[LISTA] Prólogo Dayana

En la calmada mar, la luna se reflejaba aquella noche. Todo estaba en silencio salvo la bodega de aquel barco, donde reinaba el jolgorio. Cneo y Máximus eran los únicos hombre sobre cubierta, y trataban de entretenerse jugando una partida de ajedrez. No es que fueran muy aficionados a aquel juego de mesa, pero cualquier cosa era preferible a compartir espacio con el resto de la tripulación, pues eran esa clase de personas que alardean de cosas de las que deberían avergonzarse.


—Jaque mate.


Al haber perdido la partida, Cneo abrió mucho el único ojo que tenía.


—Ya no quiero jugar más —rezongó.

—¡Qué mal perder tienes! —comentó su compañero divertido.

—¡Hey!


Los dos hombres se giraron al unísono. Debido a la gran corpulencia que ambos poseían, nadie no solía meterse con ellos si estaba sobrio, pero se trataba de un hombre que había bebido litros de alcohol aquella noche.


—¿Los dos solitos a la luz de la luna? ¡Qué romántico!

—Piérdete, por tu propio bien —le advirtió Máximus.

—¡Pero qué borde eres! —le dijo en tono desafiante, y acto seguido, se abrazó a Cneo— ¿O tienes miedo de que te quite a tu novio?


Cneo notó como le estaba hurgando en la ropa a ver si podía robarle algo, así que lo noqueó de un puñetazo. Cargó sobre sus hombros el inconsciente cuerpo del borracho, y lo bajó a la bodega del barco, donde lo arrojó al suelo, provocando que enmudecieran todos los presentes y se quedaran mirando la escena.


—¡Encargaos de que no nos vuelva a molestar! —les espetó.


Cuando subió, vio como Máximus reía levemente. ¡Cuantas veces habían vivido anécdotas como aquella! Perdiendo ambos la mirada en el horizonte, comenzaron a conversar.


—Siempre acabamos juntándonos con lo peor, ¿Eh, Max?

—Es la vida que elegimos cuando dejamos de ser soldados... luchamos contra lo peor, aliándonos con gente que da tanto asco como nuestros enemigos.


Y rieron amargamente, con aquella risa que tienen quienes se resignan a su destino.


—Al menos, cuando crezcan nuestros hijos, podremos decir que luchamos por un mundo mejor. Somos mercenarios, pero siempre nos guiamos por el honor.

—¡Será mejor que vayamos a dormir! —gruñó Cneo. La visión de un bello paisaje solía causarle melancolía, salvo que estuviera con su esposa para contemplarlo juntos.


***


Horas después del amanecer, toda la tripulación del Farrah estaba en cubierta. Salvo el vigía y el timonel, todos estaban con sus armas dispuestas. Llevaban varios días y aún no habían encontrado el objetivo, pero a sabiendas de que debían estar alerta —pues ya habían descansado durante la noche—, estaban todos en silencio. Había indiferencia entre todos ellos, salvo aquel que fue noqueado por Cneo la noche anterior, que miraba con rencor a esos dos hombres. Finalmente, el vigía gritó:


—¡Enemigo a babor!


Cneo y Máximus se miraron con cierta solemnidad. «Es hora de combatir», se dijeron mutuamente con la mirada. La ligera carabela se comenzó a aproximar al galeón, y daban por hecho que las dos carabelas aliadas que iban detrás, la Jaclyn y la Kate también se estaban preparando para la batalla. Ambos desenvainaron sus espadas y miraron el brillante filo, sintiéndose listos para el combate.


—¡Vamos a abordar el barco! ¡Que cada hombre coja una cuerda con gancho! ¡Les vamos a dar su merecido!


Los dos exsoldados al escuchar eso, se apresuraron a obedecer.


—Evidentemente el trabajo duro, nos toca a nosotros, no podemos confiar en estos patanes —le dejó claro Máximus a su compañero.


Una vez las carabelas habían atrapado el galeón de Barbasucia, los hombres de las tres embarcaciones se asustaron. Los piratas resultaban muy amenazantes, con el cuerpo lleno de cicatrices y torsos musculosos. Sin embargo, si se habían enrolado consideraban que tenían posibilidades y no se iban a echar atrás en el último momento.


Al lanzar los ganchos desde las tres carabelas, inmovilizaron el barco. Los piratas rugieron y alzaron sus armas hacia el cielo en señal de amenaza. Salió del castillo de popa el temible Barbasucia, y con dos espadas curvas a cada lado, subió las escaleras y miró al enemigo desde la barandilla de popa.


