A la orilla de la mar
ya con la barca aparcada
me puse a reflexionar
en la mar, nadie siembra nada.
Desde tiempo inmemorial
el hombre aprovecha su riqueza
su fauna explota sin piedad
con avaricia y torpeza.
La codicia el sentido le arrebata
pesca y pesca sin cordura
peces y peces que mata
nada siembra, sino que arroja basura.
Esta insensatez secular
se incrementa día a día
si no respetamos la mar
¿qué vida nos quedaría?
Siglos vertiendo basura
la mar responde con limpieza
sigue ofreciendo hermosura
por favor, luchemos por su pureza.
La mar serena enfurece
cuando el horror la entristece
cuando su fauna perece
su vómito en la orilla aparece.
Hoy te pido que me quieras
que me aceptes de buen grado
si los peces protegieras
si no estoy equivocado
espero que no tires piedras
contra tu propio tejado.
Si nada plantas ni siembras
no ensucies de amargura
deseo que me comprendas
no me arrojes más basura.
ASPIRANTE
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