<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom">
    <channel>
        <title>Erótica — Foro de Literatura</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/</link>
        <pubDate>Thu, 25 Jun 2026 02:50:56 +0000</pubDate>
        <language>es</language>
            <description>Erótica — Foro de Literatura</description>
    <atom:link href="https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/categories/erotica/feed.rss" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
        <title>Soñé lo que quería que ocurriese</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41478/sone-lo-que-queria-que-ocurriese</link>
        <pubDate>Sat, 23 May 2026 11:45:07 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41478@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><div>A veces, los sueños superan a la realidad, y es precisamente por esto que el desencanto al despertar a la realidad es grande.<br /><div><div><div><div><br /></div></div></div></div><img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/bc/pk5ov6em0e9h.png" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/bc/pk5ov6em0e9h.png" /><br /></div><br /><div><strong>Soñé lo que quería que ocurriese</strong></div><br />Subí las escaleras hasta llegar a su estudio de pintura. La puerta estaba entreabierta. El olor a óleo mezclado con el aroma del café, me daban la bienvenida.<br /><br />Me gustaba estar allí. En cada rincón sentía su presencia. Me bastaba con ver sus obras y sus cuadros para darme cuenta de la pasión que escondía su corazón y que se esmeraba en ocultar bajo una fachada de un hombre frío, que lo alejaba de la posibilidad de ser el amante perfecto que toda mujer desea tener en su cama.<br /><br />Me estremecía recordando sus besos, suaves y provocadores, sabiendo cómo despertar la pasión que había en mi interior, y que hacía que me convirtiese en presa de su deseo.<br /><br />Me fascinaba sentir su osadía por ver mi cuerpo suyo, el mismo cuerpo que él moldeaba como la arcilla entre sus dedos hasta dejarme abandonada a una pasión que enloquecía todos mis sentidos y adormecía mi voluntad.<br /><br />Súbitamente, mis ojos se iban a un lienzo que había en un caballete. Era la primera vez que lo veía. El color de los cojines parecía no encajar con la sexualidad que irradiaba la mujer, ni con el fuego de su mirada, que pedía Amor a gritos para saciar el deseo que se veía a flor de piel. Cerré los ojos y pensé...<br /><br />Lo único que cubría mi cuerpo era una bata verde de felpa pero que no conseguía ocultar la pasión que latía en mis adentros. Podía escuchar mis latidos golpeándome el pecho, y recordándome con ellos la locura que estaba a punto de cometer.<br /><br />Entonces lo vi y me estremecí bajo la llama de su mirada. Se me acercó despacio y puso las manos en mis hombros. Quedé atrapada en la hondura de sus ojos. Sabía que estaba jugando con fuego, pero eso no me importaba.<br /><br />Yo quería quemarme, deseaba quemarme, arder viva en las diablas llamas de las manos que deshacían vehementemente el nudo que protegía mi intimidad. No podía controlar mi respiración. Mis pechos subían y bajaban en una palmaria invitación a ser acariciados, besados, pero, hasta ese momento, sólo su mirada viajaba por mi cuerpo, hasta pararse en la hendidura que escondía el epicentro de su deseo.<br /><br />Me acomodó entre unos cojines rojos, pero sin apartar sus ojos de los míos. Deslizó sus dedos sobre mi piel en un desplazamiento tan sensual como atrevido, el cual me iba apartando de la realidad.<br /><br />Lamió mis pezones hasta dejarlos de punta, clamando sus mimos. Siguió por mi vientre hasta pararse en el cráter de mi pasión. Con mano experta acarició mi cráter carnoso, hasta humedecerlo entero.<br /><br />Le pedí que me hiciera suya. Quería sentir su excitación al rozar mi vientre y traspasando la barrera donde el calor se hace candela. Quise acariciarlo, pero me cogió de la muñeca y me dijo:<br /><br />-Aún no. Ahora sólo quiero ver lo que mis dedos son capaces de hacerte sentir.<br /><br />Me dejé llevar por sus besos, hasta entrar en un mundo indescifrable de sensaciones, en donde los gemidos son la única forma de aplacar el torrente de placer que inunda cada poro de la piel.<br /><br />Más tranquila, volví a pedirle que me poseyera. Necesitaba sentir su cuerpo moviéndose al mismo compás que el mío, atormentándonos y regocijándonos en lo que pudiéramos sentir. No aceptó. Se alejó y se ocultó detrás del lienzo y siguió con su tarea, una tarea que se me hacía interminable.<br /><br />Cuando creí que no podía soportar más su ausencia, dejó, parsimonioso, el pincel sobre el taburete y se unió a mí y a mi deseo de navegar juntos en las aguas turbulentas de la pasión, que amenazaban con devorarnos, si es que no hacíamos algo por evitarlo.<br /><br />Seguía yo mirando el lienzo. Sabía que él aparecería con sus pantalones vaqueros y su camisa verde de cuadros.<br /><br />Un cosquilleo en el estómago me anunciaba que ya estaba junto a mí. Al darme la vuelta, me tropecé con sus ojos. Nuestras manos se entrelazaban y rompían el espacio que nos separaba. No hablábamos. Nuestros cuerpos se entendían solos.<br /><br />Abrí mi boca y él con su lengua exploró cada rincón de la mía, jugando con mis labios. Los besaba como queriendo ser perdonado por este juego que, lejos de herir, me daba placer.<br /><br />Sus besos hacían camino en mi cuello mientras sus manos quitaban la barrera que cubría mi piel. Chupaba mis pechos, atrapándolos después su boca, mordiéndolos. Yo no pedía clemencia, quería más...<br /><br />Fui quitándole la ropa. Primero, la camisa, que desabotoné hasta ver su torso, que besé repetidamente, dejando con mis dientes la huella de mi pasión. Después, los vaqueros y los calzoncillos.<br /><br />Sentía sus manos deslizarse por mis muslos hasta pararse en el charco de mi sexo, para explorarme con una devastadora intimidad que conseguía que mi cuerpo respondiese a semejante embestida.<br /><br />Los dos teníamos prisa por satisfacer la ansia animal que teníamos a flor de piel. Abrí los ojos y vi la pasión que reflejaba su rostro. Sabía que era yo la causante de este estado de locura, y eso me hacía feliz.<br /><br />Caímos sobre el sofá. Su cuerpo cubría el mío, y juntos seguimos en loca carrera hacia la cúspide. Me parecía un sueño estar sintiendo su peso, su excitación, su aliento, y todo mezclándose con el mío.<br /><br /><div>Entonces traté de gritar su nombre, pero enseguida me di cuenta de que no había ningún nombre que gritar. Y, de pronto, desperté<br /><br /><img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/wh/413k7hguoyos.jpg" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/wh/413k7hguoyos.jpg" /><br /><br />ACHL<br /><br />&nbsp;<img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" height="20" /><br /><br /></div>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Hacer el Amor con Edurne antes de morir en Donostia</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41444/hacer-el-amor-con-edurne-antes-de-morir-en-donostia</link>
        <pubDate>Sun, 10 May 2026 05:52:53 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41444@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><p><strong>Hacer el Amor con Edurne antes de
morir en</strong><strong> Donostia </strong>
 
 
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
 
 
 

 
<br />
<br />
Vagabundeaba
con mis pensamientos una noche muy fría de invierno. Me sentía solo, muy solo.
La crispación también invadía mis tristes y gélidas neuronas. Hacía poco más de
un mes que le habían concedido el divorcio a mi mujer, una separación por mí no
deseada, y que me sumió al borde de la depresión más brutal.</p>

<p>Paseaba por el
Paseo de La Concha de San Sebastián, la ciudad que yo había escogido para terminar,
por fin, con mis desgracias. Morir en Donostia es el lujo máximo que un suicida
puede aspirar. Qué vulgaridad arrojarse al metro o por el viaducto de la calle
Bailen de Madrid. </p>

<p>“Si en vida en
ti no viví, mi bella&nbsp; Easo, hoy vengo a
ti a morir; recíbeme en tus brazos, que tus latidos deseo sentir. Tú serás mi
Halicarnaso”, pensaba.</p>

<p>Bonitos
recuerdos me evocan mi Donostia. Me senté en un banco del paseo del Peine,
cerca de la Plaza del Funicular, mirando cómo el Cantábrico acariciaba la arena
de la playa con igual suavidad que yo acariciaba las tetas de Edurne momentos
después. ¡Vaya! Con este mar, casi siempre bravío, pero hoy en calma. no me
podré suicidar. Parece que barrunta mis intenciones. Bueno, tranquilo, que
tampoco es cuestión de meterle prisa a la parca.</p>

<p>Pensé
arrojarme al mar desde el acantilado, que las olas me destrozaran y me llevasen
hasta los jardines de Ondarreia, para que los detritus de mis despojos dieran
vida a las rosas, como Serrat dio vida a la genista del Mediterráneo.</p>

<p>Encendí el
último cigarrillo. La calma era absoluta, pero la bruma empezaba a invadir el
paseo y la tibia luz de una farola absorbía toda la humareda del cigarrillo. Me
abstraje viendo cómo el humo, en su lento y perezoso ascender, formaba unas
imágenes que se me antojaban caprichosas, pero distraían mi atención hacia lo
inevitable, y me olvidé de la muerte en ese momento. Me vino a la mente la voz
de “Jorge Sepúlveda en su canción” <i>Mirando al mar</i>, pero no soñaba como
él, ni me hallaba junto a ti, como dice la letra. Pensé que esa noche tan
calmada no era la más propicia para un suicidio. Era más propia para amar. Un
suicidio requiere tempestades huracanadas, tornados, shunamis… “¡Coño!, ¿es que
me voy a ir de la vida sin follar por última vez? ¡Qué disparate!”. Me invadió
un deseo de acariciar el pelo de Edurne. De succionar con la mayor de las
delectaciones, los pezones de sus tetas, de perderme en la profundidad de su
cueva oscura.</p>

<p>Me fui al
centro, con la única intención de comer algo caliente en una arrocera de la
Plaza del Buen Pastor, frente a la Catedral. Hacer el Amor con el estómago
vacío no me parecía buena idea. Y allí, allí estaba Edurne, al lado de un
espejo, como una estrella repleta de reflejos.</p>

<p>Es Edurne una mujer
guapísima de cerca y de lejos; mujer que sulivella. La conexión fue fulminante;
el deseo entre los dos surgió al instante. Supimos que follar era irremediable,
imposible resistirse a sus caprichos. Nos dejamos llevar, sin apenas abrir los
labios. La emoción me embargaba subiendo la escalera que accedía a su casa de
la calle San Marcial. No había ascensor, era una cuarta planta. La desnudé y me
dejó hacer llevada por la emoción del momento. Fue el comienzo de una nueva
vida.<br />
<br />
Las tetas turgentes con pezones puntiagudos
de Edurne alimentaban con sus jugos mi destruida mente. Fue mi hada, mi druida.
La fuente de las rosas, la que me sirvió la vida; me devolvió mi prosa. Los
besos fueron interminables, los pulmones se olvidaron de respirar, no querían
entorpecer esos momentos sublimes con su ajetreo. EL viaje por las rutas de su
piel era interminable: sus collados, sus valles, sus llanuras y sus montes,
fueron recorridos por mis manos y mi lengua de una forma lenta, parsimoniosa,
no quedó centímetro de su dermis que no descubrieran mis sentidos; todos juntos
estaban concentrados en su anatomía.</p>

<p>Devoré
salvajemente sus labios, como un animal sediento de agua. Aún siento sus
contactos en los míos; sus gemidos, y su olor; un olor que cubrió la estancia;
fragancia de rosas y jazmines emanaban de sus nacimientos. </p>

<p>No hay perfume
más embriagador que el de una mujer en celo. Mis fosas nasales se inundaban de
ellos y me elevaban la libido hasta la locura. La perfecta anatomía de mi
siempre amada Edurne me salvaba la vida, pero paulatinamente, me irá matando su
siempre ardiente e insaciable vagina.</p><p><img src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/fl/7po97he1pkeu.jpg" alt="" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/fl/7po97he1pkeu.jpg" /><br /></p>

<div><b>A
Chávez López</b><br />Sevilla
may 2026<br /><br />&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" /><br />&nbsp;</div>