—¡Jamás he sido derrotado, miserables! ¡No podréis conmigo!


Los expedicionarios, una vez habían acercado el galeón lo suficiente, abordaron el barco, y comenzaron a atacar a los piratas, quienes, en general, luchaban mucho mejor.


Los dos exsoldados, a golpe de espada, se abrieron un hueco hacia el castillo de popa, donde Barbasucia se encontraba azuzando a sus hombres al combate. Cuando el pirata se encontró ante aquellos dos hombres, altos, fornidos y con espada en mano, no se amilanó.


—Al final me tengo que ensuciar las manos... —siseó con desprecio.

—Sí, como la barba —comentó Cneo con una sonrisa.


El barbudo se lanzó hacia los exsoldados y peleaba como un genio. Cneo y Máximus tuvieron que tener sumo cuidado para no ser ensartados y parar todas las estocadas. A su vez, el vigor de aquel hombre estaba fuera de lo común, y no solo daba estocadas, sino que también les propinó alguna patada que otra, aunque no fueron suficientes para derribarlo. En un momento del combate, el filo de la espada de Máximus golpeó con fuerza la muñeca izquierda de Barbasucia, lo que hizo que perdiera la concentración, por lo que fue noqueado con un puñetazo del exsoldado con la mano izquierda.


—¡Bien hecho, Max! —exclamó su compañero. Se alegraba de que hubieran podido derrotarlo vivo, pues al poder juzgarlo la recompensa sería mayor.

—Átalo. Yo voy a ver derrotar a sus compinches —dijo. Estaba seguro de que podría derrotarlos, pues al lado del capitán, no eran más que molestos mosquitos.


Máximus bajó las escaleras y se lanzó a por los subordinados de Barbasucia.


—Otra vez que nos sale bien la cosa... —murmuró Cneo mientras ataba al capitán—. Al final ha merecido la pena, aunque empiezo a cansarme de esta vida...


Al tenerlo tan cerca, se fijó en la barba poblada y descuidada que daba nombre al pirata. Tenía manchas de comida, de bebida y de repente vio un insecto trepando por ella.


—¡Que asco! ¡Voy a afeitarlo ahora mismo! —dijo sacando un cuchillo que tenía escondido en la bota.

Comentarios

  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    Iramesoj dijo:

    En la calmada mar, la luna se reflejaba aquella noche. Todo estaba en silencio salvo la bodega de aquel barco, donde reinaba el jolgorio. Cneo y Máximus eran los únicos hombre sobre cubierta, y trataban de entretenerse jugando una partida de ajedrez. No es que fueran muy aficionados a aquel juego de mesa, pero cualquier cosa era preferible a compartir espacio con el resto de la tripulación, pues eran esa clase de personas que alardean de cosas de las que deberían avergonzarse.


    —Jaque mate.


    Al haber perdido la partida, Cneo abrió mucho el único ojo que tenía.


    —Ya no quiero jugar más —rezongó.

    —¡Qué mal perder tienes! —comentó su compañero divertido.

    —¡Hey!  (ANGLICISMO INGLÉS RECHAZADO POR LA RAE)


    Los dos hombres se giraron al unísono. Debido a la gran corpulencia que ambos poseían, nadie no solía meterse con ellos si estaba sobrio, pero se trataba de un hombre que había bebido litros de alcohol aquella noche.


    —¿Los dos solitos a la luz de la luna? ¡Qué romántico!

    —Piérdete, por tu propio bien —le advirtió Máximus.

    —¡Pero qué borde eres! —le dijo en tono desafiante, y acto seguido, se abrazó a Cneo— ¿O tienes miedo de que te quite a tu novio?


    Cneo notó CÓMO le estaba hurgando en la ropa a ver si podía robarle algo, así que lo noqueó de un puñetazo. Cargó sobre sus hombros el inconsciente cuerpo del borracho, y lo bajó a la bodega del barco, donde lo arrojó al suelo, provocando que enmudecieran todos los presentes y se quedaran mirando la escena.


    —¡Encargaos de que no nos vuelva a molestar! —les espetó.


    Cuando subió, vio CÓMO Máximus reía levemente. ¡Cuantas veces habían vivido anécdotas como aquella! Perdiendo ambos la mirada en el horizonte, comenzaron a conversar.


