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La LISTA forodeliteratura (4ª edición) Forzado a emigrar

antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


Forzado a emigrar

 

Desde la España del dictador Franco, en la que tanto adultos como jóvenes, de ambos sexos, forzosamente se veían obligados a emigrar, para buscarse la vida, no se había vuelto a ver tanta emigración como la que estamos viendo en la España social-comunista de hoy, transcurridas más de dos décadas del siglo XXI

_________________________________________________________

 

Y esta historia es la historia de un muchacho de18 años, de oficio pescador en un pueblo costero de la provincia de Huelva en la etapa franquista.

  

Se sentía empujado a irse, como tantos otros. Hacía tiempo que sabía que llegaría el día en el que perdería de vista, por lo menos durante algunos años, las calles de su pueblo; que llegaría el momento en el que pasear por su playa, le iba a dar la sensación de que podía ser la última vez.

Comenzaba a aferrarse a los recuerdos, antes que perderlos, a grabar en su memoria cada olor, sabor, objeto... Caminaba despacio por las calles de su pueblo rozando las paredes de las fachadas de las casas con las yemas de los dedos. Se embadurnaba las piernas y los  brazos con la arena de la playa, y se lavaba la cara con el agua clara del mar. No quería perderse nada. Sentía en las miradas de sus vecinos el calor de un “hasta luego”, y la camaradería, que solo quien ha vivido tamaña pesadilla de generaciones anteriores, es capaz de sentir y transmitir.

Hacía años que el pueblo había cerrado. Primero, la fábrica de sal soldaba su puerta, impregnando de dolor los puestos de trabajo. La pesca no era rentable, y se acababan definitivamente las composturas de las nasas y las redes. Habían dejados escapar tantas cosas que, cuando venían a darse cuenta, se les había escurrido el futuro entre las manos.

Y comenzaron los funerales en vida, las familias rotas, las falacias de los políticos, los orfanatos, el llanto desesperado de un pueblo que vivía su única esperanza disuelta en el humo del barco de vapor que cruzaba el océano y que diseminaba su semilla por medio mundo.

Se resistía el chaval, aferrado al olor del pan casero, a las empanadillas de su madre, a los remiendos en las redes y al zumo de su limonero, hasta que el destino le dejaba un recado en forma de nudo en el estómago y sabañones en el corazón.

Aparecían goteras en el tejado de su casa, que acababan por inundarlo todo, y el hambre no entendía de proyectos ni de tiempos mejores. Así que un buen día, o un mal día (según se mire), después de muchos otros días sentado frente al mar mirando cómo las olas se iban llevando su vida, se subía a un cascajoso carromato y en menos de diez minutos se hallaba en el puerto del pueblo, que, aun próximo, le parecía extranjero, preguntando el precio de un pasaje hacia la ilusión.

De regreso, en su casa esperaba hasta después de que acabase la infame cena para informar a la familia de su decisión. No se producían escenas, ni gritos, ni gestos. Solo un suave tic-tac de un viejo reloj de cuerda, que había en el pasillo, era el que distorsionaba el silencio.

Su madre, llorando, sacaba de un destartalado aparador una maleta grande de cartón y la ponía encima de la mesa del comedor. Como buenamente podía, se secaba las lágrimas en la manga de su ajado chaleco, que después se quitaba y lo metía en la maleta.

 

El terrible miedo al olvido de un hijo, debe ser el mayor de los horrores que puede sufrir una madre.


Solo faltaba ya un día. No hubiese podido estar más tiempo con esta sensación. Miraba, emocionado, un horroroso cuadro, que colgaba de una de las paredes del comedor, que nunca le había gustado.

Sabía que ya nadie miraría igual a los suyos, predominando la pena por encima de todo. El tendero metía dos patatas más en el saco, y el lechero tres botellas de leche, como compartiendo el duelo. Nunca había tenido muchas cosas, pero, cuando las metió en la maleta, su cuarto compartido con tres de sus hermanos le parecía un descampado.

El mañana antes de partir, su padre lo despertó al alba. Su padre no había pronunciado palabra desde la noticia, quizá avergonzado por no haberse ido él en su día. Cogían el único cerdito que tenían en el patio, y se fueron al matadero a venderlo, y así obtener dinero para pagar el pasaje.