<br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Mujer para la eternidad</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41442/mujer-para-la-eternidad</link>
        <pubDate>Sun, 10 May 2026 04:49:21 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41442@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/61/yi0setwk8xod.png" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/61/yi0setwk8xod.png" /><br /><div><br />Hay sobrados casos, repartidos en todos los rincones del globo, como el protagonista. de este relato. Hombres que, por los motivos que sean, se han separado de sus parejas, y esto les causa delirio e inestabilidad, y, aunque se muestren como seres inofensivos y la ciencia se pronunciará al respecto, ellos se marcan la pauta de una preocupante conducta. Los neurólogos llaman esta patología: “Paranoia grave”, que, como todas las enfermedades de carácter psíquico, se manifiesta a través de diferentes grados de intensidad, por ende, de diferentes escalas de comportamientos.</div><br /><strong>Mujer para la eternidad</strong><br /><br />Luchaba contra sí por no recordarla, por no traerla a su memoria, pero se obstinaba en visualizar su cara, su imagen, su figura, y hasta su indumentaria, siempre provocativa. Pero todo esto lo desechaba su mente.<br /><br />Estaba desesperado por la ausencia de su esposa. En sus infelices sueños, aparecía la imagen de la mujer que quería que fuese, que dictaba de la que realmente era.<br /><br />Se tumbaba en su cama y se cubría la cabeza con la almohada, tratando de desinhibirse. Pero no lo lograba. Le apretaba una presión en su pene, que por momento se endurecía más sobre el colchón, dándole, además de un desconcierto, puntuales alivios.<br /><br />En su cabeza sólo había la figura de una mujer incompleta, y no porque le faltase algún órgano para ser una mujer completa, sino porque sabía que no era la indicada. Estaba atormentado, pero su pene seguía impertérrito.<br /><br />Dejaba de martirizarse. Se levantaba de la cama y se iba al salón. Ya en él cogía cuartillas y un lápiz. Se le daba bien dibujar cuerpos de mujer. Pero todo lo que dibujaba ese día le parecía un asco. Rompía las cuartillas y las tiraba al cubo de la basura.<br /><br />Decidía fumarse un porro, y abandonarse y dejarse llevar por los impredecibles caminos de la droga. Y a veces su actitud funcionaba. Inconexas ideas se mezclaban a su merced, y eso le hacía sentirse poderoso. La presión en su bragueta había cedido. Sonreía antes ocurrencias ridículas.<br /><br />Se cansó de olvidar y optó por no recordar. Dilapidó todo intento de súplica. Se fue a dormir bajo los efectos de la marihuana, aún en su mente, y en su pene.<br /><br />Al día siguiente, despertaba iluminado. Se levantaba de la cama y se iba al barrio chino de su ciudad, a recorrer tiendas de ropa de "mujer fatal", para reconocer la ropa que su esposa solía ponerse. Rememorar podría serle arduo; identificar no le era tanto.<br /><br />Le resultaba embarazoso comprar ropa de mujer, sobre todo cuando le tocaba el turno a la ropa interior. Pero, salvado este escollo, regresaba a su casa con dos bolsas.<br /><br />Sin embargo, faltaba algo: un cuerpo. De nuevo se iba al barrio chino a echar un vistazo en tiendas que vendían juguetes sexuales para la práctica del sexo. En una de las tiendas ofrecían una muñeca asiática hinchable con cara y rasgos de "mujer fatal" por 550 euros. La revisaba, la compraba y la pagaba, y salía presuroso de la tienda hacia su coche, con la muñeca hinchable en su mano, rumbo a su casa.<br /><br />De nuevo en su casa con su muñeca y la ropa comprada: blusa roja, vaqueros ceñidos, bufanda azul, sudadera roja y ropa interior con tiras de disímiles colores (su preferida, la de él), y suecos negros con plataformas de madera.<br /><br />La tenía ante sí, vestida e inerte, pero faltaba algo más: maquillaje. ¿Cómo podía ser tan irresponsable para olvidar el maquillaje?<br /><br />Salía otra vez e iba a una perfumería próxima. Entraba y compraba un carmín rojo fuerte, como el que usaba su esposa. Pero no sabía cómo pedir a la dependienta que le vendiese eso negro que se ponen las mujeres en las pestañas. Pero, expresándose con gestos, lo conseguía.<br /><br />Volvía de nuevo a su casa y maquillaba a su muñeca. Ponía música de cabaré. La besaba con en la boca y en los pechos. Le quitaba la ropa que traía de la tienda, y la vestía con la nueva comprada. La insultaba y la escupía decenas de veces, y su saliva, en una cara de goma, la recogía y la esparcía entre la boca, el sexo y el trasero de plástico.<br /><br />Poco después la amordazaba con la bufanda. Volvía a quitarle la ropa de calle y la dejaba en tanga y sujetador. Acto seguido, la penetraba y besaba una boca inerte, guarreada de potingues. Le decía que la amaba y la odiaba, que estaba decidido y también arrepentido de besarla y hacerle el Amor, pero le juraba fervientemente que desde ese momento no la iba a dejar sola nunca más.<br /><br />Pasados veinte minutos la penetraba un vez más, descargando en la boca de goma.<br /><br />Pero, de pronto, le aparecía un punzante dolor en el pene. Le dolía, pero cogía en brazos a la muñeca y la llevaba a la cama. Ya en ella, la besaba infinidad de veces por todos las partes de su cuerpo, y cuando finalmente se veía que estaba agotado, cogía de la mesilla e ingería Bupropón (un veneno radical), y seguidamente se bebía un cuarto de botella de&nbsp;whisky&nbsp;y en el acto se quedaba dormido y abrazado a su "mujer" en un sueño eterno.<br /><br /><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/7814"><img alt="LA CAJA DE MSICA 10 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 12 Mujere18" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/mujere18.jpg" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/mujere18.jpg" /></a><br /><br /><strong>A Chávez López</strong><br />Sevilla may 2026<br /><br />&nbsp;<img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" height="20" /><br />&nbsp;]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Agente femenino 002</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41440/agente-femenino-002</link>
        <pubDate>Sun, 10 May 2026 03:20:07 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41440@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/zc/6d69v7hn77sr.png" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/zc/6d69v7hn77sr.png" /><br /><br /><strong>Agente femenino 002</strong><br /><br />Me adentro en una calle casi oscura por mor la intermitente Luna, y además con niebla. Tengo que cumplir con esta entrega. No sé por qué acepté este trabajo. Yo sólo soy una chica universitaria, sin recursos económicos, pero que procura ser feliz con lo poco que tiene. Ahora, gracias a estos envíos, gano muchísimo dinero, pero con el riesgo de vivir permanentemente escondiéndome de la policía y también de la mafia.<br /><br />Camino a pasos rápidos pero silentes. Siento que unos ojos negros me persiguen a corta distancia. Me giro y los veo. “¡Es él!”, me digo para mis adentros. ¿Y quién es él? Pues él es un mito viviente, un hombre guapo como un dios griego, pero más peligroso que una navaja recién afilada, un sicario que ha matado a diez chicas, colegas mías. Me persigno, resignándome a mi destino.<br /><br />Sin decir palabra, me coge de la mano y me lleva a su coche. No opongo resistencia. ¿Y para qué, si su fuerza es bestial? Y su destreza y habilidad para eliminar a chicas como yo son legendarias. ¡Estoy perdida!<br /><br />Me tira en el asiento de atrás y luego arranca el coche. Por el espejo retrovisor me mira, deteniendo sus bellos ojos asesinos en mis pechos y en mis piernas semi desnudas, sólo cubierta por una minifalda. Lágrimas caen de mis ojos. Ya no puedo resistir el miedo. No sé cómo fui tan tonta para dejarme atrapar. Seguro que me equivoqué de ruta.<br /><br />Llegamos a una mansión solitaria, alejada de todo. Entramos. Es oscura, pero acogedora. Me invita a una copa, mejor dicho, me ordena que me beba. Me mira y remira con cierta lascivia. Subimos a un cuarto que tiene una cama alta y pomposa, llena de almohadones. También hay estanterías llenas de libros, y un arsenal de armas.<br /><br />No tengo tiempo para inspeccionar nada. Me lanza a la cama. Se desnuda. Su pene está rígido, erecto, listo para penetrarme. Lo miro admirada. Aun siendo un tipo malvado, es precioso: alto, moreno, ojos verdes, torso pétreo. Imposible no extasiarse mientras miras su anatomía, imposible no alabar su dura, larga y gruesa boa, con una curvatura natural, única.<br /><br />Me quita los zapatos, las medias, el liguero y la minifalda, quedándome sólo en tanga y sujetador. Se va alejando de mí el miedo y se va transformando en deseo. Sé que me va a matar, pero antes voy a disfrutar de su pene, alargando al máximo mi placer. Espero que sea el polvo de mi vida, para entregárselo al sepulturero.<br /><br />Se arrodilla en el borde de la cama, me coge de los pies, separa mis muslos. Y... ahora viene lo más bueno. Su sabia lengua recorre mi jugosa entrepierna, cálida, que está llena de sensaciones extremas.<br /><br />El primer latigazo eléctrico me hacen temblar Siento como lame mi cuerpo, deteniéndose deliberadamente en mi entrepierna para disfrutar de mis jugos y mezclándolos con sus salivas calientes. Se dispone a penetrarme. Oso a tocar su pecho y su bajo vientre, duro y suave a la vez, lleno de vellos lisos, exquisito, con un imponente olor a macho, delicioso, inmortal…<br /><br />La luz de la Luna, que aparece majestuosa a través del ventanal por encima de la cama, es la única testigo de una intimidad forzada, en un principio, pero de común acuerdo, según me va penetrando. Se sumerge dentro de mí de una forma rítmica. Me cojo a sus nalgas para poder aguantar sus fuertes embestidas. Todos los mitos sobre él son verdad, comprobándolo yo en este momento. Mis pechos topan una y otra vez con su cuerpo, y no puedo dejar de gemir. El control me abandona por el placer que recibo en cada una de sus estocadas carnales. Hasta que ocurre lo inevitable.<br /><br />Su cuerpo de macho se va llenando de musculaturas, que se endurecen, transformando sus piernas en patas, y todo mientras me tiene a su merced. De sus glúteos emerge un rabo gordo y largo que aterroriza. Su cuerpo se aprieta sobre el mío, dándome un placer que me impide separarme. Veo que su boca se alarga hasta transformarse en hocico con afilados colmillos. Mi sexo siente también su cambio de virilidad, creciéndose dentro de mí. No puedo más y estallo de placer y dolor. Grito desesperadamente, desahogándome de las sensaciones de ser atravesada por semejante semental.<br /><br />Al apretar su descomunal verga contra mi sexo estrecho, ya transformado en lobo, emito gritos, más de dolor que de placer, y él aúlla dolorosamente. Mientras va descargando dentro de mi vagina, totalmente dilatada. Él se va muriendo por tan monstruosa y súbita transformación, causada por la Luna llena, la novia despechada de este sicario, acusado de asesinar a diez chicas agentes como yo de la ciudad de Sevilla; y yo, por fortuna, me libré de morir, pero, también por fortuna, recibí un placer que ningún hombre macho me ha dado hasta ahora.<br /><br /><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/7879"><img alt="LA CAJA DE MSICA 10 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 14 006910" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/006910.png" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/006910.png" /></a><br /><br /><br /><strong>A Chávez López</strong><br />Sevilla may 2026<br /><br />&nbsp;<img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" height="20" />&nbsp;<br /><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>De interactuar en Internet a conocernos en persona</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41400/de-interactuar-en-internet-a-conocernos-en-persona</link>
        <pubDate>Tue, 28 Apr 2026 17:39:57 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41400@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><p><strong>De interactuar en Internet a conocernos en persona&nbsp;</strong><br />
<br />
Chateando en la red contacté con una
mujer de 38 años. Después de seis meses intercambiándonos mensajes,
decidimos dar el paso de conocernos en persona. Ambos estábamos casados por lo
civil, pero pasábamos de juzgado para tramitar los divorcios. Ninguno de
los dos teníamos hijos, lo que ayudaba a más libertad. Su esposo y mi esposa
eran personas liberales, por lo que también "se lo montarían a su modo".
Pero eso no nos importaba, porque nosotros íbamos a lo nuestro.<br />
<br />
En el <i>Facebook</i> se hacía llamar <b><i>pe</i></b>, pero su
verdadero nombre era <b>Pepa</b>. Y, aunque sabíamos nuestros apellidos, esto
era algo que no interesa a esta historia. Por cierto, yo me llamo Alberto y tengo
40 años.<br />
<br />
Nos citamos una tarde para tomar algo, y así ver si nos gustábamos en el
trato y en el físico. En realidad, no sabíamos qué nos íbamos a encontrar.
Conocíamos nuestra marcha cibernética, y a veces nos tocábamos las intimidades más íntimas con fotos de desnudos de nuestros cuerpos desnudos, que nos enviábamos vía
privado, acompañadas de palabras picantes, que contribuían a calentarnos más.
Pero no conocíamos nuestros rostros ni nuestra voz.<br />
<br />
Llegué a la cafetería en la que quedamos y la localicé pronto, ya que me dijo
que llevaría un pañuelo azul en cabeza. Y allí estaba ella, sentada en un
taburete de la barra. Era morena, y no iba vestida provocativa: blusa
larga azul, zapatos de medio tacón y pantalón azul; pero eso sí, ajustado. Su blusa
dejaba ver un apetecible canalillo. Podría decirse que en conjunto era una
mujer atractiva. Me gustó a primera vista.<br />
<br />
Y, además, tenía un algo especial. No sabía si eran sus ojos o su boca, pero me
embobaba y, al vernos, conectamos pronto. Después de tomar un café y de hablar
un poco, nos fuimos a un motel de&nbsp;a las
afueras de la ciudad, que previamente había reservado yo un cuarto. Entramos y después de superar los primeros momentos de pudor, empezamos a besarnos; primero
tanteando, después con más intensidad, lengua suya serpentosa incluida.<br />
<br />
Me di cuenta enseguida de que le urgía sexo. Mis ojos se iban a sus tetas,
cuyos pezones se traslucían a través de la blusa, tan afilados que parecían
lanzas atravesando la tela del sujetador. La empujé suavemente hacía la pared,
y botón a botón le abrí la blusa, que no la dejé caer. Acaricié sus tetas por
encima del sostén. No eran grandes, pero no los abarcaba con una mano.
Deslizaba mi mano por su cuerpo, y ella, impetuosa, buscaba mi pene.<br />
<br />
Mi mano bajaba por sus muslos hasta llegar a su vagina, dejando al descubierto
un poblado pubis. Me puse en cuclillas y lamí su mirto, pasando a
lengüetazos. Sentía que mi pene crecía, así que o metí en su vagina y
empecé con un mete y saca repetido, como calibrando su calentura sexual. Y de
nuevo me percaté que estaba famélica de sexo. Me pedía con los ojos y con la
voz que me dejase de ensayos y que la penetrase.<br />
<br />
Aún estaba vestido, pero con el pene erecto. Quería trabajármela despacio, al menos la primera vez, !ya tendríamos más", me dije, cuando su mano se
iba a mi pene. Pepa estaba a punto del primer orgasmo, mientras le
mordisqueaba los pezones a través del sujetador. Pero, de pronto, me apartó y
empezó a devorarme, como posesa, deleitándose en mi pene.<br />
<br />
Estaba lanzada, lo que hacía lanzarme más a mí. Le daba la vuelta, la ponía de cara
a la pared, le bajaba las bragas y le daba cachetes en su redondo y duro trasero. Su
blusa caía, y con los dientes le desabrochaba&nbsp; yo el sujetador.<br />
<br />
Y aparecieron dos redondos pechos con pezones rosados, que hasta ahora
no había visto. La tenía desnuda frente a mí, cara a la pared. Dejé caer mi
pantalón, y mi pene salía brioso de mis bragueta. Se lo puse en el agujero
negro. Antes sólo lo había sentido a través del pantalón, pero ahora lo tenía en el ano. Mi lengua lamía su cuello, rogándome Pepa que la penetrase de una vez,
pero como yo estaba enfrascado en mi lujuriosa tarea, nerviosa se volvía hacia
mí y gritaba suplicante y repetido:<br />
<br />
—¡Hazme el Amor ya, hazme el Amor ya!<br />
<br />
Con sorpresa para ella, con su sujetador le até las manos a la espalda. Y esto
le gustó. Después, la tumbé en la cama
con el trasero en pompa. Y también le gustó. Acabé de desnudarme, y metí mi erecto tallo en su hambrienta orquídea.<br />
<br />
—¡Empuja fuerte! -gritaba como una condenada.<br />
<br />
La tenía a mi merced: manos atadas, trasero en pompa y pidiéndome que empujase más el pene. Y la penetré, la hice mía. Y tanto gozamos que al siguiente día nos
vimos de nuevo. Y, sin apenas hablar, directamente al motel.<br />
<br />
Y a partir de ese día, nueve meses ya, nos vemos dos veces a la semana y nos
acostamos. Paca no&nbsp;quiere cena, ni copas, ni cine, ni discoteca... ¡Sólo quiere cama!<br />
<br />
Pero, con el paso de las citas, me daba cuenta de que no sólo tenía
carencia de sexo, también de cariño. Tanto llegamos a congeniar y a desearnos
que hasta llegué a pensar que era la mujer de mi vida. Y, en realidad, lo era,
porque, entre otras cosas, deliciosas para nosotros dos, ella estaba abandonada por
su esposo y yo por mi esposa.<br />
<br />
Al año de nuestros rituales encuentro le propuse que nos divorciásemos de nuestros cónyuges y nos
fuésemos a vivir juntos, e incluso hasta que nos casásemos. Ella me miró escéptica, me sonrió
irónica y sabiamente me respondió, como sólo lo sabe hacer una persona
realista:<br />
<br />
Siento que te quiero y te deseo como nunca he querido y deseado a nadie, y
jamás te seré infiel. También siento que tú me quieres y me deseas. Pero se
supone que ambos tenemos la suficiente experiencia en este asunto como para deducir que la convivencia diaria es la asesina de la pasión, por lo que tu propuesta podría ser el principio del
fin de nuestra historia. Y dicho esto, ahora soy yo la que te propone
que sigamos como estamos, que podemos permanecer juntos mucho tiempo.</p>