    —Siempre acabamos juntándonos con lo peor, ¿Eh, Max?

    —Es la vida que elegimos cuando dejamos de ser soldados... luchamos contra lo peor, aliándonos con gente que da tanto asco como nuestros enemigos.


    Y rieron amargamente, con aquella risa que tienen quienes se resignan a su destino.


    —Al menos, cuando crezcan nuestros hijos, podremos decir que luchamos por un mundo mejor. Somos mercenarios, pero siempre nos guiamos por el honor.

    —¡Será mejor que vayamos a dormir! —gruñó Cneo. La visión de un bello paisaje solía causarle melancolía, salvo que estuviera con su esposa para contemplarlo juntos.


    ***


    Horas después del amanecer, toda la tripulación del Farrah estaba en cubierta. Salvo el vigía y el timonel, todos estaban con sus armas dispuestas. Llevaban varios días y aún no habían encontrado el objetivo, pero a sabiendas de que debían estar alerta —pues ya habían descansado durante la noche—, estaban todos en silencio. Había indiferencia entre todos ellos, salvo aquel que fue noqueado por Cneo la noche anterior, que miraba con rencor a esos dos hombres. Finalmente, el vigía gritó:


    —¡Enemigo a babor!


    Cneo y Máximus se miraron con cierta solemnidad. «Es hora de combatir», se dijeron mutuamente con la mirada. La ligera carabela se comenzó a aproximar al galeón, y daban por hecho que las dos carabelas aliadas que iban detrás, la Jaclyn y la Kate también se estaban preparando para la batalla. Ambos desenvainaron sus espadas y miraron el brillante filo, sintiéndose listos para el combate.


    —¡Vamos a abordar el barco! ¡Que cada hombre coja una cuerda con gancho! ¡Les vamos a dar su merecido!


    Los dos exsoldados al escuchar eso, se apresuraron a obedecer.


    —Evidentemente el trabajo duro, nos toca a nosotros, no podemos confiar en estos patanes —le dejó claro Máximus a su compañero.


    Una vez las carabelas habían atrapado el galeón de Barbasucia, los hombres de las tres embarcaciones se asustaron. Los piratas resultaban muy amenazantes, con el cuerpo lleno de cicatrices y torsos musculosos. Sin embargo, si se habían enrolado consideraban que tenían posibilidades y no se iban a echar atrás en el último momento.


    Al lanzar los ganchos desde las tres carabelas, inmovilizaron el barco. Los piratas rugieron y alzaron sus armas hacia el cielo en señal de amenaza. Salió del castillo de popa el temible Barbasucia, y con dos espadas curvas a cada lado, subió las escaleras y miró al enemigo desde la barandilla de popa.


    —¡Jamás he sido derrotado, miserables! ¡No podréis conmigo!


    Los expedicionarios, una vez habían acercado el galeón lo suficiente, abordaron el barco, y comenzaron a atacar a los piratas, quienes, en general, luchaban mucho mejor.


    Los dos exsoldados, a golpe de espada, se abrieron un hueco hacia el castillo de popa, donde Barbasucia se encontraba azuzando a sus hombres al combate. Cuando el pirata se encontró ante aquellos dos hombres, altos, fornidos y con espada en mano, no se amilanó.


    —Al final me tengo que ensuciar las manos... —siseó con desprecio.

    —Sí, como la barba —comentó Cneo con una sonrisa.


    El barbudo se lanzó hacia los exsoldados y peleaba como un genio. Cneo y Máximus tuvieron que tener sumo cuidado para no ser ensartados y parar todas las estocadas. A su vez, el vigor de aquel hombre estaba fuera de lo común, y no SÓLO daba estocadas, sino que también les propinó alguna patada que otra, aunque no fueron suficientes para derribarlo. En un momento del combate, el filo de la espada de Máximus golpeó con fuerza la muñeca izquierda de Barbasucia, lo que hizo que perdiera la concentración, por lo que fue noqueado con un puñetazo del exsoldado con la mano izquierda.


    —¡Bien hecho, Max! —exclamó su compañero. Se alegraba de que hubieran podido derrotarlo vivo, pues al poder juzgarlo la recompensa sería mayor.

    —Átalo. Yo voy a ver derrotar a sus compinches —dijo. Estaba seguro de que podría derrotarlos, pues al lado del capitán, no eran más que molestos mosquitos.