Los vecinos lo miraban con el respeto que merecen los intrépidos, con el reconocimiento de la dignidad hecha viaje. Solo cambiaban miradas.

Ya en la puerta del matadero, el padre ponía la mano sobre el hombro de su hijo y, apesadumbrado y luchando contra las lágrimas, le dijo:

—Hijo, no olvides escribirnos. Buscaremos a alguien que nos lea tus cartas. Alguien encontraremos.

El muchacho pasaba toda la tarde en la playa, intentando mentalmente llevarse cada mirada, cada sonrisa, cada gesto de su madre, su padre, sus hermanos más pequeños, cada arruga de su abuela...

No podía dormir en toda la noche, y eso que le esperaba un larguísimo viaje hacinado en un pestoso y lúgubre camarote.

Solo su padre lo iba a acompañar a coger el barco. Se despedía con besos y abrazos del resto de su familia, y después echaba un último vistazo a su desnutrida vivienda. Cogía su maleta y empezaba a bajar la cuesta hasta la plaza, desde donde iba a salir un carro, con dos ruedas y tirado por una mula, que los llevaría hasta, ese día, desierto puerto.

Aquel barco era descomunal. Nunca había visto uno igual. La cola que aguardaba para el embarque, era un cúmulo de gestos, escalofríos y de miradas perdidas. Más de uno de los que se iban no tenían a nadie que les despidiese, pero, en lugar de acogerse a sus familias, se aferraban al cielo, empujando con fuerza los pies hacia abajo, como queriendo echar raíces, como tratando de vivir del agua que caía a cántaros.







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Comentarios

  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    (2ª y última página)

    El primer pitido de la sirena del barco de vapor retumbaba en todo el pueblo, hasta perderse en el horizonte. Entonces, los cuerpos empezaban la procesión de las almas a través de la escalerilla del barco; no todos, algunos dejaban el alma en tierra.

    Mientras el joven iba subiendo peldaños se iba girando para ver la cara de su padre, tal vez por última vez. De repente, su madre llegaba fatigada hasta la barandilla, y, sin poder contener más su dolor, retorciéndose de espinas interiores sangrantes, gritaba:

    — ¡¡Hijo, hijo mío, no nos olvides nunca!!

    Pasaron tres meses antes de enviar la primera carta; una eternidad para los que esperaban, una décima de segundo para los que el mundo empezaba a girar vertiginosamente.

    Al llegar, se encontraba con un lugar donde infinidad de personas se apretujaban y se atropellaban esperando una oportunidad. Pedían cocineros, y más de cien aparecían; peones para la construcción, varios cientos. La competencia era tan feroz, día tras día, que, finalmente decidía subirse a un tren de mercancías antes que la vorágine lo devorase.

    Y halló un empleo de pastor en una granja. No era gran cosa, pero le permitía seguir viviendo y enviar algo de dinero a casa, acompañado de una carta. Pero el paraíso no estaba tan bien asfaltado como en sueño había soñado, y antes de lo que cabía esperar por él mismo, se veía de nuevo deambulando por el interior de un lugar desconocido.

    Comenzaba a enviar cartas con más frecuencia, queriendo convertir aquello en su manera de aferrarse a la cordura. En ellas hablaba de un mar que le traía el aroma de la cocina de su casa; de su playa, de la que le llegaba flotando hojas de su limonero. Decía oír el repicar de la campana de la iglesia de su pueblo, retumbando en los paupérrimos adobes, y les preguntaba si la lluvia de aquella mañana de invierno caería, quizás, de una nube que ellos hubiesen visto primero.

    Y entre carta y carta, veía, pasmado, las montañas más altas de las que nunca hubiese soñado que existían, y ríos con tanta anchura y largura que dudaba si no hubiese llegado a otro mar. Y entre párrafos de tinta seca y mendrugos de gloria, seguía luchando por sobrevivir.

    Su gente contaba con la ayuda de una vecina. No habrían podido leer las cartas porque ninguno de ellos sabía leer ni escribir. En un lugar donde lo cotidiano era un lujo, no habían tenido tiempo de pararse en algo que no les quitaba el hambre. Así que, apenas oían el timbrazo de la bicicleta del cartero, que subía la empinada cuesta luchando contra el empedrado, un familiar salía disparado en busca de la lectora, y, después, todos se ponían alrededor de ella a escuchar su relato. En cada carta descubrían un poco más de aquel lugar lejano del que habían oído hablar tantas veces.