<p><img src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/lp/9qbkr7pt49e1.jpg" alt="" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/lp/9qbkr7pt49e1.jpg" /><br /></p>

<div><b>A
Chávez López<br /></b>Sevilla
abril 2026<br /><br />&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" /><br />&nbsp;</div>

<br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>En la librería de mi pueblo</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41364/en-la-libreria-de-mi-pueblo</link>
        <pubDate>Sat, 18 Apr 2026 06:38:11 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41364@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><p><b>En la librería de mi pueblo</b></p>

<p>Después de una dura jornada laboral, desde
las siete de la mañana hasta las tres de la tarde, llegué a casa a las tres y veinte. Me
pegué una siesta de dos horas, y a eso de las cinco y media me fui al baño y me
bañé con agua tibia, pero antes le eché sales a la bañera. Salí de la espumosa agua a la media hora, cogí la toalla grande y me sequé todo
el cuerpo, deteniéndome, con regodeo, en mi <b>coño</b> y en mis <b>tetas</b>. </p>

<p>Seguidamente,
me perfumé todos los rincones de mi siluetada anatomía con mi perfume de <i>los
tres</i> <i>Quizás</i>. Pero, aun mi esmero con sales y perfume, mi <b>coño</b>
seguía oliendo a <b>coño</b>. Salí del cuarto de baño y me fui a mi dormitorio,
metí mis dos hermosas <b>tetas</b> en un sexy sujetador rojo sangre, y después
me puse mi tanga rojo, que dejaba ver una buena parte de mi <b>coño</b>.</p>

<p>Después
de recrease un rato en el espejo vertical mi armonizada anatomía, me
embutí en un vestido rojo, ceñido y corto, y finalmente me calcé mis sandalias
rojas de medio tacón. Cogí mi bolso rojo, y, muy equipada yo, salí de mi casa.</p>

<p>Crucé,
<b>puta</b>, mi calle. Llegué a la librería de mi pueblo. Mi amiga Josefa (que
aún no había <b>follado</b> y ya tenía 25 primaveras) cumplía años ese viernes,
y yo quería regalarle una novela picante, de esas que obligan a buscar
urgentemente una <b>polla</b>.</p>

<p>La
alarma de la puerta del local sonaba, pero, al igual que otras veces, Pepe, el cuarentón
propietario del negocio, que, por cierto, es un tío guapísimo y está buenísimo,
ni siquiera me miró.</p>

<p>Caminaba despacio entre los pasillos de la librería mirando títulos de libros,
pero ni pajolera idea de cuál elegir. Miré a un lado y a otro para ver si veía
a alguien a quién preguntar, pero en ese momento no había nadie, salvo Pepe,
que me daba cuenta que estaba observando todos mis movimientos. </p>

<p>Por
fin, en la estantería de libros eróticos, vi uno con un título sugerente <i>Aún
no follé</i>, que sobresalía en lo más alto. Pepe, que no me quitaba ojos de
encima, me indicó con la vista que cogiese la escalerilla de aluminio que
estaba a mi lado. Le sonreí en la distancia, como de agradecimiento, cogí la
escalerilla y comencé a subir.</p>

<p>Mis
caderas y mi culo se iban cimbreando, provocativos. Mis dos <b>tetas</b>
rebotaban, y el olor de mi <b>coño</b> viajó hasta Pepe, que leí de su
expresión que su <b>polla</b> se llenó de deseo.</p>

<p>“¿Estaría
el maduro Pepe pensando en mi jugosa <b>vagina</b>, en mis durísimas nalgas y
en mis hermosas <b>tetas</b> queriéndose fugar de la prisión de la tela del sujetador?”.</p>

<p>Y así era porque, peldaño a peldaño, mis ojos en el libro, de pronto una mano
se aferró a una de mis <b>cachas</b>, erizándomela. Otra mano se alargó y
abarcó mis <b>tetas</b>, que mis <b>pezones</b> se ponían firmes cuales soldados
en un desfile. Mi cabeza se giró hacia abajo y mis ojos veían, entre deseosa y
sorprendida. Y allí estaba Pepe, sonriendo y subiendo peldaños detrás de mí. Ya
en el peldaño siguiente al mío, nuestros olores se entremezclaron.</p>

<p>El miedo
a caernos hacía que nos sostuviésemos apretados el uno al otro. Mi caliente y permisivo <b>chocho</b>
no podía más, se humedecía más por segundo, y mi <b>clítoris</b> palpitaba sin
cesar.</p>

<p>Trémula
y caliente, mi cerebro ordenó a mi mano derecha que se aferrase afanosamente a
la bragueta del macho que estaba un escalón posterior al mío, pero, de pronto, un
súbito jadeo liberador rompía el silencio. Pepe tiraba de mí con fuerza y me
llevaba a la trastienda de la tienda, y ya allí, entre caricias escrutadoras y
besos enroscados y más jadeos y hasta rugidos, nos <b>follamos</b>. ¡Y al
libro, ni puto caso!</p>

<p>Finalmente, el macizo cuarentón me hacía mujer. ¡Y dos veces mujer sin siquiera <b>sacarla</b>!,
lo que requería un cavilar porque se veía palmariamente que estaba tan famélico
de <b>coño</b> inexperto como yo de <b>polla </b>experta.</p>

<p><img src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/b7/jbez8n3budko.jpg" alt="" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/b7/jbez8n3budko.jpg" /><br /></p>

<div><b>A Chávez López<br /></b>Sevilla abril 2026</div>

<br />&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" /><br />&nbsp;]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>¡Libros por un tubo!</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41363/libros-por-un-tubo</link>
        <pubDate>Sat, 18 Apr 2026 06:19:26 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41363@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><p><b>¡Libros por un tubo!<br />
<br />
</b>Aquel
hombre era un enfermo de la lectura y tenía libros por castigo.<b> </b>Pero
infinidad de libros en estanterías, y también encima de su escritorio, en dos enormes
armarios, en… Sólo con mirarlos daba dolor de cabeza.<br />
<br />
Leía libros de escritores insignes, que habían
retorcido tanto las sintaxis y los argumentos, que causaban asco mental.<br />
<br />
Leía libros de mujeres amas de casa.<br />
<br />
Leía libros de mujeres públicas.<br />
<br />
Leía libros de hombres emprendedores.<br />
<br />
Leía libros de hombres pusilánimes.</p>

<p>Leía libros de mujeres exitosas.</p>

<p>Leía libros de mujeres fracasadas.</p>

<p>Leía libros de la España Una-Grande-Libre.<br />
<br />
Leía libros de Andalucía y sus 40 años de
socialismo corrupto y mangante.<br />
<br />
Leía libros del País Vasco, de ETA, y sus
lendakaris.<br />
<br />
Leía libros de Cataluña, de su Generalitat y del
Separatismo.<br />
<br />
Leía libros de ingeniosas aventuras, que
llenaban el tedio de colorines fatuos.<br />
<br />
Leía libros vulgares, escritos por escritores
vulgares.<br />
<br />
Leía libros de dolor por todos los lados, porque
todos los protagonistas agonizaban de principio a fin.<br />
<br />
Pero un día no le apetecía&nbsp;leer. Se preparó un café cargado y se fue hacia la ventana
del salón; ya en ella, veía a los chabolistas de las chabolas del escampado de
enfrente, desarrapados, hambrientos y desesperados, pero follando como fieras.</p>

<p>Y aquello que acababa de ver &nbsp;lo puso tan de aquella manera que empezó a
leer una novela porno de 200 páginas, escrita por la japonesa&nbsp;<i>Sora
Aoy&nbsp;</i>,&nbsp;y se la cargó entera en media hora, con dos masturbaciones
incluidas.</p>