    Máximus bajó las escaleras y se lanzó a por los subordinados de Barbasucia.


    —Otra vez que nos sale bien la cosa... —murmuró Cneo mientras ataba al capitán—. Al final ha merecido la pena, aunque empiezo a cansarme de esta vida...


    Al tenerlo tan cerca, se fijó en la barba poblada y descuidada que daba nombre al pirata. Tenía manchas de comida, de bebida y de repente vio un insecto trepando por ella.


    —¡Que asco! ¡Voy a afeitarlo ahora mismo! —dijo sacando un cuchillo que tenía escondido en la bota.


    Destaco en negrilla y en mayúscula "hey" por no ser correcta (en el idioma español usamos la interjección "eh"). Asimismo otras palabras que a mi parecer les falta tilde.

    Supongo que este mini relato corresponde a un episodio de alguna historia más amplia. 

    A mí, particularmente, no me gusta usar nombres extranjeros en mis escritos, ni aunque lo que escriba no acontezca en España. Ojo, no es crítica, simplemente que no me va.

    El argumento de lo que he leído es simple y a la vez interesante, lo que, lejos de apartarte de su lectura, te anima a seguir leyendo, porque imagino que este texto está sacado de un conjunto de algún libro tuyo.

    En líneas generales me ha gustado. Promete más acción


  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII


    Releyendo me percato que ese texto es el prólogo de una novela tuya


  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII


    Releyendo me percato que ese texto es el prólogo de una novela tuya


  • Bueno, lo primero es repetir que no soy ni mucho menos un experto en escritura y mis opiniones pueden estar equivocadas.

    Al contrario que a cehi a mi si me gustan en los relatos de fantasía los nombres originales. En mi opinión, al contrario de lo que pueda parecer, le da más verosimilitud a la historia.

    En el relato se respira dinamismo y la historia, aunque es cierto que parece un prólogo, comienza fuerte. Te sumerge de inmediato mediante los diálogos en la acción. Esta bien redactado, sin florituras, (ese es mi punto flaco) y se ve que lo que busca es atrapar al lector rápido. Los combates están bien narrados.

    En definitiva es un texto que se lee fácil y fluido, me ha gustado. He echado en falta un poco más de partes descriptivas, hubiera sido la guinda. Resumiendo, te deja con ganas de más

    Un saludo y continua.
  • Gracias cehi y Sinuhe por los comentarios. He tardado a responderos porque estaba esperando a recibir más comentarios y contestar de vez, pero viendo la situación... en principio tienen que comentar Gary y Texas. Ya les contestaré cuando llegue su momento.

    Lo de “¡hey!”, la RAE ha dicho que es adecuado:

    https://mobile.twitter.com/RAEinforma/status/498782860741201921

    Un saludo
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    Iramesoj dijo:
    Gracias cehi y Sinuhe por los comentarios. He tardado a responderos porque estaba esperando a recibir más comentarios y contestar de vez, pero viendo la situación... en principio tienen que comentar Gary y Texas. Ya les contestaré cuando llegue su momento.

    Lo de “¡hey!”, la RAE ha dicho que es adecuado:

    https://mobile.twitter.com/RAEinforma/status/498782860741201921

    Un saludo

    Sin embargo...

    https://www.google.com/search?safe=off&rlz=1C1CHBF_esES877ES877&sxsrf=ALeKk00kYqfp1k602hTnxFC9XI-JDT87EQ:1584373696314&q=hey+significado+rae&sa=X&ved=2ahUKEwjizfD6q5_oAhVIXRoKHabtBOMQ1QIoAHoECAsQAQ

    De todas formas, disculpa por eso del "hey" y también por marcar el signo ortográfico tilde (´) donde correspondía. No es misión mía. Para eso te tenemos a ti. Mi única labor en los textos de los compañeros es dar mi opinión sobre su argumento. Ya me disculpé con Sinuhe por el mismo motivo. No soy yo precisamente el mejor profesor de Gramática, más bien, todo lo contrario. Nobleza obliga.


  • No, cehi, siempre que se vea un fallo en el texto de un compañero, sea de gramática o de argumento, hay que decirlo. El propósito de la lista es ayudarnos mutuamente a mejorar como escritores.

    Siempre que cometa un error de gramática, por favor dímelo, como hago yo con los demás. Y creo que lo mismo deberías hacer con Sinuhe o cualquier otro.