    Siempre hablaba de un mar, de sus olores y de lo cerca que en realidad estaba de ellos, como si de golpe una feroz resaca le dejase el día menos pensado al otro lado del charco. Era tan fuerte la sensación de cercanía, que nadie se atrevía a tocar su cama ni ocupar su sitio en la mesa por si regresaba de repente a llenar su hueco con su optimismo.

    Cuando terminaba la lectura y la lectora salía de la casa, destapando el tarro de sensibilidad para no romper el hechizo del texto, la abuela la seguía y la abordaba en el camino, llevando consigo siete sobres en la mano, el de la carta de ese día y seis que había ido guardando de cartas anteriores. Ante la sorpresa de la lectora, la anciana le pedía que le leyese la procedencia de los matasellos. La abuela era la única de toda la familia que sabía que los relatos de las cartas eran puras mentiras, que el pobre muchacho no quería preocupar a su familia.

    Matasellos tras matasellos le confirmaban que donde su primero y muy querido nieto se encontraba no había mar.





  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Fe de erratas

    El  La mañana antes de partir, su padre lo despertó al alba. Su padre no había pronunciado palabra desde la noticia, quizá avergonzado por no haberse ido él en su día. Cogían el único cerdito que tenían en el patio, y se fueron al matadero a venderlo, y así obtener dinero para pagar el pasaje.

    Disculpen

     :)

     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Lástima que solo estén permitidas 1.500 palabras (o poco más, que "mi poco más son 178 palabras, espero no se me cabree Iramesoj), porque el texto que acabo de insertar me ha quedado un poco incompleto (tomando como base el original que tengo en mi archivo) y he tenido que hacer encajes de bolillos para no pasarme demasiado, procurando siempre que me cuadrase en un escrito conexo, aunque a falta de bastantes matices complementarios, que son, en definitiva, los que le dan un mayor realce a cualquier texto.

     :)

     
  • Hola, me ha gustado mucho el cuento, cómo has logrado transmitir el dolor del destierro. Lo que no me ha gustado es que (según creo), has intentado utilizar en la mayor parte del cuento el pasado continuo y en muchas partes suena forzado.

    Por ejemplo en estas frases:
    "su vida, se subía a un cascajoso carromato" -> se subió
    "el padre ponía la mano sobre" -> puso
    "No podía dormir en toda la noche" -> pudo

    Esos son sólo unos ejemplos. Hay algunos más. En ciertas frases les da un cierto sabor épico, pero en otras como las que he comentado, para mí gusto queda un poco forzado.
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    chclau dijo:

    Hola, me ha gustado mucho el cuento, cómo has logrado transmitir el dolor del destierro. Lo que no me ha gustado es que (según creo), has intentado utilizar en la mayor parte del cuento el pasado continuo y en muchas partes suena forzado.

    Por ejemplo en estas frases:
    "su vida, se subía a un cascajoso carromato" -> se subió
    "el padre ponía la mano sobre" -> puso
    "No podía dormir en toda la noche" -> pudo

    Gracias. No es un cuento, es  prácticamente una historia real. Quizá haya logrado transmitir ese inmenso dolor de dejar a su gente, e irse, como quien dice a la aventura, porque el hijo pequeño de mis abuelos maternos (ya fallecido), allá por los años 1935/1936 sufrió en propias carnes la amarga experiencia de la forzada emigración. Aunque, al final, tuvo suerte, pues se hizo de una buena fortuna en la Argentina de Manuel Fresco, a través de una empresa que él mismo fundó de venta de carbón, aceite industrial y combustible. Y eso que esos años entraban  en la "década infame", según los argentinos. No me parece forzado, pero admito tu opinión. Me ha parecido más acertado poner todo el texto en pretérito, por la sencilla razón de que todo ocurrió en pretérito.

    Esos son sólo unos ejemplos. Hay algunos más. En ciertas frases les da un cierto sabor épico, pero en otras como las que he comentado, para mí gusto queda un poco forzado.

    Cuestión de gustos. Y ya sabes... "para gusto los colores"  :) 



    Gracias por leerme y comentar, Un saludo cordial, chclau.