<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/m3/q2osiimlkdxp.jpg" alt="" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/m3/q2osiimlkdxp.jpg" /><br /><br />
<b>A Chávez López<br />
</b>Sevilla abril 2026<br /><br />&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" /><br />&nbsp;]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Incesto en primer grado</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/37772/incesto-en-primer-grado</link>
        <pubDate>Sat, 18 Dec 2021 22:21:46 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">37772@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/45/ft21pe79wqrv.jpg" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/45/ft21pe79wqrv.jpg" /><br /><br /><div><br /><b>Incesto en primer grado</b></div><br />Me llamo Alejandra, nací y vivo en Sevilla, y ahora tengo 22 años. Soy hija única y vivo todavía con mis padres en su casa. Me considero una chica mona: 1,72 de estatura, buen cuerpo y una cara tirando a picarona, rubia, pero no natural, de bote, ojos del color del castaño. Soy muy sexual y me excito con mucha facilidad. Lo que más resalta en mi anatomía son mis pechos, grandes pero bien puestos, y mi trasero, redondo y respingón. Estoy acabando la carrera de Arte Dramático e Interpretación y quiero dedicarme al mundo del teatro y el cine, aun sabiendo lo difícil que resulta hacerte un hueco en ese espacio.<br /><br />Al principio de mi adolescencia, cuando yo contaba 14 o 15 años, tenía una fantasía en cabeza, y era que me poseyesen dos mulatos con grandes penes, uno por detrás, mientras el otro me atragantase la boca con su tranca.<br /><br />Pero apenas cumplí los18, mi fantasía cambió; quería hacer el amor con mi progenitor, que era un hombre guapísimo, alto, moreno, ojos negros, y estaba buenísimo, y no sabía por qué, pero imaginaba que debía estar bien dotado. A veces había tenido sueños en los que soñaba que me iba al cuarto de mis padres y le hacía una felación a mi padre, aun mi madre a su lado en la cama, pero aparentemente dormida. Lo deseaba tanto…<br /><br />Una tarde de sábado de primavera, mi madre salió de compras con sus amigas y nos dijo a mi padre y a mí que iba a tardar en llegar a casa, así que aproveché que mi padre estaba en el salón, en su sillón favorito viendo tele. Tengo unos pechos con pezones prominentes y aureolas marcadas, que llaman la atención por dondequiera que voy, y esa tarde me puse una blusa transparente y sin sujetador. Estaba muy caliente y mis pezones estaban duros y erectos. Me encajé una minifalda vaquera y, como hago normalmente, empecé a dialogar un poco con él. Me senté en sus muslos y, al sentirlos tan duros, sin pensarlo, llevé una de sus manos a mis pechos. Se quedó paralizado. Le sonreí y al mismo tiempo llevé su otra mano a mi entrepierna. Él intentó quitar la mano de mis pechos y de la entrepierna, pero se le cogí con fuerza y la moví en círculos. Lo besé en la boca y él y me correspondió. Y fue entonces que empezó a animarse hurgando con sus dedos mi cueva. Se sorprendió de que no llevase tangas, pero eso le excitó más y yo empecé a sentir cómo su pene se levantaba en mis nalgas, pues seguía sentada en sus muslos.<br /><br />Después, lentamente le abrí la cremallera del pantalón, le saqué el miembro y me lo metí en la boca y empecé a succionarlo a placer durante un buen rato. Él me quitó la blusa y enseguida llevó a sus labios y me besó los pezones, mientras yo seguía succionando su pene y a la vez masturbándome. Ya estaba completamente salida, húmeda y dispuesta a todo. Mi calentura sexual subía por segundo.&nbsp;<br /><br />Era consciente de que que estaba cometiendo un incesto en primer grado, pero no lo podía evitar. Y mi padre tampoco era capaz de separarme. De nuevo ganaba la mujer, pero esta vez la manzana era más apetitosa que nunca.&nbsp;<br /><br />Era mi sueño hecho realidad. Nos besábamos hasta que los dos no teníamos ropa y así, entre besos caricias y abrazos, nos fuimos a su dormitorio, me tumbó en la cama y me abrió las piernas; se agachó y me lamió ahí abajo, pero con una maestría inusitada (me acordé de los gemidos y casi rugidos que más de una vez escuché a mi madre, ya que mi cuarto está pegado al de ellos). Me sentía en el paraíso, tan sumamente excitada me encontraba que me subí a su pubis y comencé a cabalgar frenéticamente sin parar.<br /><br />Mi padre me dio la vuelta y me hizo suya cómo y cuánto quiso. Pero después, me volví a subir y no paraba de gemir y sentir el mayor placer de mi vida. Cuando los dos estábamos a punto del primer orgasmo, recuerdo que gritaba diciéndole que era suya y que quería hacer el amor más veces con él y que ningún otro hombre me atraía. Veía yo su expresión de satisfacción. Llegamos el climax los dos a la vez y su pene llenó de semen mi vagina. Y para acabar del mejor modo le hice un limpiado con mi lengua. Después, relajados, nos quedamos acostados abrazados y besándonos otro buen rato.<br /><br />Cada tarde de viernes o sábado que mi madre no está en casa, porque suele salir con sus amigas habituales y yo sé por ella misma que tarda en regresar, si mi padre no está en la casa le telefoneo y cuando llega hacemos el amor frenéticamente.<br /><br /><img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/dj/jx8yc0bnpkxu.jpg" /><br /><br /><b>Antonio Chávez López</b><br />Sevilla agosto 2001<br /><br /><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>JOHN 2 (Capítulo 3: La desesperada búsqueda)</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41281/john-2-capitulo-3-la-desesperada-busqueda</link>
        <pubDate>Sat, 21 Feb 2026 05:47:38 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>Rafavelez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41281@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[Hola amigos.<br /><br />Como ya os comenté en su momento, aquí os dejo un nuevo capítulo de las aventuras de nuestro ardiente amigo.<br />Espero que os guste.<br /><br />Un saludo.]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Marido Infiel: Novela interactiva para adultos.</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41274/marido-infiel-novela-interactiva-para-adultos</link>
        <pubDate>Tue, 17 Feb 2026 11:25:40 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>LadyVitra</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41274@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<p>Marido infiel&nbsp;es un libro erótico interactivo en el que tú tomas las decisiones.</p><p>Durante unas vacaciones familiares aparentemente tranquilas, descubres que tu marido te es infiel. A partir de ese momento, tu vida emocional y sexual se abre en múltiples direcciones: perdón, venganza, deseo, libertad, nuevas experiencias y límites que nunca imaginaste cruzar.</p><p>A través de distintos caminos y finales posibles, explorarás relaciones intensas, encuentros cargados de sensualidad y dilemas íntimos donde el amor, el sexo y la identidad se entrelazan. Cada elección te llevará a una versión distinta de ti misma.</p><p>Este no es un libro para leer de principio a fin: es una experiencia erótica donde tus decisiones construyen la historia.</p><p>Una novela para lectoras adultas que buscan emoción, reflexión y erotismo sin censura, desde una mirada femenina, honesta y contemporánea.</p><p>¿Te gustaría leerlo?<b></b></p>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>JOHN 2 (CAPÍTULO 1: EL CALUROSO VERANO CAPÍTULO 2: A NADIE LA AMARGA UN DULCE)</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41257/john-2-capitulo-1-el-caluroso-verano-capitulo-2-a-nadie-la-amarga-un-dulce</link>
        <pubDate>Thu, 29 Jan 2026 07:52:39 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>Rafavelez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41257@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[Hola a todos.<br />Me complace mucho dejaros por aquí los dos primeros capítulos de una de mis obras más queridas.<br />Habitualmente iré dejando los siguientes capítulos según vaya viendo la acogida que tienen. En principio dejo dos para que enganchéis mucho mejor con la historia, que ya os adelanto que os enganchará mucho más de lo que pensáis.<br />No os dejéis llevar por su lenguaje vulgar a veces. Tiene más profundidad de la que parece, aunque pueda llegar a ser bastante visceral en ciertos momentos.<br /><br />Espero que os guste y espero vuestros comentarios.<br /><br />Agradezco mucho vuestra acogida en este foro.<b></b>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Carmín rojo en sus labios</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41224/carmin-rojo-en-sus-labios</link>
        <pubDate>Sat, 03 Jan 2026 15:04:37 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41224@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/dr/b3l0her8g6m1.jpg" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/dr/b3l0her8g6m1.jpg" /><br /><br /><div><strong>Carmín rojo en sus labios<br /></strong></div><br />Dudaba en el color del carmín, pero finalmente optó por el rojo. A sus ojos le gustaban lo que veía. El negro transparente de su blusa guardaba lo justo, más bien poco.<br /><br />Sin apenas proponérselo, había convertido su olor en su sello de identidad, cuyo dejaba un rastro fácil de seguir: una mixtura de seducción, deseo, belleza y frivolidad.<br /><br />Decidida salía de su casa segura de sí. Firme en sus tacones que, fieles a los latidos del corazón, marcaban el paso que la llevaría a aquel lugar.<br /><br />Jamás había estado allí.<br /><br />La poca luz en aquel lugar no le permitía dibujar la cara de él. Pero eso no le importaba a ella, porque había algo en su interior que la atraía poderosamente: él.<br /><br />Pasados unos segundos se hacía un poco más la luz.<br /><br />Los segundos pasaban como minutos. La palabra sobraba. Sólo sus ojos podían hablar. Una leve sonrisa detenía su deseo. La mirada de él se clavaba en sus atrayentes labios rojos, los cuales lo cautivaron.<br /><br />Era el momento en que ambos tenían que olvidarlo todo. Sólo tenían que recordar cuánto habían deseado ese momento.<br /><br />Las fuertes y a la vez delicadas manos de él se posaban en el escultural cuerpo de ella.<br /><br />El rojo carmín de ella alimentaba la lujuria, y él, con su lengua recorría la boca de ella y después descansaba en sus carnosos labios rojos, para mayor deleite.<br /><br />Su transparente y escotada blusa se abría despacio, dejando al aire sus grandes pechos, que se apretaban contra él. La ropa de ambos caía entre besos, que sólo se interrumpían para desnudarse más.<br /><br />Levantaba ella su cuerpo desnudo, levantaba sus piernas, que después se abrazaban a la cintura de él.<br /><br />Los movimientos la llevaban contra la fría pared, donde sus sexos se encontraban, se saludaban y se entendían, sin necesidad de intérprete...<br /><br />La temblorosa pero audible voz de ella pedía a él que entrase, sin demora, dentro de sus entrañas, a la vez que sus manos se volvían adictivas a sus fuertes brazos, a su espalda, a su redondo y apretado culo, empujándole hacia su sexo...<br /><br />Ya sincronizados, era entonces que ella insistentemente la invitaba a que dejase dentro su miembro viril y que no lo sacase durante toda la velada...<br /><br /><br /><div><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/1031"><img alt="LA CAJA DE MSICA 3 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR  - Pgina 14 Labios10" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/labios10.jpg" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/labios10.jpg" /></a><br /><br /><b>A Chávez López</b><br />Sevilla ene 2026<br /><br />&nbsp;<img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" height="20" /><br /><br /></div>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>La nueva vecina</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41177/la-nueva-vecina</link>
        <pubDate>Thu, 20 Nov 2025 11:36:28 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41177@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><div><strong>La nueva vecina</strong><br /></div><br />A nuestro edificio llegó una vecinita nueva, y yo, como presidente que de la comunidad me presenté para explicarle las reglas de la vecindad. La chica era guapísima: morena, alta, de ojos grandes y con un culo, ¡oh!, pechos grandes y firmes y cara de muñeca. ¡Y caliente, que eso se veía! Tenía 19 añitos, y me dijo que era universitaria. Ese día vestía vaqueros muy ajustaditos y camiseta negra. Había traído a su nuevo piso una bicicleta estática, de esas bicicletas para mantenerse en forma. Se despidió de mí con un beso en la mejilla apretado y me dejó cliente perdido.<br /><br />Pero, a los dos días, problemas. Porque resulta que durante las noches recibía a hombres en su casa. Las viejas del edificio eran quisquillosas y empezaban con sus cosas: "que si gente rara en los pasillos, que si los coches ocupaban todos los estacionamientos, que si tanto ruido". Mi esposa me dijo que antes que tuviera que soportar un desfile de vecinos protestando que se iba con su madre.<br /><br />Un día llegué más tarde de lo habitual a mi casa y andaba en mi busca un tipo cuarentón. Cuando, al fin, nos vimos me preguntó por '"a chica que atendía".<br /><br />"¡Ay, que la muñequita es putita", pensé.<br /><br />Entonces, hablé con ella.<br /><br />Vestía esta vez un traje ceñido con un generoso escote. "Lista para atender". Me rehuía mientras decía que sí, que se prostituía durante las noches para pagarse sus estudios universitarios. Seis meses llevaba en el oficio y ya se había mudado ocho veces de piso, por lo mismo, por los vecinos.<br /><br />Le sugerí, por su bien, que "se lo hiciese" en otros sitios y que en lugar de recibir gente de fuera, se publicitase entre los vecinos del edificio. Me sonrió y me respondió que no era mala mi idea.<br /><br />Súbitamente, alargó la mano derecha hasta mi miembro y me preguntó, con voz sensual y ojos pícaros: "¿quieres ser tú el primero del edificio en degustar los productos de mi negocio?".<br /><br />Sin pensarlo, le bajé el escote y, dejando sus grandes pechos al descubierto, le chupé los mamelones. Después me llevó al sofá. Terminé de desnudarla y disfruté de lo lindo de su diminuto tanga. Se lo quité con los dientes y después saboreé su entrepierna, poblada de vellitos negros y rizados.<br /><br />-¡Ay vecinito, esto no estaba incluido en el servicio! -me dijo.<br /><br />Pero ya nadie, ni con pistola en mano, quitaba mi fogosa lengua de su encharcado pilón. Sobre la marcha poco a poco subía hasta sus pechos y le dije:<br /><br />-¡Qué cuernecitos más afiladitos tienes, vecinita!<br /><br />Me desvistió, y me hizo una felación. Para sólo tener 19 añitos, sabía bien cómo sacarle punta al lápiz. Más tarde nos fuimos a su cuarto: un auténtico burdel. Había instalado espejos en las paredes y el techo, y luces rojas y pantalla con canal porno. Me puso el forro, y primero misionero, perro después, y rematamos la faena con un sincronizado galope, mirándonos en los espejos.<br /><br />-Vecinito, espero que me ayudes con los otros -me dijo, cuando "acabamos".<br />-No te preocupes, vecinita, te voy a ayudar y será nuestro secreto.<br /><br />Y empecé a vestirme de nuevo, pero siguiendo ella sin soltarme mi miembro, como si lo quisiese para sí. Es que además de ser una preciocidad y con un buen cuerpo, era más lista que el hambre.<br /><br />Pocos días después, acabó con la gente de fuera y empezó a "hacérselo" con los vecinos del edificio, incluido un abuelete, que parecía revivir. Las viejas remilgonas ni piaban ya, de lo bien que nos lo montábamos, teniendo nuestro propio burdel en el que gozábamos de un sexo joven y oculto, mientras la despampanante universitaria ganaba sus buenos dividendos. De hecho, 50 euros por barba, pero a todos les regalaba minutos extras. Y a mí por ser el presidente me lo hacía gratis varias veces a la semana. Es que yo la había ayudado en lo de la publicidad y le había comprado una docena de tangas, además de juguetes sexuales.<br /><br />Los sábados por la noche nos reuníamos los vecinos puteros en el piso del único soltero del edificio, que mientras él "se lo hacía" con ella, los demás tomábamos unas cervezas, a la vez que veíamos el partido e fútbol en la tele. Las viejas pensaban que éramos unos fanáticos del fútbol. Y si las cosas se alargaba por más gente de la previstas, poníamos vídeos con el sonido más alto de antiguos partidos para despistar. Y para acostarnos con la guapa vecinita sorteábamos el orden y así dábamos morbo a la cosa.<br /><br />Todos éramos sumamente discretos, y jamás llegó a oídos de ninguna esposa nuestros reiterados devaneos sexuales.<br /><br />Y así, tres años. ¡Qué delicia! Me la tiré tanto que conocía cada palmo de su cuerpo, cada lunar, cada peca, cada pliegue de su increíble anatomía...<br /><br />Ganó ella dinero y nuestra amistad. Cualquier problema y ahí estábamos todos nosotros. No tenía de qué temer.<br /><br />El último año fue el no va más. Se implantó siliconas en los pechos e incluyó el griego en su ya amplio menú<br /><br />¿Y saben por casualidad quién fue el primero en colarla en su ojete? Jajajajaja…<br /><br />Mucho lo sentimos los vecinos puteros, con disgustos incluidos, cuando nuestro objeto del deseo más preciado terminó su carrera, se tituló y cambió de ciudad.<br /><br /><br /><div><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/922"><img alt="LA CAJA DE MSICA 3 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR  - Pgina 5 Downlo17" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/downlo17.jpg" /></a><br /></div><div><br /><b>A Chávez López</b><br />Sevilla nov 2025<br /><br />&nbsp;<img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" height="20" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" /><br />&nbsp;</div>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Un clavo saca a otro clavo</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41174/un-clavo-saca-a-otro-clavo</link>
        <pubDate>Wed, 19 Nov 2025 10:34:49 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41174@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><div><strong>Un clavo saca a otro clavo</strong></div><br />Nunca la engañé, pero estaba tan despechado que sólo quería vengarme. Me abandonó. Mi trabajo, las tareas en mi vivienda, la necesidad de concentrarme en una relación tan tormentosa y esa mierda que disparan las mujeres cuando te quieren fuera de su vida, me tenían trastornado. No era mi primera novia, pero estaba enamorado de ella.<br /><br />Pasadas dos semanas de nuestra separación, una noche de sábado me animaron unos amigos a salir, para dar una vuelta. Sí, esos amigos que nunca fallan en estas ocasiones en las que sólo bebes hasta vomitar. Me llevaron a un cabaret. Cuando entramos, se nos aproximaron tres chicas, ataviadas con unas diminutas tiras de tela que apenas cubrían los senos y el pubis. Mis penas se escondían bajo aquellas curvas que aturdían mi libido. Pedí un&nbsp;whisky,&nbsp;endulzándolo con la compañía de aquellas bellezas. Mis amigos pagaron los alternes de ellas y mi&nbsp;whisky, con tal de verme bien con la chica que había elegido<br /><br />la chica que escogí era guapa, aunque le sobraba maquillaje que unido a su cabello rubio teñido, se convertían en una clásica de cabaret. Intentaba conversar con ella, pero la alta música y sus besos ávidos de propina me lo impedían. Así que me dejé llevar acariciando sus senos operados y su redondo y trasero; justo como me gustan a mí. No tardamos en pasar a un cuarto reservado, mientras acompasados gritos de júbilo de mis amigos, tan ebrios como yo, que ya empezaban a y manosear a sus acompañantes.<br /><br />El servicio privado que pagué, ella lo ejercía en el mismo cuarto en donde vivía. No era ordenada. Había bolsos colgados y ropa por todos lados. En la parte baja del espejo de su baño, había una fotografía de un niño pequeño y una pegatina de&nbsp;Brad Pitt.&nbsp;Nunca he entrado en esos detalles, pero quizás el exceso de alcohol me llevó a preguntarle por la fotografía. Me dijo que era su hijo y que lo había parido a los 16. El padre de la criatura huyó apenas supo del embarazo, y ella sola tuvo que conseguir dinero para sí, para su hijo y para su madre, que cuidaba al niño. Una amiga suya, también cabaretera, la había llevado a aquel cabaré. Dos años llevaba ganándose la vida a costa de llenarse el buche con porcachonas bebidas y servicios privados. No sabía por qué, pero empezó a caerme bien. Quizás por lástima, o quizá por mi relación sentimental hecha añicos, la traté con cariño.<br /><br />Los dos nos acostamos completamente desnudos y, calientes empezamos a besarnos apasionadamente, como novios. En absoluto se cortó y bajó a mi miembro a hacerme una felación de campeonato, apretada y húmeda. Hacía unos ruidos con la lengua que me excitaban mientras succionaba, a la vez que "acariciaba" mis testículos con sus largas y afiladas uñas. En ese momento recordé a mi ex y a lo que le costaba hacerme sexo oral, pues pasaba de ello la muy estúpida.<br /><br />Y llegó mi turno: la puse boca arriba y empecé a lamer sus senos, grandes y con pezones erectos, en cuyos pechos pude ver la operación. Nunca antes había disfrutado de pechos operados. Bajé hasta su entrepierna. Ya allí sentí un olor disímil; una mezcla de la fiebre del momento y de las horas que llevaba en el cabaret. ¡Pero qué coño! Yo había pagado un buen dinero como para no degustar todo lo que me ofrecía aquel apetitoso cuerpo. Así que, lengua a destajo chupando todo. Ella arqueaba la espalda de placer. Hasta que me puso un preservativo y la penetré. Lamía ella mis tetillas mientras hacíamos el amor. Primero, perro; ¡qué lindura de culo! A pesar de las estrías era un grandioso culo, en el que pude cabalgar a mis anchas.<br /><br />Sentía lástima por los chillidos que emitía, pero estaba tan enfrascado en mi faena, tan a gusto y caliente que no paré hasta ametrallarla. Pero no podía eyacular por tanto alcohol ingerido, pero resistió, estoico, mi miembro, y minutos después triunfé y luego me eché de lado en la cama.<br /><br />Se pegó más a mí y nos quedamos medio dormidos. Sólo recuerdo que le pregunté si le había dolido por haberla follado por detrás, y me respondió que sí, pero que le mereció la pena porque el placer sentido no lo había tenido nunca, ni siquiera con el padre de su hijo, del que que se había desenamorado y del que creía que la satisfacía en la cama. No respondí a ese respecto, ni alardeé de macho ibérico. No es mi estilo.<br /><br />Al otro día desperté trastornado en aquella cama. Miré a derecha e izquierda y estaba yo solo. Era mediodía. "¡Joder, mi negocio!", pensé, en una exclamación.<br /><br />Ella se había desmaquillado, lo que la hacía más guapa. Me había preparado un copioso desayuno. Mientras daba cuenta de él, me iba contando que me quedé frito y que pensó en despertarme, pero me veía tan plácido que desistía. Añadió que yo le había contado algunos detalles de mi reciente separación y que ella lloraba durante mi relato.<br /><br />Luego bajó a la sala, que igual tuvo que mentir por esconderme. Estaba libre de resaca y quería irme, pero me dijo que podía quedarme allí, con ella, que no empezaba a trabajar hasta las diez de la noche. Me gustó su oferta, así que me eché en el sofá. Se dio cuenta de que tenía frío y por eso tiró de manta y se echó junto a mí, besándome en la mejilla y, abrazados y charlando, nos quedamos unas cuantas horas...<br /><br />Nos levantamos del sofá a eso de las siete. Yo no podía creerme la aventura tan loca que estaba viviendo. Pero me sentía feliz. Y ella también se veía así. Conversamos de muchas cosas; de sus sueños, de su hijo, de su ex novio, de mi ex novia. Le sugerí que cambiase de trabajo. Le prometí buscarle uno "diferente". No me aceptó dinero por sus atenciones ni por el desayuno. Su respuesta fue que ya era mi amiga, lo cual me agradó. Finalmente, nos despedimos con un tierno beso y un no menos tierno abrazo.<br /><br />Ya en casa, me encontraba nervioso; no podía dejar de pensar en 'mi rubia cabaretera'. No obstante, me evadí un poco y me metí en mi correo para leer nuevos mensajes. Tan enfrascado estaba en ello que no oí el sonido de mi móvil, pero como eran reiteradas las llamadas, al fin lo oí y lo cogí. Era mi ex, quería hablar, que la perdonase...<br /><br />Pasadas dos semanas de mi salida nocturna, volví con mi novia y a la vez empecé una relación con Sole que así se llama 'mi rubia cabaretera'. Pero, pocos días después, acabé con mi novia y me traje a Sole a vivir conmigo en mi casa.<br /><br /><div>En la actualidad tenemos un hijo en común, más su hijo, al que quiero y protejo como si mío fuese. Sole trabaja en su propio local de peluquería y belleza para señoras, y yo sigo con mis negocios. Estamos muy enamorados. La vida nos hace un guiñó de complicidad y nos sonríe</div><br /><div><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/900"><img alt="LA CAJA DE MSICA 3 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR  - Pgina 2 Sissi-10" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/sissi-10.png" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/sissi-10.png" /></a><br /><br /><b>A Chávez López</b><br />Sevilla nov 2025<br /><br />&nbsp;<img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" height="20" /><br /><br /></div>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Poderoso caballero Don Carmín Rojo</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41167/poderoso-caballero-don-carmin-rojo</link>
        <pubDate>Tue, 04 Nov 2025 11:16:28 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41167@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><strong>Poderoso caballero Don Carmín Rojo</strong><br /><br />Dudaba en el color del carmín. Finalmente se decidía por el rojo. A sus ojos les gustaba lo que estaban viendo. El transparente de su blusa, guardaba lo justo, que era poco.<br /><br />Sin habérselo propuesto había convertido su olor en su sello de identidad, dejando un rastro fácil de seguir: una mixtura de seducción, deseo, belleza y frivolidad.<br /><br />Decidida salía de su casa, segura de sí. Firme en sus tacones que, fieles a los latidos del corazón, marcaban el paso que la llevaría a aquel lugar, donde jamás había estado.<br /><br />La poca luz de la estancia, no le permitía dibujar la cara de él. Pero no le importaba porque había algo en su interior que la indicaba lo que la atraía poderosamente: él.<br /><br />Pasados unos segundos, se hacía un poco más la luz.<br /><br />Los segundos pasaban como minutos, la palabra sobraba, sólo sus ojos podían hablar. Una sonrisa detenía su deseo. La mirada de él se clavaba en sus atrayentes labios rojos, que le cautivaban.<br /><br />Era el momento en el que ambos tenían que olvidar todo. Solamente tenían que recordar cuánto habían deseado ese encuentro.<br /><br />Las fuertes y a la vez delicadas manos de él se posaban en la escultural anatomía de ella.<br /><br />El carmín acrecentaba la lujuria de ese momento. Él recorría con su lengua los labios de ella, y la dejaba descansar en la carnosidad roja de los mismo, para más deleite.<br /><br />La transparente y escotada blusa de ella se abría despacio, dejando a la vista unos senos que se apretaban contra el torso de él. La ropa iba cayendo entre besos, y solamente se interrumpían para desnudarse más.<br /><br />Ella alzaba su cuerpo, completamente desnudo, y elevaba sus piernas que antes estaban abrazadas a la cintura de él.<br /><br />Un movimiento permanente la arrastraba sobre la pared, en la que dos sexos se veían, se saludaban y se entendían a las mil maravillas, sin necesidad de intérprete.<br /><br />Su temblorosa pero audible voz pedía a él que se la metiese dentro de sus entrañas, a la vez que sus manos se volvían adictivas a su redondo culo, empujando sobre su sexo.<br /><br />Una vez sincronizados, era entonces que ella, insistentemente le invitaba a que la dejase dentro y a que no la sacase durante toda la velada.<br /><br /><br /><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/7714"><img alt="LA CAJA DE MSICA 10 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 7 Carmzu10" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/carmzu10.png" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/carmzu10.png" /></a><br /><br /><br /><strong>A Chávez López</strong><br />Sevilla nov 2025<br /><br />&nbsp;<img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" height="20" /><br /><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Soñé que estaba con él</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41147/sone-que-estaba-con-el</link>
        <pubDate>Mon, 13 Oct 2025 12:06:52 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41147@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><div><strong>Soñé que estaba con él<br /></strong></div><br />Subí la escalera hasta llegar a su estudio. La puerta estaba entreabierta, y el olor a óleo mezclado con el aroma del café, me daba la bienvenida.<br /><br />Era agradable estar allí. En cada rincón sentía su vívida presencia. Bastaba sólo con ver sus cuadros para darme cuenta de la pasión que escondía su alma, y que él se esmeraba en ocultar bajo la fachada de un hombre frío que lo alejaba de toda posibilidad de ser el elegido como el amante perfecto que toda mujer desearía tener en su cama.<br /><br />Me estremecía con sólo recordar sus besos incitadores que sabían despertar la pasión que había en mi interior, y que hacían que me convirtiese en presa de sus deseos.<br /><br />Me fascinaba sentir su atrevimiento por considerar mi cuerpo suyo, igual atrevimiento que él moldeaba como arcilla entre sus dedos, hasta dejarme abandonada a una pasión que disparaba todos mis sentidos y anestesiaba mi voluntad.<br /><br />Nada más entrar, mi mirada se iba hacia un lienzo que había sobre el caballete. Era la primera vez que lo veía. Los cojines parecían encajar con la sensualidad que irradiaba la mujer, y la llama de sus ojos pedía a gritos Amor, para saciar el deseo que se veía a flor de piel. Cerré los ojos y empecé a recordar...<br /><br />Lo único que cubría mi cuerpo era una bata de felpa, la cual no lograba ocultar la pasión que latía en mi interior. Podía sentir mis latidos golpeándome el pecho y recordándome la locura que estaba a punto de cometer.<br /><br />Entonces lo vi, y me estremecí bajo el calor de su mirada. Se me acercó y puso las manos sobre mis hombros. Me quedé atrapada en la profundidad de sus ojos. Sabía que estaba jugando con fuego, pero en eso no pensaba y ni siquiera me importaba.<br /><br />Quería quemarme, arder en las diablas llamas de manos que deshacían vehementemente el nudo que protegía mi intimidad. No podía controlar mi respiración. Mis senos subían y bajaban en clara invitación a ser acariciado, pero sólo su mirada viajaba por mi cuerpo, hasta pararse en la hendidura que escondía el epicentro de mis deseos.<br /><br />Me acomodaba en unos cojines y, sin apartar él los ojos de los míos, deslizaba sus dedos sobre mi piel, en un desplazamiento atrevido, que me iba apartando de la realidad.<br /><br />Me lamía los mamelones hasta dejarlos de punta, clamando mimos, pero seguía en mi vientre hasta pararse en el mismísimo cráter de mi pasión, que, con mano experta, lo tocaba hasta humedecerlo completamente.<br /><br />Le suplicaba que me hiciese suya. Quería sentir su excitación al rozarme el vientre y traspasarme la barrera en la que el calor se convierte fuego. Quería acariciarlo, pero me sujetaba de las muñecas y me decía:<br /><br />-Aún no. Ahora sólo quiero percibir lo que mis dedos te hacen sentir.<br /><br />Me dejaba llevar por sus besos, hasta entrar en un mundo indescifrable de sensaciones, donde los gemidos eran la única manera de aplacar el torrente de placer que inundaba cada poro de la piel.<br /><br />Impaciente, volví a pedirle que me poseyese. Necesitaba sentir su cuerpo moviéndose al mismo ritmo que el mío, atormentándonos y regocijándonos en lo que íbamos a sentir. Él no lo aceptaba, se alejaba y se ocultaba detrás del lienzo y seguía con su tarea, que a mí se me estaba resultando interminable.<br /><br />Cuando creía que no podía aguantar, dejaba el pincel y se unía a mi deseo de navegar juntos por las aguas turbulentas de la pasión, amenazando con naufragar devorándonos, si no hacíamos algo por evitarlo.<br /><br />Empecé de nuevo a mirar el lienzo. Pensaba que él aparecería vestido con unos vaqueros azules y una camisa de cuadros verdes sobre su cuerpo.<br /><br />Un cosquilleo anunciaba que estaba junto a mí, pegado a mi lado. Al girarme me topé con sus ojos. Nuestras manos se entrelazaron rompiendo el espacio que nos separaba. No hablábamos. Nuestros cuerpos se entendían solos.<br /><br />Abrí la boca, y con su lengua exploraba cada escondite de la mía, jugueteando con mis labios, queriendo ser perdonado por un juego que, muy lejos de herirme, me producía un inmenso placer.<br /><br />Sus besos hacían camino en mi cuello y sus manos quitaban las barreras que cubrían mi piel. Me besó en los pechos atrapándolos con su boca, mordiéndolos. Pero yo no le pedía clemencia, quería más y más...<br /><br />Empezó a quitarse la ropa. Primero la camisa, que desabotonaba hasta ver su torso, que besé varias veces, dejando con mis dientes la huella de mi pasión. Después, los vaqueros y los calzoncillos.<br /><br />Sentía anhelosa sus manos deslizarse por mis muslos, hasta pararse en el charco de mi sexo, para después explorármelo con devastadora masculinidad, logrando que mi cuerpo respondiese a semejantes embestidas.<br /><br />Los dos teníamos prisas por culminar un ansia animal que teníamos a flor de piel. Abrí los ojos y vi la pasión que reflejaba su cara. Sabía que era la causante de su estado de locura, y eso me hacía feliz.<br /><br />Caímos sobre el sofá. Su cuerpo cubría el mío, y juntos seguimos en una loca carrera hacia la cúspide. Me parecía un sueño estar de esta forma, sintiendo su ansiado peso, su loca excitación, nuestros alientos mezclándose…<br /><br />Quería gritar su nombre, pero me daba cuenta de que no había nombre que pronunciar.<br /><br />Desperté.<br /><br /><div><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/567"><img alt="LA CAJA DE MSICA 2 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR  - Pgina 17 Orgasm10" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/orgasm10.jpg" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/orgasm10.jpg" /></a><br /></div><div><br /><b>A Chávez López</b><br />Sevilla oct 2025<br /><br />&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" /><br /><br /></div>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>La conocí en una discoteca</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41145/la-conoci-en-una-discoteca</link>
        <pubDate>Wed, 08 Oct 2025 12:56:39 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41145@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<div><br /><br />"¡Qué sí, tío, que no es trola, que esto me pasó el viernes por la noche! ". Esto le decía un amigo a su amigo, al ver en su expresión un gesto de incredulidad. Lean...</div><br /><br /><div><strong>La conocí en una discoteca<br /></strong></div><br />La morena de rompe y rasga despertó reminiscente y resacosa de una larga noche plena de libaciones y trasnoche. Sus aviesos luceros, color miel, sus mullidos labios carmesí y sus erectos mamelones purpúreos, invitaban a disfrutar de nuevo de su cuerpo cobre. Su curvilínea figura era tan perfecta y atrayente que yo no podía resistirme a la tentación de mordisquear sus marrones puntiagudos botones a la vez que saborear su sensible punto de los labios menores de su vulva.<br /><br />Con sencillez y lentitud ensayadas, se puso en pie completamente desnuda. Paseó su imagen mostrándome una energía sexual en ebullición, cual guerrillera pidiendo guerra. De nuevo se tumbó en la cama, exponiendo con maestría su suntuoso y redondo culo, al mismo tiempo que se pellizcaba un seno y me lanzaba miradas incendiarias diciéndome.. "ven, ven...".<br /><br />El cansancio me podía, pero una vez más a sus encantos me rendía, uniendo mi cuerpo con el suyo... Y pasó lo que tenía que pasar, que ellos solos se entendieron y de caballero es de esto no hablar.<br /><br />¿Era mujer sumisa en la cama, o se portaba así conmigo, para, más tarde, a medida que la pasión la desbordaba convertirse en una ansiosa ninfómana por conseguir más?<br /><br /><br /><div><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/1184" title="Link: https://servimg.com/view/19658791/1184"><img alt="LA CAJA DE MSICA 3 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR  - Pgina 20 986b5210" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/986b5210.jpg" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/986b5210.jpg" /></a><br /><br /><b>A Chávez López</b><br />Sevilla oct 2025<br /><br />&nbsp;<img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" height="20" /><br /><br /></div>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>El casamiento mata la pasión</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41133/el-casamiento-mata-la-pasion</link>
        <pubDate>Fri, 26 Sep 2025 06:11:01 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41133@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><p><b>El casamiento mata la pasión&nbsp;</b></p>

