¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

Agua y limón

antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


Agua y limón
 
Una mujer, natural de Sevilla decide cambiar de ciudad con la esperanza de que su vida también cambie. Alquila un camión de mudanzas y carga en él todo lo que tiene en esta vida, incluido un hijo adolescente, con el que hace tiempo que las cosas no funcionan demasiado bien.

A eso de las seis de la mañana Sevilla se va alejando a través de los sucios retrovisores del camión, mientras la carretera se va llenando de esperanzas; un nuevo cheque en blanco que el destino pone en manos de la mujer.

Ella sabe que el viaje va a ser largo y que no abundarán las palabras. Las emisoras de la radio del vehículo se van sucediendo como los árboles del paisaje. Suenan coplas: Miriam Domínguez canta “Me embrujaste”. La mujer piensa en su hijo, cuando solo era bolita de carne que mataba hormigas en el jardín de su casa. La radio anuncia cremas milagrosas para las varices. Informa que Rigoberto Páez es un hombre que asegura haber muerto seis veces y que podía hablar con los pájaros.

Pero, de pronto, la locutora dice algo que la mujer nunca había escuchado: “Quince gotas de limón en un vaso con agua”, Esto le resultaba familiar a la mujer. Una chica, con voz aterciopelada, contaba que cada decepción en la vida es como una gota de limón en un vaso con agua; una tras otra van consiguiendo que la acidez se apodere de tu alma; quince gotas era el límite, y después había que vaciar el vaso y volver a llenarlo para que todo vuelva a empezar.

Lo que quería dar a entender es que también ella se subió una madrugada a un camión, dejando atrás algo, pero las luces de ese algo se alejaban por los retrovisores hasta confundirse con las luces de los otros coches. Al poco pararía y volvería a llenar su vaso. El viaje era largo, pero lo iban soportando porque llevaban buena música proveniente de la radio y algunos buenos recuerdos. Ella miraba de vez en cuando al cielo y pedía suerte para todo el mundo.

Y la mujer se sentía como quien pide a San Pedro una hamburguesa doble con queso en el altar mayor de la Catedral de Sevilla. Nos dejó por ahora, pero pronto amanecerá otra vez para ella.



 
 
Antonio Chávez López
Sevilla septiembre 2021

 :)

 
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com