Arengas de batalla

GalahadGalahad Anónimo s.XI
editado septiembre 2008 en ¿Te gusta leer?
Hola.

Busco arengas de batalla en la literatura y me gustaría que si alguien conoce alguna la mencione o si es posible la copie aquí.

El ejemplo quizás más famoso es el final del discurso de Enrique V antes de la batalla de Agincourt en "Enrique V" de Shakespeare:

"Desde hoy y hasta el fin del mundo, los presentes seremos recordados. Nosotros, los afortunados, los que somos como un grupo de hermanos, porque aquel que hoy derrame su sangre conmigo sera mi hermano..."

Saludos

Comentarios

  • EdgarEdgar Banned
    editado septiembre 2008
    ¡Santiago y cierra España!
    La primera vez que se utilizó fue en la batalla de Las Navas de Tolosa , por el rey Alfonso VIII de Castilla .Es un grito de guerra pronunciado por las tropas españolas de la Reconquista.
    (eso dicen)
  • mariaelenamariaelena Francisco de Quevedo s. XVII
    editado septiembre 2008
    En el siglo 19, momentos antes de la Batalla de Ayacucho, donde se sella la libertad de América del Sur, el General Sucre arenga a las tropas:

    "Soldados! De los esfuerzos de hoy depende la suerte de la América del Sur. Otro día de gloria va a coronar vuestra admirable constancia."
  • roberto carlosroberto carlos Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado septiembre 2008
    no se si esto sera una arenga ( que casi siempre son elaboradas de antemano , calculadas ,pensando quiza en que mañana mas tarde la historia las recordara como uno de sus mejores momentos) pero por lo menos es la representacion grafica de un escupitajo , de un impulso mucho mas instintivo y franco que un afectado discursito : ¡vayase a la mierda¡

    frase que segun victor hugo en la batalla de waterloo, inmortalizo un oscuro oficial frances de apellido cambronne ,cuando el oficial enemigo de mayor rango al ver la heroica y a la vez inutil resistencia de un peloton galo, que rodeado por todos lados ,solo podian esperar la aniquilacion total , insto a cambronne , de la manera mas diplomatica y lisonjera a rendirse . ya sabemos que respondio el frances .y por supuesto que acribillaron a su peloton con toda la potencia de artilleria y fusileria de la que era capaz el adversario .creo que solo se salvo uno , precisamente quien firmo la sentencia de muerte tanto de el mismo como de todo su peloton con esa valentonada.victor hugo dice que no fue culpa de el que no muriera , que querer morir (aunq te salves) es morir .
  • CatuloCatulo Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado septiembre 2008
    Todos recordarán la humorística arenga que hace el Gladiator a sus jinetes antes de atacar la retaguardia de los bárbaros en Vindobona. Pues bien, aunque esta arenga es ficticia, las arengas con sentido del humor tienen tradición en la Historia y han producido efectos muy saludables.

    Voy a contar una que dijo el cartaginés Aníbal. Fue antes de comenzar la batalla de Cannas (o Cannae): no recuerdo quién cuenta la anécdota; creo que fue Polibio, pero ahora no estoy seguro.

    Imagínense ustedes a los dos ejércitos enfrentados en aquel lugar: el cartaginés, invasor en Italia, sin posibilidades de refugiarse en ninguna parte ni de recibir ninguna clase de ayuda: o vence o es exterminado. El romano consiste en todas las fuerzas que ha podido reunir Roma: una masa impresionante de 50.000 soldados desplegados en ocho legiones más la caballería y las tropas auxiliares. Jamás Roma había reunido un ejército tan grande para una sola batalla. Los romanos han sufrido ya tres derrotas consecutivas a manos de Aníbal: Trebia, Tesino, Trasimeno. Parece que el destino de la guerra y de la propia ciudad de Roma depende de este encuentro.

    Claro está, todo el ejército cartaginés se halla en un estado de tensión y de ansiedad difíciles de imaginar para quien no se haya encontrado en semejante situación. El alto mando de Aníbal tampoco escapa a ese estado de ánimo, de manera que uno de sus oficiales, llamado Giscón, no para de hacer comentarios acerca de la perturbación que le provoca la contemplación del inmenso ejército enemigo desplegado justo ahí enfrente.

    El tal Giscón no se calla y no para de ponderar la enormidad del ejército enemigo y la impresionante capacidad militar romana, la buena elección del terreno que han hecho los romanos, su magnífico despliegue, etc. trasmitiendo su angustia a los demás, hasta que por fin Aníbal se vuelve hacia él y mirándole muy seriamente con el único ojo que tiene (había quedado recientemente tuerto) le dice:

    -¡Oh Giscón!Hay una cosa que no has tenido en cuenta de los romanos.

    -¿Qué cosa, Adon?

    -¡Que ahí enfrente no hay ninguno que se llame Giscón!

    Y con este chiste tonto Aníbal consiguió que su alto mando soltara la carcajada liberando el exceso de tensión y disponiéndolos mejor para la espantosa batalla que se avecinaba. La risa se extendió por todo el ejército, y la tropa, sin saber muy bien por qué se reía, practicó una conveniente y oportuna risoterapia, de modo que luego combatieron mejor, cumplieron las órdenes de sus oficiales, ejecutaron impecablemente la estrategia planeada y vencieron a los romanos.

    Un saludo,

    Catulo.

    :)
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