<p>Primavera loca: durante la mañana, frío; durante el mediodía, calor; durante la
tarde, calor intenso; durante la noche, de nuevo frío. Y por eso he cogido un
resfriado de muerte. Es frecuente resfriarse con un clima así. Pero resfriarse
con un Sol brillante, es lo más estúpido que te puede pasar. </p>

<p>Era
un lunes a las tres y diez de la tarde cuando salí de mi oficina. Empapé una
caja de pañuelos de papel. Me dolía la cabeza y me crujían todos los huesos del
cuerpo.</p>

<p>El lunes es mi día favorito para una infidelidad segura, sin sospecha, sin
temor. Los lunes son adrenalina pura. Hoy, resfriado y con un pañuelo de papel
en una mano y la otra mano sujetando el volante del coche, con destino a mi
casa, que ya allí me espera un zumo de naranja y un Ibuprofeno, además de el
desdén de mi esposa.</p>

<p>Mi
esposa estaba saliendo cuando yo entraba, se detuvo en su caminar y me dijo que
me había dejado en la nevera una jarra con zumo de naranja, y se largó. Fui al
botiquín y saqué una pastilla de la caja del Ibuprofeno. Me fui hacia la
cocina, cogí un vaso y me serví un zumo de naranja. Sentía fastidio. Los lunes
de “besos y folleteos” me tomaba un zumo de naranja con ron. Pero hoy, zumo de
naranja con Ibuprofeno. ¡Manda huevos!</p>

<p>A ella le gusta el ron, licor tan dulce como ella. Cumplía su jornada de trabajo
a las tres, como yo, pero nos veíamos poco. Ella era la secretaria del director
de nuestra empresa, y yo el jefe de contabilidad. Ella, con un marido
aventurero compulsivo; y yo, con una esposa ausente, sólo ocupada y preocupada
por su línea y sus caprichos. Ambos, casados y cansados de tanto tedio.</p>

<p>Me gustaba las manos de ella, sus uñas rojas, sus tacones altos, que sonaban al
acercarse a mi despacho; su liguero, sus pantorrillas, que parecían decir “¡tócame
ya joder” . No recuerdo cómo nos hicimos amigos, pero yo no la quería sólo como
amiga; quería follar con ella. Sólo con verla, mi sangre hervía, y su voz
calentaba mi polla.</p>