    El enlace que compartes es sencillamente la búsqueda de Google, donde salen muchos enlaces, y no necesariamente fiables. El enlace que he puesto yo era un tuit de la auténtica RAE. Y el las tildes tienes toda la razón, y te agradezco que lo hayas dicho.
  • He quedado un poco enredado con los nombres y el contexto. Al parecer Cneo y Maximus son mercenarios, pero, sus nombres y apariencias, me hacen pensar que son antiguos legionarios romanos...¿peleando contra piratas al estilo Jack Sparrow?

    Tu forma de escribir es muy buena y entretenida. Me he quedado con ganas de saber qué más hay en esta historia. 
  • Gracias Gary.

    soy escritor de género fantástico, así que uso los nombres al libre albedrío. Cneo y Máximus tienen nombres romanos pero su nacionalidad sería la de algún lugar ficticio en un mundo ficticio.

    Pero Cneo y Máximus antes de ser mercenarios fueron soldados. Combatieron en una guerra, y una vez dicha guerra acabó, se convirtieron en mercenarios.

    Los piratas de esta historia no son estilo Jack Sparrow, pues las películas a las que haces alusión están ambientadas en una época en la que existían armas de fuego. Esta historia está ambientada en un escenario fantástico pseudomedieval donde no hay armas de fuego. Por eso no hay cañonazos (cosa típica de las historias de piratas), ni se usan trabucos o arcabuces, sino que todo es combate cuerpo a cuerpo.

    Un saludo y muchas gracias
  • texastexas Garcilaso de la Vega XVI
    Quiero empezar diciendo que yo no soy de fantástica, así que me voy a limitar a la técnica. Como siempre, son opiniones muy personales de alguien que sigue aprendiendo, y son opiniones rebatibles y argumentables.

    Me gusta empezar con algo positivo, después sugerencias de mejora y, por último, algo positivo, pero no voy a hacerlo así esta vez. Iramesoj ya sabe que en todos mis comentarios hay respeto y yo ya sé que a él le gustan las opiniones sinceras, así que, sin rodeos, paso a comentar.

    1. Me faltan descripciones que me metan en el ambiente. Al ser una historia fantástica, la construcción de los mundos y de los escenarios es muy importante. ¿Es una caravela normal o tiene algo diferente? ¿Cómo van vestidos? Me habría gustado leer vocabulario técnico de la caravela, esos "palabros" que no conozco. Por ejemplo, cuando leí "Trafalgar", de Pérez Reverte, ese vocabulario me puso en situación, vi la investigación del autor. No sabía de qué cosas me estaba hablando :D pero vi que él sí lo sabía. Bueno, cualquier novela histórica de Pérez Reverte es un aprendizaje para describir.

    Lo de las descripciones es algo que a mí me cuesta mucho. El motivo es que, al venir yo de relato corto, las descripciones son mínimas ahí, aunque depende de cada relato. En el borrador de mi novelette, me he dado cuenta de eso, de que no describo lo suficiente, así que es algo que tendré que retocar en la siguiente revisión.

    2. Ya he comentado alguna que otra vez lo de mostrar más y contar menos. Que sí, que a veces hay que contar, tampoco hay que obsesionarse con esto, pero no siempre. Por ejemplo, lo has hecho muy bien cuando has dicho «Cneo abrió mucho el único ojo que tenía», en lugar de «sólo tenía un ojo». Si en lugar de decir en el primer párrafo «los dos hombres» hubieses dicho «los dos cíclopes» o algo así, podías haber dicho «Cneo abrió mucho su (único) ojo». 

    3. Las escenas de acción tienen más efecto con frases cortas, sin comas, sin conjunciones. Unas pocas palabras, punto. Otras pocas palabras, punto. Así, da sensación de rapidez, de que no hay tiempo ni para detenerse a contarlo.

    Creo que estas tres opiniones son suficientes. Espero que te ayuden. Muchas gracias por tus comentarios en mi blog. Me alegra mucho haber encontrado a alguien que, como a mí, le gustan las críticas buenas que ayudan a crecer.
  • Gracias, Texas.

    Ciertamente me cuestan las descripciones, creo que es porque tengo muchas ganas de contar los sucesos, y los detalles del escenario o el aspecto físico de los personajes no me divierte tanto como contar que un borracho se mete con ellos y lo noquean, o los diálogos que tienen los personajes sobre su vida.

    Con esto no me justifico, tan solo señalo la raíz de un defecto que, como escritor, he de mejorar.