  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    cehi dijo:
    chclau dijo:

    Hola, me ha gustado mucho el cuento, cómo has logrado transmitir el dolor del destierro. Lo que no me ha gustado es que (según creo), has intentado utilizar en la mayor parte del cuento el pasado continuo y en muchas partes suena forzado.

    Por ejemplo en estas frases:
    "su vida, se subía a un cascajoso carromato" -> se subió
    "el padre ponía la mano sobre" -> puso
    "No podía dormir en toda la noche" -> pudo

    Gracias. No es un cuento, es  prácticamente una historia real. Quizá haya logrado transmitir ese inmenso dolor de dejar a su gente, e irse, como quien dice a la aventura, porque el hijo pequeño de mis abuelos maternos (ya fallecido), allá por los años 1935/1936 sufrió en propias carnes la amarga experiencia de la forzada emigración. Aunque, al final, tuvo suerte, pues se hizo de una buena fortuna en la Argentina de Manuel Fresco, a través de una empresa que él mismo fundó de venta de carbón, aceite industrial y combustible. Y eso que esos años entraban  en la "década infame", según los argentinos. No me parece forzado, pero admito tu opinión. Me ha parecido más acertado poner todo el texto en pretérito, por la sencilla razón de que todo ocurrió en pretérito.

    Esos son sólo unos ejemplos. Hay algunos más. En ciertas frases les da un cierto sabor épico, pero en otras como las que he comentado, para mí gusto queda un poco forzado.

    Cuestión de gustos. Y ya sabes... "para gusto los colores"  :) 



    Gracias por leerme y comentar, Un saludo cordial, chclau.



    Digamos que este escrito mío es como un homenaje póstumo a mi tío Alfredo, que era una buena persona, responsable y un trabajador incansable. Lo primero que hizo cuando aunó una cierta cantidad de pesos argentinos, fue comprarle una casa decente para que la habitaran sus padres. Se enroló en aquél famoso barco de vapor que atravesaba el charco, y parte de mi escrito está basado en la realidad de lo que le pasó a él, según me informaron más tarde (D.E.P., tío Alfredo.


     :)

     

  • Por lo que he leído, este relato es un reflejo de como era la vida en la España de Franco, al menos (asumo yo), durante la primera mitad del Siglo XX, cuando recién había acabado la guerra civil. Como sabes, Antonio, me gusta mucho estudiar la historia de tu país y lo que nos presentas, es una ventana a un periodo histórico que podemos estudiar, no desde una perspectiva general, sino de una más específica.

    Llama la atención de que está basado en una historia de la vida real. 

  • isabel veigaisabel veiga Garcilaso de la Vega XVI
    Se respira cariño en cada frase. Es difícil saber cómo nos sentimos quienes hemos tenido que dejar atrás nuestra vida para empezar, por obligación, otra que tenemos que construir día a día intentando no mirar atrás a menudo. Y qué difícil es hacer algo así.

    En aquella época, era normal “cruzar el charco”. En los años 60, hubo una tendencia de ir a Inglaterra, Alemania (mi madre fue allí) y Suiza. Hoy en día, emigramos a cualquier país porque es más fácil viajar y decidir a dónde queremos ir.

    Se nota que el asunto tocó de cerca a tu familia y que es como una espinita antigua. Me pregunto si tú tío volvió a España alguna vez, si volvió a ver a sus padres.

  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    Por lo que he leído, este relato es un reflejo de como era la vida en la España de Franco, al menos (asumo yo), durante la primera mitad del Siglo XX, cuando recién había acabado la guerra civil. Como sabes, Antonio, me gusta mucho estudiar la historia de tu país y lo que nos presentas, es una ventana a un periodo histórico que podemos estudiar, no desde una perspectiva general, sino de una más específica.

    Llama la atención de que está basado en una historia de la vida real. 


    Es uno de los reflejos de cómo era la vida de los españoles en general bajo el mando del dictador Francisco Franco Bahamonde, aquel gallego de El Ferrol que se autoproclamó Generalísimo. Pero hay más cosas, y peores, aunque también cosas buenas, las menos. Y sí, a la hora de hacer este escrito en la década de los 90 (reducido para poder insertarlo aquí) me ayudó el hecho de haber tenido un familiar cercano que pasó por esa espinosa cruzada de cruzar el charco. No tenía otra opción. La miseria era la reina de la casa de sus padres.