<p>Un día estaba en mi despacho centrado en mis números. No la sentí llegar. Sólo
oí su voz. Me di la vuelta. Me miró de una forma extraña. Sin hablar, me
levanté. No había nadie más, sólo ella y yo. Le cogí la mano y la besé.
Sorprendida me miró. Primero, besé cada dedo, la muñeca, la palma. Y le dije:
"hola". Estaba como queriendo decirme algo, pero no, colgó su brazo
en mis hombros y nos besamos, su cara pegada a la mía. Su boca abierta parecía
devorarme. Mi mano en su espalda buscando ese broche mágico que lo abre todo.
Lo hallé. Si lo apretaba caería el sostén. La miré para ver su cara. Seguía
besándome, sus manos sobre mi pecho. Finalmente, pulsé el broche, y cayó lo que
queríamos que cayera, y yo me sentía en el paraíso. "¡Vas a ser mía!",
pensé.</p>

<p>Una de mis manos bajó para escudriñarla. Me gustaban sus piernas, cubiertas por
las medias. Me puse en cuclillas. Hermosa mujer, hermoso cuerpo. Besé sus
rodillas. Me cogió del pelo, no veía su cara, su guapa cara. Le besé una cacha,
no, la saboreé. Conté sus lunares mientras subía. No me soltaba el pelo. Con
mis dientes tiré de ese tirante que sujeta esa pieza de tela que cubre su
pudor. Tiré dos veces y en las dos sentía su calor, en las dos mi pelo dejó de
ser acariciado. Mi pelo se convirtió de repente en el soporte de su
estremecimiento.</p>

<p>Dudaba de mi siguiente paso. No quería defraudarla. Me gustaba, la deseaba y la
respetaba. Pero ella se percataba de mis dudas. Me cogió de la mano y entonces &nbsp;la veía en forma panorámica. Me dijo:
"ven conmigo" . Me llevó a un sofá grande del despacho, silenciosamente.
Y yo hice lo que me dictaba mi corazón. Le pregunté:</p>

<p>—¿Qué es lo que quieres que te haga?</p>

<p>—Lo
que sea que me vayas a hacer es más cómodo aquí, ¿no crees?</p>

<p>Se tumbó en el sofá. Y ahora la veía en horizontal. Me gustaba más así. Me
salía un deseo de besarla, de mordisquearla, de sentir sus suspiros, venidos a
quejidos. La besé en la boca. Me quitó la camisa. Me rasgó la espalda con sus
uñas. Sentía dolor y cosquilleo. Mis manos acariciaban sus muslos e iban
bajando. En cada beso, sus ¡ah! eran acelerados. Mis manos me quitaban los
obstáculos. Cada movimiento de mi boca, era un lamento de ella.</p>

<p>-sigue y termina en página siguiente-</p><p><br /></p>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Cuerpos femenino de alta gama</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41080/cuerpos-femenino-de-alta-gama</link>
        <pubDate>Mon, 18 Aug 2025 02:25:42 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41080@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><b>Cuerpos femeninos de alta gama</b><br /><br /><div><div><div><div>La mujeres con un cuerpo despampanante, como esa de la imagen, presumen porque lo tienen todo (físicamente hablando), y ciertamente todo es de alta gama, pero cuando les llega el entronque que encaja perfectamente en su hendidura entre las piernas, entregan dócilmente la cuchara sin presumir.<br /><br /><br /><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/2838"><img alt="LA CAJA DE MSICA 5 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 40 Eesto_10" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/eesto_10.jpg" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/eesto_10.jpg" /></a></div><br /><b>A Chávez López</b><br />Sevilla ag 2025<br /><br />&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" /><br />&nbsp;<br /><br /></div></div></div><div><br /></div>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>La puta Gilda</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41060/la-puta-gilda</link>
        <pubDate>Mon, 11 Aug 2025 14:54:16 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41060@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><div><strong><br />La puta Gilda</strong>&nbsp;&nbsp;</div><br />Hay personas que nacen deterioradas, con defecto de fábrica. <br /><br />Gilda no nació puta, ni siquiera en el sentido peyorativo de la palabra hacia las mujeres que se dedican a alquilar su cuerpo. Ella sólo había nacido Gilda.<br /><br />Brava y tosca era y se había criado en un matadero de cerdos con su tío Dioni, hasta que él decidió que no podía criar a una niña de 16 años, y la echó de su casa.<br /><br />Aunque se encontraba ya en la calle, deseando estaba de salir de aquel matadero, de aquella casucha de madera podrida, de aquel estiércol, de los malos modos de su tío, de aquellos puercos olores…<br /><br />Se fue a vivir a la casa de su abuela. La abuela también criaba cerdos, pero sus cerdos empezaron a tener extrañas diarreas y su carne se convirtió incomestible. La anciana abuela dejó la explotación animal y sin consultarle a Gilda, decidió explotarla sexualmente.<br /><br />La llegada de Gilda a la ciudad y el abandono de una casa oxidada, eran un trámite más en su trayectoria. Debía pasar como pudiese un tiempo, hasta lograr algo mejor. Pero sabía que poseía encantos físicos. Quizá la oportunidad de ser diferente no llegaba nunca a personas como ella. O, quizá, la oportunidad de no ser indiferente.<br /><br />A pesar de ser una chica despampanante y por más que se esmeraba en su trabajo de puta, sus clientes no se acordaban de ella al día siguiente, porque interpretarían que una mujer tan despampanante les podría causar problemas. <br /><br />Pero a Gilda le parecía que la indiferencia de sus clientes era una suerte, porque el poco contacto con ellos la alegraba, y de esta manera podía moverse tranquilamente todo el tiempo en busca de un trabajo decente.<br /><br />Gilda cumplió la mayoría de edad y seguía siendo puta porque le cogió gusto al gusto del dinero; empero, no admitía que nadie la llamase puta, pero tenía la sensación de convertir en putada todo lo que tocaba.<br /><br /><br /><div><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/3836"><img alt="LA CAJA DE MSICA 6 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR  - Pgina 38 La_put12" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/la_put12.jpg" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/la_put12.jpg" /></a><br /></div><div><br /><b>A Chávez López</b><br />Sevilla ag 2025<br /><br />&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" /><br />&nbsp;</div>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>La conocí en un bar de copas</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41023/la-conoci-en-un-bar-de-copas</link>
        <pubDate>Mon, 07 Jul 2025 15:52:37 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41023@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><strong>La conocí en un bar de copas</strong><br /><br />Aquella morena de rompe y rasga despertó, reminiscente y resacosa, de una madrugada de libaciones y trasnoche. Sus ojos negros, sus mullidos labios carmesí y sus erectos pezones purpúreos, invitaban a gozar de nuevo de su anatomía cobre. Su curvilínea figura era tan perfecta y tan atrayente que no podía resistirme a la tentación de mordisquear sus dos puntiagudos botones y saborear su sensible mirto clitoromegalio.<br /><br />Con una lentitud ensayada se puso en pie, completamente desnuda. Paseó su esbelta imagen mostrando una energía sexual en ebullición, como pidiéndome guerra. Después, se tumbó sobre la cama, exponiendo su suntuoso y redondo culo, a la vez que se iba pellizcando los pechos y lanzando miradas de esos... "ven, ven, ven...".<br /><br />El cansancio me podía, pero una vez más a sus encantos me rendía, uniendo mi cuerpo al suyo. Y, claro, pasó lo que tenía que pasar, que ellos solos se entendieron, pero de caballero es de esto no hablar.<br /><br />¿Era una hembra sumisa en la cama o se portaba así, para más tarde, a medida que la pasión la desbordaba, transformarse en una ansiosa ninfómana por conseguir más?<br /><br /><br /><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/7813" title="Link: https://servimg.com/view/19658791/7813"><img alt="LA CAJA DE MSICA 10 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 12 La_con12" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/la_con12.jpg" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/la_con12.jpg" /></a><br /><br /><br /><strong>A Chávez López</strong><br />Sevilla julio 2025<br /><br />&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" />&nbsp;<br /><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Más incomprensión que incompatibilidad</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41018/mas-incomprension-que-incompatibilidad</link>
        <pubDate>Sun, 06 Jul 2025 22:17:23 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41018@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><strong><br />Más incomprensión que incompatibilidad</strong><br /><br />Se sentía una estúpida. Mirando por la ventana las estrellas, quietas, serenas en un cielo negro azulado, nunca podía disfrutar la noche. Pero aquella quietud no podía entrar, no cabía en su revuelto espíritu, algo que de ninguna de las maneras se planteaba.<br /><br />Se había dejado engañar otra vez, y ya eran muchas veces de lo mismo. Ni siquiera había intentado contarle su ilusión para aquel día, y era una ilusión lo que llevaba. Llegaba con su plan resuelto, y le había dado luz verde. Se había olvidado de todo y sólo esperaba su compañía. Pero poco espera de él.<br /><br />¿Cómo podía ser posible de que no se diese cuenta? Y esto mismo era algo que se había dado en otras ocasiones anteriores.<br /><br />En realidad, la culpa era suya por haberlo acostumbrado a un asentimiento alegre. Quizá pensase que en aquella cabecita y aquel corazoncito no había nada propio, sólo su ego. Quizá no se le había ocurrido que también era una persona individual. Algo que siempre se debe tener presente para la buena marcha de una relación, amistosa o sentimental.<br /><br />¿De quién era la culpa? ¿No era de ella por ser estúpidamente feliz por sólo comprobar que contaba con ella y que la quería? Seguramente que si la hubiese amado de verdad, las cosas habrían sido diferentes…<br /><br />No le había hecho caso a su propia individualidad desde hacía tiempo, y ésta comenzaba a rebelarse y a rugir, dando patadas. Y le dolía. Le dolía sobre todo por entender que si no hacía algo no podía decirle todo el Amor que sentía. El Amor se pudriría en su interior ahogado en una sensación de engaño que lo inutilizaba. Se convertiría en ira, en ataques rabiosos. Y eso era injusto. Era injusto para él y también para ella.<br /><br />Ella le profesaba Amor, pero él nunca le decía que la amaba. Siempre te quiero. Y un te quiero le sonaba ahora a posesión, a un deseo de tener, no de de amar.<br /><br />Nunca lo había querido tener, se conformaba con verlo feliz. Y tampoco iba a permitirle que la tuviese, que la confundiese con un objeto de su posesión.<br /><br />Al otro día, también iba a hacer ella sus propios planes. Él se iba a enterar de que ella también tenía sus propios planes, ilusiones, deseos, ideales... Un mundo propio.<br /><br />Y con ese propósito ilusionante se había dormido, y por fin había descansado.<br /><br />Cuando despertó, se encontraba con una mañana radiante. El Sol entraba a raudales por la ventana. El día olía a frescor y a novedad. ¿Pero qué le pasaba? ¡Ah, sí!<br /><br />Algo fuerte en sus adentros la empujaba de una forma acuciante a ponerse a trabajar por su individualidad, por su Amor propio, su ego, su orgullo…<br /><br /><br /><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/7924"><img alt="LA CAJA DE MSICA 10 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 16 Ensuez11" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/ensuez11.jpg" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/ensuez11.jpg" /></a><br /><br /><br /><b>A Chávez López</b><br />Sevilla julio 2025<br /><br />&nbsp;<img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" height="20" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" /><br /><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Juegos sexuales</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41011/juegos-sexuales</link>
        <pubDate>Sat, 05 Jul 2025 17:13:24 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41011@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<strong><br /><br />Juegos sexuales</strong><br /><br />Las relaciones sexuales son realmente placenteras, pero a medida que el tiempo en la relación de pareja pasa y la monotonía gana terreno, algunas parejas dejan que la llama de la pasión se apague. Los expertos recomiendan que seamos creativos para que esto no ocurra. En las siguientes líneas puedes encontrar una selección de juegos en la cama con la pareja que te ayudarán a activar tu vida sexual de nuevo.<br /><br />Temperatura sexual<br />Uno de los clásicos de los juegos en la cama es jugar con las sensaciones de nuestro cuerpo. Para hacer esto simplemente es necesario agarrar un cubito de hielo o coger una bebida caliente.&nbsp;Es posible aplicar hielo directamente sobre el cuerpo de la persona que pretendemos estimular, o ponérnoslo un momento en la boca (igual que con la bebida caliente) para que al practicar sexo oral o lamer a la pareja las sensaciones sean diferentes gracias a la lengua fría o caliente.<br /><br />El detenido<br />Otro de los juegos eróticos clásicos consiste en esposar a uno de los miembros de la pareja para que no pueda moverse. En este juego, se suele simular una detención o captura. Uno de los dos miembros de la pareja queda atado de manos (y de pies en muchos casos) y queda a merced de la otra persona que se encarga de dar placer. Esta situación es muy estimulante para muchos.<br /><br />Juego de los dados<br />El juego de los dados es una variación del anterior. Consiste en que los dos miembros de la pareja se asignen números diferentes. Uno los dos pares y el otro impares. Entonces se lanza un dado y la persona que gane es la que será atada durante 5 minutos y recibirá el placer de la pareja.<br /><br />Sabores sexuales<br />Si las sensaciones de frío calor pueden ser muy placenteras, también pueden serlo los sabores. No hay nada mejor que estar con la persona que amas y además deleitar el paladar con chocolate, fresas o helado. Juegos en la cama con la pareja. El gusto de cada persona puede cambiar, aunque algunos clásicos son untarse partes del cuerpo con chocolate y limpiarlos con la lengua. También comer fresas y cava con la pareja de manera erótica. Lo importante es no usar las manos sino todo lo demás.<br /><br />Masaje con aceite<br />Los masajes siempre son placenteros y relajantes, y son ideales para aumentar la excitación sexual y causar un clima idóneo para el acto sexual. El masaje puede llevarse a cabo en la misma cama, donde la persona que lo recibe debe estar cómoda bocabajo. Existen diferentes tipos de aceites con diferentes aromas que producen distintas sensaciones. El tacto, el olor y la sensación del aceite pueden ser muy estimulantes y un masaje es ideal como juego preliminar en la cama.<br /><br />Bomba sexual<br />La bomba sexual es un jugo en la cama que provoca una dinamita de placer. Es un juego simple, que consiste en coger un reloj y poner un intervalo de tiempo en el que no está permitido penetrar. Si por ejemplo el tiempo sin penetración es de 20 minutos, están permitidas solo las caricias, besos, mordiscos, etc., hasta que haya pasado ese tiempo estipulado.<br /><br />Elige un papelito<br />Un juego que puede resultar muy erótico y puede excitar tus sentidos. Consiste en coger dos tarros o frascos (para cada uno de los dos) en los que meter una serie de papelitos. En cada papelito se escriben diferentes verbos que tienen que ver con actos sexuales y excitantes, por ejemplo, chupar, lamer, morder, etc. En el otro frasco estarán los papelitos con las partes del cuerpo escritas. La combinación de los dos papelitos te indicarán qué debes hacerle a tu pareja para que sienta un gran placer.<br /><br />La ceguera<br />Otro juego mítico es el de vendarse los ojos, pues cuando uno no puede ver, los otros sentidos corporales se intensifican. El funcionamiento es simple; vendarse los ojos y dejar que la pareja haga su trabajo para satisfacernos. La imaginación juega un papel fundamental en este juego, que es ideal si se combina con el juego del detenido.<br /><br />La batalla<br />La cama puede convertirse en un ring de lucha con este juego, en el que no es necesario ser violento, pero puede ser divertido. Los dos miembros de la pareja deben desnudarse y sujetar un cojín con el que deben iniciar una batalla. No se trata de hacer daño sino de pasar un buen rato. Esto puede provocar un ambiente distendido que puede acabar en amor y no en guerra.<br /><br />¿A qué sabe mi boca?<br />Este juego en la cama es ideal para combinarlo con el juego de la ceguera. pues cuando uno de los dos miembros de la pareja tiene los ojos vendados, entonces el otro se coloca distintos alimentos en la boca: chocolate, helado, fresas, licores, nata, etc... El objetivo es que la persona que tiene los ojos vendados adivine qué es lo que el otro tiene en la boca. Si no acierta, entonces la persona que no tenía los ojos vendados se untará el cuerpo con el alimento y la persona que ha perdido tiene que lamerlo y limpiarle el cuerpo sin usar las manos. Juegos en la cama con la pareja.<br /><br /><img src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/hv/rtrzgvjkvwea.jpg" alt="" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/hv/rtrzgvjkvwea.jpg" /><br /><br /><br />A Chávez López<br />Sevilla julio 2025<br /><br />&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" />&nbsp;<br /><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Doña María, don Miguel y yo</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41007/dona-maria-don-miguel-y-yo</link>
        <pubDate>Sun, 29 Jun 2025 12:25:04 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41007@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><strong>Doña María, don Miguel y yo</strong><br /><br />Me llamo Adolfo y tengo 19 años. Desde la muerte de mis padres, vivo con mi abuela en su casa, que se halla en un barrio periférico de la ciudad de Sevilla. Es viuda y no tiene más parientes, por lo que yo soy su única compañía.<br /><br />A efectos de este relato, consulté en el DRAE la palabra Gerontofilia, dice: “Inclinación sexual pervertida hacia personas de edad avanzada”. Y en este sentido debo confesar que siempre me han atraído las mujeres maduras, y por ellas ha vivido mi pene apasionantes aventuras en solitario.<br /><br />Junto a nuestra casa vivía Don Miguel: un señor de 69 años, con su esposa, Doña María, de 61, amigos de mi abuela.<br /><br />Un día de sábado, Don Miguel había pedido a mi abuela mi ayuda para ordenar un cuarto que estaba al fondo de un patio de luz de su casa.<br /><br />Cuando llegué, pronto Don Miguel me indicó el lugar de la faena. Era un cuarto encima de otro, usado para la lavandería, y al que se subía por una empinada escalera. Amablemente me pidió que ayudara a su esposa a sacar cajas y dejarlas en el patio, para vaciarlo completamente y hacer espacio libre.<br /><br />–--Yo -me dijo Don Miguel, con voz lastimera-, por desgracia no estoy para estos trotes.<br /><br />Don Miguel había superado un derrame cerebral, pero lo obligaba a apoyarse en un bastón para poder caminar. Era alto y con buen porte, pese a su avanzada edad, amable y servicial y al que debíamos mi abuela y yo más de un favor.<br /><br />Doña María era una mujer de mediana estatura, rubia teñida, grandes y expresivos ojos, entradita en carnes, caderas anchas y un culo prominente. Pero lo más atrayente de su cuerpo eran sus hermosas, pero bien puestas tetas, que gustaba exhibir a través de prendas con generosos escotes.<br /><br />El cuarto estaba atestado de cajas de cartón. A un lado había una cama, cubierta con una vieja colcha, que había acumulado suciedad con el tiempo. También había un armario, una mesilla y un tocador con sus adornos y espejo.<br /><br />Sobre la cama había unos artículos de cristal. Cuando Doña María se inclinó para recogerlos, me regaló el magnífico plano de sus tetas, que parte de ellas se salían del escote. No llevaba sujetador, y las tetas pendían despojadas de sus tirantes, mostrándose en su plenitud y esplendor. Se me empinaba el pene al ver aquellos atributos, pero me recriminaba mi instinto animal, que llevamos dentro y que es el que hace aflorar pensamientos eróticos, tirando a pornográficos.<br /><br />Empecé a bajar al patio las cajas que estaban más cerca de la entrada, y, cuando subí de nuevo, vi a Doña María acomodándose una teta en el interior del sostén. Por mi cabeza pasaba una loca idea y me hacía ilusiones de convertirme en el receptor de sus favores sexuales. Pero un nuevo sentimiento de culpabilidad se apoderaba de mí, por lo que quería convencerme de que tenía que comportarme como un caballero y sólo limitarme a cumplir con el favor que nos habían pedido.<br /><br />–--Adolfo, quiero pedirte algo.<br />–--Dígame, Doña María.<br />–--Súbete en esa silla y bájame la caja grande que está la primera en el armario.<br />–--Ahora mismo, Doña María.<br /><br />Me subí a la silla e involuntariamente volvía a mirar hacia abajo, y pude ver de nuevo sus tetas a través del escote, y me quedé mirándolas embobado. Sonreía ella y se las tocaba con cada mano, en un gesto que no sabía yo descifrar.<br /><br />Turbado, volví a mi trabajo y le acerqué la caja, que pesaba, y me dijo que ella la iba a bajar al patio.<br /><br />Pero al pisar el primer escalón, inesperadamente tropezó, y yo reaccioné con celeridad; cogí su cuerpo con firmeza para evitar que se cayera. No era mi intención, pero puse mi mano sobre su teta izquierda, y sentí un calambrazo en todo el cuerpo, a la vez que le preguntaba por su estado.<br /><br />–--¿Se encuentra usted bien, Doña María? ¿Se ha hecho daño?<br />–--Estoy bien. Sólo me he asustado.<br />–--Déjeme ayudarla.<br />–--Eso sí, ayúdame a incorporarme.<br /><br />La cogí de la cintura y la recosté sobre mi pubis, provocándome una erección, que no pasó inadvertida para ella.<br /><br />Debido a la tonta caída y por mi forma de coger a doña María, la teta se había salido completamente del escote, pero no podía quitar mi mano de esa carne tersa y cálida con pezón grueso que invitaba a todo. Siguió ella bajando escalones, pero se detuvo un momento para ajustarse el escote, ofreciéndome unos segundos la visión de las dos tetas.<br /><br />–--Te estoy dando un espectáculo, ¿verdad, hijo? ¡Qué vergüenza!<br />–--No pasa nada, Doña María. Un pequeño accidente -respondí, sin quitar mis ojos de las tetas.<br /><br />Con el pretexto de ayudarla a llegar hasta la cama, pasé mi brazo izquierdo por detrás de ella, de modo que con la mano llegaba a las tetas disimuladamente, mientras que Doña María, como quien no quiere la cosa, movía la mano derecha y rozaba mi pene por encima de los pantalones vaqueros.<br /><br />La dejé sentada sobre la cama y volví a trepar la silla para seguir bajando cajas del interior del armario. Ella, ya recuperada, se acercó a mí y con voz suave me dijo, a la vez que me ponía la mano sobre mis glúteos:<br /><br />–--No vayas a caerte, Adolfo. Agradezco mucho tu ayuda. ¡Hay que ver la falta que me hace un hombre en casa!<br /><br />-sigue y termina en página siguiente-<br /><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Inesperado regalo de cumpleaños</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41006/inesperado-regalo-de-cumpleanos</link>
        <pubDate>Sun, 29 Jun 2025 11:13:27 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41006@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><p><b>Inesperado regalo de cumpleaños</b></p>

