado bueno para actuar como predador. Su conciencia le prohibía cazar, y mucho más utilizar su veneno. Esto constituía un grave problema, y nuestro amigo empezó a desnutrirse.<br />
<br />
Cuando desfallecía de hambre, un pájaro que lo había observado de tiempo atrás, decidió llevarlo en su pico con cuidado hasta un monasterio cercano. Lo dejó en el marco de una ventana al anochecer.<br />
<br />
Muy temprano a la mañana siguiente, un monje budista lo descubrió, dándose cuenta de que estaba al borde de la inanición. Lo tomó con cuidado y le dio unas semillas nutritivas que encantaron a Gacilo. Milagrosamente logró sobrevivir con una dieta vegetariana.<br />
<br />
Días después, Gacilo corría por todos lados dentro de aquel extraño lugar rodeado de enormes criaturas bondadosas sin pelo y vestidas con túnica color naranja.<br />
<br />
Por las mañanas, siempre encontraba en su plato una variedad de semillas que le encantaban y lo nutrían.<br />
<br />
Convivía con un pájaro que tenía un ala rota y con un gato cojo. Ambos lo apreciaban mucho, porque sabían de sobra que era un alacrán bueno, cargado de un veneno peligroso que jamás en su vida habría de utilizar.<br />
<br />
Por su forma de ser cariñosa, se volvió la mascota favorita de los monjes.<br />
<br />
Tuvo relaciones con una alacrana hermosa que vivía en el patio del monasterio, y cuentan que con ella tuvo muchos hijitos, todos protegidos por los religiosos.<br />
<br />
Murió de anciano, sin jamás haber odiado a ningún ser en este planeta y sin haber utilizado su veneno. Los monjes dieron merecidamente a Gacilo el mejor entierro que jamás tuvo alacrán alguno en este mundo, en una pequeña urna de cristal que fue depositada en el altar principal, junto a la imponente escultura dorada de Buda que protegía aquel monasterio.]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>la princesa y el lacayo</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/33667/la-princesa-y-el-lacayo</link>
        <pubDate>Sat, 19 Dec 2015 06:51:38 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>JavierBe</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">33667@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[-<br />
<br />
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<br />
<br />
El edicto del rey no podía pasardesapercibido, la mano de la princesa estaba en juego y era una invitaciónabierta a cualquier persona, sea pobre, rico, monarca, lacayo, príncipe ogendarme, la invitación era abierta a todos, solamente se pedía una cosa:ofrecer algo de gran valor a la princesa. <br />
<br />
 La invitación no pasó sin levantar emocionesen el pueblo y sus alrededores, cientos de personas hacían una enorme fila paraprobar oportunidad con cualquier objeto de valor, y uno por uno desfilabandelante del rey demostrando sus mejores presentes, las piedras preciosas no sehicieron esperar, rubíes, diamantes, cofres llenos de tesoros de incalculablevalor se aguardaban en las filas de tan nutrido grupo de simpatizantes, losmenos afortunados llevaban consigo animales, frutos y semillas de la másexquisita cosecha con el afán de agradar a la princesa y al Rey.<br />
<br />
Entre todos los pretendientes, se encontraba una figura, desde lo lejos destacaba por la singularidad de suvestimenta, andrajosas ropas desgastadas por el tiempo, una piel quemada por elcalor del sol, mirada firme y aspecto pulcro, características que desentonabanenormemente con el gentío ataviado de prendas lujosas y pompa descomunal. Sobretodo, iba ligero de carga, llevaba tan solo una bolsa, similar a las empleadaspor algunos campesinos al ir a trabajar al campo. <br />
<br />
<br />
Avanzó entre las gruesas paredesdel castillo, una alfombra roja se mantenía bajo sus pies, dirigiéndolo hastael lugar donde el rey y la princesa se encontraban. Los monarcas, al verlollegar giraron para verse mutuamente, pues su desconcierto era tal, que nosabían que esperar. Poco a poco se fue acercando, hasta estar frente a ellos ycolocando una rodilla en el suelo, exclamó: <br />
<br />
-Hermosa princesa, honorablemonarca, he venido a presentarme como ofrenda de sacrificio, puesto que soypobre y no poseo riqueza alguna, ni tierras, ni animales, tampoco piedraspreciosas como muchos de los consortes que he visto desfilar éste día, noobstante, tengo un corazón puro para ofrecer, y para demostrar su valía, hevenido a demostrar el amor que a la princesa tengo.<br />
<br />
                Laprincesa miró al lacayo con rostro de intriga, el rey reflejaba mirada dedesconfianza, lentamente los guardias comenzaron a acercarse al lacayo, ya quecomenzaron a ver la incomodidad que entre los presentes se estaba suscitando,sin embargo, la princesa se puso de pie y con aire de autoridad exclamó:<br />
<br />
                -Dejadloterminar. Por favor, ponte de pie, y termina de ofrecer tu presente.<br />
<br />