    Un saludo, y de nuevo, gracias.
  • Iramesoj dijo:
    Gracias, Texas.

    Ciertamente me cuestan las descripciones, creo que es porque tengo muchas ganas de contar los sucesos, y los detalles del escenario o el aspecto físico de los personajes no me divierte tanto como contar que un borracho se mete con ellos y lo noquean, o los diálogos que tienen los personajes sobre su vida.

    Con esto no me justifico, tan solo señalo la raíz de un defecto que, como escritor, he de mejorar.

    Un saludo, y de nuevo, gracias.
    jeje, creo que a muchos nos pasa esto. Me siento fielmente reflejado en este comentario. 
    Yo intenté mejorar, pero también asumí que mi forma de escribir no era tan narrativa, sino que se basaba mucho en las secuencias. Es lo que nos ocurre cuando te imaginas la historia como una película o serie y lo intentas plasmar en papel, que pones un decorado, tres o cuatro pinceladas para meter en ambiente, ¡y al turrón!
    Con el tiempo descubres que si no das los suficientes detalles o descripciones, tus diálogos y choques pierden mucho atractivo. Nadie se lo va a imaginar como lo haces tú, eso tienes que tenerlo claro.
    No obstante, siempre que haya un equilibrio, no creo que sea algo malo. Es un tipo de escritura ágil y muy "visual". 

    Me uno al comentario de @texas, las escenas de acción cuanto más concisas mejor. Es súper fácil perderte escribiendo y perder al lector, y tampoco es necesario saber todos los detalles. De esto cuesta mucho hacerse a la idea... ¡Porque precisamente es lo que mola narrar!

    En cuanto a la trama, me ha gustado bastante este prólogo :)

    cuidado cuando dices: "nadie no solía meterse con ellos si estaba sobrio, " ahí sobra el no.

    Me parece algo incongruente la frase: "Somos mercenarios, pero siempre nos guiamos por el honor."  Lo siento pero... por muchas razones que tengas si eres mercenario es porque cobras por ello y no "siempre" te puedes guiar por el honor. Si se matiza de algún otro modo me suena mejor. Por ejemplo: "Aunque seamos mercenarios nos seguimos guiando por el honor". Quizá sea lo mismo, pero a mi no me transmite lo mismo.

    En la frase: "—¡Será mejor que vayamos a dormir! —gruñó Cneo. La visión de un bello paisaje solía causarle melancolía, salvo que estuviera con su esposa para contemplarlo juntos." ¿A qué bello paisaje se refiere? Si es de noche, en un barco en mitad del mar, no creo que se vea mucho. 

    Cuando dices "Había indiferencia entre todos ellos," uhm no estoy seguro de si está bien escrito así. Yo creo que es mejor: "sentían indiferencia los unos por los otros". La indiferencia no es (o hay), sino que se siente, ¿no?

    En esta frase: "Una vez las carabelas habían atrapado el galeón de Barbasucia, los hombres de las tres embarcaciones se asustaron. Los piratas resultaban muy amenazantes, con el cuerpo lleno de cicatrices y torsos musculosos. Sin embargo, si se habían enrolado consideraban que tenían posibilidades y no se iban a echar atrás en el último momento.", algunos apuntes:
    -creo que lo correcto es "una vez que las carabelas...!
    -la expresión "resultaban muy amenazantes" creo que no es muy utilizada. ¿Eran aterradores quizá?
    -"consideraban que tenían posibilidades", posibilidades, ¿de...? ¿éxito?

    También dejo un apunte de tiempos verbales, que no sé si es correcto o no por lo que te recomiendo contrastarlo: creo que mejor mantener el mismo tiempo verbal en la narración (al menos dentro de la frase). En este ejemplo:
    " y no solo daba estocadas, sino que también les propinó alguna patada que otra, aunque no fueron suficientes para derribarlo." 
    Creo que ganaría más si lo narras todo en pasado, del tipo:
    "y no solo les lanzó un millar de estocadas, sino que también les propinó alguna patada que otra".
    A mí, desde luego, todo en el mismo tiempo me gusta más. Pero insisto, que es opinión y no sé si recomendación oficial.

    ¡Nada más! ¡Mucho ánimo y a continuar!
  • Gracias de nuevo por comentar. Agradezco mucho los fallos y sugerencias de cambio que has escrito.

    ¡Un saludo y me alegro de que te guste!
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