<p>Era ya de noche. Miraba la hora en el reloj, colgado en la pared
del salón. La ansiedad empezaba a invadirlo. Imaginaba el sonido de sus pasos,
el aroma de su piel, el contacto de sus labios sobre los suyos, y la calidez de
su cuerpo apretándose sobre el suyo. Se levantó del sillón de su cuarto y se fue hacia la
puerta de entrada y salida del piso. El ascensor se paraba. Durante unos segundos detenía la respiración, y
cogía una buena bocanada de aire. Oía pasos aproximándose. El corazón le empezaba a latir con una celeridad inusitada. Segundos eternos. El sonido
del timbre lo sobresaltaba. Se miraba en el espejo del pasillo, se acomodaba el
pelo y se alisaba la ropa. Temblaba.</p>

<p>Trataba de contener, inútilmente, los nervios, apoyaba una de sus
manos, trémula, en el pomo de la puerta. La abría, y allí aparecía ella, subida
en sus altos tacones y mirándolo sonriente. Era una meretriz de alto standing, de 27 años y con unas hechuras mareantes&nbsp;</p>

<p>—Carlos, supongo.</p>

<p>Entre balbuceos asentía y, sin dejar de mirarla, la invitaba a
pasar: alta, morena, de facciones finas. Vestía abrigo de cuero negro que le
cubría hasta las rodillas. A pesar de eso, se perfilaban pronunciadas
curvas.</p>

<p>—Acomódate. ¿Quieres beber algo? -le preguntaba él, todavía
nervioso.</p>

<p>—Nada, gracias –respondía, y enseguida comenzaba a pasear sus ojos
por la vivienda.</p>

<p>Recorría el salón, como si estuviese en su propia casa. Él, sin
saber qué hacer ni qué decir, sólo acertaba a sentarse. Ella, se detenía ante
él y, dejando caer lentamente su abrigo, empezaba a moverse al compás de la
música que sonaba.</p>

<p>Carlos, aparentando serenidad, se sentaba a su lado, pero ella, con intención, llevaba su mano derecha hacia la entrepierna del Carlos y
enseguida cogía su excitado pene. Se contorneaba, cual serpiente en celo,
frente a Carlos.</p>

<p>Poco a poco caían al suelo las prendas que cubrían su
espectacular figura, hasta dejarla con el único vestido perfecto: su piel. Sus
grandes pechos terminaban en pezones rosados y duros, que se pellizcaba con el
índice y el pulgar de su mano derecha, mientras la otra bajaba hacia el vientre
hasta llegar al sexo. Su dedo del corazón de la otra mano se encausaba por los
labios que llevan a ese motor que excita a toda mujer: el clítoris. Lo
acariciaba suavemente. Carlos no podía aguantar. El instinto ancestral era tan
urgente que sin poder contenerse le decía, con una lasciva sonrisa en los labios:</p>

<p>—Estoy demasiado excitado como para esperar más tiempo.</p>

<p>A lo que ella, acercándose más a él, le susurraba al oído mientras
le rozaba la cara con una de sus bien puestas tetas</p>

<p>—Como quieras. Ahora mandas tú.</p>

<p>Le cogía la cara y le besaba apasionadamente los labios, mientras
le iba quitando la camiseta, le desabrochaba el pantalón, que caía como ave
muerta. Manos expertas femeninas entraban dentro de los calzoncillos, y Carlos sentía
una dureza que ya había anunciado. Intentaba llevarla a su dormitorio, pero no
podía porque después de un enroscado beso en la boca, seguía besándole el
pecho, bajando lentamente al bajo vientre, que temblaba de pura excitación. Y
esto le gustaba porque veía que el adolescente estaba disfrutando plenamente.</p>

<p>Ya los dos completamente desnudos, ella se echaba sobre la
alfombra, y él se ponía encima. Una mano del chico buscaba acomodar su pene erecto en la vagina, y ella, percatándose, lo dirigía. Su pene sentía una
humedad caliente. Torpemente, movía su pelvis, una, dos, tres veces, y el
elixir que da y proporciona vida salía, cual disparo. Ella sentía que la
presión de él había cedido y entonces lo abrazaba. Él notaba que
sus piernas perdían rigidez, lo mismo que turgencia su pene y, sin darse cuenta, lágrimas empezaban a rodar sobre sus mejillas, ruborizadas. Ella, por delicadeza, prefería no mirarlo.</p>

<p>Carlos se sentía entristecido durante un pequeño espacio de tiempo de
después de haber culminado, pero pronto lo invadía una felicidad. Ella lo besaba
dulcemente en los labios y le preguntaba después.</p>

<p>—¿Te sientes bien? ¿Quieres que me quede un rato más?</p>

<p>A lo que él balbuceaba:</p>

<p>—Sí, pero me gustaría volver a repetir todo de nuevo.</p>

<p>—De acuerdo, pero déjame que esta vez te guíe yo.</p>

<p>Y de nuevo iniciaron el ritual que satisface y preserva la
especie. </p>

<p>Pasada media hora, ella se fue. Y él entró al baño y se duchó,
se vistió y, finalmente, encendió el monitor y puso su play. </p>

<p>Al rato, una llave sonaba en la puerta. Eran sus padres. No se dio cuenta
él de sus presencias, pero sin embargo sí escuchó a su madre que le decía a su
padre, casi en un susurro:</p>

<p>—¿Ves? Es un ángel. Estuvo jugando a la play todo el tiempo.</p>

<p>A lo que el marido respondió:</p>

<p>—¿Por qué no preparas algo de cena? –y cuando la vio alejarse, se
acercó a su hijo y le dijo en voz baja.</p>

<p>—Feliz cumpleaños, campeón. Espero te haya gustado mi regalo.</p>

<p>Y el hijo le dijo:</p>

<p>—Mucho, papá. Ha sido mi mejor cumpleaños. ¿Y sabes algo? Ahora me
siento hombre.</p>

<p>—Me alegra escucharte decir eso, hijo, pero no olvides que sólo
cumpliste 17. Todavía te falta crecer y aprender.</p>

<p>Y dicho esto, padre e hijo se abrazaban y se besaban, a la vez que
sonreían en forma cómplice.</p>

<p><img src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/3j/ci7jmsoy821q.jpg" alt="" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/3j/ci7jmsoy821q.jpg" /><br /></p>

<div><b>A Chávez López</b></div><div>Sevilla jun 2025<br /><br />&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" /><br />&nbsp;</div>