                Ellacayo se puso de pie, extendió la mano en dirección a la princesa y continuó:<br />
<br />
                -Hermosaprincesa, puesto que no poseo más que éste cuerpo, te ofreceré cien días desacrificio, me colocaré en las afueras del castillo, permaneceré ahí, el anhelode tu amor será suficiente alimento para darme fuerzas, estaré sin más alimentoque el agua de lluvia que guardaré en éste recipiente. –de inmediato sacó entresu morral un frasco vacío. –aquí guardaré el agua que la naturaleza me regalarápara que éste cuerpo sobreviva a tan noble tarea de amar, solo te pido, que sialguna gracia hallo en tus ojos, me demuestres con un acto de amordesinteresado, que serás capaz de amarme, como yo lo soy contigo. <br />
<br />
                Entrelos presente se hizo un enorme silencio, la princesa bajó la mirada y aceptó, deinmediato el rey suspendió la larga fila, hasta que transcurran los cien días,en los que el lacayo presentaría su tributo.<br />
<br />
El lacayo fue entonces acompañadopor los demás al lugar en donde cumpliría su dote, justo frente a la ventana dela habitación de la princesa.<br />
<br />
De ésta manera comenzaron atranscurrir los días, al principio, todos estaban escépticos, pues decían;pronto se rendirá. Pero conforme el tiempo pasó, el fiel amante resistiócalores intensos, noches frías, había incluso ocasiones en las que el aguallegaba a escasear, pero siempre le reconfortaba saber que al amanecer, aquellasilueta, se colocaría en la ventana para darle nuevas fuerzas, en más de unaocasión, la princesa saludó al pretendiente, dando así una nueva esperanza alamor. <br />
<br />
Cincuenta días, la gente ya seasombraba de ver un carácter tan templado y decidido. <br />
<br />
Setenta días, varios de lospretendientes comenzaron a retirarse, pues pensaron que ya ni siquiera tendríanoportunidad de presentar sus regalos a la princesa.<br />
<br />
Noventa días, la gente del pueblocomenzó a animar al decidido varón, pues reconocían el coraje mostrado, dentrodel palacio, la princesa estaba asombrada de semejante sacrificio.<br />
<br />
Noventa y siete días.<br />
<br />
Noventa y ocho<br />
<br />
Noventa y nueve días. El puebloentero salió a hacer una cuenta regresiva del tiempo que faltaba para que elplazo se cumpliese y tuvieran un nuevo monarca. <br />
<br />
Diez horas, todos estaban yafuera de sus casas, rodeando al que ya consideraban como el nuevo rey.<br />
<br />
Siete horas, los niños aplaudíany todos entonaban una canción: Tenemos Rey, fuerte y valeroso, más decidido queun oso, más fuerte que un leopardo, mas temerario que una lechuza, ese esnuestro Rey. <br />
<br />
Cuatro horas, la gente no podíaesperar más, varios comenzaron a planear los arreglos y se aseguraban de estarpresentes en la boda del Rey.<br />
<br />
Dos horas, la princesa en subalcón, miraba maravillada aquel espectáculo, la gente alrededor del hombregritaba, ovacionaba, todos estaban muy contentos pues por primera vez en lahistoria uno de los suyos sería el Rey, ya no habría mas injusticia, ni máshambre,  dentro de muy poco, todospodrían ir al palacio, visitar al Rey y la Reyna y por si fuera poco, éstesería su amigo, uno de los suyos, un lacayo, un sirviente.<br />
<br />
Entonces, pasó, dentro de todo elgentío, y faltando solamente una hora para que el plazo sea cumplido, aquelaguerrido amante, se puso de pie; dirigió sus ojos a la princesa, y así, sindecir media palabra, se dio media vuelta y se fue lejos de ahí. <br />
<br />
La muchedumbre quedó totalmentedesconcertada, todos se preguntaban qué estaba pasando, entonces, un niño, quedesde hacía tiempo estaba echándole porras, lo alcanzó corriendo y le preguntó:¿Qué pasó? ¿Por qué abandonaste todo cuando estabas tan cerca de lograrlo?¿Acaso estás consiente de  todo lo quehas perdido? En muy pocos momentos serías el Rey. <br />
<br />
El lacayo se detuvo, giró hacíadonde estaba el menor, bajó hasta quedar de la misma altura. Miró al niño y sosteniendosu mano entre las suyas le dijo: niño, ni el amor, ni el dinero se mendigan, elprimero se gana y por el segundo se trabaja, es verdad, yo estuve ahí, parademostrarle que soy capaz de amarla sin importarme nada más, pero ella, no fuecapaz de ahorrarme un solo día de sufrimiento, ni siquiera una hora. ¿Cómo puedoestar seguro que será capaz de corresponder a mi amor?<br />
<br />
Podemos amar hasta dondequeramos, pero no podemos hacer que los demás nos amen como queremos. Y sinuestras expectativas de amor no son cumplidas… ¿Por qué seguir en el mismo camino?]]>
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        <title>Novela por entregas: Alejandro holgazán</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/33320/novela-por-entregas-alejandro-holgazan</link>
        <pubDate>Tue, 29 Sep 2015 15:23:18 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>Ellorian</dc:creator>