    Gracias por leerme y por colaborar, colega forero barranquillero


     :)

     



  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    texas dijo:

    Se respira cariño en cada frase. Es difícil saber cómo nos sentimos quienes hemos tenido que dejar atrás nuestra vida para empezar, por obligación, otra que tenemos que construir día a día intentando no mirar atrás a menudo. Y qué difícil es hacer algo así.

    En aquella época, era normal “cruzar el charco”. En los años 60, hubo una tendencia de ir a Inglaterra, Alemania (mi madre fue allí) y Suiza. Hoy en día, emigramos a cualquier país porque es más fácil viajar y decidir a dónde queremos ir.

    Se nota que el asunto tocó de cerca a tu familia y que es como una espinita antigua. Me pregunto si tú tío volvió a España alguna vez, si volvió a ver a sus padres.


    Cariño por todos lados, sí, pero ribeteado de dolor por todos lados, también.

    Pues sí, estimada Isabel, debe ser penoso pasar por ese episodio y además a la aventura, y era más penoso que en la actualidad porque las personas que ahora salen de España, a buscarse la vida, van a un puesto de trabajo concertado ya desde España. En casi su totalidad son gente joven, y dentro de esa juventud, gente que ha cursado y terminado alguna carrera universitaria, que en muchos casos el montante de las matrículas de los cursos en la universidad es un dinero que se le sisa a otras necesidades más perentorias, incluso hasta a la nevera.

    Volvió mi tío al cabo de unos cuantos años, pero solo para comprarle un piso humilde pero decente a sus padres. Se marchó de nuevo a Buenos Aires porque tenía allí intereses creados: la empresa que él mismo fundó. Llegó a completar hasta 40 o 50 empleados. Pasada una década o década y media, cuando ya había acopiado un capital, vendió (casi cedió, se podría decir) su empresa a sus empleados (todos ellos argentinos) por una suma módica, y eso que tenía un comprador que le ofrecía una sabrosa cantidad, pero mi tío, grande entre todos los grandes, no se deslumbró por el dinero y pensó que lo suyo era dejar su empresa a su gente, a aquella gente que le había ayudado a pasar de pobre a un buen estatus. Este hecho lo llevan a gala sus tres hijos, extensivo a toda la familia.

     :) 


  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    cehi dijo:
    texas dijo:

    Se respira cariño en cada frase. Es difícil saber cómo nos sentimos quienes hemos tenido que dejar atrás nuestra vida para empezar, por obligación, otra que tenemos que construir día a día intentando no mirar atrás a menudo. Y qué difícil es hacer algo así.

    En aquella época, era normal “cruzar el charco”. En los años 60, hubo una tendencia de ir a Inglaterra, Alemania (mi madre fue allí) y Suiza. Hoy en día, emigramos a cualquier país porque es más fácil viajar y decidir a dónde queremos ir.

    Se nota que el asunto tocó de cerca a tu familia y que es como una espinita antigua. Me pregunto si tú tío volvió a España alguna vez, si volvió a ver a sus padres.


    Cariño por todos lados, sí, pero ribeteado de dolor por todos lados, también.

    Pues sí, estimada Isabel, debe ser penoso pasar por ese episodio y además a la aventura, y era más penoso que en la actualidad porque las personas que ahora salen de España, a buscarse la vida, van a un puesto de trabajo concertado ya desde España. En casi su totalidad son gente joven, y dentro de esa juventud, gente que ha cursado y terminado alguna carrera universitaria, que en muchos casos el montante de las matrículas de los cursos en la universidad es un dinero que se le sisa a otras necesidades más perentorias, incluso hasta a la nevera.

    Volvió mi tío al cabo de unos cuantos años, pero solo para comprarle un piso humilde pero decente a sus padres. Se marchó de nuevo a Buenos Aires porque tenía allí intereses creados: la empresa que él mismo fundó. Llegó a completar hasta 40 o 50 empleados. Pasada una década o década y media, cuando ya había acopiado un capital, vendió (casi cedió, se podría decir) su empresa a sus empleados (todos ellos argentinos) por una suma módica, y eso que tenía un comprador que le ofrecía una sabrosa cantidad, pero mi tío, grande entre todos los grandes, no se deslumbró por el dinero y pensó que lo suyo era dejar su empresa a su gente, a aquella gente que le había ayudado a pasar de pobre a un buen estatus. Este hecho lo llevan a gala sus tres hijos, extensivo a toda la familia.

