La Cimera de un pequeño soberano

ZilamarZilamar Gonzalo de Berceo s.XIII
editado octubre 2008 en Infantil y Juvenil
Un niño salió del palacio de Incahuasi, llevaba un arco ese día iría de excursión junto con un grupo de amigos los acompañaría Cacha uno de los guardianes de palacio.
El viaje se inicio en horas de la madrugada, después de caminar hasta casi el medio día, el paisaje fue cambiando se hizo más tropical, se podía divisar plantas de distintos colores y tamaños animales llamativos.
De pronto el niño se aparto del grupo pues observo entre los matorrales una linda guacamaya azul de hermosos colores, al instante sacó su arco, disparó y la mató, con gran cuidado la metió en su morral y se unió al grupo, estaba feliz llevaba el animal muerto como regalo, el viaje se inicio después de que se bañarán en una cascada de aguas cristalinas y comieran frutas exóticas del lugar siempre con la vigilancia del fiel Cacha, que se preocupaba del bienestar de los menores.
Esa noche el pequeño llego junto con su comitiva y después de despedirse de sus amigos se dirigió donde Pacha su madre, le hizo cerrar los ojos y puso en el regazo de la mujer la guacamaya muerta la mujer abrió los ojos y no quedo gratamente sorprendida, coloco al animal a un lado, sentó al niño en su regazo y con voz serena y mirándole a los ojos le hizo notar que había incumplido con la ley.
Le recordó el mandato de su tribu: "Se mata al enemigo solamente en la guerra, porque él también posee armas para defenderse. No así a las aves, que adornan la naturaleza con sus colores y la llenan de encanto con sus trinos".
Pacha arrancó una pluma de la guacamaya y la puso en el penacho del pequeño Atahualpa, para que no olvidara nunca la lección aprendida.
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