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        <description><![CDATA[Buenas tardes, os presento la obra <a href="http://www.mundocuento.net/libros-infantiles-alejandro-holgaz%C3%A1n/" rel="nofollow">Alejandro holgazán</a>, podéis acceder a través del enlace.<br />
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Sinopsis:<br />
Imagina un mundo en el que un libro abierto puede atraerte de tal  manera que te absorba y formes parte de él. Podrías correr por sus  paisajes a través de las páginas y descubrir la historia como     un personaje más.<br />
<br />
Puede dar miedo, sobre todo si en el cuento hay brujas o dragones.  Ahora imagina que personajes de otros libros se han unido a ti para  ayudarte en tu aventura. ¿Suena divertido,     verdad?<br />
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¡Descubre el mundo de Alejandro holgazán y sus personajes!<br />
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        <title>El parto del cuento</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/32997/el-parto-del-cuento</link>
        <pubDate>Fri, 17 Jul 2015 13:11:13 +0000</pubDate>
        <category>Infantil y Juvenil</category>
        <dc:creator>Legendario</dc:creator>
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        <description><![CDATA[El cuento se negaba a nacer. Tenía ya un retraso de varias semanas y había mucha preocupación en el entorno.<br />
<br />
La presión empezaba desde la librería, pues los asiduos lectores dependían obsesivamente del cuento de cada semana de aquel prestigiado autor. El gerente de esa empresa recibía muchas llamadas diarias, algunas francamente ofensivas y alarmantes.<br />
<br />
Este hombre, consciente de la peligrosidad de los fanáticos lectores voraces que aquel autor había generado, descargaba su angustia con el director de la editorial, quien a su vez se sentía impotente ante lo que estaba ocurriendo.<br />
<br />
Como su obligación profesional le indicaba, no pasaba un día sin que éste llamase por teléfono al autor, quien también estaba desesperado y presionadísimo, pero el cuento estaba de alguna manera atorado, a pesar de todo lo que esto implicaba para tanta gente.<br />
<br />
El autor -también consciente de las implicaciones- presionaba a cada minuto a la impotente musa, quien ya estaba aburrida de buscar opciones, pero el cuento seguía atorado.<br />
<br />
En el mundo creativo neuronal de aquel genial escritor (en donde los cuentos se gestan, algo así como el útero literario), el cuento ya estaba listo, pero algo extraño impedía su parto.<br />
<br />
A modo de <i>fórceps</i>, el autor, la musa y la mayoría de los personajes  del cuento pujaban y empujaban hacia afuera, pero algo muy poderoso anulaba sus enormes esfuerzos, y el cuento ni siquiera asomaba la cabeza.<br />
<br />
Fue entonces cuando Joseph Marriot, el personaje que hacía las veces de brillante detective en el cuento, decidió investigar la causa del problema.<br />
<br />
Empezó interrogando a varios personajes de la mala vida que figuraban en la trama, y esto enseguida lo llevó a Gregory, el turbio y mal encarado soplón que aparecía en la página 46 del cuento.<br />
<br />
Lo que éste confesó tras un cuantioso soborno de Joseph, fue relevante: quien impedía el nacimiento del cuento era Matheus, el villano de la historia, quien recurría a todos sus cómplices para frenar el esperado nacimiento literario.<br />
<br />
El detective decidió acercarse al barrio en donde Matheus vivía, y fue entonces que lo encontró en plena flagrancia: era efectivamente él quien no quería que la obra saliese a la luz…y sus razones tenía.<br />
<br />
Tras un rato de mutuas amenazas de muerte y amagos con armas, Matheus hizo su confesión:<br />
<br />
El autor del cuento le había asignado un papel de malvado que a él no correspondía. Él reconocía ser ladronzuelo y estafador, pero no era un asesino, por lo que no quería que la humanidad lectora lo recordase eternamente como un sicario inhumano.<br />
<br />
Tras varias horas de negociaciones, Joseph, el detective, contactó al autor con una propuesta de solución:<br />
<br />
El cuarto párrafo de la página 56 debería ser modificado para que los lectores comprendieran que Matheus era un buen hombre a quien la vida había llevado a cometer un asesinato; y en el tercer párrafo de la siguiente página debería aparecer su confesión ante su esposa con un profundo arrepentimiento por el asesinato cometido.<br />
<br />
El autor aceptó las justas enmiendas, y Matheus, el asesino, fue reivindicado como un buen hombre acorralado por la vida.<br />
<br />
En menos de un día, el esperado cuento estaba en la librería.<br />
<br />
Matheus cambió completamente su semblante literario, y la mayoría de los lectores comprendió que a veces la vida resulta demasiado complicada para algunas personas.]]>
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