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Paco salió a por tabaco

cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII


Paco salió a por tabaco

—- Tira ya, esposo mío.
—- ¿Eh?
—- ¡¿Pero qué es lo que te pasa?!

Paco está petrificado, con el dardo en la mano apuntando a la diana.

—- ¡Paco, joder!
—- Sí, sí, ya voy, ya voy…

Paco lanza el dardo, que se clava en el borde del círculo colgado en la pared, lejos del centro pintado en rojo.

—- ¿Qué te está pasando hoy? ¡Estás en babia, mi querido esposo Paco!

Paco bebe un largo trago de cerveza.

_____________________________________________________

Paco despertó y sintió ganas de fumar, aunque hacía más de tres años que lo había dejado. Aquella desangelada mañana de un sábado de enero llovía a mares y todos los estancos estaban cerrados. Entró en el primer bar que encontró abierto.

—- Buenas, ¿me enciendes la máquina del tabaco?

Una hembra pelirroja le sonrió desde detrás de la barra.

—- Lo haré, pero si juegas conmigo.
—- ¿Jugar contigo? ¿A qué?

Paco frunció el ceño.

—- A los dados, por supuesto. ¿A qué coño creías?

Paco se encogió de hombros.

—- Bueno...vale... -respondió al fin.

Se sentaron a una mesa redonda, que tenía encima un tapete verde descolorido.

—- ¡Oye, tío guapo, que te toca otra vez a ti, a ver si espabilamos de una jodida vez!
—- Sí, sí, ya voy, ya voy…

Paco coge un dardo y apunta.

La pelirroja agitó fuertemente dos dados entre sus dedos, largos y con uñas pintadas en rojo chillón.

—- ¿Y qué nos jugamos? -pregunta Paco.

Paco solo quiere fumar, pero le está hipnotizando la pelirroja; bueno, los pechos de la pelirroja.

—- Si pierdes, me invitas a champán y luego te vas a la mierda.
—- ¿Y si gano?

La pelirroja lo miró, sonrió pícaramente y le guiñó un ojo.

—- ¡Tío, está en babia!
—- Ah, ya, ya… ahora entiendo…

Lanzó el dardo al tuntún y dio en la pared, justo en un calendario que mostraba una exuberante mujer con labios gruesos y grandes pechos.

—- ¡Oye, ya veo que no estás para nada!  ¡Anda, lárgate!

Paco se sienta en una silla del rincón, la jarra de cerveza en su mano.

Dos dados empezaron a rodar sobre el tapete.

—- Un 11 -reía a carcajadas la pelirroja-. ¡Oye, a ver si tienes lo que hay que tener para superarlo!

Paco, sin dejar de mirar los pechos de la hembra del calendario, comenzó a temblar. “¿Será el mono de la nicotina?”, pensó. Cogió los dos dados, los agitó sin ganas entre las manos y cayeron sobre el tapete: 6 doble, un 12. Paco y la pelirroja se miraron fijamente. A la pelirroja se le iluminó la cara.

Sin darse cuenta, Paco busca el paquete de tabaco en todos los bolsillos de su chaqueta y sus pantalones. Y nada. Mientras apura su jarra está pensando en que no podrá olvidar los pechos de la hembra del calendario, que, "casualmente" eran los pechos de la pelirroja que estaba jugando a los dados con él y, como Paco ganó la partida, se revolcaron un buen rato. Y al otro sábado, más dados y más revuelcos...


LA CAJA DE MSICA 10 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 17 Salizs10


Antonio Chávez López
Sevilla mayo 2003

Comentarios

  • Paco salió a por tabaco y la pelirroja le cogió el aparato.

    Lo siento, no me he podido contener.
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    Paco salió a por tabaco y la pelirroja le cogió el aparato.

    Lo siento, no me he podido contener.

    Más que cogérselo, le haría diabluras porque desde entonces Paco no fallaba un sábado en ir por allí "a comprar tabaco".

     :)

     
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