<br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Las diferencia de las escalas sociales</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41004/las-diferencia-de-las-escalas-sociales</link>
        <pubDate>Sun, 29 Jun 2025 09:39:43 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41004@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><strong><br />Las diferencia de las escalas sociales</strong><br /><br />Una mesa rectangular, pomposamente equipada y ornada con flores frescas, y un amplio ventanal, desde donde se divisaba la blancura de la espuma del agua del mar, que estaba iluminada por las farolas del puerto. Todo esto era para celebrar una cena, brindada por la aristocrática y adinerada familia de ella a la familia de él, de baja extracción y pobre.<br /><br />Esa calurosa noche, todos los asistentes eran testigos directos de las pasiones ahogadas durante mucho tiempo, sin riendas sueltas por las diferencias de los padres de ella, al no admitirle a él como esposo para su hija.<br /><br />La leve luz tintineante de las velitas, que decoraban la mesa, proyectaba algo especial a sus rostros, enardecidos, esa noche más que nunca, por decisión que se iba a tomar en ese encuentro, que los dos jóvenes amantes sabían que era lo único que les quedaba para unirse en matrimonio con aquiescencia y felicidad.<br /><br />Frente a frente los dos; ella, dentro de un vestido rojo largo, de famosa firma, con escote palabra de honor. El, impecable, con un esmoquin burdeos, alquilado, a juego con su pasión.<br /><br />Cualquiera, incluso ajeno a las dos familias, podía percibir la atracción y el Amor que sentía el uno por el otro. No había más que ver cómo cada vez que se rozaban bajo el mantel notaban cómo intentaban detener que saliese la lava de sus volcanes, subiéndoles por las entrañas un deseo tan intenso que desdibujaba y a la vez desintegraba todo lo que los rodeaba, hasta el extremo de hacerles sentirse solos, si no fuese porque un camarero, de un blanco inmaculado, se les había acercado para servirles una copa de jerez y ostras, algo que había pasado desapercibido dada la enajenación bajo la que se encontraban.<br /><br />El chico alzaba su copa para sorber el líquido, y ella miraba cómo se iba deslizando por su garganta. Sentía cómo el caldo se iba mezclando con su saliva y su cálido aliento. Se imaginaba su lengua allí, fundida con la suya.<br /><br />Una tos discreta, para apartar un pensamiento pecaminoso, pero la mirada de él clavada en la de ella, que, elevando su copa en modo de brindis, la obligaba a bajar la mirada hacia las manos de él, que las imaginaba jugando lujuriosamente con sus tetas, deseosas de ser acariciadas y lamidas.<br /><br />Ella, asustada por la intensidad de las sensaciones y las emociones de ese encuentro familiar, tan esperado y ansiado, quería que no se desperdiciase ni una sola letra de la decisión que se iba a tomar.<br /><br />¿A qué estaban dispuestos?<br /><br />Los dos estaban dispuestos a devorarse mutuamente, a dar esquinazo a todo aquello que pudiese entorpecer su camino, y a lanzarse el uno sobre el otro contra la emperifollada mesa. Estaban dispuestos a arrancarse el vestido de seda y el esmoquin y a comerse, sin importarles el estruendo que podría causar la rotura de la costosa porcelana y el cristal fino Sevilla-Pickman al estamparse contra el suelo. Ni, por supuesto, las miradas atónitas de los padres de ambos.<br /><br />A todo eso estaban dispuestos, además de echarse sobre la mesa y a gemir a la luz de la Luna, en una frenética cabalgadura desbocada que los llevase a un orgasmo sonoro. Y también a fundirse en un abrazo sempiterno, y a mecer la locura del alma de ella y la cordura de él, y a arropar en el mantel manchado que contenía la condena de su secreto.<br /><br />Y a más, si no fuese porque querían la bendición de sus mayores. No estaban solos; estaban con sus padres, y rodeados de suculentos y costosos platos variados, que no tenían intención de degustar.<br /><br />Pero viendo él que los progenitores de ella no se pronunciaban, en un arrebato la sacaba del lujo de la indumentaria, de la suntuosidad del marco, de la pomposidad de la cena y de todo lo que sobraba. Le guiñó un ojo y giró la cabeza hacia el mar. Y, cual resorte, se levantaron de sus sillas, y corriendo se fueron a la playa, desparramando la ropa por el camino.<br /><br />Y ya en la orilla, el uno al otro se sirvieron platos más suculentos, cambiando las diferencias familiares por Amor puro, y las clases sociales por el deseo y la pasión de los dos.<br /><br /><br /><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/7716"><img alt="LA CAJA DE MSICA 10 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 7 Playa10" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/playa10.jpg" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/playa10.jpg" /></a><br /><br /><br /><strong>A Chávez López</strong><br />Sevilla jun 2025<br /><br />&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" />&nbsp;<br /><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Uno u otro, o los dos</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/41003/uno-u-otro-o-los-dos</link>
        <pubDate>Sun, 29 Jun 2025 06:39:10 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41003@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><strong><br />Uno u otro, o los dos</strong><br /><br />Era una noche calurosa. A la luz de luna, Rosa salía del salón y se iba al cuarto de baño de la planta baja de su casa rural, sin luz eléctrica. Buena temperatura hacía, pero los pelos de su soez anatomía se erizaban mientras se iba desnudando. Cogía el telefonillo de la ducha y el agua empezaba a caer.<br /><br />La ducha estaba conectada a un bidón que había en la azotea, y de ahí caía agua hacia abajo. Rosa se masajeaba su esbelto cuerpo y se tranquilizaba un poco. El agua fría la haría reflexionar y a la vez amansaba su sangre hirviente, siempre ansiosa de sexo. Se estremecía de nuevo al recordar las caricias de su amigo Jaime; un muchacho de ciudad, que estaba enamorado de ella, pero, tocante al sexo era pasivo, sobre todo por el estrés al que lo&nbsp; sometía sus estudios en la universidad y que le hacían no aparecer con más frecuencia por el pueblo de Rosa.<br /><br />Pero también recordaba a Ángel, un obrero de la hacienda de su padre, encaprichado con ella, pero sólo para hacer el Amor, lo contrario de Jaime. Rosa se sentía dividida por amar a la vez a dos hombres, cada uno con objetivos diferentes.<br /><br />Jaime sabía los secretos más íntimos de Rosa, que ni Ángel ni nadie conocía.<br /><br />Después de ducharse, cogía la toalla, y un poco nerviosa se secaba. No se sentía feliz por mantener dos relaciones a la vez. Buscaba a tientas su ropa... pero no la encontraba.<br /><br />—¿Dónde está mi ro…? -no le daba tiempo a terminar su propia pregunta. Ángel, desnudo completamente, entró a la ducha e intentó penetrarla.<br /><br />El cuerpazo de Rosa le daba la bienvenida con movimientos provocativos. De ahí que Ángel la besase apasionadamente, le diese la vuelta, la empotrase contra la pared del pequeño habitáculo y desparramase sobre ella besos y mordiscos.<br /><br />—¡Basta ya, basta ya…! -exclamaba Rosa, como arrepentida por su entrega.<br /><br />Pero Ángel se pegaba más a su cuerpo y, con esa intención propia de un hombre que sólo quiere lo que quiere, la manejaba a su antojo.<br /><br />Ella rodeaba su cuerpo besándolo, acariciándolo, y él la atraía hacia sí cada vez que ella trataba de escabullirse.<br /><br />Carmen no hacía uso de todas sus fuerzas; y por eso Ángel se satisfacía y a la vez la satisfacía, dando pie a él mismo para "abusar" de ella.<br /><br />—¡¿Qué es lo que quieres que te haga?! ¡¿O quizá quieres que salga de la ducha y me vaya?!<br /><br />La ajustaba para penetrarla. La alzaba, como si pluma fuese, y ella cruzaba las piernas por la espalda de él, que, con fuerza, seguía empujando mientras ella gemía y le rogaba que se detuviese. Pero él no paraba. Sabía que lo deseaba y que no quería que parase.<br /><br />Y así, culminaban una vez más, pidiéndole ella ahora repetir...<br /><br />Sin embargo sentir tanto placer mientras hacía el Amor con Ángel, su maldita encrucijada la atormentaba por el hecho de haber organizado su vida de una manera tan loca como desconcertante: evidentemente, necesitaba el pene de Ángel, pero también necesitaba el alma de Jaime.<br /><br /><br /><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/7755"><img alt="LA CAJA DE MSICA 10 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 9 Dragzs11" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/dragzs11.png" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/dragzs11.png" /></a><br /><br /><br /><strong>A Chávez López</strong><br />Sevilla jun 2025<br /><br />&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" />&nbsp;<br /><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>El sentirme deseada me excita</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/40960/el-sentirme-deseada-me-excita</link>
        <pubDate>Wed, 28 May 2025 11:42:01 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">40960@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><b>El sentirme deseada me excita</b><br /><br />Todos tenemos nuestro lado oculto; una parte de nosotros secreta y oscura que nadie conoce, pero cuya existencia tenemos que admitir, obligatoriamente. Mi lado oculto se llama Adolfo: un sevillano guapísimo de 35 años, dos más que yo.<br /><br />Ejercía yo de ginecóloga en Madrid y él de ginecólogo en Sevilla. Aun lo que pueda parecer, nuestro punto de contacto no era la Ginecología. Le conocí a través de un videojuego, al que mi novio, con el que mantenía una larga relación llena de altibajos, se había aficionado cuando empezamos a vivir juntos, casi cuatro años ya.<br /><br />Una noche me pedía mi novio que telefonease a Adolfo, que era uno con los que jugaba, para avisarle de que no podía conectarse, porque teníamos problemas con el&nbsp;Internet.&nbsp;Adolfo&nbsp;sabía quién era yo y, tras breves y amenos mensajes, le decía que me podía llamar “por si necesitaba algo de mí”. No me imaginaba yo que era en ese momento cuando comencé a caer en una vorágine de dulce perversión y de la que no tenía posibilidad de volverme atrás, y no sabía si me iba a arrepentir…<br />&nbsp;<br />Días después de esto, una madrugada de julio, que, como venía siendo costumbre, no podía dormir, tenía el balcón de mi cuarto abierto, y la luz de la Luna arrancaba un destello plateado al sudor que perlaba mi cuerpo, completamente desnudo. Hacía un calor sofocante. Junto a mí, en nuestra cama, mi novio, impasible, roncaba y, para no variar de los últimos años, ni me había mirado. Cogí mi móvil, sin saber qué hacer para vencer mi insomnio, y lo que hacía era releer algunos mensajes que había cursado vía correo electrónico al director de mi hospital.<br />&nbsp;<br />Pero en ese momento oí un clic. Alguien hablaba por mensajería. Un escueto: “¿qué haces todavía despierta?”, de Adolfo, por supuesto. Él sabía que no dormía bien, y también sabía que hacía bastante tiempo mi novio me ignoraba sin darme una sola explicación. Me levanté intentando no hacer ruido y sin responderle todavía a Adolfo. Tamborileaban quedamente mis pies descalzos sobre el parqué mientras caminaba sigilosa hacia el salón.<br />&nbsp;<br />Me tumbé desnuda en el sofá y tecleé: “ya ves, sigo sin poder dormir; hace muchísimo calor y tengo cosas en que pensar”. Empezamos a cambiar futilidades, pero cuando el Cu-Cu del salón cantaba las tres, me hacía una pregunta que terminaba despertando el animal que había en mí. “¿Puedo preguntarte algo indiscreto?”. Intrigada, le dije que sí, que por supuesto, y entonces largó: “¿qué harías si te dijese que pienso que estoy contigo?”. No lo pillé, por eso le pregunté: “¿quieres decir con eso que fantaseas conmigo cuando tienes ganas de mujer?”.<br />&nbsp;<br />Obviamente no podía referirse a otra cosa. Me sentía extraña: “¿Estar conmigo?”. Le agradecí su sinceridad y le dije que por qué me lo había contado. Y entonces soltó la segunda bomba: “porque estoy harto de que solo sean fantasías; quiero que se hagan realidad”. Un súbito rubor pintó mi cara. Contuve la respiración unos segundos. “¡Jo, me ha dicho palmariamente que quiere follar conmigo!”, pensé, en una exclamación, largando una risita nerviosa.<br />&nbsp;<br />Iba a responderle que no, que no era yo de esa clase de chicas. Mi vida sexual, desde siempre había estado reglada por una simpleza que rayaba en la mojigatería, y, aun mi edad, había mil mundos que todavía no conocía. Pero una vocecita en mi interior decía: “¿y por qué no?”. Me mordí los labios, excitada. La idea me atraía, ¿pero estaba dispuesta a pasar por alto los convencionalismos sociales, los tabúes y las habladurías?<br />&nbsp;<br />Aún esperaba Adolfo mi respuesta y yo ya sabía lo que le iba a responder, solo que mi mente era incapaz de asimilarlo. Un soez ronquido, que me sonó a desdén, procedente de mi cuarto precipitó mi decisión. “¿No me merezco yo algo diferente?”. Esta pregunta mía acabó por convencerme. Tragué saliva y, decidida, tecleé: "De acuerdo, cuándo y dónde".<br /><br /><br /><div><img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/wg/s8dcok3bgys6.jpg" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/wg/s8dcok3bgys6.jpg" /><br /><br /><b>A Chávez López</b><br />Sevilla may 2025<br /><br />&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" /><br />&nbsp;</div>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>PECADO</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/40937/pecado</link>
        <pubDate>Wed, 14 May 2025 17:33:00 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>Laura_Redondo</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">40937@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<div><div><div><br /><br />Dicen que mi presencia es un reclamo a la impudicia,</div><div>que el deseo se ha vestido con mi nombre;</div><div><a rel="nofollow"></a>me acusan de hacer germinar, ingratos,</div><div>la semilla del pecado con mis artes.</div><div>¿Qué teméis? Si no mora en mí ningún infierno</div><div>al que no hayáis deseado descender…</div><div>Si tan solo soy reflejo de lo humano </div><div>y extensión de la máxima divinidad.</div><div>No hay en mi alma más pecado ni mayor lujuria</div><div>que la de los ojos que me quieran contemplar.<br /><br /></div></div><div><div><a rel="nofollow" href="https://www.facebook.com/LauraRedondoSanchezEscritora?__cft__[0]=AZWs5Ztlrm_xG-_WjXQt7jFyHsux5SPOSH29t4J7hUMvU_9tgJwESQ9azRQ_tfwg-uthtjPAtUCO69-dzs2EOwJxlHnYO94RCEVJNTbakqD22enyKnseEKK_2kMWon7MrqpfrI2tT2USJfbuaMIZkjS9oF2rL0vzMDqRwSs2mBuKBkx9juehXHkmXIsytlfh9nU&amp;__tn__=-]K-R" title="Link: https://www.facebook.com/LauraRedondoSanchezEscritora?__cft__[0]=AZWs5Ztlrm_xG-_WjXQt7jFyHsux5SPOSH29t4J7hUMvU_9tgJwESQ9azRQ_tfwg-uthtjPAtUCO69-dzs2EOwJxlHnYO94RCEVJNTbakqD22enyKnseEKK_2kMWon7MrqpfrI2tT2USJfbuaMIZkjS9oF2rL0vzMDqRwSs2mBuKBkx9juehXHkmXIsytlfh9nU&amp;__tn__=-]K-R">Laura Redondo Sánchez</a> </div><div>09/05/2025</div><div>Derechos reservados</div></div></div><br /><br /><img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/sv/js5b970pe1nv.jpg" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/sv/js5b970pe1nv.jpg" /><br /><br /><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Hechuras divas</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/index.php?p=/discussion/40855/hechuras-divas</link>
        <pubDate>Tue, 01 Apr 2025 11:03:59 +0000</pubDate>
        <category>Erótica</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">40855@/f/index.php?p=/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><b>Hechuras divas</b><br /><br /><div><div><div><div>Esta clase de mujeres, suficientes y altivas, a veces se consideran superiores a las demás porque se regodean mostrando todo su anatomía, y toda ella es, en realidad, de primera calidad, pero cuando aparece el palo que encaja perfectamente en su hendidura, les entregan dócilmente la cuchara sin rechistar.<br /><br /><br /><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/2838"><img alt="LA CAJA DE MSICA 5 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 40 Eesto_10" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/eesto_10.jpg" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/eesto_10.jpg" /></a></div><br /><b>A Chávez López</b><br />Sevilla abril 2025<br /><br />&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" />&nbsp;<br /><br /></div></div></div><div><br /></div>]]>
        </description>
    </item>
   </channel>
</rss>