     :) 



    Se me pasaba.

    Se casó con una chica argentina, sus tres hijos nacieron en Argentina, y cuando decidió vender su empresa y venirse a España, regresó a su ciudad natal, Sevilla. Mi tío falleció hace unos años, pero su viuda todavía vive, que debe tener alrededor del siglo. Sus tres hijos (tres varones) se casaron y tanto mi familia como yo mantenemos buenas relaciones.

     :)

     
  • JanoJano Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    Una historia muy gráfica sobre la España de la postguerra. Tu escrito destila sentimientos, se nota que está basada en un hecho real. Me ha recordado las historias que me contaba mi madre sobre aquellos años. Yo también tuve una tía que emigró a Argentina, nos carteábamos a menudo, hasta que falleció.

    Hay una frase que me ha chocado bastante:

     "Como buenamente podía, se secaba las lágrimas en la manga de su ajado chaleco, que después se quitaba y lo metía en la maleta."

    ¿Las mangas de un chaleco?

    ¿Es un error o se trata de una metáfora que no he pillado?


  • isabel veigaisabel veiga Garcilaso de la Vega XVI
    Jano, creo que en Sevilla llaman chaleco al jersey, a algo con mangas. Es una conversación que tuve con mi yerno, que es sevillano. De todas formas, corresponde a Antonio responder, pero me apetecía meterme en la conversación 😅😛
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    Jano dijo:
    Una historia muy gráfica sobre la España de la postguerra. Tu escrito destila sentimientos, se nota que está basada en un hecho real. Me ha recordado las historias que me contaba mi madre sobre aquellos años. Yo también tuve una tía que emigró a Argentina, nos carteábamos a menudo, hasta que falleció.

    Hay una frase que me ha chocado bastante:

     "Como buenamente podía, se secaba las lágrimas en la manga de su ajado chaleco, que después se quitaba y lo metía en la maleta."

    ¿Las mangas de un chaleco?

    ¿Es un error o se trata de una metáfora que no he pillado?



    Pues sí, se puede ver como un error en el texto. Aunque se sobreentiende, bebí matizar y escribirlo así...

    "Como buenamente podía, se secaba las lágrimas en la manga de su ajado chaleco, que después se quitaba dicho chaleco y lo metía en la maleta".

    Ya veo que en esto de la LISTA, cada vez se hila con hilo más fino, y eso es bueno, muy bueno diría. Buena observación, Jano.

    Ni que añadir a lo que dice la compañera forera Texas (Isabel), que en España, o al menos en el sur de España llamamos "chaleco" al jersey, que a veces también uso "jersey", según la música de mi pluma, si es de un foxtrot o de un rock. Ea, ahí queda mi mijita de humor  :) texas dijo:


     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    texas dijo:

    Jano, creo que en Sevilla llaman chaleco al jersey, a algo con mangas. Es una conversación que tuve con mi yerno, que es sevillano. De todas formas, corresponde a Antonio responder, pero me apetecía meterme en la conversación 😅😛

    Usted, señora escritora Isabel, puede meterse en mis escritos cuándo y cuánto le apetezca, que seguro que yo salgo ganando  :)


  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Pues sí, se puede ver como un error en el texto. Aunque se sobreentiende, bebí  debí matizar y escribirlo así...


  • isabel veigaisabel veiga Garcilaso de la Vega XVI
    Jajajaja, gracias, Antonio. En el norte, el chaleco no tienen mangas. Mi yerno dice a veces “chaleco” para referirse a jersey o chaqueta,
  • JanoJano Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    En Cataluña el chaleco tampoco tiene mangas. Ahora veo que es un coloquialismo del sur.

    A la cama no te irás...
  • @Jano, ¿eres de Cataluña?
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    ¿Veis? Esta estrecha confraternidad forera (por llamarla de alguna forma) es la que vengo predicando desde hace tiempo en este foro, y que, según estamos comprobando, entre todos, poco a poco, la estamos consiguiendo. Una gallega de Coruña, Texas-Isabel; un catalán (o eso creo), Jano; un colombiano de Barranquilla, Gary; y un sevillano de Sevilla capital, cehi-Antonio, estamos todos a una como un fuenteovejuna cualquiera. ¡Viva el diálogo en armonía y compresión! 

