¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

Los agraciados.

—Hola, ya estamos otra vez por aquí.

—Sí, ¡Qué rápido pasa un año! Parece que solo han sido unos días desde el último sorteo.

—Bueno, lo importante es que nos sigan llamando. Me temo que tú y yo ya estamos bastante quemados para esto, seguramente será la última vez.

—Nunca se sabe. No debe resultarles fácil dar con gente dispuesta a aceptar nuestras condiciones de trabajo. Eso de renunciar para siempre a cualquier otra oferta que nos pueda llegar es demasiado duro, sobre todo tratándose de algo tan vocacional como lo nuestro, la interpretación.

—Sí, pero hay que reconocer que está muy bien pagado. Todo un dineral por solo un día de trabajo al año, lo suficiente para ir tirando hasta el siguiente 22 de diciembre.

—Y con cava gratis y todo. ¿Qué te ha tocado hacer este año?

—Un cuarto premio en Soria, después del gordo del año pasado hay que bajar de nivel. Mi papel es de padre de familia numerosa en paro, ya sabes lo bien que funcionan esas cosas en las conexiones de televisión. ¿Y a ti?

—Un segundo en Madrid, lo habitual. Y conmigo no se han esmerado mucho los guionistas, tengo que decir lo de tapar agujeros y esas mierdas tan manidas. Y, como siempre, añadiré que está muy repartido, algo que también gusta mucho.

—¿Tú crees que alguna vez se dará cuenta la gente de que siempre somos los mismos?

—Hombre, los de maquillaje y peluquería hacen virguerías y como cada vez hablamos con un acento diferente…

—Ya, pero con esto de la tecnología, no sé yo… Ahora ya hay cosas que funcionan por reconocimiento facial y todo eso.

—¿No tienes algo de remordimientos por esto? No somos más que un fraude, una estafa. La gente nos ve festejando los premios tan contentos y piensan que algún día les puede tocar a ellos el premio gordo del sorteo de navidad. Por eso cada vez juegan más décimos los desgraciados.

—Ya, pero así tienen al menos la ilusión de que algún día su vida miserable puede cambiar de golpe. y al menos, dejamos las pedreas y los reintegros para ellos. Sin estas cosas, ¿Quién sabe qué pasaría? Quizás se podrían organizar y montar una revolución o algo. Además, somos unos mandaos, nosotros no decidimos estas cosas, solo actuamos y cobramos, que no es poco con el paro que hay en nuestra profesión.

Comentarios

  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII


    Curioso escrito. Medio en broma, medio en serio has contado la realidad de lo que ocurre el días 22 de diciembre de cada año en España. El haberle echado a la cosa una "mijilla" de humor la hace más atractiva 

     :) 




  • texastexas Garcilaso de la Vega XVI
    Se me han quitado las ganas de comprar lotería en España  😂 Me fijaré más en las caras la próxima vez, por si acaso.
  • Me gusta, es imaginativo, original y fresco 
  • editado 4 de febrero
    Este relato me ha gustado. Es muy divertido.

    De hecho, me hizo recordar algo que pasó acá en Colombia hace unos años: En la Región Caribe se había puesto de moda una lotería popularmente llamada "La Blanquita", porque su boleta no era más que un memo con datos escritos a mano. La razón de su éxito era que, a diferencia de las loterías oficiales (en ese entonces, todas estaban bajo control estatal), tenía la reputación de ser honesta. En contraste, se creía que las otras loterías "amarraban los premios", lo cual les dio mala fama.

    Tiempo después, les pararon los pies e ilegalizaron a "La Blanquita", que desapareció de las calles (y luego se descubrió que dicha lotería era usada para lavar activos de narcos), aunque posteriormente, las loterías empezaron a privatizarse y hoy en día, las loterías colombianas son o de los departamentos, o de los privados, además de que, afortunadamente, se acabó eso del "amarre de premios", que como se darán cuenta, la broma se explica sola.

    Hoy en día, comprar en las loterías colombianas, si paga.
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com