    He citado ahora solo cuatro foreros porque somos los que estamos en feliz liza en los últimos comentarios, pero hay muchos otros que, todos a una, últimamente llevamos este sitio de Literatura "palante"

    La Torre de Babel que ha venido caracterizando a este foro, se está convirtiendo en la Torre de la Concordia Magás

     :) 


  • JanoJano Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    @Jano, ¿eres de Cataluña?
    Afirmativo.

  • editado 24 de febrero
    Oohhh, @Jano, esa información me va a venir, como dicen por acá, al pelo. Prepárate, porque cualquier día te voy a hacer preguntas sobre los coloquialismos de Cataluña. 
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    Oohhh, @Jano, esa información me va a venir, como dicen por acá, al pelo. Prepárate, porque cualquier día te voy a hacer preguntas sobre los coloquialismos de Cataluña. 

    Aquí no es pinta els coloquianismo catalans 




     :)

     
  • Ariel GarcíaAriel García Gonzalo de Berceo s.XIII

    Acabo de leer la historia; mi impresión es que te has acercado, y mucho, a lo que consideramos imposible: transcribir la riqueza infinita de la realidad en un cuento.

    Otro aspecto destacable es la puntuación; no tiene fisuras, lo que proporciona una lectura sin tropiezos tanto en la interpretación como en el sentido. 

    Un trabajo magistral, @cehi.


  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII

    Acabo de leer la historia; mi impresión es que te has acercado, y mucho, a lo que consideramos imposible: transcribir la riqueza infinita de la realidad en un cuento.

    Otro aspecto destacable es la puntuación; no tiene fisuras, lo que proporciona una lectura sin tropiezos tanto en la interpretación como en el sentido. 

    Un trabajo magistral, @cehi.



    Ariel García

    Dios, no esperaba tanto halago, la verdad. Muy agradecido. Eso de "magistral" me ha calado hondo. No me considero un buen escritor, sin modestia, pero sí me considero un buen lector, con modestia. Leo mucho y de todo. Y mi lectura casi diaria no tira tanto hacia los llamados escritores consagrados, que también, sino a escritores en embrión, y que algunos de ellos tienen una forma de dejar correr la pluma... que uf, me fascinan. ¡Qué maravillosa es la Literatura! 

    Reitero mi agradecimiento. Un saludo cordial desde Sevilla (España).


  • Entretenida la historia, dentro de lo trágico que resulta el tener que dejar a la familia para ir tras un sueño, más que un sueño la necesidad de salir de la pobreza absoluta en que vivía.
    Me encanta la camaradería que se respira en los comentaristas, :)
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    Entretenida la historia, dentro de lo trágico que resulta el tener que dejar a la familia para ir tras un sueño, más que un sueño la necesidad de salir de la pobreza absoluta en que vivía.
    Me encanta la camaradería que se respira en los comentaristas, :)

    Camaradería que se agranda con tu presencia, jefa. Gracias.


  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Este escrito mío "Forzado a emigrar" es más amplio, y como esa amplitud lo mantengo en mi archivo como tantos otros. Pero revisándolo de nuevo, quizá no he debido insertar aquí esta presentación a modo de prólogo

    Desde la España del dictador Franco, en la que tanto adultos como jóvenes, de ambos sexos, forzosamente se veían obligados a emigrar, para buscarse la vida, no se había vuelto a ver tanta emigración como la que estamos viendo en la España social-comunista de hoy, transcurridas más de dos décadas del siglo XXI

     :)

     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    cehi dijo:


    Este escrito mío "Forzado a emigrar" es más amplio, y como esa amplitud lo mantengo en mi archivo como tantos otros. Pero revisándolo de nuevo, quizá no he debido insertar aquí esta presentación a modo de prólogo

    Desde la España del dictador Franco, en la que tanto adultos como jóvenes, de ambos sexos, forzosamente se veían obligados a emigrar, para buscarse la vida, no se había vuelto a ver tanta emigración como la que estamos viendo en la España social-comunista de hoy, transcurridas más de dos décadas del siglo XXI

     :)

     

    Me gustaría conocer vuestra opinión al respecto


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